DE LA CASA #125: ENTRE MEMORIA Y OLVIDO: EL PATRIMONIO CULTURAL ESCRITO/ JCAR.

Por Julio Cesar Alfonso Ruiz

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Hablar del patrimonio cultural, hace referencia a un universo de significaciones según el punto de vista académico desde el cual se aborda, considerando la aparición de este término durante la segunda guerra mundial como preocupación a la desaparición de los testigos físicos durante este conflicto bélico y el cual se encuentra compuesto por  dos significaciones la primera refieren a lo heredado (patrimonio) y la segunda por todo lo realizado por la civilización humana (cultura), formulando acciones por países contratantes de tratados creados por la UNESCO con la finalidad de salvaguardar esta herencia. Lo anterior parte de la conservación de la historia de la humanidad por diversos medios, como la edificación, artística, la tradición oral y los escritos con  varios contenidos, por ser una representación tangible de la memoria de las sociedades conformantes de la humanidad. Las cuales a lo largo de los años han buscado registrar los momentos importantes para su historia o bien han marcado un parteaguas en el desarrollo evolutivo en una fecha determinada y con personajes y factores explícitos, así como eventos reflejantes de errores o desastres naturales que deben ser recordados.

El sismo del pasado 19 de septiembre que afecto al centro del país, puso en tela de juicio las actividades de las instituciones encargadas de la salvaguarda de los bienes patrimoniales de la nación, así como las acciones emprendidas por los gobiernos municipales y estatales a través de sus secretarias, considerando los daños a los bienes edificados de carácter histórico dan muestra del interés prestado en su  salvaguarda y restauración en años anteriores al del fenómeno natural anteriormente mencionado.

La puesta en evidencia de la falta de monitoreo del estado de conservación de los bienes históricos por parte del Instituto nacional de Antropología e Historia es uno de los factores en los daños sufridos por estos inmuebles de relevancia histórica para la nación, considerando las acciones de restauración que pudieron haberse llevado a cabo en años pretéritos al sismo ocurrido en semanas anteriores y de esta manera el impacto del fenómeno telúrico hubiesen sido menores al sufrido.

Lo cual ha llevado al INAH a realizar un extenuante censo para emprender las labores en el mejor de los casos de restauración e incluso de reconstrucción en los monumentos con una fuerte afectación en su  estructura, para de esta manera procurar la perpetuidad de este legado para generaciones venideras, las cuales solo verán el sismo como un fenómeno anecdótico para no repetir los errores cometidos por las generaciones que les tocó sufrir este embate de la naturaleza. El daño sufrido por los inmuebles históricos de manera indirecta afectaron a un tipo de patrimonio pocas veces percibido pero de suma importancia en la preservación de la memoria histórica de los municipios, estados y por ende del estado mexicano, el cual es el patrimonio escrito. Este tipo de patrimonio suele ser el menos considerado por las instituciones culturales de gran parte de las diversas localidades conformantes de la República Mexicana por no ser un factor generador de divisas.

Si bien uno de los primeros referentes al abordar el tema del legado escrito hace venir a la mente el archivo general de la nación el cual a través de los años se ha dado a la ardua pero noble labro de salvaguardar, restaurar y difundir el patrimonio escrito resguardado en sus instalaciones, y el cual ha sido un logro apoyado por académicos, instituciones universitarias, y vínculos con gobiernos estatales los cuales también suelen ser auxiliares en la labor de salvaguardar la memoria de México.

Si bien los estados han creado instituciones como sus archivos generales e históricos, los cuales resguardan documentos que son prueban fidedigna de acontecimientos de relevancia en la historia de los mimos. Pero lamentablemente el impacto en sus municipios no ha sido como hubiese de suponerse, a pesar de la existencia de marcos legislativos federales y estatales que tienen como objetivo crear acciones para el rescate de la memoria escrita de las naciones para su conservación y estudio por las diversas generaciones respecto a hechos relevantes para cambiar el destino de su contexto social. Las iniciativas por preservar la herencia escrita de México inicio hace ya más de 22 décadas cuando en 1792 se iniciaron los trabajos para crear lo que hoy es conocido como el archivo general de la nación y de esta  forma se da inicio a una, ardua labor de almacenar, inventariar, organizar y restaurar la memoria de la nación, creando con el devenir de los años marcos legales para regir esta ardua encomienda.

