Destacado

ÚNETE A LA COMUNIDAD

¿Quieres estar al tanto de todos nuestros eventos, publicaciones, talleres y presentaciones? Te estamos esperando. Suscríbete a nuestra lista de correo y recibe todas las notificaciones directamente en tu correo. ¡No te pierdas de nada!

Déjanos tu correo aquí abajo

Procesando…
¡Lo lograste! Ya estás en la lista.

DE LA CASA #174: EL JUEGO DE PELOTA EN EL CENTRO NORTE DE VERACRUZ DURANTE EL PERIODO CLÁSICO, UNA SÍNTESIS REGIONAL / LL-DD.

Por Luis Ángel Hernández Libreros y Daini Delgado Arias

Introducción

El juego de pelota ha sido una temática de mucho interés en el área mesoamericana, que los investigadores han abordado y explicado, denotando distintas matices de una tradición milenaria que responde a las diferentes regiones y temporalidades del México antiguo. El presente trabajo es un análisis general sobre los testimonios arqueológicos del juego en la región Centro Norte de Veracruz, área cultural que desde el primer milenio de la era lo asimiló e insertó de acuerdo a sus necesidades.

Esta región es parte de la Costa del Golfo  y se delimita al norte por el río Cazones; y al sur por la sierra de Chiconquiaco y el río Colipa, al este por el mar del Golfo de México y por último al oeste por la Sierra Madre Oriental.

El origen

La evidencia más temprana sobre la práctica del juego de pelota en Mesoamérica está en Paso de la Amada en el área del Soconusco chiapaneco y se trata de una cancha hecha de tierra que fue fechada para el año 1650 a.C. (Hill, 1999). Otros datos sobre el inicio son las canchas del Formativo Medio del Noroeste de Yucatán (Anderson y Medina, 2017) y del sitio Abaj Takalik en la Costa Pacífica de Guatemala (Schieber, 1994); por su parte también están las figurillas de cerámica del Formativo Temprano de la Tumba 3 de El Opeño en el Occidente (Oliveros, 2004), representando a jugadores de pelota.

En el estado de Veracruz, los datos más tempranos son del área Sur, específicamente en la cuenca del río Coatzacoalcos con las ofrendas de 13 pelotas de hule del sitio olmeca de El Manatí, ubicadas en el Formativo Temprano en el año 1600 a.C. (Ortiz et al. 1992). Existen otros elementos pero no tan confiables como las enormes cabezas de basalto de los Olmecas de San Lorenzo Tenochtitlán (10), La Venta (4), Tres Zapotes (2) y Cobata (1), las cuales tentativamente se les ha relacionado como jugadores de pelota decapitados (Scott 2018). Otro dato arqueológico son los montículos paralelos de forma rectangular alargada del asentamiento olmeca de El Macayal (Rodríguez y Ortiz, 2008), sitio asociado al Formativo Temprano y Medio (Ortiz et al., ibíd.).

Para el área de investigación el juego de pelota está documentado desde el Clásico tardío hasta el Postclásico tardío: de acuerdo con los datos de las seis canchas excavadas en El Tajín, las cuales fueron ubicadas entre el 800-1200 d.C. mediante la seriación cerámica (Brüggemann, 1992; Lira, 2018; Raesfeld, 1990: 93); las restantes de Yohualichan y El Cuajilote están entre el 600-900 d.C. (Cabrera, 1999; Cortés, 1994); y por su último la cancha de Vega de la Peña se sitúa en el Postclásico tardío (Cortés: ibíd.). Es posible que las canchas de sitios como El Pital y Serafín sean del Clásico temprano o Protoclásico, pero aún no han sido excavadas. Hay que mencionar que para Veracruz la cancha más temprana se encuentra en el área Centro Sur, específicamente en el sitio de Carrizalito, la cual fue excavada y datada mediante el análisis de materiales cerámicos para el periodo Protoclásico del año 100 a.C. al 100 d.C. (Donner y Hernández, 2018: nota 3).

El juego de pelota

El juego de pelota en Mesoamérica se ha explicado desde muchas perspectivas, tales como políticas (Daneels, 2008; Fox, 1991; Liendo, 2015; Stark, 2018), lúdicas y deportivas (Anderson y Medina, 2017), de diferencias sociales (Hill y Clark, 2001; Wilkerson, 1991) y religiosas (Miller, 1989; Taladoire, 2000; Velásquez, 2015), por mencionar algunas. Sea cual haya sido la idea inicial del juego, debemos entender que la práctica del mismo obedeció a una temporalidad y región cultural específica, ya que cada sociedad asimiló y encauzó de acuerdo a sus necesidades la proyección del mismo.

Para el Centro de Veracruz, desde una perspectiva funcionalista, se ha interpretado que a principios de la era el juego de pelota emerge como una estrategia de control político patrocinado por la clase gobernante con el fin de aumentar y justificar su autoridad y unir al resto de la población (Daneels, 2008, 2018; Stark, 2018; Stark y Stoner, 2017), en términos generales el juego se instala como una religión de Estado. Por su parte autores (Daneels, 2018; Taladoire, 2000; Von Winning, 1980) sugieren que el juego de pelota se trata de un culto de carácter agrícola, principalmente asociado a la fertilidad terrestre. En el lapso de los primeros años después de la era, el área de estudio (figura 1) muestra pruebas irrefutables de la práctica del mismo, asociándose a un rito simbólico religioso muy complejo financiado por las elites nacientes. Estas se reservan el derecho de efectuar los cultos, así como propiciaron la construcción de múltiples canchas arquitectónicas y algunos bienes de prestigio (yugos y hachas inicialmente, posteriormente vendrían las palmas) para desarrollar y difundir a manera de religión este juego ritual.

Figura 1. Ubicación de los sitios arqueológicos del Centro Norte de Veracruz mencionados en el texto: 1. Corralillos, 2. Tuzapan, 3. El Tajín, 4. Morgadal Grande, 5. Vista Hermosa, 6. Serafín, 7. Cuyuxquihui, 8. Yohualichan, 9. Santa Elena, 10. El Pital, 11. La Colorada, 12. El Cuajilote, 13. Vega de la Peña, 14. Las Higueras, 15. Aparicio, 16. Paxil, 17. Los Ídolos. Fuente: Elaborado por los autores.

El juego

Sabemos que existieron distintas practicas del juego, como lo indican Uriarte (1992) y Taladoire (2000, 2015), identificando formas de juego con la mano, extremidades superiores e inferiores del cuerpo, con bastones y con la cadera, añadiendo el jugarlo en un espacio cerrado o abierto, con o sin marcadores. Para la región de estudio, las evidencias arqueológicas nos remiten a una práctica con pelota de hule, siendo golpeada con la cadera, rodillas y codos dentro de una cancha arquitectónica sin aros marcadores. Posiblemente hubo marcadores en el piso o dichas banquetas perimetrales como lo sugiere Daneels (2018) servían para dar un punto por válido, a manera de cómo funcionan las líneas en las canchas contemporáneas de vóleibol. Por otra parte el número de jugadores se atribuye a las dimensiones de las canchas, las cuales se describen a continuación.

Las canchas

En Mesoamérica, las canchas de pelota fueron conformadas por dos estructuras paralelas (laterales) más o menos simétricas con o sin cabezales (figura 2). Existen también otras delimitaciones adicionales como lo son muros bajos o banquetas perimetrales, su forma física en planta es de letra “I” y en ocasiones son asimétricas. Estos elementos terminales han sido descubiertos mediante la liberación de las canchas, ya que previamente no eran visibles por ser muy bajos. 

Figura 2. Forma de la cancha de pelota vista en planta con sus respectivos elementos. Fuente: Elaborado por los autores.

En el Centro Norte de Veracruz, las alturas de las plataformas laterales van desde el 1.80 m hasta los 12 m, mientras las banquetas son desde los 90 cm a 2.7 m, y por último las banquetas perimetrales no sobrepasan los 50 cm de altura (Arellanos, 2006; Brüggemann, 1991; Cuevas Ordoñez, 2011; García Payón, 1947; Jiménez, 1991; Lira, 2018; Ruiz, 1999, 2000; Vásquez, 2012). Dichos edificios laterales en general muestran banquetas altas y rectas en menor medida, destacando mayoritariamente las banquetas bajas y rectas, a las cuales se les sobrepone un talud prolongado con una terminación en su parte superior en remate o cornisa volada (Brüggemann, 1992; Cabrera, 1999; Cuevas Ordoñez, 2011; Lira, 2018; Ruíz, 1987, 1999) (figura 3). Regresando a las alturas de las plataformas laterales, hay diferenciaciones entre cada una, pues en algunas canchas un lateral es más alto que otro, ejemplificando las canchas que usan una pirámide de la plaza como lateral.

Figura 3. Algunas canchas de pelota vistas en perfil. Fuente: Elaborada por los autores, basado en los datos de Brüggemann 2001 para las canchas de El Tajín; Cabrera 1999 para la cancha de Yohualichan; Ruíz 1999 para la cancha de Paxil; mientras el resto son observaciones en campo de los autores.

Sobre las evidencias del sistema constructivo de los laterales, sabemos que consisten en un núcleo hecho a base de tierra apisonada, en ocasiones particulares como en Yohualichan fueron aprovechadas las depresiones naturales de la roca madre para dicha edificación. En la región, estos núcleos fueron revestidos por piedras lajas o areniscas, así como también se optó por el uso de piedras de río de diferentes tamaños, las cuales usualmente se encontraban recubiertas por estucos para dar solidez y buena estética al inmueble. En lo que corresponde a las banquetas perimetrales, estas fueron hechas de piedras lajas y recubiertas por estucos. Algunos edificios laterales en sus lados terminales u opuestos al área del patio, contaron con escalinatas hechas de piedras lajas, funcionando como elementos de ascenso para acceder a presenciar el juego o en su caso para realizar alguna acción vinculada con la práctica del mismo. Por último, las banquetas podían tener marcadores en el centro y los extremos, delimitando la superficie de la cancha en dos campos. Tales marcadores pueden tener la forma de grandes bloques de piedra labrados con relieves, los cuales mostraban narrativas entorno al rito del juego como sucedió en El Tajín, Aparicio, Morgadal Grande y Vista Hermosa, por mencionar algunos ejemplos.

Los aros marcadores estuvieron ausentes, Daneels (2016) indica que en Veracruz las canchas relacionadas con sitios del Clásico carecen de este elemento arquitectónico, el cual es insertado por grupos inmigrantes (totonacos y nahuas) al área durante el Postclásico, como sucedió en Aparicio (Medellín 1976), Cuyuxquihui (Ruiz, 1987), Vega de la Peña (Cortés, 1994) y posiblemente Tuzapan (Avilez, 2014).

