#Las Prestadas: La comunidad frente al proceso de musealización de Centros Históricos

Por Karla Alvarado Palacios

Resumen: El Centro Histórico de Quito se ha transformado en un lugar turístico por excelencia, potenciado por haber sido declarado como “Patrimonio Cultural de la Humanidad” en 1978 por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). La capital se adjudicó por tercer año consecutivo el título de “Destino Líder en Sudamérica”, en la edición de este año de los World Travel Awards. Sin embargo, La Chilena, uno de los catorce barrios que conforman el Centro Histórico Patrimonial, da cuenta de la complejidad que comprende la preservación del patrimonio y sus significaciones en una ciudad contemporánea; por ejemplo, la musealización de Centros Históricos y la consecuente destrucción de los tejidos sociales que de ellos subyacen, a costa de la propensión al turismo. En ese sentido, se sustenta la idea de que la conservación del patrimonio debería ser una opción para dinamizar la vida social y cultural de las ciudades y barrios a fin de mejorar la convivencia y calidad de vida de sus habitantes, apoyado en el diálogo entre todos los actores que confluyen la ciudad, sean éstos de carácter público o privado.

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Im2. Barrio ‘La Chilena’
Fuente: http://www.elcomercio.com

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Quito, Destino Líder de Sudamérica

El Centro Histórico de Quito se ha transformado en un lugar turístico por excelencia, potenciado a la luz de ser declarado “Patrimonio Cultural de la Humanidad” en 1978 por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

El antecedente a ésta designación es el imperativo por controlar la trasformación de la trama del Centro Histórico, a raíz del ensanche y destrucción de los históricos edificios de invaluables características arquitectónicas. Varias edificaciones fueron derrocadas para ceder su sitio a grandes edificios de corte racionalista, con el auspicio de regulaciones urbanas. Ello resultó de la creciente especulación del suelo, que pasaba por alto una consolidación histórico arquitectónica de cuatro siglos (López, 2005).

A fin de contrarrestar estos efectos, en 1967 se promulgan las Normas de Quito, para la protección del Patrimonio Cultural, y ese mismo año el Municipio aprobó una ordenanza específica para el Centro Histórico, en la cual se delimitó el área a ser protegida, que comprende 200 manzanas, con un total de 375,2 hectáreas incluyendo 14 barrios. La ordenanza, le confirió el carácter de invariabilidad a todas sus edificaciones públicas y privadas, así como también, a sus espacios públicos, diseño de calles y veredas; y se constituyó en la primera normativa de protección de una zona histórica vigente en Latinoamérica (López, 2005).

Al mismo tiempo, la conservación de los bienes inmuebles patrimoniales, conllevó a exclusión social, la capitalización del suelo y con ello la segregación, que como el resto de América Latina se hizo evidente (Paz, 2014). A pesar de esto, el Centro Histórico mantiene aún una fuerte apropiación identitaria. Este factor es atribuible al hecho de que la carga histórica que tienen estos espacios, que al formar parte de un área muy grande, le confiere una representación colectiva, como el escenario más distintivo y significativo de la ciudad (Carrión, 2005).

Con el título conferido por la UNESCO, se crearon algunas asociaciones de protección del patrimonio en la ciudad. Empero, las últimas políticas urbanas quiteñas han priorizado el crecimiento económico en base al lucro de su riqueza patrimonial priorizando el turismo, aunado a la generación de los servicios que esta actividad demanda. De hecho, en octubre, Quito se adjudicó por tercer año consecutivo el título de “Destino Líder en Sudamérica”, en la edición de ese año de los World Travel Awards, considerado como “El Oscar” del turismo (Castellanos, 2015).

Los habitantes del Centro Histórico patrimonial se pronuncian sobre la conservación de su patrimonio asignándole una significancia socio-espacial. Sobresaliendo relatos de vecindad, y oficios populares que han persistido en el tiempo y en el espacio, como son, ebanistas, talabarteros, tenderos, zapateros, sastres, etcétera (Paz, 2014). La noción del patrimonio como un proceso que supone la participación de diferentes actores, según Dormaels (2012), da lugar a que aparezcan comunidades locales proactivas que lideran la construcción de patrimonio. La participación ciudadana permite hacer del patrimonio un marcador de identidad. Siguiendo a Dormaels, en el caso de que una comunidad se haga partícipe del proceso de patrimonio, preserva lo material, sus costumbres, y lo que defina su calidad de vida; ese el caso del barrio La Chilena.

El barrio ‘La Chilena’

El barrio La Chilena, es uno de los 14 barrios protegidos en el Centro Histórico, y refleja como señala Paño (2012), la emergencia urbana que supone plantear actividades y usos turísticos entendidos como la única forma de conservar el patrimonio. Ello ha configurado ciudades museo, conllevando la destrucción de tejidos sociales, y la externalización de los impactos negativos sobre la comunidad, ocasionados por la afluencia masiva de turistas.

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Im2. Barrio ‘La Chilena’
Fuente: http://www.elcomercio.com

Este barrio es altamente valorado por su capacidad de organización vecinal (Paz, 2014), en función de la defensa de sus bienes inmuebles, a la luz de que las políticas públicas urbanas de la capital, han intentado reubicarlos para la implantación de hoteles, y embajadas de varios países (IMMQ, s.f.). La expropiación se convertiría en el arma utilizada por la institucionalidad, para depurar estos espacios. Paz, relata que, tras la pretensión de exclusión de los residentes de los inmuebles, declarando las viviendas bajo el apelativo de “utilidad pública”, se vulneraría el derecho a la propiedad privada y además, se propendería una acción en pro de la gentrificación.