Entre las normas que actualmente se encuentra vigente para la conservación de la memoria escrita son las siguientes:

Memoria del mundo de la organización de las naciones unidas para la ciencia y la cultura dicho programa del cual México es un país contratante desde su creación en el año de 1992, este programa surgió a raíz de considerar el lamentable estado de conservación del patrimonio documental considera que un:

“Documento es “aquello que consigna algo con un propósito intelectual deliberado”. Se considera que un documento consta de dos componentes: el contenido informativo y el soporte en el que se consigna. Ambos elementos pueden presentar una gran variedad de formas y ser igualmente importantes como parte de la memoria. Producidos en el marco de la actividad humana, los documentos pueden tener características relevantes y ser símbolos de la memoria colectiva de un pueblo, nación, región o sociedad. A través de su soporte y contenido, los documentos reflejan la diversidad de los pueblos, las culturas y los idiomas, pasando a ser parte del patrimonio de la humanidad. (UNESCO)”.

Por ello el programa es ambicioso al contemplar documentos móviles, imágenes como fotografías, mapas, dibujos y acuarelas de relevancia para una comunidad, al mismo tiempo busca conservar un legado reproducible haciendo referencia a filmes históricos. Con el único objetivo de facilitar el acceso a este legado partiendo de la conservación mediante las técnicas tecnológicas más avanzadas en el mundo, y de esta manera crear una concientización de la sociedad de la necesidad de preservar esta parte de la memoria humana.

Entre las definiciones del programa abordado la UNESCO señala:

“1.1.1 La Memoria del Mundo es la memoria colectiva y documentada de los pueblos del mundo -su patrimonio documental- que, a su vez, representa buena parte del patrimonio cultural mundial. Traza la evolución del pensamiento, de los descubrimientos y de los logros de la sociedad humana. Es el legado del pasado a la comunidad mundial presente y futura.

1.1.2 La Memoria del Mundo se encuentra en gran medida en las bibliotecas, los archivos, los museos y los lugares de custodia existentes en todo el planeta y un elevado porcentaje de ella corre peligro en la actualidad. El patrimonio documental de numerosos pueblos se ha dispersado debido al desplazamiento accidental o deliberado de fondos y colecciones, a los botines de guerra o a otras circunstancias históricas. Algunas veces, hay obstáculos prácticos o políticos que obstaculizan el acceso a él, y en otros casos pesa sobre él la amenaza de deterioro o destrucción. Las solicitudes de repatriación del patrimonio han de tomar en consideración las circunstancias además de la justicia… (UNESCO, 2002:1)”.

Entre algunos de los señalamientos de las directrices del programa se encuentran los factores endógenos y exógenos, que ponen en peligro la estabilidad del patrimonio documental y en este caso el escrito al encontrarse plasmado en un material de fácil deterioro, por ello sugieren la necesidad de crear instalaciones adecuadas para su preservación y la reproducción de los mismos mediante métodos tecnológicos, para asegurar su perpetuidad en caso de la desaparición del documento.

Aunado a este tratado internacional el estado mexicano se ha dado a la tarea de crear marcos jurídicos propios para asegurar el resguardo de la memoria escrita de la nación formulando la Ley federal de archivos la cual se respalda en el articulo 108 de la constitución de los estados unidos mexicanos de 1917, esta norma federal considera en su: “Artículo 1. El objeto de esta Ley es establecer las disposiciones que permitan la organización y conservación de los archivos en posesión de los Poderes de la Unión, los organismos constitucionales autónomos y los organismos con autonomía legal, así como establecer los mecanismos de coordinación y de concertación entre la Federación, las entidades federativas, el Distrito Federal y los municipios para la conservación del patrimonio documental de la Nación, así como para fomentar el resguardo, difusión y acceso de archivos privados de relevancia histórica, social, técnica, científica o cultural. (Ley Federal de Archivos, 2012:1)”.

En suma  la cita anterior la Ley Federal de Archivos otorga la responsabilidad al Archivo General de la Nación de realizar, inventarios, catálogos y administración de los documentos mediante una administración archivística, basada en un marco operativo creado por la propia institución  con la finalidad de ofrecer un fácil acceso a la información a investigadores y académicos interesados en el acontecer del estado mexicano a través de su historia escrita.