Formas y contabilidad

Dentro del periodo Clásico de acuerdo a un análisis arquitectónico de plazas y juegos de pelota efectuado por uno de los autores (Hernández Libreros, 2017), se identificaron cuatro tipos de canchas en la zona (figura 4), las cuales son las siguientes: la primera es abierta y se compone por dos estructuras laterales; la segunda es semiabierta con dos edificios laterales y un cabezal; la tercera es cerrada y se configura por cuatro estructuras que son dos laterales y dos cabezales en cada extremo; por último hay un tipo de cancha poco habitual ubicada en Los Ídolos (Vásquez, 2012), se trata de una doble, compuesta por tres estructuras laterales con sus respectivos cabezales. Las canchas dobles, son excepcionales y poco vistas en Mesoamérica: solo se conocen reportes de Piedra Labrada en Los Tuxtlas, Veracruz (Budar, 2008) y dos más de la región de Malpaso en Chiapas, específicamente en San Isidro y Colonia Adolfo López Mateos (Piña Chan y Navarrete, 1967).

Figura 4. Tipos de canchas de pelota de acuerdo a su forma en planta. Fuente: Elaborado por los autores.

Por otro lado, de acuerdo a conteos preliminares, en la zona Centro Norte existe un aproximado de 121 canchas de pelota de los periodos Clásico al Postclásico (Hernández Libreros, 2018), estamos conscientes que el número incrementará conforme se efectúen y publiquen resultados de prospecciones arqueológicas futuras en el área. Hasta el momento solo han sido excavadas nueve canchas, seis en El Tajín, el Juego de Pelota Sur de manera completa por García Payón (1963) y Castillo (1991), la 7-8 de manera completa por Lira (2018), la 11-11bis por Juan Sánchez, la 13-14 por Navarrete, la 17-27 por Cuevas y el Juego de Pelota Norte por García Payón (1952), además de 12 sondeos en las esquinas de las canchas efectuados por Raesfeld (1990) y Pescador (1992); una en El Cuajilote (Cortés, 1994), una en Yohualichan (Molina, 1986) y una última en Vega de la Peña (Cortés, ibíd.), a destacar también dos trincheras de 50 cm de profundidad abiertas en cada uno de los laterales de la cancha principal de Las Higueras (Arellanos, 2006: 133).

Proporciones y la orientación

Las proporciones de las canchas se explican con la aparición de normas arquitectónicas, de tal manera que a lo largo del tiempo se evidenciaron distintas, teniendo proporciones que van desde 1/1.7 a 1/13.5. Además, su tamaño varía mucho: midiendo solo el largo y ancho delimitado por las plataformas laterales (sin tomar en cuenta las zonas terminales que no siempre se ven), existiendo canchas  pequeñas desde 17 m de largo por 9 m de ancho, y canchas muy extensas de 121 metros de largo por 21 metros de ancho.

En lo que respecta a la orientación hay distintas variaciones de acuerdo a cada sitio, ya que, a diferencia del Centro Sur donde predominan orientación entre 0-10° a los puntos cardinales (Daneels, 2016), en el Centro Norte la alineación de cada juego de pelota responde a la organización urbana individual de cada asentamiento como lo expondremos a continuación.

Distribución arquitectónica

La proliferación de las canchas se dio gracias a cuestiones sociopolíticas, estando insertadas dentro de patrones específicos de organización arquitectónica. En el caso del Centro Norte, se ubican hacia un costado de las plazas (principal y secundarias) o de la pirámide principal; en ocasiones puede haber hasta tres canchas relacionadas con una misma plaza, mostrándonos así la relevancia popular, religiosa y política del juego dentro del contexto urbano (Daneels, 2016) (figura 5). Sin embargo, también pueden aparecer sobre plataformas palaciegas, y hay casos particulares, como en Corralillos, El Pital, El Tajín y Los Ídolos, donde algunas de ellas encuentran aisladas de las plazas o de la zona nuclear; otra evidencia poco común se da en el sitio 21 reportado por Gyarmati (1995) en la cuenca del río Necaxa, que consta de un montículo y un juego de pelota, el cual se ubica aproximadamente a 1.5 km de distancia del sitio más cercano;   por último hay otras que se hallan a manera de adoratorios como el Juego de Pelota Norte de El Tajín, estando enclavado en la parte central de una plaza de grandes dimensiones.

Figura 5. Ubicación de las canchas de pelota dentro del contexto urbano de los asentamientos. Fuente: Elaborado por los autores, basado en Mapoteca Digital  de INEGI.

¿Canchas públicas o privadas? Nosotros pensamos que depende del tamaño y ubicación espacial de estas dentro de área urbana de cada sitio. Para comprender mejor este apartado, se ejemplifican los casos de canchas de pequeñas proporciones de El Pital, El Tajín y Los Ídolos, que serían canchas privadas, posiblemente para el uso de la elite, ya que se encuentran en espacios cerrados o cercanos a plataformas palaciegas, mientras las localizadas a los costados de las plazas serían las públicas; estas son comunes en la mayoría de los sitios, y tienden a ser de gran tamaño.

Otro punto interesante es la distribución del número de juegos de pelota por asentamiento, el cual se presenta de manera irregular. Hay, sitios como El Tajín y El Pital, donde proliferan las canchas, por su parte en sitios como Yohualichan y La Colorada sólo cuentan con una, mientras en otros no las hay. Resulta innegable, que entre más complejidad arquitectónica tenga cada sitio la tendencia refiere a tener un número elevado de canchas de pelota o poseer una o dos como mínimo, lo que refleja una centralización política y urbana relacionada con el juego para esos tiempos.

En su mayoría los juegos de pelota se encuentran a nivel de la plaza o sobre el nivel de la misma, como por ejemplo en Morgadal Grande y Corralillos, donde se ubican sobre una plataforma palaciega respectivamente. Finalmente, con relación a lo anterior podemos afirmar que tales canchas podrían asociarse con un nivel celestial  y no con el inframundo, como Taladoire (2001) lo ha propuesto para las canchas de pelota en Mesoamérica que se ubican debajo del nivel de la plaza.

Comentarios finales

A través de la breve compilación y análisis de los datos arqueológicos nuestra posición por el momento es que las sociedades mesoamericanas del Centro Norte de Veracruz adoptaron el juego de pelota posiblemente a través de su relación con el Centro Sur de Veracruz, puesto que comparten similitudes en torno a la práctica del juego para el periodo del Clásico temprano.

En resumen, el juego de pelota aquí fue parte de una religión difundida por los principales centros urbanos, donde se construyeron canchas a lo largo del tiempo conforme a su desarrollo. Dicho juego entonces se relacionó también con la centralización política de los asentamientos, distribuyendo las canchas de manera jerarquizada, creando así canchas públicas y privadas. La idea se justifica con la ubicación de estas, las cuales se encontraron relacionadas a plazas, pirámides y recintos palaciegos, reforzando aún más la tesis de su importancia política.

Con respecto a los distintos tipos de canchas de acuerdo a su composición arquitectónica, proporciones y orientaciones, se sugiere una variabilidad de tipos de juegos, correspondiente al número de personas que pudieron participar, la forma en marcar puntos y la relevancia o motivo religioso del culto que tuvo el juego en cada una de ellas.

Por otro lado es interesante resaltar la construcción de largas canchas públicas con cabezales  (ejemplificando Yohualichan, Gran Juego de pelota de El Tajín, El Cuajilote, Los Ídolos y Aparicio) y de canchas privadas de pequeñas dimensiones sin cabezales sobre plataformas palaciegas (Morgadal Grande y Corralillos) o plazas elevadas (El Tajín), las cuales corresponden a sitios del Clásico tardío. Recientemente, Taladoire (2015) ha sugerido para las Tierras Bajas Mayas que las canchas de pequeñas dimensiones están asociadas a la elite, mientras las de grandes dimensiones se relacionan con el sector popular. Si la anterior hipótesis es correcta, puede sugerirse que para el Clásico tardío en nuestra área de estudio el juego de pelota se vuelve tan relevante y popular, ya que no sólo la elite lo practica, siendo así de carácter público y del ámbito de las masas. Es importante decir que en la región durante el Clásico tardío se da la incorporación de las palmas al atuendo de los jugadores y a los entierros de elite, así como se difunde el uso de manoplas, esferas pétreas y temazcales.

Los anteriores datos expuestos contrastan con los descritos por Daneels (1998) para el Centro Sur de Veracruz, pues en ese mismo tiempo según la autora se comienza a gestar un estancamiento regional en el área vecina, dicha actividad es asociada a un rechazo de nuevas prácticas culturales, como por ejemplo la inserción de cabezales en las canchas, así como la aparición de temazcales, palmas, manoplas y esferas pétreas, por mencionar algunos. En relación a lo anterior, consideramos que para el lapso del Clásico tardío el Centro Norte de Veracruz crea su propia variante regional de juego de pelota, denotando ciertas características asociadas a normas constructivas de canchas e incluyendo un nuevo culto asociado aspectos astrales (¿Ehecatl Quetzalcóatl como deidad de la fertilidad?) que se ponen de moda en este momento, bajo la influencia del Centro de México o la zona sur de Mesoamérica, pero sin dejar de lado las generalidades básicas del juego viejo de fertilidad asociado al agua y la tierra.

En conclusión, aún es poco lo que sabemos sobre el juego de pelota en la región, puesto que las investigaciones sobre esta temática solo se han centrado en unos cuantos sitios específicos, dejando de lado otros asentamientos que pueden aportar nuevos datos sobre la materia. De tal forma este juego con sus particulares elementos, sigue cautivándonos por sus distintas reinterpretaciones regionales que existieron en toda Mesoamérica, siendo una de ellas el área Centro Norte de Veracruz.

Bibliografía

Anderson, David y Edgar Medina Castillo (2017), “El juego de pelota en el Noroeste de Yucatán”, en Arqueología Mexicana, El juego de pelota en Mesoamérica, Volumen XXV, núm. 146, Julio-Agosto, pp. 35-39.

Avilez Moreno, María Rosa (2014), “El señorío de Tuzapan. Algunos indicadores históricos y arqueológicos de su papel en el centro-norte de Veracruz”, en ARQUEOLOGÍA, Núm. 47, enero-abril, México, pp. 146-159.

Arellanos Melgarejo, Ramón (2006), “Las Higueras (Acacalco): Dinámica cultural”, Universidad Veracruzana, Xalapa, Ver.

Brüggemann, Jurgen Kurt (1991), “Análisis urbano del sitio arqueológico del Tajín”, en Proyecto Tajín Tomo II (Cuaderno de trabajo 9), Dirección de Arqueología, INAH, México, pp. 81-125.

(1992) “El juego de pelota”, en Tajín, Gobierno del Estado de Veracruz (Veracruz en la cultura. Encuentros y ritmos), Petróleos Mexicanos, Taller Artes Gráficas Panorama, México. D.F., pp. 113-131.

(2001), “La zona del Golfo en el Clásico”, en L. Manzanilla y L. López Luján (editores), Historia Antigua de México, Volumen II: El Horizonte Clásico, 2ª edición, INAH, México, D.F., pp. 13-46.

Budar Jiménez, Lourdes (2008), “Detrás de los cerros. En el último rincón de Los Tuxtlas”, en Lourdes Budar y Sara Ladrón de G. (Coords.), Arqueología, paisaje y cosmovisión en Los Tuxtlas, Universidad Veracruzana, pp. 105-115.