Los habitantes de La Chilena cuentan que no supieron del proyecto hasta cuando les llegaron las cartas de notificación: “… por eso es que cuando hubo una conversación cuando nos citaron al Municipio una de las personas que nos atendió dijo – nuestro error fue, no haberles participado la idea que teníamos y no haber consensuado con ustedes eso” Comenta una vecina del barrio en una entrevista. (Doña Mirian, 2013, citado en Paz, 2014)

En este contexto, es notorio que la participación de la comunidad en este proceso de patrimonio no se hizo presente. Siendo los ciudadanos los encargados de su significación, de usar estos bienes, de mantenerlos. Se trataría entonces de un ejemplo de cómo el desarrollo urbano y económico de una ciudad patrimonial paradójicamente, se aparta de su concepción en el proceso. Según Paño, la generación de propuestas por parte de los profesionales es esencial, sin embargo la participación de la ciudadanía es el ideal para la configuración del mismo.

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Im3. Vecinos reunidos en pro de la defensa del patrimonio del C. Hist. de Quito Fuente: https://derechoalaciudadflacso.wordpress.com

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Referencias bibliográficas:

Carrión, F. (2005). El centro histórico como objeto de deseo. En: Regeneración y revitalización urbana en las Américas: hacia un Estado Estable. Fernando Carrión editor. Quito. FLACSO, Ecuador.

Castellanos, Gabriela. (2015). Quito se coronó como Destino Líder de Sudamérica en el Oscar del turismo. Recuperado en noviembre de 2015, de: http://www.elcomercio.com/actualidad/quito-destino-lider-sudamerica-world.html

El Comercio. (2011). El esplendor de Quito, desde La Chilena. Recuperado en noviembre, de: http://www.elcomercio.com/actualidad/quito/esplendor-del-centro-de-quito.html

López, F. (2005). Quito, Patrimonio Mundial, 25 años después resumen de un Proyecto Integral De Gestión. Areté Documenta. Revista de la Asociación Española de Gestores de Patrimonio Cultural, Patrimonio Cultural Iberoamericano.Primeras Jornadas de Patrimonio Cultural en América Latina, eds. Jos Martín y Elena Villamor, Madrid.

Paño, P. (2012). Gestión del patrimonio cultural y participación ciudadana. Presupuestos participativos como ejemplo de decisión y gestión compartida del patrimonio cultural entre instituciones públicas y ciudadanía. Treballs d’Arqueologia, 18.

Paz, J. (2014). Patrimonio, residencialización y exclusión social. El caso de La Chilena, en el Centro Histórico de Quito.Recuperado en noviembre de: https://derechoalaciudadflacso.wordpress.com/2014/01/29/patrimonio-residencializacion-y-exclusion-social-el-caso-de-la-chilena-en-el-centro-historico-de-quito/
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Recursos Web:
Instituto Metropolitano de Patrimonio (IMP): http://www.patrimonio.quito.gob.ec/index.php/patrimonio-cultural/patrimonio-material/aproximacion-a-la-historia/en-el-ecuador
Ilustre Municipalidad Metropolitana de Quito: http://sthv.quito.gob.ec/images/indicadores/Barrios/c_historico.jpg

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Fuente: Revista Planeo Nº 25 Centros Históricos en América Latina: entre la autenticidad y la renovación, Diciembre 2015

Petición en change.org: Salvemos el Espacio Escultórico

[Transcripción de la petición en change.org y la lista de los primeros 100 firmantes solicitando la demolición del Edificio H en Ciudad Universitaria]

espacio escultórico

Sr. Dr. Enrique Graue Wiechers – Rector de la UNAM
Lic. Rafael Tovar y de Teresa – Srio. de Cultura del Gobierno Federal
Dr. Francisco López Morales – Director de Patrimonio Mundial del INAH
Dra. Nuria Sanz – Directora y Representante de la Oficina de la UNESCO en México

A la comunidad artística y cultural, a todos los ciudadanos:

El Espacio Escultórico, inaugurado en la Ciudad Universitaria de la UNAM en 1979 y realizado en conjunto por Helen Escobedo, Manuel Felguérez, Mathias Goeritz, Hersúa, Sebastián y Federico Silva, con la asistencia de Roberto Acuña, es sin duda, una de las obras más importantes de Land Art en el mundo y, junto con las Torres de Satélite, la escultura monumental más importante del país. Es un lugar en la Ciudad de México, donde sin ver edificios e inscrito en un círculo de 120 metros de diámetro marcado por los 64 prismas que lo delimitan, se revela el paisaje y la topografía originales del sur de la ciudad. Su forma circular alude a la pirámide de Cuicuilco, primera en Mesoamérica, integrando así, la arquitectura prehispánica con el arte moderno y contemporáneo.

Al interior del área de la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel y de la Zona de Amortiguamiento de la Zona Núcleo declarada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, es una obra que debe ser valorada y protegida como un bien cultural de la UNAM, del país y del mundo entero. Lamentablemente eso no ha sucedido. Debido al escaso mantenimiento, por no decir deterioro y al hecho de permanecer cerrado los fines de semana, días en los que puede ser visitado por múltiples interesados y personas ajenas a la Universidad, se ha sumado ahora la construcción del edificio “H” de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, que albergará aulas, cubículos de investigadores y oficinas y que se diseñó sin prever su desastroso efecto en el paisaje del Espacio Escultórico. Es sabida la necesidad que tienen las Facultades para ampliar su oferta académica y por ende su infraestructura, a ello sería absurdo oponerse. Lo que resulta un aberrante descuido fue el emplazar un edificio vertical en el eje oriente del Espacio Escultórico – uno de los puntos más atractivos del mismo, ya que desde ahí se observan los volcanes-, sobre todo considerando que existen terrenos en el campus y soluciones arquitectónicas que no hubieran resultado en la destrucción del paisaje.

Los habitantes de esta ciudad hemos padecido la construcción de edificios y obras que, sin planeación ni apego a reglamentos y estudios pertinentes, han generado graves daños en su paisaje, natural y urbano. En este caso resulta aun más grave que la propia Universidad Nacional a través de sus instancias responsables relativas al Patrimonio y a Obras, así como de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales que, entre otros, ofrece estudios de antropología y de arqueología, hayan incurrido en este grave daño a su propio patrimonio, que es de los mexicanos y del mundo. Quien debiera sentar precedente y ejemplo sobre la mejor manera de respetar y conservar nuestros bienes artísticos y culturales, en este caso ha hecho exactamente lo contrario.