Por ello define en el  Artículo 4:

“XXXI. Patrimonio documental de la Nación: Documentos de archivo u originales y libros que por su naturaleza no sean fácilmente sustituibles y que dan cuenta de la evolución del Estado y de las personas e instituciones que han contribuido en su desarrollo, o cuyo valor testimonial, de evidencia o informativo les confiere interés público, les asigna la condición de bienes culturales y les da pertenencia en la memoria colectiva del país; (LFA, 2012:5)”.

En otros aspectos considerados por LFA de 2012 es dar las pautas para el manejo, de la memoria escrita por parte de los encargados de los archivos de la patria mexicana, mediante una capacitación constante mediante cursos organizados por el archivo general de la nación. Además de incentivar al envió de los textos de índole histórico al repertorio resguardado por el AGN a los municipios y estados del país.

Además de tener una lista de archivos con documentos históricos fuera de la capital mexicana para de esta forma tener un control del inventario depositado en estos inmuebles, y de esta manera lograr su preservación y difusión de contenido a la comunidad donde se encuentra. De esta manera se logra un inventario, actualizado y una referencia geográfica de  ubicación de los documentos considerados como patrimonio escrito mediante los señalamientos estipulados en la mencionada ley.

“Artículo 31. No podrán salir del país documentos que hayan pertenecido o pertenezcan a los archivos de los órganos federales, entidades federativas, municipios y casas curiales, así como documentos originales relacionados con la historia de México y libros que por su naturaleza no sean fácilmente sustituibles, sin la autorización previa del Archivo General de la Nación.

Artículo 32. En los casos de enajenación por venta de un acervo o documento declarado patrimonio documental de la Nación, y en general cuando se trate de documentos acordes con lo previsto en el artículo 36, fracciones I y II, de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, el Ejecutivo Federal, a través del Archivo General de la Nación, gozará del derecho del tanto en los términos que establezca el Reglamento respectivo; (LFA, 2012:13)”.

Del mismo modo sugiere a los estados la creación de marcos jurídicos propios que apoyen a la labor de la conservación, del legado escrito como forma de apoyo a las acciones emprendidas por la institución nacional encargada de su preservación, en el caso del estado de puebla su marco legislativo considera en su: “Artículo 5. Para los efectos de la presente Ley, se entenderá por:

I. Acervo documental: Conjunto de documentos, sea cual fuere su forma y soporte material, producidos o recibidos por una persona física o jurídica, o por un organismo público o privado en el ejercicio de sus funciones; (Ley de Archivos del Estado de Puebla 2013:7)

Artículo 6. Los sujetos obligados que refiere esta Ley, se regirán por los siguientes principios:

I. Conservación: Adoptar las medidas técnicas, administrativas y tecnológicas para la adecuada preservación de los archivos;

II. Procedencia: Conservar el orden original de cada fondo documental producido por los sujetos obligados en el desarrollo de su actividad institucional, para distinguirlo de otros fondos semejantes;

III. Integridad: Garantizar que los documentos de archivo sean completos y veraces para reflejar con exactitud la información contenida; y

IV. Disponibilidad: Adoptar medidas pertinentes para la organización y localización de los documentos de archivo. (LAEP, 2013: 10)”.

Lo anterior mediante un trabajo en el interior de la jurisdicción del estado, a través de las dependencias encargadas en cada municipio, el cual se encargara de designar en su personal un encargado de sus archivos históricos, con la finalidad de salvaguardar la memoria de sus localidades y por ende de Puebla, el responsable de salvaguardar el legado escrito deberá realizar, inventarios, clasificación y una guía de archivo con la cual sea más eficiente el orden y la consulta de los acervos. Mismo que deberá registrar el depositario a su resguardo y los cambios que este sufra cada mes de septiembre esto con la finalidad de tener una actualización constante de la memoria documental, si bien lo anterior es uno de los fundamentos con los cuales el estado busca preservar esta importante evidencia histórica.

Lamentablemente el marco jurídico es pocas veces conocido por los encargados de salvaguarda de estos bienes difícilmente reemplazables. Lo cual fue evidenciado por el sismo señalado en los párrafos iniciales del presente texto, al mostrar el tipo de inmuebles donde muchos de los archivos eran resguardados, los cuales en muchos casos eran utilizados como bodegas, tenían altos grados de humedad que ha llegado a la destrucción y degradamiento de estos materiales. Incluso a la extracción de documentos relevantes para ser llevados a colecciones privadas de pseudo historiadores allegados a los poderes municipales o bien por simple curiosidad.