Cabrera Cabello, Marco Antonio (1999), “Yohualichan: el manejo hidráulico en un sitio arqueológico de la sierra norte de Puebla”, Tesis de Licenciatura, Universidad Veracruzana, Xalapa, Veracruz.

Castillo Peña, Patricia (1991), “Sección I de excavación”, en Proyecto Tajín Tomo I, (Cuaderno de trabajo 8), Dirección de Arqueología, INAH, México. pp. 27-59.

Cortés Hernández, Jaime (1994), “Filo-Bobos”, Guía, INAH/Salvat, México.

Cuevas Ordoñez, Mauricio Damián (2011), “Propuesta: Plan de manejo del sitio arqueológico Los Ídolos, Misantla, Veracruz”, Tesis de licenciatura, Universidad Veracruzana, Xalapa, Ver.

Daneels, Annick (1998), “La cuenca baja del Cotaxtla: ¿Clásico Tardío o Epiclásico?”,  en J.P. Laporte y H. Escobedo (eds.), XI Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, 1997, Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala (versión digital), pp.982-995.

  • (2008), “Ball courts and politics in the lower Cotaxtla valley: a model to understand classic central Veracruz?”, en Arnold III, Philip J. y Cristopher A. Pool (eds.), Classic Period Cultural Currents in Southern and Central Veracruz, Dumbarton Oaks Trustees for Harvard University, Washington, D.C., pp. 97-223
  • (2016), “Juego de pelota y política. Un estudio sobre cómo se desarrolló la sociedad del periodo Clásico en el centro de Veracruz”, Tomo I, Instituto de Investigaciones Antropológicas de la U.N.A.M., Primera edición, México.
  • (2018), “El juego de pelota en el centro de Veracruz, reflexiones a partir de las canchas en la cuenca baja del Cotaxtla”, en Annick Daneels, Natalia R. Donner y Jonathan Hernández Arana (eds.), El juego de pelota en el centro de Veracruz, primera edición, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Antropológicas, México, pp. 59-77.

Donner, Natalia R. y Jonathan Hernández Arana (2018), “Patrones de distribución de las canchas de juego de pelota en la región de Carrizal, Veracruz”, en Annick Daneels, Natalia R. Donner y Jonathan Hernández Arana (eds.), El juego de pelota en el centro de Veracruz, primera edición, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Antropológicas, México, pp. 95-110.

Fox, John W. (1991), “The Lords of the Light Versus the Lords of Dark: The Posclassic Highland Maya Ballgame” en Vernon L. Scarborough y David Wilcox (eds.), The Mesoamerican Ballgame, The University of Arizona Press, Tucson, pp. 213-239.

García Payón, José (1947), “Exploraciones arqueológicas en el Totonacapan Meridional (Región Misantla, Ver)”, en Sobretiro del tomo II de los Anales el INAH, Talleres Gráficos de la Editorial Stylo, México.

  • (1952), “El Tajín, trabajos de conservación realizados en 1951”, en Anales del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), 6 (5), pp. 75-78.
  • (1963), “Quienes construyeron El Tajín y resultados de las últimas exploraciones de la temporada 1961-1962”, en La Palabra y El Hombre, 26: 243-252.

Gyarmati, János (1995), “Investigaciones arqueológicas en el Valle del Río Necaxa, Veracruz, México”, en Revista Mexicon, Vol. XVII, August, Nr. 4, Berlín, pp. 67-70.

Hill, Warren D. (1999), “Ballcourts, competitive games and the emergence of complex Society”, tesis, Departament of Anthropology and Sociology, University of British Columbian, Vancouver.

Hill, Warren D. y John E. Clark (2001), “Sports, glambing, and government: America´s first social compact?”, en American Anthropologist, Vol. 103, N° 2, pp. 331-345.

Hernández Libreros, Luis Angel (2017) “Un estudio de distribución espacial de los conjuntos de estructuras arquitectónicas en la región Centro Norte de Veracruz y parte de la Sierra Norte de Puebla durante el periodo Clásico”, Tesis de licenciatura, Universidad Veracruzana, Xalapa, Ver.

  • (2018), “Algunas notas sobre el juego de pelota en el Centro Norte de Veracruz durante el periodo Clásico, un panorama regional”, en XXV Foro Anual de Docencia, Investigación, Vinculación, Difusión, Extensión de la Facultad de Antropología de la Universidad Veracruzana,  celebrado en la ciudad de Xalapa, Veracruz los días 30 y 31 de Octubre de 2018 organizado por la Facultad de Antropología de la Universidad Veracruzana, ponencia presentada el día 30 de Octubre de 2018.

Jiménez Lara, Pedro (1991), “Reconocimiento de superficie dentro y fuera de la zona arqueológica del Tajín”, en Proyecto Tajín II (Cuaderno de trabajo 9), Dirección de Arqueología, INAH, México, pp. 5-63.

Liendo Stuardo, Rodrigo (2015), “Canchas de juego de pelota en la región de Palenque, Chiapas: representación y política”, en An. Antrop., núm. 49-I, pp. 135-155.

Lira López, Yamile (2018), “Descubriendo y conservando un juego de pelota en El Tajín (edificios 7 y 8)”, en Annick Daneels, Natalia R. Donner y Jonathan Hernández Arana (eds.), El juego de pelota en el centro de Veracruz, primera edición, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Antropológicas, México, pp.. 149-164.

Medellín Zenil, Alfonso (1976), “Las culturas del centro de Veracruz”, en Ignacio Bernal coordinador de la serie y Román Piña Chan coordinador del volumen, Los pueblos y señoríos teocráticos. El periodo de las ciudades urbanas. Segunda parte, I. La costa del Golfo, Instituto Nacional de Antropología e Historia, SEP, México, pp. 9-57.

Miller, Mary Ellen (1989), “The Ballgame”, en Record of the Art Museum, Princeton University, Vol. 48, No. 2, pp. 22-31.

Molina Feal, Daniel (1986), “La arquitectura de Yohualichan, Puebla”, en Arquitectura del Golfo 1, Cuadernos de arquitectura mesoamericana, Número 8, División de estudios de Posgrado, Facultad de Arquitectura, U.N.A.M., México, D.F., pp. 51- 57.

Oliveros, Arturo (2004), “El Opeño: un sitio del formativo en el Occidente de México”, en Beatriz Braniff Cornejo (coord.), Introducción a la ARQUEOLOGÍA DEL OCCIDENTE DE MÉXICO, Universidad de Colima e Instituto Nacional de Antropología e Historia (coedición), Primera edición, pp. 411-441.

Ortiz Ceballos, Ponciano, María del Carmen Rodríguez y Alfredo Delgado Calderón (1992), “Las ofrendas de El Manatí y su posible asociación con el juego de pelota: un yugo a destiempo”, en María Teresa Uriarte (coord.), El juego de pelota en Mesoamérica: raíces y supervivencia, Siglo Veintiuno, México, pp. 55-67.

Pescador Cantón, Laura 1992. “Las canchas de juego de pelota y su articulación a la estructura urbana en Tajín, Veracruz”, Tesis, Escuela Nacional de Antropología e Historia, México.

Piña Chan, Román y Carlos Navarrete (1967), “Archaeological research in the Lower Grijalva River Region, Tabasco and Chiapas”, Rovo, Utah, Brigham Young University (Papers of the New World Archaeological Foundation, 2).

Raesfeld, Lydia (1990), “New discoveries at El Tajín, Veracruz”, en Revista Mexicon, Vol. XII, September, Nr. 5, Berlín, pp. 92-95.

Rodríguez, María del Carmen y Ponciano Ortiz Ceballos (2008), “Los asentamientos olmecas y preolmecas de la cuenca baja del río Coatzacoalcos, Veracruz”, en María Teresa Uriarte y Rebeca B. Gonzalez Lauck (eds.), Olmeca: balance y perspectivas. Memoria de la primera mesa redonda, Instituto de Investigaciones Estéticas, Universidad Nacional Autónoma de México-Museo Nacional de Antropología, Instituto Nacional de Antropología e Historia-Consejo Nacional para la Cultura y las Artes-New World Archaeological Foundation, México, pp. 445-469.

Ruíz Gordillo, Javier Omar (1987), “Cuyuxquihui, conclusiones preliminares”, Tesis de licenciatura, Escuela Nacional de Antropología e Historia, México,  D.F.

  • (1999), “Paxil. La conservación en una zona arqueológica en la región de Misantla, Ver.”, Instituto Nacional de Antropología e Historia (Colección Textos Básicos y Manuales, Serie Conservación), México, D.F.
  • (2000), “Proyecto Arqueológico El Huanal”, Centro INAH Veracruz, Veracruz, Ver., informe técnico, Noviembre.

Schieber de Lavarreda, Christa (1994), “Tak´alik Ab´aj: Hallazgo de un Juego de Pelota del Preclásico Medio”, en J.P. Laporte y H. Escobedo (eds.), VII Simposio de Investigaciones Arqueológicas de Guatemala, 1993, Museo Nacional de Arqueología y Etnología, Guatemala, pp. 73-86.

Scott, John F. (2018), “Desarrollo de los “yugos” y las “hachas” en el Veracruz precolombino”, en Annick Daneels, Natalia R. Donner y Jonathan Hernández Arana (eds.), El juego de pelota en el centro de Veracruz, primera edición, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Antropológicas, México, pp. 39-57.

Stark, Barbara L. (2018), “Canchas de la Mixtequilla”, en Annick Daneels, Natalia R. Donner y Jonathan Hernández Arana (eds.), El juego de pelota en el centro de Veracruz, primera edición, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Antropológicas, México, pp. 79-94.

Stark, Barbara L. y Wesley D. Stoner (2017), “Watching the game: viewership of architectural mesoamerican ball courts”, en Latin American Antiquity, Vol. 28, No.3, pp. 409-430.

Taladoire, Eric (2000), “El juego de pelota mesoamericano. Origen y desarrollo”, en Arqueología Mexicana, El juego de pelota, Vol. VIII, Núm. 44, julio-agosto, pp. 20-27.

  • (2001), “The architectural background of the Pre-hispanic ballgame: an evolutionary perspective”, en E. Michael Whittington (ed.), The Sport of Life and Death: The Mesoamerican Ballgame, Mint Museum of Art, Charlotte, pp. 97-115.
  • (2015), “Cinco tesis discutibles relativas al juego de pelota”, en ARQUEOLOGÍA,  núm. 50, enero-abril, pp. 191-209.

Uriarte, María Teresa (1992), “El juego de pelota en Mesoamérica: raíces y supervivencia”, Siglo Veintiuno, México.

Vásquez Zárate, Sergio (2012), “Las esculturas de Los Ídolos”, en Agenda Cultural 2009, Asociación integral para el Desarrollo integral de la región de Misantla, A.C., SyG Editores, México, pp. 12-16.

Velásquez García, Erik (2015), “El juego de pelota entre los mayas del periodo Clásico (250-900 d.C.). Algunas reflexiones”, en María Teresa Uriarte (editora), El juego de pelota mesoamericano: Temas externos nuevas aproximaciones, primera edición, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Estéticas, México, Pp. 251-326.

Von Winning, Hasso (1980), “Los decapitados en la cerámica moldeada de Veracruz”, en Indiana, núm. 6, Gedenkschrift Walter Lehmann, pt. I, Berlín, pp. 23-55.