No queremos ni podemos permitirnos que se siga atentando contra nuestro patrimonio cultural, artístico, urbano y natural. Por lo mismo exigimos que se restaure de manera integral el Espacio Escultórico, que se encuentre abierto los fines de semana para que un público más amplio pueda conocerlo y, sobre todo, que se respeten los lineamientos establecidos para obras de este tipo. Exigimos desde luego la demolición de los cuatro niveles superiores del nuevo edificio, una solución que aunque pueda parecer radical es la única manera de restaurar la integridad de la obra artística, en la que el paisaje, como ya se dijo, es parte integral. Si tenemos que poner en una balanza un edificio mediocre y relativamente pequeño, contra la escultura pública más importante de nuestro país, resulta una obligación de la UNAM salvar su propio patrimonio y el compromiso que tiene hacia la nación y el mundo por conservarlo y darlo a conocer, ya que es de todos.

Lista de los primeros 100 firmantes:

Eduardo Abaroa, Artista Plástico
Miquel Adrià, Arquitecto
Luz Emilia Aguilar Zínser, Investigadora y Ambientalista
Gonzalo Aguilar Zinzer, Abogado
Carlos Aguirre, Artista Plástico
Francisco Alanis, Sopitas.com
José Alberto Aldrete Haas, Arquitecto Paisajista
Sheika Hoor Al-Qasimi, Presidenta de Sharjah Art Foundation
Francis Alÿs, Artista Plástico
Carlos Amorales, Artista Plástico
Magali Arriola, Curadora
Irene Azuela, Actriz
Óscar Benassini, Editor y Crítico de Arte
Tatiana Bilbao, Arquitecta
Isaac Broid, Arquitecto
Tania Bruguera, Artista y activista
Miguel Calderón, Artista Plástico
Salvador Camarena, Periodista
Fernanda Canales, Arquitecta
José Castillo, Arquitecto
Mariana Castillo Deball, Artista Plástica
César Cervantes, Coleccionista
Ana María Cetto, Física
Patrick Charpenel, Curador
Ramiro Chaves, Artista Plástico
Carolina Coppel, Promotora Cultural
Catalina Corcuera, Directora Casa Estudio Barragán
José Luis Cortés, Arquitecto
Moisés Cosio, Coleccionista
Abraham Cruzvillegas, Artista Plástico
Minerva Cuevas, Artista Plástica
Rulo David, Locutor
Magnolia de la Garza, Curadora
Luis Javier de la Torre, Patronato Ruta de la Amistad
Christian del Castillo, Curador
Derek Dellekamp, Arquitecto
Margarita de Orellana, Editora
Pamela Echeverría, Galería Labor
Frida Escobedo, Arquitecta
Héctor Esrawe, Diseñador Industrial
Carla Fernández, Diseñadora de Moda
Mario García Torres, Artista Plástico
Daniel Garza Usabiaga, Curador
Teodoro González de León, Arquitecto
Terence Gower, Artista Plástico
Ely Guerra, Cantante
Jerónimo Hagerman, Arquitecto del paisaje
Oscar Hagerman, Arquitecto
Pablo Helguera, Artista Plástico
Alejandro Hernández, Arquitecto
Graciela Iturbide, Fotógrafa
Alberto Kalach, Arquitecto
Gabriel Kuri, Artista Plástico
Andrés Lajous, Politólogo
Magali Lara, Pintora
Mario Lavista, Compositor
Pablo León de la Barra, Curador
Pablo López Luz, Fotógrafo
Rafael Lozano-Hemmer, Artista Plástico
Alejandro Luna, Escenógrafo
Ana Elena Mallet, Curadora
Mónica Manzutto, Galería Kurimanzutto
Teresa Margolles, Artista Plástica
Patricia Martin, Curadora
Rozana Montiel, Arquitecta
Mariana Munguía, Promotora Cultural
Enrique Norten, Arquitecto
James Oles, Crítico de Arte
Yoko Ono, Artista Plástica
Gabriel Orozco, Artista Plástico
Fernando Ortega, Artista Plástico
Carmen Parra, Pintora
Rodrigo Peñafiel, Promotor Cultural
Emmanuel Picault, Anticuario
Taiyana Pimentel, Directora de Sala de Arte Público Siqueiros
Nestor Quiñones, Pintor
Sandra Racotta, Promotora Cultural
Gabriela Rangel, Curadora
Christian Rattemeyer, Curador Museum of Modern Art (MOMA)
Pedro Reyes, Escultor
Carlos Reygadas, Cineasta
Elena Reygadas, Chef
Carla Rippey, Artista y Directora de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”
Mauricio Rocha, Arquitecto
Jesusa Rodriguez, Dramaturga
Michel Rojkind, Arquitecto
Alberto Ruy Sánchez, Escritor
Osvaldo Sánchez, Curador
Guillermo Santamarina, Curador
Jorge Satorre, Artista Plástico
Santiago Sierra, Artista Plástico
Doris Sommer, Agentes Culturales de Harvard University
Eduardo Terrazas, Arquitecto y Pintor
Nato Thompson, Curador de Creative Time
Hilda Trujillo, Directora del Museo Frida Kahlo
Hans Ulrich Obrist, Curador Seprentine Gallery
Pablo Vargas Lugo, Artista Plástico
Jorge Vázquez del Mercado, Arquitecto
Antonio Vega Macotela, Artista Plástico
Anton Vidockle, Artista y Fundador de e-flux
Jorge Yázpik, Escultor
Héctor Zamora, Artista Plástico