A MANERA DE CONCLUSIÓN

El patrimonio cultural escrito, es uno de los legados en mayor peligro de desaparecer por factores endógenos y exógenos, a pesar de la ardua labor emprendida por el archivo general de la nación y auxiliado por los gobiernos estatales, mediante acuerdos, los cuales lamentablemente no han logrado llegar a la meta pretendida. Este alcance ha sido un factor importante en la perdida de documentos de relevancia histórica para los municipios, estado, nación y sus ciudadanos.

Lo anterior al considerar que el patrimonio es de índole social, por lo cual debe de ser preservado y difundido para goce de sus legítimos herederos los ciudadanos, debiendo ser considerado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia como una de las instituciones encargadas de importante labor y al mismo tiempo de universidades públicas con carreras a fines de la conservación del legado tangible e intangible. Y no como lo acontecido tras el terremoto del 19 de septiembre para realizar actividades como la emprendida por el gobierno de puebla a través del oficio circular No. SGG/SJ/DGAN/AGEP/006/2017 enviado el 5 de octubre de 2017 con la finalidad de realizar un censo de los archivos y su conservación.

Esta actividad pudo ser realizada mucho tiempo antes de lo acontecido, tomando en cuenta que por cada documento perdido, o sustraído se pierde parte de la memoria de nuestra sociedad./ <JA

BIBLIOGRAFÍA

Cámara de diputados del H. Congreso de la Unión (2012) “Ley Federal de Archivos” Pp. 1-20.

Orden Jurídico Poblano (2013) “Ley de Archivos del Estado de Puebla” Pp. 1-25

UNESCO (2002) “Memoria del mundo directrices para la salvaguardia del patrimonio documental” División de la Sociedad de la Información Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura Paris.

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#LasPrestadas: Leer la ciudad

Por Selene Velázquez

Es hora de ser conscientes de todo el patrimonio perdido en la ciudad de Monterrey, pero no quedarnos sólo en eso. Hay que observar, conservar, proteger y, sobre todo, usar la arquitectura que ya estaba aquí antes que nosotros.

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Foto: Hugo Rodríguez

Érase una vez una ciudad llena de montañas, con un río que la cruzaba, arroyos y ojos de agua; una ciudad llena de árboles, de construcciones de tierra con tiros de chimeneas y patios con naranjos, nogales y granadas.

Quien lea lo anterior podría imaginar esa descripción para lugares fantásticos del centro y sur del país, porque, suena a ensueño, ¿no? Pero la ciudad que describo está justo en el noreste agreste de México: Monterrey. Conste que no me lo invento: en los archivos históricos están las crónicas antiguas de la ciudad, hay todavía registros fotográficos de lo dicho y basta con preguntarles a nuestros padres o abuelos y nos contarán de una ciudad perdida, que ahora se encuentra ahogada prácticamente en cemento.

Con todo y que la modernidad, que a todos nos alcanza, ha cambiado drásticamente la cara de la ciudad, existen varias maneras de conocer y reconocer el Monterrey que existía antes de nosotros, (y no precisamente con el DeLorean). Llegamos entonces, al punto del que les vengo a platicar: el patrimonio arquitectónico de mi pueblo.

“¿Qué?”, me dirán ustedes. “¿Patrimonio arquitectónico en Monterrey?”

Y la respuesta es: ansina mero. Y no, no hablaré por millonésima vez del Obispado o de la Catedral, porque la ciudad está repleta de inmuebles con un alto valor histórico (o artístico, si queremos apegarnos a la Ley de Monumentos) de los que vale la pena hablar.

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Demolición en la calle Diego de Montemayor en el Centro de Monterrey / Foto: Cortesía

Pero entremos en materia. El pasado día 21 de marzo fueron demolidas dos propiedades contiguas en el centro de la ciudad (En la calle Diego de Montemayor entre Ruperto Martínez y Aramberri). Una de ellas, muy probablemente del siglo XIX, por sus características estilísticas ligadas a la arquitectura norestense: muros de sillares de caliche, cubiertas de terrado, dominando en la forma el macizo sobre el vano. La otra de mediados de la década de los cuarentas del siglo pasado, con formas orgánicas y rasgos de un Art Nouveau tardío. La construcción estaba elaborada con ladrillos de milpa (arcillas cocidas), con un domo de cristales de colores y ventanales completos. Las casas estaban íntegras.