Wilkerson, S. Jeffrey K. (1991), “And Then They Were Sacrificed: the ritual ballgame of Northeastern Mesoamerica through time and space”, en Vernon L. Scarborough y David Wilcox (eds.), The Mesoamerican Ballgame, The University of Arizona Press, Tucson, pp. 45-71.


Sobre los autores:

Luis Ángel Hernández Libreros (Martínez de la Torre, Veracruz, 1993). Egresado de la Licenciatura en Arqueología por la Universidad Veracruzana (UV). Ha formado parte de proyectos arqueológicos de investigación, rescate y salvamento en los estados de Veracruz, Puebla y Jalisco. Sus intereses académicos radican en el estudio de las sociedades del trópico veracruzano. Contacto: luis_libreros93@hotmail.com

Daini Delgado Arias (Acayucan, Veracruz, 1994). Egresada de la Licenciatura en Arqueología por la Universidad Veracruzana (UV). Ha formado parte de proyectos arqueológicos de investigación, rescate y salvamento en el estado de Veracruz. Sus intereses académicos radican en el estudio de las sociedades del trópico veracruzano. Contacto: daini_hilary@hotmail.com


ARK MAGAZINE opera bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento – NoComercial – Compartir Igual 4.0 Internacional License, por lo que agradecemos citar este artículo así: Apellido, N. (fecha completa). Título del artículo en el blog. Nombre del Bloghttp://url-del-blog.com.

DE LA CASA #173: LA CUESTIÓN OLMECA: NUEVOS DATOS E HIPÓTESIS, VIEJAS CONTROVERSIAS / DMG.

Por Daniel Martínez González

Una de las cuestiones fundamentales para la arqueología del sureste de Mesoamérica y para la mejor comprensión del devenir histórico de las sociedades prehispánicas tempranas es el asunto relativo a la llamada cultura olmeca. Desde el descubrimiento arqueológico de esta civilización, una de las más prematuras y complejas en la historia del México antiguo (Cyphers 2018) y el continente amerindio), ha sido denominada de las más distintas maneras: cultura madre, imperio, estilo artístico, estado primitivo o prístino, entre algunas otras; sin que exista consenso aún entre lxs estudiosos mesoamericanistas acerca de su aplicación (Soustelle 1992; Lowe 1998; González Lauck 2014) y sin que dichas designaciones se correspondan adecuadamente a la complejidad del fenómeno sociohistórico que ocupa estas breves notas.

En este orden de ideas, el objetivo de este apunte es explorar de manera general el estado de la cuestión acerca de la antigua civilización del trópico húmedo en las Tierras Bajas de la costa del Golfo denominada olmeca, la cual fue reconocida proto-arqueológicamente hacia el último tercio del siglo xix y que desde entonces ha causado enigma y asombro entre la comunidad académica dedicada al estudio de la historia de los pueblos indígenas de la América Precolombina y el público interesado en las culturas mesoamericanas. Atendiendo a este propósito, se han estructurado las notas en cuatro breves apartados. En el primero se presentan las definiciones y categorías utilizadas a lo largo de estas líneas y se expone igualmente la problemática acerca de la identificación etnolingüística de esta civilización milenaria, la cual sabemos habitó la (sub)área cultural de la costa del Golfo durante la última fase del periodo Formativo Temprano y la totalidad del Formativo Medio, etapa que va del 1800 a.n.e al 400 d.n.e aproximadamente.

La segunda sección se ocupa, brevemente, de la historia de las ideas sobre “lo olmeca” mientras en la tercera se enumeran algunas características de esta cultura arqueológica mesoamericana, la cual es muestra de un modelo temprano de sociedad sumamente desarrollada y compleja definida como civilización, tanto en el contexto mesoamericano como en el marco arqueológico continental. El epílogo de este apunte está compuesto por una serie sucinta de reflexiones y consideraciones finales, las cuales, tratando sobre un tema tan controversial como intrigante, bien sabemos no serán del todo concluyentes sino más bien acercamientos generales a este pueblo ancestral de la Mesoamérica “preclásica” (Haberland 1995: 23-40).  

¿Cultura, cacicazgo o civilización olmeca?

Aquí se transcriben las definiciones básicas de algunos términos emanado de las ciencias antropológicas utilizados por lxs arqueólogos para determinar el nivel de complejidad sociocultural y las características estructurales y culturales de las sociedades humanas tempranas de la antigüedad, entre estos conceptos tales como:

Cultura: Conjunto de manifestaciones en el que se expresa la vida tradicional de un pueblo, las cuales incluyen los modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico e industrial propios de una época, espacio o grupo social (véase p. ej. A. Kroeber y C. Kluckhohn 1952).

Cacicazgo: Tipo de sociedad la cual tiende a la centralización en una figura política que carece de fuerza y apoyo de tipo institucional, por lo que recurre al parentesco para continuar en dicho posicionamiento y para lo cual se ayuda además del prestigio político, de la ideología y la religión. Desde un punto de vista evolucionista el cacicazgo es parte de una secuencia histórica, se ubica antes del Estado y después de la agrupación básica de las pequeñas comunidades, la formación tribal (Sarmiento 2014: 250).  Con este término se ha calificado a algunas sociedades africanas, polinesias, melanesias, así como a ciertos pueblos mesoamericanos (Sanders y Price 1968).

Civilización: Estructura sociopolítica elaborada sumamente integrada la cual incluye todos los rasgos materiales y funcionales de la vida urbana. Si bien bajo el paradigma evolucionista esta palabra ha sido interpretada como aquel estadio cultural propio de las sociedades humanas más avanzadas por el nivel de su ciencia, artes, ideas y costumbres, aquí entenderemos y aplicaremos este término a todo aquel complejo cultural que conjugue las célebres diez normas enunciadas hacia 1950 por el arqueólogo de origen australiano Gordon V. Childe (aunque la carencia de una o más de alguna de estas características no descarta necesariamente la condición civilizada):

1. Las clases gobernantes, los funcionarios públicos, los dirigentes militares y otros especialistas, por ejemplo, los artesanos, eran mantenidos por medio de un excedente en la producción agrícola.

2. Las ciudades cuentan con clases especializadas por ocupación y eran más variadas en su composición y funciones que cualquier aldea.

3. La organización social pasó a basarse en gran medida en la residencia, ya no exclusivamente en el parentesco, y a cambio de la seguridad de ese arreglo, los artesanos aceptaron un estatus social más bajo. Para cimentar la fidelidad a los centros urbanos surgió la solidaridad ideológica mediante un sistema religioso incipiente.

4. Surgieron artistas especializados que dieron al arte nuevas direcciones, las cuales condujeron al desarrollo de cánones estéticos.

5. La arquitectura verdaderamente monumental estaba concentrada en las ciudades.

6. Las ciudades son mayores y están más densamente pobladas que los asentamientos previos.

7. Las ciudades eran mantenidas por un impuesto o diezmo pagado a un rey divino o a una deidad imaginaria residente en el centro urbano.

8. La importación de materias primas se pagaba con una parte del excedente social.

9. Los sistemas de escritura y contabilidad numérica fueron desarrollados para contabilizar el excedente.

10. Estos sistemas de registro condujeron a una mayor elaboración para su uso en ciencias exacta y predictivas, y ulteriormente el desarrollo de calendarios.[1]

Ahora bien, dado que aquí estamos tratando con una sociedad protohistórica de hace poco más de 3000 años, ¿cómo (re)conocer la complejidad sociohistórica y/o las distintas manifestaciones culturales de este pueblo antiguo? Necesariamente, y ante la escasez de testimonios escritos hoy legibles o ya descifrados, tenemos que inferir estas cuestiones -y otros aspectos- a través de los restos materiales dejados por la cultura arqueológica olmeca, entre los que se incluyen la arquitectura y la escultura monumental (cabezas colosales, tronos, altares, estelas), el trabajo lapidario de gran cantidad de objetos de jade y otras piedras semipreciosas, la cerámica y un sistema de signos y/o representación gráfica inscrito en todos estos soportes duros (Lowe 1998: 100).

Pero, y, antes que nada, ¿qué significa esta palabra que da nombre un equipo de béisbol tabasqueño lo mismo que a numerosos productos y razones sociales? Olmeca es un gentilicio derivado de la palabra nahua olman, la cual significa “donde está el hule” (Jiménez Moreno 1995: 82) y corresponde geográficamente a la parte meridional del actual estado de Veracruz y la región occidental de Tabasco, lugares de la vertiente del Golfo en donde se producía dicha resina en tiempos precoloniales (Wendt 2007). Desde la época precolombina este término fue utilizado para designar a distintos grupos étnicos, lingüísticos y culturales que ocuparon dicha área a través de los siglos, y fue con esta misma palabra con la que ciertos investigadores comenzaron a referirse a algunos objetos procedentes de dicho espacio de la órbita mesoamericana los cuales mostraban un nuevo estilo artístico e iconográfico original y distinto al de otras sociedades contemporáneas a la llamada “Mesoamérica olmeca” (Lowe 1998: 100-103).

Sin embargo, hasta el momento no existe evidencia contundente de que el pueblo al que pertenecen tales restos materiales y vestigios arqueológicos fuese el mismo o alguno de los cuales habitaron el área de Veracruz y Tabasco en la era prehispánica; razón por la cual un grupo de investigadores mexicanos congregados en torno a la Sociedad Mexicana de Antropología (1942), prefirieron la designación de cultura de La Venta para referirse al grupo social el cual, presuntamente, había edificado tales centros urbanos y producido estos objetos de un estilo artístico y epigráfico plenamente diferenciable a lo hasta entonces conocido en la macro-área cultural mesoamericana. No obstante, en la literatura arqueológica especializada y también en la memoria histórica popular, la palabra olmeca sigue siendo utilizada para aludir a esta civilización amerindia, razón por la cual aquí se mantiene su uso, teniendo en cuenta, no obstante, la problemática histórica que este gentilicio anacrónico conlleva.

Brevísima historia de la cuestión olmeca[2]

La historia -e historiografía- de esta interesante aventura olmeca comienza hacia 1862, año en el que un explorador de nombre José María Melgar y Serrano fue notificado del hallazgo de un colosal monolito pétreo en forma de cabeza humana en un lugar llamado Hueyapan, ahora conocido como Tres Zapotes, Veracruz (Taladoire 2010: 21). En artículos que publicaría años después en el Boletín de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, Melgar (1869, 1871) atribuye rasgos fenotípicos “etíopes-negroides” a la cabeza colosal descubierta, con lo cual plantea que la manufactura de ésta puede ser atribuida a pueblos de raza negra, los cuales migraron al continente americano en “las primeras edades del mundo” (Melgar apud Taladoire 2010: 22; Soustelle 1992: 17).