Firmar: https://www.change.org/p/salvemos-el-espacio-escult%C3%B3rico

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Acá les transcribimos la opinión del Grupo de Estudios URBANTHECTURA | CC ATH respecto a la petición promovida en change.org que solicita la demolición del Edificio H en Ciudad Universitaria.// Al respecto, creemos que la pretendida aclaración de este Grupo de Estudios resulta de la suma de una mala lectura del texto presentado en change.org, una velada disputa en contra del grupo de arquitectos promoventes de esta petición y un crítica que se centra en la Forma y no en el Fondo del tema./ Finalmente, el argumento de “el de adelante también se pasó el alto oficial” resulta chocante a estas alturas./ Defender lo indefendible con base en la falta de recursos en la UNAM para construir en otros espacios o de otra forma, terminará por hacernos perder lo más por lo menos./ Finalmente, la demolición de este edificio (en todo caso de los niveles superiores según se solicita) sería una lección ejemplar para este tipo de obras y podría posicionar a la Universidad nuevamente en la vanguardia moral de este país, que bastante falta hace ante esta crisis de las instituciones encargadas de proteger el patrimonio cultural en México.// Lean y comenten:
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1. Las Torres de Satélite no están en la Ciudad de México, están en el Municipio de Naucalpan en el Edo de México, y en su momento cuando el actual Presidente de México era Gobernador del Estado de México, en conjunto con la Empresa OHL planearon el trayecto de su “Viaducto Bicentenario” junto a las mismas torres, alterando su “landart”. Desconocemos si esos arquitectos tienen consciencia moral sobre ese asunto, y si en su momento hicieron algo al respecto. (https://flic.kr/p/7ZgpN5)

2. La declaración sobre “Patrimonio de la Humanidad” otorgada por la UNESCO a la Ciudad Universitaria de la Universidad Nacional Autónoma de México, sólo esta concedido al CAMPUS CENTRAL, desconocemos si estos “intelectuales” saben lo que esto significa, es decir, no toda la Ciudad Universitaria esta declarada como Patrimonio, sólo el Campus Central. (http://www.patrimoniomundial.unam.mx/)

3. ¿Por qué en la petición de Change.org se encuentra el Sr. Srio. de Cultura del Gobierno Federal o el Director de Patrimonio del INAH? O alguno de estos inminentes intelectuales tiene un vínculo directo con el PRIATO en el PODER, o nunca se han preguntado que significa la palabra “AUTONOMÍA” inscrita en el nombre de nuestra Universidad. Dicha petición tendría que ser enviada al “Consejo Universitario” o en su caso al “Tribunal Universitario”, ya que a parte de las instancias educativas, involucra un tema interno de la UNIVERSIDAD. (http://xenix.dgsca.unam.mx/oag/abogen/documento.html…)

4. El Edificio “H” de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) responde a la necesidad de crecimiento de la propia facultad, el terreno donde (lamentablemente) se levanta el edificio, no corresponde a la Reserva Ecológica de la UNAM, sino a un terreno de dicha facultad, y que en la necesidad de crecimiento, debido a una mala planeación en la administración escolar, al realizarse la (Nueva) Unidad de Posgrado de la UNAM al Sur de la Ciudad Universitaria, en dicho espacio no se cuenta con los requerimientos para crecer. Por lo tanto la FCPyS de la Universidad genero ese edificio con sus propios recursos y en su propio espacio conjunto; posiblemente los arquitectos responsables no midieron el hecho, pero al parecer tampoco los personajes firmantes conocen la situación al interior de la UNIVERSIDAD.
Las carrera de Antropología con cuatro especialidades, en la que se incluye Arqueología, es de reciente creación y dichos espacios responden a esa necesidad.

5. Señores Arquitectos, Arquitectas, y demás que firman esta petición… “DEMOLER”, de seguro como a la UNAM le sobran recursos para aventar al cielo, y nuestro país está en una alta esfera puede hacer eso. Muchos de los recursos realizados por la UNAM, y por sus Facultades y demás, se hace con sus recursos propios, así como el Posgrado de Economía genero su propio Edificio en la Zona Sur de Ciudad Universitaria, lo mismo ha pasado con la “Cafeteria Contemporánea” desarrollada en la Faculta de Medicina en el Campus Central. Si se requiere un linchamiento social, pues hablen con las autoridades competentes en su momento, es decir los responsables en la Dirección General de Obras y Conservación en la Rectoría del Dr. Narro cuando estaban al frente. Pero si se va a demoler, entonces den propuestas de crecimiento.

6. La Universidad como tal, dejo de tener un Plan Estratégico de Desarrollo Urbano al interior de la Ciudad Universitaria, es necesario recuperar o rehacer dichos planes, porque más allá del espacio escultórico, la Reserva Ecológica del Pedregal de la UNAM es la que esta resintiendo el crecimiento interior de la UNAM. (http://132.248.22.76/…/plan_rector/disposiciones_generales)

7. Si alguien se ve en la necesidad de discutir los puntos anteriores, la puerta esta abierta, los martes de 16:30 a 18:00 en el Seminario de Problemas Críticos de la Ciudad de México en la Maestría en Arquitectura, Campo de Conocimiento en Análisis Teoría Historia

Atte.
Grupo de Estudios URBANTHECTURA | CC ATH

DE LA CASA #82: DE BIEN CULTURAL A PATRIMONIO CULTURAL/ WMC.

Por Wilmer Mejía Carrión

Versión 2

Ponencia dictada el 11 de enero en el Centro Cultural Británico en San Juan de Lurigancho, como parte de un encuentro organizado por el Instituto Cultural Ruricancho. En ella, el autor explica los conceptos de bien cultural, patrimonio cultural y proceso de patrimonialización, para así dar a entender que la socialización del patrimonio cultural es un proceso en el cual el actor social más importante es la comunidad.