Semanas atrás se había “corrido el rumor” que tirarían las construcciones (abandonadas por años), para hacer una clínica. En diferentes grupos de Facebook se pedía ayuda para detener lo que parecía inminente, pero poco se podía hacer siendo propiedad privada. Quien les escribe por acá incluso hizo un video con motivo de la quinta edición del Día del Patrimonio de Nuevo León para subirlo al Facebook de Restāurika, empresa en la que trabajo en la conservación, restauración y difusión del patrimonio cultural, sobre todo, del noreste.

El miércoles 21 de marzo, por la mañana, el ruido de la retroexcavadora sonó fuerte. La demolición había comenzado.

Cerca de las cuatro de la tarde, después de una denuncia ciudadana, el personal que labora en el Instituto Nacional de Antropología e Historia, delegación Nuevo León, se enteró de las demoliciones y fueron a parar las obras. El daño estaba hecho. Cerca del 60 por ciento de la construcción del siglo XX estaba desecha, y habían demolido un 40 por ciento del inmueble de tierra del siglo XIX. A la par de los trabajadores del INAH llegó prensa a cubrir el hecho. Habían demolido pero paraban las obras.

Día 22 de marzo. Sellos de clausura por parte del Instituto, construcciones hechas polvo y una nota en el periódico El Norte: “Detienen demolición de casonas antiguas”. En el artículo hay más de 50 comentarios, algo realmente impresionante para una nota del ámbito cultural en Monterrey, y en Facebook, llegamos a contar más de mil reacciones en distintos foros: algunas personas pedían que se demoliera todo lo viejo y abandonado y se diera paso a la modernidad (“Eso es patrimonio, pero de los dueños, que ya las tiren, eran un peligro”. “Estaban todas abandonadas y sucias”. “¿Históricos unos ladrillos? Que tiren todo”.) Por suerte eran los menos. Muchos más se sentían desolados ya que una de las construcciones, la de los años cuarenta, era la casa de sus sueños: “Solía pasar ahí a diario solo para verla”. “Siempre imaginé que ahí vivían duendes, desde niña”. “Soñaba con un día comprarla y vivir ahí”. “Era la casa de mis sueños y ahora, esos sueños son polvo”. “Pero si tenía un gran potencial, ¿cómo la tiraron?”. Son algunos de los cientos de comentarios lamentando la destrucción.

Cuando el INAH llegó a parar la obra, (que por cierto, no contaba con autorizaciones del Instituto para alguna demolición) los trabajadores tenían una hoja de Protección Civil en donde “recomendaban” la demolición inmediata de las casonas por estar en mal estado. Sin embargo, algunos ciudadanos subieron fotografías recientes del interior y exterior de las propiedades a las redes sociales: las construcciones no tenían un solo rastro de posible colapso, estaban en perfectas condiciones; sucias, sí, pero incluso con mobiliario de la década de los cincuenta en su interior. Nadie corría riesgo alguno.

¿Qué pasó entonces? ¿Por qué Protección Civil dio una carta “autorizando” demoliciones sin un dictamen preliminar avalado por arquitectos restauradores o estructuristas que conozcan de los sistemas tradicionales? ¿Quién autorizó qué? ¿Cuáles son los nombres de los dueños? ¿En dónde estaba el municipio de Monterrey y por qué no fue a parar la obra? ¿Después de la demolición existirá un castigo ejemplar por parte de la federación para quien demolió?

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Demolición en la calle Diego de Montemayor en el Centro de Monterrey / Foto: Selene Velázquez

No tenemos respuestas aún para ninguna de las preguntas que desde aquí formulamos. Sin embargo, hay algo muy rescatable en esta crónica de demoliciones: la acción y movilización ciudadana. Años atrás, la demolición de bienes inmuebles de estas características no hubiera sido motivo de discusión o asombro. Hoy, con todo y que se ha perdido muchísimo del patrimonio arquitectónico, en este caso de los regiomontanos, ellos mismos son los que dicen: ya basta. Cabe recordar otro caso muy movido en las redes sociales, en donde también por una denuncia ciudadana, el INAH se enteró que estaban demoliendo una casona de su catálogo.

Es hora de ser conscientes de todo el patrimonio perdido, pero es también hora de no quedarnos ahí, de observar, conservar proteger y, sobre todo, usar la arquitectura que ya estaba aquí.