A este primer hallazgo fortuito y sus primeros resultados publicados siguieron algunas opiniones de estudiosos tales como el polígrafo mexicano Alfredo Chavero, el sabio prusiano Eduard Seler y el mineralista estadunidense George F. Kunz, los cuales comparando objetos lapidarios y/o tallados procedentes de distintos museos y colecciones privadas en México, Estados Unidos y algunos puntos de Europa, comenzaron a reconocer un estilo artístico y sígnico hasta entonces desconocido y poco estudiado que ya había sido asociado por Marshall Saville a la zona de los Tuxtlas y regiones adyacentes en Veracruz (región donde fue encontrada dicha primera cabeza colosal) y el cual George Vaillant había relacionado con materiales tempranos del centro de México (González Lauck 2014: 366).

Figura 1. Monumento A de Tres Zapotes, antes Hueyapan, Ver., en el reporte de Melgar de 1869 (grabado tomado de https://arqueologiamexicana.mx/mexico-antiguo/melgar-fuzier-y-la-cabeza-olmeca-de-hueyapan-veracruz, reprografía del autor).

En marzo de 1925, el arqueólogo danés Frans Blom, acompañado de su colega norteamericano Oliver La Farge, exploraron distintos puntos de la zona de los Tuxtlas y la región limítrofe entre Veracruz y Tabasco, donde encontraron numerosos monumentos pétreos de dimensiones considerables, así como los indicios de un basamento piramidal en el sitio de La Venta, Tabasco, cuya factura atribuyeron a algún pueblo mayance. Los resultados de las exploraciones de Blom y La Farge (1926) llamaron la atención de otros estudiosos como Herman Beyer, quien empleó en 1927, quizá por primera vez, la palabra olmeca para aludir al estilo artístico y las semejanzas compartidas por los objetos olmecas hasta entonces conocidos (De la Fuente 2008: 28-29). No obstante, es a partir de 1938 cuando comenzaron los proyectos arqueológicos serios en torno a la zona olmeca a cargo del etnólogo y arqueólogo estadounidense Matthew Stirling adscrito al Smithsonian Institute y con el patrocinio de la National Geographic Society. Durante los siguientes años Stirling y su equipo desvelaron una gran cantidad de esculturas pétreas monumentales, diversos objetos de piedras verdes dedicados como ofrendas, además de abundante material cerámico en sitios como San Lorenzo, La Venta, Cerro de las Mesas y Tres Zapotes, todos estos ubicados en la zona costera de los estados de Veracruz y Tabasco (González Lauck 2014: 367).

La revelación de estos restos materiales, así como de los complejos urbanos localizados en estos asentamientos, plantearon problemáticas importantes acerca de la cronología y el panorama histórico de los pueblos indígenas mesoamericanos y exigieron la revisión de las teorías arqueológicas que fundamentaban la explicación y surgimiento de la(s) civilización(es) en la antigua Mesoamérica. De esta suerte, la cuestión olmeca irrumpió sustancialmente en la profundidad temporal de las distintas civilizaciones amerindias y cuáles eran las relaciones -si es que existieron- de éstas con la cultura que comenzaba a aparecer en la costa mexicana del Golfo (p. ej. Piña Chan 1971; Lowe 1989; Coe 1989; Triadan e Inomata et al. 2013). Con el objetivo de “cambiar impresiones y poner a contribución los conocimientos…en torno a la llamada cultura de los olmecas…” (Jiménez Moreno 1992: 73) y ante la apremiante necesidad de situarla histórica y cronológicamente se efectuó la Segunda Reunión de Mesa Redonda de la SMA en 1942, llevada a cabo en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, con el tema de “Mayas y Olmecas” y en la cual participaron estudiosos de la talla de Alfonso Caso, Miguel Covarrubias, W. Jiménez Moreno y el connotado (y vilipendiado) mayista inglés J. Eric S. Thompson, entre otros, quienes se confrontaron a la tarea de definir y delimitar la extensión del complejo cultural olmeca (SMA, 1942).

En esta intensa reunión se acordó, mediante la confrontación de las fuentes etnohistóricas disponibles con la información aportada por la arqueología, la lingüística y la etnología, que el pueblo amerindio que construyó los complejos urbanos reconocidos en lo que vino en llamarse el área nuclear olmeca (véase mapa de la Fig. 2) no permite la identificación precisa de esta sociedad con los olmecas de la tradición tardía de la que hablan ciertas fuentes escritas muy posteriores, de la época del contacto hispano-indígena, y que ésta, “la cultura olmeca o de La Venta”, era una civilización “clásica, de gran finura, que implicó siglos de preparación o formación y que influyó esencialmente en las culturas posteriores” (Caso apud Jiménez Moreno 1995: 78); inaugurando de esta manera la idea de ver a la olmeca como la cultura madre de las civilizaciones mesoamericanas ulteriores, premisa pregonada casi mecánicamente desde la educación básica en las escuelas mexicanas y repetida aún en las aulas universitaria de nuestro país.

A partir de la segunda mitad del siglo xx aumentaron las excavaciones arqueológicas (si bien incompletas) y las incursiones científicas de instituciones extranjeras y nacionales, tanto en los sitios ya citados como otros de la “zona nuclear olmeca”, es decir, de la región en la cual se han encontrado los ejemplos de escultura monumental de estilo inconfundiblemente olmeca (Cyphers 2018). A este conjunto de exploraciones se sumaron métodos como el fechamiento por radiocarbono y la exploración radiométrica para una correcta ubicación del momento histórico de esta civilización de entre los ríos y las llanuras inundables de la planicie del Golfo. Mediante estas técnicas, además de la conformación de secuencias cerámicas, se ha establecido que el pueblo (o quizá debiésemos decir pueblos) que edificó las urbes de San Lorenzo y La Venta, los dos principales asentamientos de esta cultura, ocupó éstos -y otros sitios- durante el primer milenio y medio antes de nuestra era (González Lauck 2004: 386).

Durante los últimos treinta años del siglo pasado y las décadas del presente milenio, la indagación sobre esta enigmática civilización ha proseguido. Como resultado de esta persistencia se ha acrecentado la base de datos e información y, por ende, el conocimiento relativo a esta sociedad mesoamericana se ha incrementado; pero, de la misma manera, nuevas dudas e incertidumbres se han presentado ante lxs estudiosos del pasado precolombino y la Mesoamérica olmeca (Uriarte y González Lauck 2008a, 2008b). Sin embargo, y aunque nuestro conocimiento sea imperfecto, hoy día es posible conformar una imagen plausible de este pueblo y su cultura, así como del vertiginoso proceso que lo llevó a destacar en el contexto mesoamericano del periodo Formativo Medio.

Figura 2. Mapa del área nuclear olmeca (imagen tomada de https://es.m.wikipedia.org/wiki/Archivo:%C3%81rea_Nuclear_Olmeca.png, reprografía del autor).

Características generales de la civilización olmeca

Temporalidad: A decir del arqueólogo y mayista Michael D. Coe (1989: 205-207), la historia de esta civilización puede dividirse en dos grandes etapas. La primera, llamada horizonte de San Lorenzo por la preeminencia de este centro urbano en la zona nuclear, comprende el periodo que va del 1200 al 900 a.n.e; mientras que el segundo horizonte, el de La Venta, abarcaría del 900 al 400 después de Cristo, época en la cual, muy probablemente, este fue el sitio más prominente de toda Mesoamérica (Haberland 1995: 34-35).

Espacio: La cultura arqueológica olmeca ocupó la zona delimitada al este por la laguna de Alvarado, en Veracruz, al oeste por la barra de Tupilco en Tabasco y al norte por el golfo de México, y se extendía al interior de la planicie costera cerca de 100 kilómetros. La mayor parte de esta región no rebasa los 100 msnm, con excepción del macizo montañoso conocido como Los Tuxtlas, el cual tiene una altura poco menor a los 500 metros y el cual divide las cuencas principales de esta zona: la del río Coatzacoalcos al este y la del río Papaloapan al oeste. A través de esta área se extiende una amplia red hidrológica conformada por ríos y arroyos, así como lagunas costeras, pantanos y manglares (Cyphers 2018; González Lauck 2014: 380-381); en esta área se han localizado poco menos de cincuenta sitios de filiación olmeca, la mayor parte de estos en el estado de Veracruz (Soustelle 1992: 38).

Filiación etnolingüística: Una de las problemáticas más complejas y arduas para el conocimiento de la civilización olmeca es determinar quiénes eran, étnicamente, los miembros de esta sociedad y qué lengua hablaban. Si bien en un principio se planteó la posibilidad de que esta civilización haya pertenecido a algún grupo mayance, la propuesta actual, basada en la glotocronología, sugiere que la llamada cultura olmeca estaba formada “por dos o más grupos étnicos distintos que hablaron diferentes lenguas mixe-zoques” (Wichmann et al. 2008: 667), los cuales si bien compartieron el mismo tipo de ambiente ecológico y los sistemas de subsistencia también se diferenciaron por algunos rasgos culturales, principalmente arquitectónicos. Así, los rasgos específicos y algunos de los atributos definitorios de esta cultura arqueológica pueden dividirse en dos grupos, el material arqueológico, y el funcional inferencial.

Materiales-arqueológicos

a) Arquitectura monumental hecha de tierra y arcillas coloreadas. Estas estructuras monumentales se disponían en un patrón lineal, desconocido hasta entonces en toda Mesoamérica. Este patrón de asentamiento puede observarse en urbes como San Lorenzo, La Venta y Laguna de los Cerros (Coe 1989: 213).

b) Estilo artístico. La tradición artística olmeca ha sido denominada un estilo homocéntrico, esto que el ser humano es el tema principal en la expresión plástica más profesada por la civilización olmeca: la escultura monumental (De la Fuente 1981: 86).  Las propiedades formales de ésta son el delicado manejo del volumen, un refinado sentido de la proporción además de la simplificación de las estructuras y sus detalles (González Lauck 2014: 389).

c) Manifestaciones artísticas. La sociedad olmeca cultivó, hasta donde sabemos, dos expresiones plásticas, la escultura (en piedra y madera) y el trabajo lapidario del jade, la jadeíta, la serpentinita y la hematita; en estas se conjugan el bajorrelieve además del esgrafiado para los objetos de rocas semipreciosas (Harlow 1995).

d) Sistema calendárico y escriturario. Para ciertos estudiosos de la(s) escritura(s) mesoamericana(s), ésta, junto con el sistema calendárico, fue inventada por los olmecas y de la zona nuclear fue llevada a distintas (sub)áreas culturales de la América Media, como los valles de Oaxaca y el área maya. Si bien esta hipótesis es discutible, y rebasa los límites de estas notas, la investigación y evidencia actual sobre la cultura visual olmeca (arte e iconografía) conviene en señalar a ésta como el sistema gráfico del cual emergieron los signos que formarían parte del repertorio y/o signario venidero del cual echaron mano los primeros escribas olmecas (y epi-olmecas). En esta línea de pensamiento, las conclusiones derivadas de las “teorías y modelos actuales sobre el desarrollo de la escritura […] sugieren que la transición crítica desde la iconografía hacia la escritura involucraba la extracción de elementos icónicos de un marco de referencia pictórico y su recontextualización subsecuente dentro de las estructuras salientes de un sistema de escritura” reflejante de la estructura de la lengua (Englehardt et al. 2017: 350; Justeson 1986: 437-440; sobre esto véase igualmente Martínez González 2020: 79-82).

e) Entierros suntuosos y elaborados para una minoría de la población. En el área nuclear olmeca se han documentado prácticas mortuorias de este tipo en cuatro sitios: La Venta, San Lorenzo, El Manatí y Loma del Zapote. Aunque el estado de los huesos hallados es pésimo, junto a estos fragmentos se han encontrado ofrendas consistentes en distintos objetos de jade, pelotas de hule y bustos humanos hechos de madera, por ejemplo, en el sitio de El Manatí (Villamar Becerril 2007: 55).

g) Si bien todas estas características pueden encontrarse aislada o simultáneamente combinadas, es únicamente en los centros urbanos más grandes, San Lorenzo y La Venta, donde pueden hallarse las expresiones más intensas de todos estos rasgos brevemente descritos.