Versión 2

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Sobre el autor: (Lima, Perú-1981) Antropólogo egresado de la Universidad Federico Villarreal. Miembro del área de investigación del Instituto Cultural Ruricancho, el cual se dedica a la investigación y la difusión de la historia local y el patrimonio cultural y natural de San Juan de Lurigancho, distrito de la ciudad de Lima. Apasionando por la historia local y la literatura, escribe diversos artículos enfocados en el tema del patrimonio cultural para la Revista Virtual ArKeopatías. Tiene su propia pagina: yoamolaantropologia.es.tl donde trata de temas de antropología general.

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Versión para imprimir y descargar aquí // Fotos: Juan Tonchez (cc)

ArKeopatías opera bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento – NoComercial – Compartir Igual 4.0 Internacional License, por lo que agradecemos citar la fuente de este artículo como: Proyecto ArKeopatías./ “Textos de la casa #82″. México 2015. https://arkeopatias.wordpress.com/ en línea (fecha de consulta).

#LasPrestadas: Las clases de Indiana Jones

Por Julio Arrieta

Versión 2

La percepción popular de la arqueología está relacionada inevitablemente con Indiana Jones, lo que fastidia a los arqueólogos de verdad porque transmite una imagen errónea de su trabajo, que nada tiene que ver con la búsqueda de objetos mágicos. Sin embargo, hay un aspecto de las películas del héroe del sombrero fedora que tiene su interés arqueológico. Tres de las cuatro películas de Indiana Jones muestran unas breves escenas en las que el personaje aparece impartiendo clase en una universidad ficticia, el Marshal College. Las secuencias sirven, por una parte, de contrapunto a las aventuras que vendrán a continuación y, por otra, tienen la función de completar el perfil heroico del protagonista con las cualidades de una autoridad en historia y arqueología. De hecho, es solo en esas escenas de docencia donde la arqueología ‘de verdad’ hace su tímida aparición. Pero, ¿qué cuenta Indiana Jones en sus clases? ¿De qué habla? ¿Tiene algún sentido? ¿Hay algún contenido interesante en ellas?

La primera lección de arqueología del doctor Henry Jones Jr. está ambientada en 1936. Es una escena muy breve de ‘En busca del Arca perdida’ (1981) que ni siquiera figuraba en el guión original, firmado por Lawrence Kasdan. En el momento en que las cámaras irrumpen en el aula, el profesor Jones está explicando a los asistentes el significado de la palabra ‘neolítico’. “Neo significa nuevo y lítico significa de piedra”, señala. Algo que unos estudiantes universitarios de arqueología ya deberían de saber, por otra parte. Quizá está respondiendo a una pregunta de un alumno, porque acto seguido cambia de tema: “Volvamos a este túmulo de Turkdean, cerca de Hazelton” (Gloucestershire, Inglaterra). Hay que aclarar que esto es en la versión original, porque el ‘creativo’ doblaje español convierte un megalito británico en “un túmulo etrusco cerca de Tarquinia” (!), lo que no tiene nada que ver con lo que hay dibujado en la pizarra: un sepulcro megalítico con corredor y tres cámaras, más una cista aparte.

Versión 2

“Es lícito apoderarse de los contenidos”, señala el profesor. Para el tipo de arqueólogo que es Indiana Jones, un ‘conseguidor’ de antigüedades de los que ya eran objeto de severas críticas en la época en la que está ambientada la película por parte de arqueólogos como Sir Mortimer Wheeler, los contenidos son objetos valiosos que han de depositarse en un museo. Eso en el mejor de los casos. En el peor, se mercadea con ellos. “No confundáis esto con robar”, añade. Superadas las consideraciones éticas de un plumazo, llega una apreciación desconcertante: “Este lugar también nos muestra uno de los grandes peligros de la arqueología, no en cuanto a integridad física, aunque eso ocurrirá algunas veces”. Quizá se refiere a posibles derrumbes de estructuras en mal estado, porque los monumentos megalíticos de verdad no se caracterizan por disponer de trampas contra los intrusos al estilo ‘guarida de FuManchú’. “Estoy hablando de folclore”, aclara Indiana.

El túmulo del que habla el profesor Jones ha sido saqueado en periodos históricos por buscadores de tesoros, un fenómeno común con el que están familiarizados los prehistoriadores y arqueólogos especializados en megalitismo. “En este caso, la tradición decía que allí estaba enterrada un arca de oro. Esto explica la gran cantidad de agujeros cavados por todo el túmulo y las tan deficientes condiciones de conservación. No obstante, la cámara tres quedó sin tocar. Los objetos de esta cámara y los artefactos funerarios encontrados en otra en la misma zona dieron razón para fechar este hallazgo como hemos hecho”. Jones deja por un momento de hablar como un cazador de antigüedades para hacerlo como un arqueólogo serio. Está indicando que la tipología del ajuar funerario está señalando el momento en que fue erigida y utilizada la tumba.

Este sepulcro megalítico del que trata la clase no existe; algunos arqueólogos y aficionados han tratado de averiguar en qué modelo se basaron los guionistas. Según recoge la web ‘The Megalith portal’, la tumba sobre la que habla Jones está inspirada en el túmulo de Notgrove cairn, en Gloucestershire, excavado por Elsie Clifford entre 1934 y 1935 y publicado en 1936 en la revista ‘Archaeologia’, uno de cuyos ejemplares, encuadernado en lomo rojo, es visible en el centro de la mesa del profesor Jones. ¡Bien por los encargados del atrezzo! La diferencia entre la tumba de Notgrove y la de la película es que la primera tenía cinco cámaras y no tres.

Nunca hay una X

La segunda clase fílmica de Indiana Jones tiene lugar un par de años después, en 1938, y aparece en ‘Indiana Jones y la última cruzada’ (1989). Es interesante porque hace referencia directa a un arqueólogo histórico. “La arqueología busca el hecho, no la verdad. Si es la verdad lo que les interesa el doctor Tilly imparte filosofía en la clase del fondo”, comienza el doctor Jones con una afirmación teórica discutible. “Olviden toda idea acerca de ciudades perdidas, viajes exóticos y agujerear el mundo”, una frase con la que sí estarían de acuerdo la mayoría de los arqueólogos de verdad. “No hay mapas que lleven a tesoros ocultos y nunca hay una X que marque el lugar. El 70% de la arqueología se hace en la biblioteca, investigando, leyendo”. Si se añade el trabajo de laboratorio y el papeleo administrativo, el discurso podría adjudicárselo cualquier arqueólogo real.