Bien valdría la pena reconfigurar la protección de inmuebles patrimoniales, como en la ciudad de Monterrey, en donde existen muchos ejemplos de arquitectura de tierra (léase sillar de caliche o adobes, o de ladrillo de milpa con cubiertas como el terrado, de vigas y láminas) y dejar de hablar de fechas, que si corresponde al INAH, que si corresponde al INBA. Debemos de hablar de la permanencia de los sistemas constructivos tradicionales de una región, y sobre todo entenderlos, ya que nos hablan de nuestros antepasados, de quienes estuvieron aquí antes que nosotros, de quienes supieron entender un contexto complicado y aun así, le sacaron todo el provecho posible. Esta arquitectura nos habla de una forma de vivir más amigable con el medio ambiente y nos habla también de un pasado que se nos está yendo como agua. Los inmuebles son documentos, que si sabemos leerlos, nos contarán la maravillosa historia de la ciudad que habitamos.

Posdata: Mientras termino de escribir, sucedió algo histórico en Nuevo León. Se ha aprobado la propuesta de un fideicomiso para la conservación del Patrimonio Cultural del estado, gracias a Carmen Junco, quien fuera presidenta del Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León (Conarte), una de las personas más comprometidas en el ámbito de la conservación y rescate del patrimonio norestense. Acá la liga de Milenio Monterrey.

Fuente: “La zona sucia” http://www.lazonasucia.com/2018/03/26/leer-la-ciudad/

DE LA CASA #124: AMALUCAN, UN CERRO EN DISCORDIA/ MSEM.

Por Marcela Sonia Espinosa Martínez

Puebla cuenta con Áreas Naturales Protegidas (ANP) con la categoría de Reserva Ecológica Estatal, entre ellas el Parque Nacional Malintzi, Parque Nacional Izta-Popo, Cerro Zapotecas, Cerro Comalo, Parque Ecológico Lázaro Cárdenas conocido como “Flor del Bosque”, la Reservas Estatales de: “Sierra del Tentzo”, Cerro de Amalucan, Cerro Mendocinas, Cerro Tepeyac y Cerro Totolqueme, pulmones que  fueron protegidos por Decreto del Ejecutivo publicado el 8 de abril de 1994 en el Periódico Oficial del Estado de Puebla, en el cual se emitió la Declaratoria de Reservas, Destinos y Usos de Predios y Áreas Territoriales del Programa Regional de Ordenamiento Territorial de la Zona Centro – Poniente del Estado de Puebla.

Algunas de estas áreas han disminuido debido al crecimiento urbano y/o por la construcción de parques como “Flor del Bosque” o el Cerro de Loreto y Guadalupe este último en la Zona de Monumentos Históricos en la ciudad de Puebla.

Actualmente las áreas protegidas y reservas ecológicas se han convertido en la opción como detonadores de zonas turísticas e inmobiliarias. En el cerro Amalucan el Gobierno del Estado informó que construirá un parque urbano con el argumento… de que las familias de las colonias populares cercanas disfruten de un parque de primer nivel… y la existencia de robo de tepetate…, pero el problema va mucho más allá, debido a que dicho proyecto no resuelve la carencia de parques y jardines en las colonias, la falta de  seguridad, el déficit de agua, y planeación para el crecimiento en esta parte de la ciudad.

Amalucan está en riesgo de desaparecer por el proyecto de parque urbano el cual plantea que el parque sea el más grande de Puebla con una inversión de 300 millones de pesos del gobierno federal. Consiste en la sustitución de 400 árboles, enrejado del cerro, canchas deportivas, asadores, juegos infantiles, foro al aire libre, estacionamientos, pistas para bicicletas, lagos artificiales en la se pueda nadar, arena artificial, restaurantes así como un desarrollo habitacional.  Con ese proyecto se transgrede la legislación vigente relacionada con diversas áreas en los tres niveles de gobierno relativos a: equilibrio ecológico, protección al ambiente, zonas arqueológicas y al patrimonio cultural y natural así como los de derechos humanos.  En entrevista Dirk Peterson (Cambio, 2017) quien fue propietario del cerro de Amalucan, donó 74 hectáreas al gobierno municipal y estatal a cambio de que fueran liberados permisos de construcción para un fraccionamiento que será denominado “Bosque Amalucan” cuyo proyecto espero muchos años, hasta esta negociación que se da a partir en el 2015 y se finiquita a través de convenios en 2017.