Figura 3.  Ejemplos de textos y/o composiciones escriturarias olmecas (¿u olmecoides?): a) celta Humboldt, b) celta olmeca, c) celta de Tlatenco, d) placa de Ahuelican (imágenes tomadas de Arqueología Mexicana y mesoweb.com, reprografía del autor).

Funcionales-inferenciales

a) Estructura social piramidal, centrada en o encabezada por una élite hereditaria, que incluía una serie de prerrogativas, especialidades ocupacionales y de oficio probablemente estratificadas. Muchas de las especialidades más complejas estaban planeadas para responder a las necesidades de la clase superior.

b) Expresiones arquitectónicas de élite y/o estatus social relativo el cual puede vislumbrarse entre los vestigios y las construcciones de los centros urbanos:

• Templos como centros rituales de unidad de parentesco.

• Templos como lugar de entierro de antepasados divinizados.

• Palacios como sedes administrativas, residencias de élite e instalaciones de almacenamiento comunales.

• Juegos de pelota como focos de un juego de importancia ritual y social centrada en la élite.

c) Residencia, por lo menos en algunas ciudades, de poblaciones ubicadas permanentemente en o junto a estos centros urbanos; por ejemplo, La Venta y su población calculada en 18,000 habitantes (Haberland 1995: 35).

d) La creación de poblaciones rurales permanentes de gran densidad, por lo menos hacia el periodo Formativo Medio, por medio de técnicas agrícolas intensivas, de mano de obra de cultivo, riego, drenaje de las partes bajas y almacenamiento de agua (Cyphers 2018). La aplicación de estas técnicas y de la organización de la población para dichas tareas era una función de la élite.

e) Estructura política basada en el control de una región por un gran centro y sus centros subordinados menores mediante arreglos de parentesco y matrimonio de la élite. La vinculación política de distintas regiones se lograba por estos mismos medios o a través de la guerra. Sobre todas estas características y otras tantas cuestiones interesantísimas véanse los estudios de los volúmenes coordinados por Uriarte y González Lauck 2008a, 2008b, una de las grandes obras de síntesis de la cuestión olmeca de nuestros días.

Figura 4. Altar 4 de La Venta, Tab., que representa a un personaje sedente a las fauces del monstruo de la tierra (fotografía tomada https://twitter.com/libretanegramx/status/1410263735466352646?lang=bg, reprografía del autor).

Por supuesto estos dos grupos de rasgos -y otros muchos elementos- están estrechamente relacionados. El primero de ellos, conformado por los distintos indicadores arqueológicos, permite inferir el segundo conjunto de características, las cuales, por otra parte, evidencian diversos patrones culturales significativos que permiten delinear, aunque sea algunas de las grandes líneas, del milenario desarrollo histórico de esta civilización de las planicies costeras del Golfo. Dicho con otras palabras, rasgos específicos como la arquitectura monumental o la escultura asociada a ésta, el trabajo lapidario de piedras alóctonas y la existencia de entierros suntuosos, indican aspectos de suma relevancia para la explicación del fenómeno sociocultural olmeca del horizonte Formativo Medio. La totalidad de los sucintos indicadores arqueológicos aquí aducidos permite identificar por ejemplo la especialización del trabajo como la diferenciación social, elementos propios de las jefaturas, estadio cultural resultado a su vez del aumento poblacional, el incremento de la producción agrícola, así como de la implementación de tecnologías agrícolas y el comercio a larga distancia, además de la competencia económica entre distintas zonas ecológicas; factores todos estos que, como han propuesto Sanders y Price (1968: 115-138) y otrxs varios, permitieron transcurridos algunos siglos el desarrollo y cristalización de la civilización en la planicie costera del Golfo en torno al periodo de 1800-1200 al 400 antes de nuestra era.

Algunas consideraciones finales

A lo largo de estas notas se ha hecho un brevísimo recuento general sobre la cuestión olmeca. Se esbozaron los orígenes de este campo de estudio en la arqueología de tradición mesoamericanista y se mencionó el trascendental impacto que tuvo la aparición de esta cultura arqueológica en el panorama histórico y la cronología desarrollados para la explicación y devenir de diversas civilizaciones prehispánicas. Sin embargo, puede decirse que a poco más de 150 años del reconocimiento arqueológico de la civilización olmeca, esta cultura mantiene mucho de su enigma. Aunque se ha avanzado en materia de acopio de información procedente de múltiples excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en la zona nuclear olmeca (y otros sitios como Chalcatzingo, en Morelos o Teopantecuanitlán, en el estado de Guerrero), o de las importantes aportaciones llevadas a cabo por las y los olmequistas nacionales y extranjeros durante los últimos 50 años, la cultura olmeca sigue siendo prácticamente una sociedad (re)conocida sólo entre estudiosos y/o especialistas.

En otro orden de ideas, me parece indudable que el pueblo olmeca del Formativo Temprano y Medio alcanzó tal punto de cohesión y complejidad social que bien podríamos calificarlo como una civilización; no obstante, el proceso o fenómeno(s) sociohistórico(s) que llevaron a la sociedad olmeca a descollar en el contexto mesoamericano de la transición del segundo al primer milenio a.n.e aún no es del todo claro; mucho menos las transformaciones ocurridas que llevaron al colapso de esta civilización temprana de la América indígena precolombina. Ciertamente el campo de la investigación sobre la cuestión o fenómeno olmeca es extenso, una temática de gran significación sociohistórica en la reconstrucción del devenir histórico del periodo Formativo mesoamericano y un asunto que requiere, indispensablemente, del trabajo interdisciplinario en el que, historiadores, arqueólogos, antropólogos, lingüistas, epigrafistas e iconografistas, geógrafos, paleobotánicos, entre otrxs, aportemos los fundamentos y las técnicas propias de cada campo científico con el objetivo último de desvelar algo del misterio o enigma que se cierne sobre este pueblo ancestral de Mesoamérica; un pueblo, en buena medida hoy día, olvidado, y del cual apenas comienzan a revelarse algunos de sus misterios de entre los pantanos y las selvas.

Referencias bibliográficas

Coe, Michael (1989), “Olmecas y mayas”, en Richard E.W. Adams (comp.), Los orígenes de la civilización maya, trad. de Stella Mastrangelo, México, Fondo de Cultura Económica, pp. 205-218.

Childe, Gordon (1950), “The Urban Revolution”, en The Town Planning Review, 21: 1, disponible en http://faculty.washington.edu/plape/citiesaut11/readings/Childe-urban%20revolution%201950.

Cyphers, Ann (2018), Curso “El enfoque interdisciplinario en el estudio de los olmecas”, Instituto de Investigaciones Antropológicas-UNAM.

De la Fuente, Beatriz (2008), “¿Puede un estilo definir una cultura?”, en María Teresa Uriarte y Rebeca B. González Lauck (eds.), Olmeca: balance y perspectivas: memoria de la primera Mesa Redonda, v. I, México, UNAM-Conaculta-INAH-Fundación Arqueológica del Nuevo Mundo, 2008, pp. 

_________________ (1981), “Towards a Conception of Monumental Olmec Art”, en Elizabeth Benson (ed.), The Olmec & Their Neighbors. Essays in Memory of Matthew W. Stirling, Washington, Dumbarton Oaks Research Library and Collections, pp. 83-94.

Englehardt, Joshua D., Michael D. Carrasco y Mary D. Pohl (2017), “Nuevos trazos sobre la Cultura visual Olmeca. La aplicación de Técnicas Digitales de Visualización”, en Lourdes Bodar et al. (eds.), Arqueología de la Costa del Golfo. Dinámicas de la Interacción Política, Económica e Ideológica, Xalapa, Universidad Veracruzana, pp. 349-366.

González Lauck, Rebeca (2014), “La zona del Golfo en el Preclásico: la etapa olmeca”, en Linda Manzanilla y Leonardo López Luján (coords.), Historia antigua de México, vol. I: El México Antiguo, sus áreas culturales, los orígenes y el horizonte Preclásico, México, IIA-UNAM-Conaculta-INAH-Miguel Ángel Porrúa, pp. 363-406.

Haberland, Wolfgang (1995), Culturas de la América indígena. Mesoamérica y América Central, México: Fondo de Cultura Económica.

Harlow, George E. (1995), “Rocks and Minerals Employed by the Olmec as Carvings”, en The Olmec World. Ritual and Rulership, Princeton, The Art Museum-Princeton University-Harry N. Abrams, Inc., pp. 123-124

Inomata, Takeshi, Daniela Triadan, Kazuo Aoyama, Victor Castillo e Hitoshi Yonenobu (2013), “Early Ceremonial Constructions at Ceibal, Guatemala, and the Origins of Lowland Maya Civilization”, Science, 340, pp. 467-471, vía https://www.researchgate.net/publication/236326498_Early_Ceremonial_Constructions_at_Ceibal_Guatemala_and_the_Origins_of_Lowland_Maya_Civilization.

Jiménez Moreno, Wigberto (1995), “El enigma de los olmecas”, Ángel García Cook y Leonor Merino Carrión (comps.), Antología de Cacaxtla, v. II, México, INAH, pp. 73-109

Justeson, John S. (1986), “The Origin of Writing Systems: Preclassic Mesoamerica”, World Archaeology, 17: 3, pp. 437-458, vía https://www.researchgate.net/publication/233311132_The_origin_of_writing_systems_Preclassic_Mesoamerica.

Kroeber, Alfred L. y Clyde Kluckhon (1952), Culture: A Critical Review of Concepts and Definitions, Nueva York: Vintage Books.

Lowe, Gareth W. (1989), “Los mixe-zoque como vecinos rivales de los mayas en las Tierras Bajas primitivas”, en Richard E.W. Adams (comp.), Los orígenes de la civilización maya, trad. de Stella Mastrangelo, México, Fondo de Cultura Económica, pp. 219-274.

______________ (1998), Mesoamérica olmeca: diez preguntas, Colección Científica, Serie Arqueología, México, INAH-CIHMECH-UNAM.

Marcus, Joyce (1992), Mesoamerican writing systems: Propaganda, Myth, and Hystory in Four Ancient Civilizations, New Jersey: Princeton University Press.

Martínez González, Daniel (2020), “La palabra escrita en Mesoamérica. Un catálogo bibliográfico acerca del estado de la cuestión”, tesis de licenciatura en Historia, UAM-I, vía https://www.academia.edu/43097461/La_palabra_escrita_en_Mesoamérica._Un_catálogo_bibliográfico_acerca_del_estado_de_la_cuestión.