Indiana Jones deja caer que “no podemos tomar la mitología al pie de la letra”, lo que algunos fans ven como una referencia al hallazgo de Troya por parte de Schlieman precisamente a partir de tomarse en serio la Ilíada. Probablemente es, como todo el discurso anterior, un juego irónico del guionista (Jeffrey Boam) porque eso es precisamente lo que ambos Jones, padre e hijo, van a hacer el resto de la película para buscar el Santo Grial: guiarse por mitos y leyendas.

Versión 2

Llega la hora de encargar los deberes para su próxima clase, que es de introducción a la Egiptología. Aquí Indiana Jones realiza una referencia interesante: Los alumnos tendrán que leer la memoria de “las excavaciones de Naucratis, que dirigió Flinders Petrie en 1885”. Naucratis, situada en el delta del Nilo, existe. Fue una colonia comercial griega en Egipto. Efectivamente, la excavó Sir William Matthew Flinder Petrie (1853-1942), uno de los grandes pioneros británicos de la arqueología y todo un personaje. Flinder Petrie llegó a Egipto atraído por las teorías fantasiosas de Piazzi Smith sobre el significado oculto de las medidas de las pirámides. Superado este ‘sarampión esotérico’, se dedicó a la arqueología ‘de verdad’ excavando varios yacimientos. Desarrolló un método de excavación sistemático y sobre todo defendió la noción del valor de todo resto arqueológico como fuente de información, en una época en la que muchos egiptólogos hacían lo que hace Indiana Jones en sus películas: buscar piezas espectaculares para enriquecer las colecciones de los museos y desentenderse del resto. Flinders Petrie también prestó atención a periodos de la historia egipcia descuidados por sus colegas, que se centraban en las grandes dinastías y sus monumentos, y estudió yacimientos tardíos como este mismo de Naucratis cuya publicación encarga leer Jones a sus alumnos.

Lee a Gordon Childe

En ‘Indiana Jones y la calavera de cristal’ (2008), ambientada en 1957, en plena paranoia anticomunista, destaca otra referencia a un arqueólogo muy relevante, el australiano Vere Gordon Childe (1895-1957). En el momento en el que su clase está a punto de ser interrumpida por el decano Charles Stanfford, el profesor Jones está hablando de Skara Brae. Situado en la más grande de las islas Orcadas, al norte de Escocia, es un asentamiento neolítico formado por diez casas de piedra semisubterráneas excepcionalmente bien conservadas. Hoy día está declarado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad. El lugar “permaneció habitado durante 600 años -explica el profesor Jones- hasta que al parecer fue abandonado en el 2.500 antes de Cristo. No sabemos por qué sus ocupantes abandonaron un entorno perfectamente habitable”. En este punto tan interesante de las causas del abandono del asentamiento, Stanfford interrumpe la lección y se lleva a Jones al pasillo. Allí le comunica que ha sido expulsado. El motivo es que el FBI le investiga por posibles conexiones comunistas.

Poco después son precisamente unos agentes soviéticos los que persiguen a Indiana Jones, que huye a través del campus de ‘paquete’ en la moto que conduce el joven Mutt Williams. En plena carrera, la pareja atraviesa la biblioteca y cae al suelo, a los pies de un estudiante que aprovecha la circunstancia para ahorrarse una visita de despacho y consultar al profesor Jones sus dudas acerca de los “modelos normativos de cultura”. Indiana resuelve el asunto por la vía rápida: “Lee a Vere Gordon Childe, sobre el difusionismo. Hizo sobre todo mucho trabajo de campo”. Antes de arrancar de nuevo, remata “si quieres ser un buen arqueólogo, tienes que salir de la biblioteca”, contradiciendo así sus anteriores enseñanzas.

Mark Rose, del Archaeological Institute of America’, señaló en su reseña de la película lo interesante que resulta esta referencia a Gordon Childe. El guionista, David Koepp, hizo los deberes en este punto, no así en los numerosos despropósitos arqueológicos, históricos y etnológicos que decoran el resto de la cinta. Gordon Childe, catedrático de Arqueología Prehistórica de la Universidad de Edimburgo entre 1927 y 1946 y director del Instituto de Arqueología de la Universidad de Londres de 1947 a 1956, fue, además de un gran teórico, un buen arqueólogo de campo y de hecho fue él quien excavó Skara Brae entre 1928 y 1930. Como uno de los grandes teóricos del difusionismo cultural, es lógico que el doctor Jones recomiende su lectura a un estudiante preocupado por la evolución de las culturas. Sin embargo, como señala Rose, lo que llama la atención de este consejo bibliográfico y de la evidente familiaridad de Indiana con el trabajo de su colega australiano es que Gordon Childe era marxista y de hecho fue uno de los pocos prehistoriadores occidentales cuyas obras eran aprobadas en la Unión Soviética. Si no es casual, esta mención puede ser una pincelada del guionista para subrayar la integridad de Indiana Jones, que mantiene la recomendación de un autor en entredicho por ‘rojo’ a pesar de estar él mismo en el punto de mira del FBI, en plena guerra fría, con el macarthismo coleando y con estudiantes manifestándose al grito de “fuera comunistas de la Universidad” en los campus, como se ve en la propia película.

Aunque quizá sea todo más sencillo y el guionista escogió a Gordon Childe simplemente porque, como Indiana Jones, usaba un sombrero fedora.

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Fuente: http://www.elcorreo.com/vizcaya/20130215/mas-actualidad/sociedad/clases-indiana-jones-201302142022.html

Fotos: Juan Tonchez (cc)

DE LA CASA #81: SOPA15. Relato de un congreso procomún y no común/ AVV.