Amalocan palabra náhuatl -lugar donde nace el agua- y nombre original, se ubica al este de la ciudad de Puebla, se encuentra a 2300 msnm. Tiene una superficie de 135.90 ha. Su trascendencia radica en los valores intrínsecos: natural, ambiental, arqueológico, histórico, arquitectónico, hidrológico, ecológico y antropológico; además de ser la última zona boscosa, y visible desde varios puntos y kilómetros de la ciudad. Es por ello, un referente dentro de la misma.

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Cuando el cerro se satura de agua ésta brota en diferentes sitios formando arroyuelos (Foto JJGE 2013)

El que conocemos como cerro, albergó uno de los asentamientos con mayor antigüedad y corresponde al Horizonte Preclásico Superior. En la década de 1970, la Fundación Alemana y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) con el proyecto Puebla-Tlaxcala verificó la existencia de varios sitios arqueológicos  de investigaciones anteriores, como: Huejotzingo, Cholula, Amalucan y Cuautinchan que se incluyeron en la base de datos del INAH, con la localización georeferenciada, descripción del sitio, cronología, tipo de material, y determinaron sus características culturales.

En él se encuentran identificados aproximadamente veinte montículos, en la cima del cerro se encuentra un montículo principal con tres montículos de menor tamaño y una plaza a su alrededor, también se descubrió evidencia de más de 100 terrazas o plataformas con un uso habitacional (Evans et al, 2010). Asimismo ésta área se caracteriza por contar un sistema de canales de distribución de agua fechados entre los años 500 a 200 a. de C (Enciclopedia; 1986). Una hipótesis es que estos canales ayudaron en la agricultura, y permitieron el crecimiento de la población, ya que a pesar de que la zona de Puebla tiene una temporada de lluvias abundantes, el sistema de canales permitía continuar sembrando durante el resto del año en un área de 70 hectáreas (Evans, et al, 2010) (Ancheyta; s/a: 3). El acueducto está formado simplemente de un caño con encortinados de ladrillos de 30 centímetros de alto y otro tanto de fondo: la mayor parte del tramo, que es de legua y media, está casi a flor de tierra, salvo el de uno que otro lugar, en que por el desnivel del suelo, la profundidad alcanza hasta dos metros; pero el agua puede venir por si sola al Colegio, porque la Hacienda de Amalucan está a una altura aproximada de 169 metros. Hace algunos años que el Colegio no utiliza el agua del acueducto, ni tampoco éste, porque la reconstrucción del mismo exige un gasto considerable (Carreto; 2001) Se desconoce hasta cuando fue usado el acueducto. El colegio al que se hace referencia es el del Espíritu Santo que se ubica a dos calles del zócalo de la ciudad de Puebla. La primera obra hidráulica de importancia fue realizada por los jesuitas y consistió en un acueducto que llevaba el agua desde un manantial en su hacienda de Amalucan hasta los patios del Colegio Carolino mediante un sistema ejemplar de ingeniería. Operaba un sistema de caños, en algunos casos provistos con alcantarillas y arcos, conocidos como “Arco grande” y “Arco chico”, que servían para atravesar el agua en dos bocacalles y más tarde fueron sustituidos por alcantarillas (SOAPAP, 2005). (Patrón de Asentamiento:  :6) (Ancheyta;s/a) Estos datos muestran que el agua fue un factor importante para ese asentamiento prehispánico, y actualmente para la ciudad de Puebla.

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Mapa del Atlas del México Prehispánico. Periodo mesoamericano, Preclásico Medio (1200-400 A.C). Clasifica a Amalucan como un sitio arqueológico de importancia regional con infraestructura hidráulica.  (Revista Arqueología)

En octubre de 2011, el Oficio no. 401.A-311-(724.7).11-3615 el Centro INAH Puebla conforme a la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos reconoce al cerro de Amalucan como zona arqueológica y hace mención de un plano de delimitación de la misma con la finalidad de conservarla, protegerla y evitar que en ella se construyan elementos arquitectónicos y/o acciones que la dañen, sin embargo, hasta ahora el INAH ha hecho caso omiso ante el crecimiento urbano dentro del polígono que la misma institución determinó para su protección.