Piña Chan, Román (1971), Algunas ideas sobre la figura de Valdivia (Ecuador) y los olmecas, Guayaquil: Cuadernos de Historia y Arqueología.

Sanders, William T. y Barbara J. Price (1968), Mesoamerica: The Evolution of a Civilization, Nueva York: Random House.

Sarmiento, Griselda (2014), “La creación de los primeros centros de poder”, en Linda Manzanilla y Leonardo López Luján (coords.), Historia antigua de México, vol. I: El México Antiguo, sus áreas culturales, los orígenes y el horizonte Preclásico, México, IIA-UNAM-Conaculta-INAH-Miguel Ángel Porrúa, 1994, pp. 335-362.  

Soustelle, Jacques (1992), Los Olmecas, México, Fondo de Cultura Económica.

Taladoire, Eric (2010), “Melgar, Fuzier y la cabeza olmeca de Hueyapan, Veracruz”, Arqueología Mexicana, XVIII: 104, pp. 21-25.

Villamar Becerril, Enrique (2007), “Prácticas mortuorias olmecas”, Arqueología Mexicana, XV: 87, p. 55.

Wendt, Carl J. (2007), “Los olmecas. Los primeros petroleros”, Arqueología Mexicana, XV: 87, pp. 56-59.

Wichmann, Søren, Dmitri Beliaev y Albert Davletshin (2008), “Posibles correlaciones lingüísticas y arqueológicas vinculadas con los olmecas”, en María Teresa Uriarte y Rebeca González Lauck (eds.), Olmeca: balance y perspectivas. Memoria de la primera mesa redonda, v. II, México, UNAM-CONACULTA-INAH-Fundación Arqueológica del Nuevo Mundo, pp. 685-694, vía

https://www.researchgate.net/publication/312534674_Possibles_correlaciones_linguisticas_y_arqueologicas_vinculadas_con_los_olmecas.


[1] Aunque todo parece indicar que los sistemas de escritura mesoamericanos fueron desarrollados con un fin distinto al de la contabilización, el de la legitimación política, al respecto véase, por ejemplo, Joyce Marcus, Mesoamerican writing systems: Propaganda, Myth, and Hystory in Four Ancient Civilizations, New Jersey, Princeton University Press, 1992.

[2] La información de este apartado está basada básicamente en los recuentos hechos por Jacques Soustelle, Los Olmecas, México, FCE, 1992, pp. 17-37 y Rebeca González Lauck, “La zona del Golfo en el Preclásico: la etapa olmeca”, en Linda Manzanilla y Leonardo López Luján (coords.), Historia antigua de México, vol. I: El México Antiguo, sus áreas culturales, los orígenes y el horizonte Preclásico, México, IIA-UNAM-Conaculta-INAH-Miguel Ángel Porrúa, 1994, pp. 382-386.


Sobre el autor: Texcoco, Estado de México, 1988. Historiador por la Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa y la Facultad de Estudios Superiores Acatlán de la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente estudia la maestría en Historia en el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), unidad Peninsular. Ponente, tallerista y profesor freelance.


ARK MAGAZINE opera bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento – NoComercial – Compartir Igual 4.0 Internacional License, por lo que agradecemos citar este artículo así: Apellido, N. (fecha completa). Título del artículo en el blog. Nombre del Bloghttp://url-del-blog.com.

SIN GAFETES V.2 | SEGUNDO ENCUENTRO INTERNACIONAL DE ESTUDIOS CRÍTICOS SOBRE PATRIMONIO | MÉXICO 2021

LLAMADO A PONENCIAS

____

CRÍTICA 
[ ACCIÓN DIRIGIDA ]

____

SIN GAFETES,
SIN EXPECTATIVAS,
SIN SUPUESTOS…
VAMOS A CONVERSAR

____

PRESENTACIÓN

La revista ARK MAGAZINE se complace en convocar a todos los interesados en participar en el SEGUNDO ENCUENTRO INTERNACIONAL DE ESTUDIOS CRÍTICOS SOBRE PATRIMONIOSIN GAFETES / a realizarse los días 22 al 30 de noviembre del 2021 en modalidad virtual y presencial. Dicho evento tiene como objetivo dar cabida a la presentación de propuestas de investigación y reflexión crítica, en formato de ponencia – debate, que compartan una visión libre, independiente e insumisa de la realidad patrimonial en México y el mundo. Buscamos reunir tanto investigadores internacionales como nacionales, experimentados o nóveles, en proceso de titulación de licenciatura o en vías de concluir un pos-doctorado, así como a los miembros de colectividades, asociaciones u organizaciones que estén trabajando sobre estos temas, para que se sienten a conversar con nosotros en un espacio de diálogo abierto y sin censura. Mediante un formato novedoso para este tipo de encuentros, pretendemos fomentar el pensamiento crítico como base para el abordaje teórico – metodológico del patrimonio desde todas las disciplinas que se ocupan de su estudio y las personas que detentan su reproducción.

____

FECHAS22 al 30 de NOVIEMBRE de 2021

____

SEDE: CDMX / ON LINE

____

PÁNELES DE DIÁLOGO / MESAS DE CONVERSACIÓN /

Los paneles de diálogo o “retículas críticas” tomarán la forma de una efectiva mesa redonda, donde se abordará la temática correspondiente bajo el siguiente formato: La mesa se integrará por los ponentes seleccionados para participar en ella más un moderador, el cual será parte del comité organizador del evento, su labor será presentar la sesión y a los ponentes, así como la de propiciar la conversación entre los panelistas. Cada ponente contará estrictamente con 10 minutos de exposición individual y sin interrupciones para presentar su postura sobre el tema, para lo cual deberá servirse del trabajo aprobado por el comité editorial y desarrollado en amplitud para este evento. Una vez concluida la ronda expositiva individual comienza el espacio para el intercambio de ideas, en el que todos los ponentes estarán necesariamente requeridos a participar activamente, podrán, si así lo desean, abundar en sus posicionamientos. El resumen enviado originalmente será compartido con los demás panelistas 24 horas antes del inicio del panel. El desarrollo de la sesión será íntegramente documentado de forma electrónica. Dado el formato propuesto, no habrá necesariamente audiencia durante el evento, por lo tanto, tampoco ronda de preguntas o comentarios del público. Se sugiere a los interesados sumarse a alguno de los temas con anticipación. ¡El espacio está abierto! Después del encuentro deberá entregarse un artículo en extenso para su publicación en una edición especial de la revista. Es el espíritu del proyecto que los panelistas enriquezcan sus trabajos a partir de la conversación dada en la mesa.

____

RUTA CRÍTICA

Fecha 1: Salida de la convocatoria – 22 de agosto

Fecha 2: ENTREGA DE RESÚMENES: 22 DE OCTUBRE

Fecha 3: ACEPTACIÓN DE PARTICIPANTES: 30 DE OCTUBRE

Fecha 4: Evento – 22 al 30 de noviembre

Fecha 5: Entrega de textos en extenso – 30 de diciembre

____

TEMAS / DE CONVERSACIÓN /

Patrimonio y patrimonio: Métodos críticos de investigación del patrimonio. ¿Qué es patrimonio?, viabilidad y legibilidad actual del concepto, ¿aún es útil?, ¿alternativas?, ¿bienes comunes?, ¿qué son y qué implica hacer estudios críticos del patrimonio?, ¿quién, cómo y cuándo se decide qué es patrimonio?, ¿qué debe conservarse, investigarse y exhibirse? El boom del patrimonio, ¿el patrimonio está de moda? Futuro y patrimonio – Patrimonio y (su) futuro…

Arqueología y patrimonio: ¿Relación indisoluble? ¿Hay bienes arqueológicos que no sean patrimonio? Salvamento: ¿oportunidad de conocimiento o destrucción consensuada? Derechos culturales sobre los bienes y hallazgos arqueológicos, megaproyectos, Tren Maya…

Arquitectura y patrimonio: Monumentos Históricos, Investigación e intervención en inmuebles patrimoniales ¿Restauración, Rehabilitación, Reutilización, Reciclaje? Memoriales y espacios arquitectónicos para el patrimonio. Patrimonio Industrial, Arqueología Histórica, Arqueología de la Arquitectura y otros cruces…

Urbanismo y patrimonio: La ciudad patrimonial. Centros Históricos. Urbanismo y arqueología. Conservación y protección del patrimonio arqueológico en los entornos humanos. Zonas arqueológicas ubicadas en contextos urbanos en México, Latinoamérica y el mundo.

Ética y patrimonio: Principios. Relaciones interpersonales, profesionales e institucionales. ¿La ética puede funcionar como mecanismo o herramienta transformadora de paradigmas en las acciones y relaciones humanas, laborales, de investigación, gestión, administración del patrimonio? El papel de la ética en los juegos de poder sobre el patrimonio…

Conservación y patrimonio: Restauración. Técnica ¿versus? sociedad. ¿Hay beneficios para la sociedad al conservar, investigar y exhibir el patrimonio cultural? ¿Qué implicaciones tienen estas acciones en los contextos locales? Reproducción de relaciones de poder, violencias y exclusiones…

Pérdida y patrimonio: Desastres naturales, ¿reconstrucción o resignación? Patrimonio en riesgo, vulnerabilidad del patrimonio construido en caso de guerras y conflictos bélicos. Procesos de documentación y recuperación de la memoria material e inmaterial. Riesgos sobre el patrimonio…

Conflicto y patrimonio: Movimientos sociales, protestas y patrimonio: casos, posturas políticas y teóricas. Resistencias de pueblos originarios. Fenómenos contemporáneos que afectan la conservación, investigación y exhibición del patrimonio. Los conflictos armados, guerras locales y globales, abiertas o veladas, guerras por los recursos, especulación financiera, inmobiliaria y otras. Relación patrimonio – violencia…

Turismo y patrimonio: (Posturas críticas) Consecuencias sociales, ambientales y culturales del turismo en contextos patrimoniales. Turismo masivo enfocado en la historia, la cultura y el patrimonio. Pueblos mágicos, ecoturismo y turismo cultural. El patrimonio como mercancía…

Comunicación y patrimonio: Interpretación temática. Divulgación en medios tradicionales y electrónicos. Redes sociales. Museos. Estudios de público. Coleccionismo. Educación. Dibujo, diseño y reconstrucciones virtuales, producción audio visual, editorial…

Legislación y patrimonio: Vigencia del marco normativo para la protección y conservación del patrimonio cultural, ¿necesitamos una nueva ley?, legislaciones locales, vacíos legales, administración pública o privada del patrimonio cultural. Legislación vs realidad. Corrupción… ¿eso de lo que no se habla?