Por Adela Vázquez Veiga

Foto cabecera blog

Quizás muchos hayan pensado, cuando viajaban hacia aquí o cuando llegaron, “¿por qué tan lejos?”  “¿qué estoy haciendo acá?”. Y poco a poco fueron entendiendo, con ese entendimiento que pasa no únicamente por la razón, sino que se hace vivo en la cabeza, en el cuerpo, en la sensibilidad.

María Silvina Irouléguy

SOPA Congress

Ha pasado un tiempo desde que regresamos del SOPA15, un congreso que vivió su primera edición en Latinoamérica, de rural a rural y su tercera edición en Benito Juárez, una ciudad de la provincia de La Pampa, en Argentina.

El Congreso Internacional sobre Educación y Socialización del Patrimonio en el Medio Rural nace en el año 2013 de la mano de Underground Arqueología; de las manos de Juanjo Pulio Arroyo y Sabah Walid Sbeinati. “Tras celebrar dos ediciones en España, este año el SOPA cruza el Océano Atlántico para aterrizar en Argentina, concretamente en el Municipio de Benito Juárez, Provincia de Buenos Aires” (SOPACongress, 2015).

¿Cómo escribir sobre un encuentro que es a la vez procomún y no común? Procomún porque es un congreso “de todos y de nadie al mismo tiempo” (Lafuente, 2007), o mejor aún, porque se hace “entre todos”. No común porque se escapa de lo conocido, de los congresos repletos de sabios en los que suele operar un sistema vertical de transmisión de conocimiento, y en los que la expertise es terreno de “unos pocos”.

Contar lo que (nos) pasó la semana del 3 al 8 de noviembre de 2015, va mucho más allá de esa temporalidad y de ese espacio físico, inolvidables. Contar lo que (nos) pasó requirió un tiempo de reflexión que ha permitido no sólo empaparnos más, si cabe, sino dejar fluir en el ir y venir cotidiano que cada cuerpo necesita; el flow sabahiano que tanta falta hace en cualquier faceta. El SOPA15 ha estado presente en mis días y en las experiencias que en ellos suceden; una acumulación de co-aprendizajes que comenzó con el 13 -Malpartida de Cáceres, Extremadura-, y un 14 -Celanova, Galicia- en la distancia. Y seguimos.

A mi llegada a Benito Juárez, después de un largo viaje Mérida-Ciudad de México-Buenos Aires, me reciben en la ruta camino a Mar de Plata María Silvina Irouléguy y María Luján Marino, dos mujeres que cualquiera quisiera que formen parte de su vida. Bellas, únicas, valientes, sabias, aventureras -¡qué alegría volver a vernos!-. Silvina y María cruzaron por primera vez el charco -al otro lado, en la vieja Europa- para participar en la primera edición del SOPA y darnos a conocer el fructífero Proyecto Huellas; una lección de cómo hacer lo común y construirlo entre todos. Latinoamérica es y seguirá siendo un motor, una enseñanza abierta para el mundo.

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Estaré empapada de la hospitalidad de Benito Juárez toda la vida. En el coche, de camino al congreso, y emocionada por abrazar a Juanjo y Sabah, comento que la ciudad se me hace familiar -¡es por las fotos, por los safaris¡- Muchos vivimos el preSOPA como si estuviésemos cerca, muy cerca. Gracias a Silvina Irouléguy, la edición de este congreso entrañó no sólo un año de preparativos, sino de dinámicas previas sazonadas de safaris urbanos, cuentos, memoria común y bicomunes compartidos en físico y en digital.

BIComún

Siempre hubo un momento para disfrutar de la hospitalidad juarense. De inicio, en la mesa de inscripción, recibimos un kit muy útil que incluía los más finos detalles y sorpresas; y un mapa de la ciudad con indicaciones de las sedes, acompañado de imágenes de lugares que no podrías dejar de conocer. Un mensaje de bienvenida en el mapa, terminaba con esta frase: “la realización de este Congreso es el ejemplo vivo de la gestión comunitaria de los proyectos culturales”. Tan vivo que hubo lugar para todos, tan comunitario que fue gesticulado entre todos.

Participantes llegados de diferentes países -vecinos de Chile, Colombia, México, Costa Rica, España, etc.- no dejamos de sonreír, conversar, colaborar, observar y compartir aquello que nos había llevado hasta allí. En la nota escrita por María Silvina el 4 de diciembre, Algunas palabras para ir cerrando, menciona que “hubo lugar para todos los que se sintieron convocados. Se escucharon voces nacionales e internacionales, de niños, jóvenes y adultos, de profesionales, de idóneos y de los que intuitivamente buscan y hacen sobre cultura y patrimonio”. Se escucharon las voces de los más jóvenes, ponentes de las escuelas primarias y secundarias que nos dieron lecciones de expresión, pasión, conocimiento y enseñanza.

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Los gestores culturales Ornella Lopardo y Jonatan Arredondo presentaron su admirable propuesta de creación vecinal, Historias vivas con raíces pampas, en la que se realizaron libros colectivos que recuperaron la memoria común de una plaza de su ciudad, Azul, desaparecida después de la dictadura. Invitaron a sus vecinos a iniciar un viaje cultural puerta por puerta y la calle se convirtió en un escenario de asistentes y productores.

Mariana Contreras nos maravilló con las voces del valle de Ítaca en Chile, una iniciativa ciudadana impulsada por ella y su hermano, para visibilizar las voces vinculadas a sus raíces rurales que hablan sobre un territorio amenazado. Un trabajo volcado en la plataforma Valle de Voces, en la que navegar por cápsulas sonoras que cuentan la historia oral y hablan de elementos que permanecen inalterables en el tiempo, en una suerte de paisaje sonoro.