Política y patrimonio: Políticas Públicas. Planes y programas locales y globales. Políticas económicas trasnacionales sobre el patrimonio. Objetivos de Desarrollo Sostenible. Perspectivas en la 4T. Lógicas de poder al interior de las instituciones. Alternativas autogestivas de relacionarnos con el patrimonio…

Arte y patrimonio: Intercambios conceptuales. Iconografía. Propuestas de arte contemporáneo vinculadas a la arqueología, antropología y el patrimonio en general…

Comunidad y (su) patrimonio: Democratización del patrimonio. Patrimonio público y colaborativo. Patrimonio y sociedad / comunidad. Producción de comunitaria de discursos sobre el patrimonio…

Tecnología y patrimonio: Revisiones críticas sobre el uso de las nuevas tecnologías para la investigación, conservación y protección del patrimonio. Evaluación de proyectos. ¿La promesa tecnológica se cumple?…

Estudiantes y Patrimonio: Encuentro de estudiantes de todas las disciplinas del patrimonio. Intercambio de ideas entre alumnos de arquitectura, arqueología, restauración, antropología, gestión, etc., en torno al patrimonio.

Gremio y patrimonio: Instituciones. Problemáticas laborales y cómo afectan la investigación (¡por supuesto!), la conservación y la protección del patrimonio. Trabajo y profesión. Formas de organización de los trabajadores… Experiencias.

Biopatrimonial: Patrimonios bioculturales. Cambio climático y sus consecuencias en el patrimonio. Conservación vs Transformación. Territorios culturales, memorias y paisajes. ¿Sostenibilidad patrimonial?

Patrimonio (in)material: Su relación con lo tangible. Tradiciones, religion(es) y formas contemporáneas de religiosidad. Cambios sociales. Alternativas de protección y conservación, ¿para qué? ¿Folclor? Relación con el turismo y el mercado, ¿apropiaciones culturales?…

Nuevos patrimonios: Apropiaciones contemporáneas de objetos, espacios y símbolos. Procesos de Patrimonialización. Patrimonios urbanos no tradicionales…

Proyectos: Iniciativas comunitarias, académicas y no académicas, colectividades independientes. Organizaciones sociales. Experiencias… ¡Queremos saber qué estás haciendo!

Lugares: Sesiones por país, estado, región o ciudad: problemáticas locales, estructurales, estado de la cuestión, perspectivas a futuro, diagnósticos, estudios comparados y multidisciplinario…

Temas libres: Se pueden presentar propuestas de ponencia que los autores consideren que no se insertan en ninguno de los temas planteados, sin embargo, deberán ajustarse al concepto general del evento. En tales casos, el comité organizador tendrá la libertad de ubicarlos, tanto por pertinencia o logística, en algún tema ya definido o construir una nueva mesa temática si se integra el número suficiente de propuestas.

TEMA TRANSVERSAL: PERSONAS / Todas las ponencias deberán abordar el tema de las personas como eje central de los debates.

____

PROPUESTAS DE PONENCIA

Los interesados en presentar una propuesta de ponencia deberán enviar un resumen de la misma en formato Word (.doc), fuente Times New Roman a 12 puntos e interlineado sencillo, margen de 2.5 cm a cada lado, con una extensión entre 300500 palabras, que incluya los siguientes datos:

Título de la ponencia, no mayor a 12 palabras, en mayúsculas y negritas, letra Times New Roman de 14 puntos y cinco palabras clave.

Eje temático en el que se inscribe el resumen.

Nombre(s) del (los) autor(es). Se podrán presentar ponencias colectivas, con un máximo de 2 ponentes, de los cuales se deberá elegir a uno de ellos que los represente en la mesa de discusión. Se permite un máximo dos ponencias por persona, incluyendo coautorías.

Institución (Universidad, empresa, dependencia gubernamental, organización civil, comunidad, colectivo, etc.) y adscripción (Departamento, facultad, área, unidad, cargo, etc.)

Fecha (dd/mm/aaaa) y lugar de nacimiento (ciudad/localidad, estado, país).

Teléfonos (celular), correo electrónico y red social de contacto.

Las propuestas de ponencia, ya sean individuales o colectivas, se enviarán únicamente al correo: arkmagazinemx@gmail.com con el asunto: SIN GAFETES 2. Importante: Los mensajes que se reciban con un asunto distinto, corren el riesgo de no ser evaluados.

____

COSTOS DE RECUPERACIÓN / PONENTES /

Si envías tu resumen durante estas fechas, deberás cubrir el costo correspondiente indicado en la tabla. Existe un descuento del 50% para autores de la revista y el blog de ark_magazine. Estudiantes de licenciatura tienen un 50% de descuento (no aplica para alumnos de posgrado) 

____

22 – 25 de agosto = ¡ GRATIS !

26 – 31 de agosto = $200 pesos mexicanos

01 – 30 de septiembre = $500 pesos mexicanos

01 – 31 de octubre = $1,000 pesos mexicanos

____

Una vez que su propuesta de ponencia sea seleccionada se le hará llegar toda la información para el proceso de pago. Importante: NO hacer ningún depósito hasta recibir la aprobación por parte del comité organizador del congreso.

____

Cualquier duda o aclaración al respecto de la presente convocatoria, favor de comunicarse al correo electrónico: arkmagazinemx@gmail.com, mensaje directo en la página de Facebook ARK Magazine o al número celular: 7475090490 (whatsapp)

____

CÓDIGO DE ÉTICA

Dado el formato de intercambio frontal de ideas y posturas que este evento pretende y propiciará, deseamos garantizar que se desarrolle bajo principios de respeto y empatía. Declaramos que el encuentro será un espacio seguro e inclusivo para todos los asistentes, libre de acoso y hostigamiento, tanto personal como institucional.

No se tolerarán alusiones personales ni descalificaciones que se refieran a la condición de edad, sexo, estado civil, embarazo o maternidad, discapacidad, color de piel, nacionalidad, origen étnico o nacional, religión o creencias, sexo u orientación sexual, vestimenta o cualquier otra resulten ofensivas para uno o varios de los asistentes.

Celebramos la variedad del lenguaje y no pretendemos limitar las formas de comunicación cotidianas de los ponentes, sin embargo, asumimos que ciertas expresiones pueden resultar ofensivas para algunos grupos o colectivos, por lo que solicitamos que todos los participantes se conduzcan bajo un estricto marco ético y profesional.

____

ARK es un proyecto independiente encaminado a propiciar espacios de reflexión, análisis y discusión sobre el patrimonio cultural. Utilizamos las herramientas de la comunicación para generar investigación y debates con conocimiento, libertad y responsabilidad. Conservamos una postura crítica y sin censura porque estamos convencidos de que es el camino a la transformación de la realidad patrimonial en México y el mundo.

Actualmente operamos bajo una Licencia Creative Commons 4.0 por lo que al participar o publicar con nosotros acepta los términos de la misma. Los textos, fotografías y demás archivos enviados son propiedad moral de sus autores originales, ARK es un medio de difusión que no pretende violentar derechos de terceros, por lo que cada ponente es responsable del manejo ético de la información y material utilizado en sus contribuciones.

____

FECHA DE PUBLICACIÓN: 22 DE AGOSTO DE 2021

____

#SinGafetes #SinGafetes2021 #SinGafetesMéxico2021 #yesweark #somosark #dialogar #conversar #decidir #arkonceaños #arkeopatías #textossobrepatrimonio #heritagetexts #yoleoarkmagazine #textosarkeopáticos #patrimonio #estudioscríticos #convocatoria #arkaniversar11 #callforpapers

CONVOCATORIA ARK MAGAZINE // CONQUISTA & PATRIMONIO

¡ PUBLICA CON NOSOTROS !

No bien salimos de una cuando ya queremos entrar a otra… por eso les traemos hoy una nueva #convocatoria para publicar con nosotros, no se queden fuera del tren que se viene el siguiente mes y reflexionemos juntos las relaciones entre la #conquista y el #patrimonio. Esperamos hasta el 30 de septiembre sus artículos, ensayos, crónicas, imágenes y cualquier otro soporte multimedia, que nos ayude a pensar sobre arqueología, historia, indigenismo, derechos de los pueblos originarios, religión, identidad, (meta)relatos, discursos, narrativas, memorias, conquistas y colonialismos (culturales y de todo tipo) que se reflejen en el patrimonio, tangible e intangible, desde todas las disciplinas y puntos de vista.

Los lineamientos editoriales están acá:
https://arkeopatias.wordpress.com/quiero-escribir/

—-

ARK MAGAZINE es un proyecto independiente encaminado a propiciar espacios de reflexión, análisis y discusión sobre el patrimonio cultural. Utilizamos las herramientas de internet para generar investigación y debates con conocimiento, libertad y responsabilidad. Conservamos una postura crítica y sin censura porque estamos convencidos de que es el camino a la transformación de la realidad patrimonial en México y el mundo.

Actualmente operamos bajo una Licencia Creative Commons 4.0 por lo que al publicar con nosotros acepta los términos de la misma. Los textos, fotografías y demás archivos enviados seguirán siendo propiedad de sus autores, ARK Magazine no pretende hacerse de estos derechos, ni violentar los derechos de terceros, por lo que cada autor es responsable del manejo ético de la información y material utilizado en sus contribuciones.

CONVOCATORIA ARK MAGAZINE // MUERTE & PATRIMONIO

¡PUBLICA CON NOSOTROS!

Abrimos nueva #convocatoria para escribir en nuesta revista #ARK_MAGAZINE. En esta ocasión queremos abordar un tema bastante popular, sobre todo en México: la Muerte… y su relación con el Patrimonio, pero les proponemos hacerlo desde una nueva perspectiva, quizás más amplia y crítica.

Los invitamos a enviarnos sus artículos, ensayos, imágenes y proyectos multimedia donde aborden una postura crítica sobre la condición patrimonial de la Festividad del Día de Muertos en México y sus equivalentes en Latinoamérica y el mundo, pero no sólo eso, esperamos además, textos que reflexionen sobre el fenómemo social de la muerte en el contexto de la pandemia de estos años recientes y su relación con los espacios, los monumentos y la memoria. También pensemos la muerte como un concepto y una metáfora, desde la que podamos hablar de todos esos “patrimonios” que han sido destruidos a lo largo de los años y que han “muerto” de alguna manera para nosotros (o tal vez no). Pensemos, ¿por qué no?, en la muerte de los viejos paradigmas que han marcado los estudios sobre estos temas, es decir, hablemos juntos, como en un velorio, de la “Muerte (del) Patrimonio”.

Ya saben, acá los lineamientos editoriales:
https://arkeopatias.wordpress.com/quiero-escribir/

—-

ARK MAGAZINE es un proyecto independiente encaminado a propiciar espacios de reflexión, análisis y discusión sobre el patrimonio cultural. Utilizamos las herramientas de internet para generar investigación y debates con conocimiento, libertad y responsabilidad. Conservamos una postura crítica y sin censura porque estamos convencidos de que es el camino a la transformación de la realidad patrimonial en México y el mundo.

Actualmente operamos bajo una Licencia Creative Commons 4.0 por lo que al publicar con nosotros aceptas los términos de la misma. Los textos, fotografías y demás archivos enviados seguirán siendo propiedad de sus autores, ARK Magazine no pretende hacerse de estos derechos, ni violentar los derechos de terceros, por lo que cada autor es responsable del manejo ético de la información y material utilizado en sus contribuciones.

—-

#somosarkmagazine
#arkmagazinenespañol
#yoleoarkmagazine