En palabras de Miguel Ángel Cuevas, quien expuso las experiencias de la Escuela de Turismo de la Universidad Autónoma de Morelos y el programa nacional Vigías del Patrimonio: “a la gente no le interesa que haya una declaratoria de patrimonio, la gente hace desde la cotidianidad”. Brisol García García, estudiante de doctorado de la Universidad de Guanajuato, compartió su trabajo sobre la conservación de la cocina tradicional con las comunidades de la meseta P’urhépecha, una propuesta brillante de política pública para conservar la cocina.

“¿Qué gestionamos?”, se pregunta Fernando Da Souza, “no podemos pensar las políticas culturales sin colectividad ni conectividad”. Las acciones deben ser articuladas por los propios actores, resignificar su participación y amplificando los recursos que ya se tienen. Los procesos que se están dando en los ámbitos rural y rururbano están invisibilizados y no tienen cabida en las estadísticas, o en otras palabras, no se puede contabilizar a las personas y sus recursos. Es necesario visibilizar las prácticas existentes y las necesidades de los afectados por este tipo de políticas.

Presentación_Fotografía de SOPACongress

El concernido no es el patrimonio, son los colectivos de personas que trabajan en los bordes de la dicotomía público-privado para (re)activar lo común, procesos visibles a lo largo del mundo que evidencian la inclusividad social, y ponen en valor prácticas que surgen desde los afectados y los expertos en experiencia. En el SOPA lloramos de emoción, de impotencia, de alegría. Lloramos porque en este encuentro hay lugar para el cuidado, para la atención, para el afecto. Y porque nos indignamos.

Se habló de que la participación es una cuestión de decisiones, pero nos preguntamos ¿a quién pertenece la toma activa de decisiones? ¿son las administraciones públicas y las empresas privadas las que deciden en un contrato dicotómico? ¿somos los ciudadanos marionetas a las que se nos concede la agencia pasiva del derecho a decidir? El conocido “para todos” al que nos tienen acostumbrados refleja la permisividad de lo público, mientras que transitar hacia lo colectivo visibiliza el derecho a la protesta y se convierte en un gesto que es “de todos” ¿Y si reivindicamos el derecho a la propuesta como una acción acometida “entre todos”?

Desde el hacer_cli?nica de la empanad a_Fotografía de El Fénix Digital

Carlos Moreno comentaba que el patrimonio es una herramienta creada por el Estado para disciplinar, que seguimos en un estado de colonización en el que es pertinente rescatar las ausencias y los temas prohibidos para reformular la valorización del patrimonio.

Nos preguntamos si es posible abrir la relación entre patrimonio y procomún. El discurso de los commons pareciera que rebrota de un letargo, pero en realidad habla acerca de la vida en común que en el supuesto liberal conocemos como calidad de vida. El procomún hace mucho tiempo que existe, es anterior al Estado. En los siglos XVIII y XIX, el Estado liberal patrimonializó lo común, musealizando un pasado memorialista y conservador, o en otras palabras, estático y propúblico. En el siglo XX, el Estado neoliberal privatizó lo común. En el siglo XXI es necesario movilizarlo y gesticularlo, en lugar de gestionarlo.

En una de las mesas de trabajo se escuchó que “la cultura debe ser la mediadora entre lo que sucede y lo que no sucede, no los agentes culturales”; una frase que puede servir para concluir y al mismo tiempo, recordarnos que la cultura es en sí misma un acto de libertad, esto es, cultura libre.

Mesas de trabajo_Fotografía de SOPACongress

Existe un repositorio de conclusiones colectivas que pueden escucharse en los canales audiovisuales capturados en algunos momentos del congreso, disponibles en la red social. Las palabras de Sabah sirven como cierre de esta reseña, para “dar las gracias a todos los que han participado por respetar los tiempos de las comunidades, entender que trabajar entre todos es escucharnos, saber que nos equivocamos, saber rectificar y, sobre todo, querer hacer”.

Relatogra de Carla Boserman SOPA14

¡El SOPA15 fue la pampa! Y el 16 los espera de nuevo en España -Zalamea de la Serena, Extremadura- del 5 al 10 de octubre.

Están presentes en esta reseña María Silvina Iroulèguy, María Luján, Sabah Walid, Juanjo Pulido, Ana Julia Bellocchio, Silvia Laura Mogni, Alicia Lapenta, vecinas y vecinos de Benito Juárez y todas las personas que estuvieron (en y en la distancia) y lo hicieron posible.

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Blog del congreso: http://sopa15.blogspot.mx/

Red social: https://www.facebook.com/SOPACONGRESO

Notas de prensa: http://www.elfenixdigital.com/resultado.php

Material audiovisual:

https://www.facebook.com/SOPACONGRESO/photos_stream?tab=photos_albums

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Nota de la autora: Mi participación en el III Congreso Internacional sobre Educación y Socialización del Patrimonio en el Medio Rural SOPA15 ha sido posible gracias al apoyo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), como parte de una beca de Posgrado en Trabajo Social.

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Sobre la autora: Santiago de Compostela, Galicia (España). De la Historia del Arte a la Conservación-Restauración de Bienes Culturales y el Trabajo Social, actualmente interesada en activar nuevas dinámicas y procesos de co-aprendizaje entre cultura digital y analógica. Co-fundadora y coordinadora de la AC y ONGD Niquelarte y el proyecto BIComún. Profesora en#LDyGI. Colabora con la Revista de Arte y Cultura Contemporánea ORIGAMA y la Revista Iberoamericana de Patrimonio y Comunidad La Descommunal, el proyecto artesmerida.com, Cultura Digital y Cultura Libre GeneraRED, Culturas Libres al Parque o SOPACongress.

Ha trabajado con el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México como conservadora-restauradora desde el año 2004, actualmente diseña proyectos de coproducción social del patrimonio en comunidades de la Península de Yucatán. Docente en la Universidad Inter del Sureste en Mérida, la Universidad de Oriente (UNO) en Valladolid y en el Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) particularmente en la Licenciatura en Desarrollo y Gestión Interculturales.

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