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Cima del cerro y montículos. (Foto JJGE 2013)

Ya que cualquier edificación que se construya permeará el suelo y evitará la filtración de agua. Hay que recordar que las vertientes que bajan de la Malinche convertidas en escorrentías nutren los ríos superficiales y subterráneos, veneros así como manantiales de agua dulce, todos ellos conforman un importante sistema hídrico o hidrológico :… casi todos estos veneros aparecen en la zona Norte de la ciudad, detenida la corriente subterránea que los alimenta y la cual procede de las infiltraciones de la Malinche, por el dique basáltico de Amalucan, Loreto y Guadalupe […] (Palacios 1982:125 y 126)

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Plano del sistema de abasto hídrico de la ciudad de Puebla, siglos XVI-XVII. (Tomado del  artículo El Microanálisis Ambiental De Una Ciudad Novohispana. Puebla  de Los Ángeles, 1777-1835)

El Cerro de Amalucan también fue partícipe de la Batalla del 5 de mayo de 1862, cuando a las 5:00 horas las tropas francesas salieron de Amozoc hacia el área donde el general Zaragoza había determinado que sería el ataque, esto es, la entrada oriente de Puebla. A las 10:00 horas los franceses levantaron su campamento al pie del cerro de Amalucan, tomaron la hacienda de Los Álamos como nuevo centro de mando y operación (Flores, 2013: 29)

En el ámbito de la antropología social existe una estrecha relación con la comunidad no solo de las colonias cercanas. Desde hace varios años la organización Salvando el Cerro de Amalucan REAFCA (Rescate Ecológico, Arqueológico, Familiar del Cerro de Amalucan) se ha dedicado a acciones de reforestación. Un personaje singular es Don Benito Cruz quien decidió sembrar un árbol por cada uno que veía morir en el cerro, acción que ha realizado desde hace diez años sembrando cedro y pinos, ocupándose de su cuidado y de la poda del pasto. Con estas acciones, se ha creado una cultura ecológica, la comunidad de diversas edades pasean, salen con sus mascotas, corren por las veredas, hacen ciclismo de “montaña”, rodean la estructura arqueológica y exploran en un “espacio abierto sin rejas”. Actualmente se han conformado otras organizaciones sociales para la defensa jurídica del cerro quienes se han amparado para la suspensión de dicho proyecto.

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Arriba. Reforestando el cerro. Abajo. Don Benito. (Fotos J.J.G.E.)

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Actividades en el cerro de Amalucan (Fotos J.J.G.E.)

El cerro tiene la huella de miles de personas constructoras de una red de veredas que representan la movilidad y el libre desplazamiento de la comunidad, se unen entre arboles, pasto y flores silvestres. Con la “quema” de pastos se hacen más evidentes las veredas, se ignora, si ésta acción es intencional o de forma controlada, pero lo cierto es que se ha dañado la base de algunos árboles, se transforma el paisaje y se contamina el ambiente. Es común ver a personas y a padres con sus hijos que prefieren caminar por la vereda que va paralela a la avenida Xonacatepec para evitar transitar por banquetas de concreto. o quienes se internan en el bosque entre la frescura de los altos arboles y pinos. También cambia de color dependiendo de la estación del año, se torna verde en tiempo de lluvias, amarillo en sequía, en verano nos deja verlo rosado y amarillo por la flora silvestre, en otoño en tonos café, ocre y amarillo; en el transcurso del día se producen distintos efectos de luz y sombra que da la sensación de un lugar mágico o imaginario de donde han surgido leyendas. Por las mañanas, la neblina deja apenas entrever las cortezas de los arboles y en ocasiones esa bruma permanece en el transcurso del día. Otro factor es su microclima, en temporada de lluvias se desprende un exquisito olor a bosque y a tierra mojada. Por las noches, cuando se transita cerca del cerro se siente un viento fresco con un descenso de temperatura, es evidente que existen variaciones térmicas al interior y exterior del bosque y a lo largo del año.  El cerro de Amalucan nos trasmite a través de un colorido lenguaje visual un grato efecto de sensaciones, emociones y sentimientos.

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Arriba. Las “quemas” del cerro algunas son eliminar el pasto, pero otras son intencionales. Abajo. Pinos sembrados por REAFCA (Fotos J.J.G.E.)

Según el diagnostico e inventario (Domínguez; 2016) realizado bajo un muestreo con un número de arboles determinados, diámetro, altura, área basal, volumen, entre otras características, en él se concluyó que existen especies como el eucalipto, cedro blanco, sabino o ahuehuete, cazahuate, y palo dulce, cuya altura mayor es de 36.00m. Básicamente el deterioro del ANP ha sido por el crecimiento urbano que se tiene en su alrededor y de la falta de interés por parte de las instituciones correspondientes para elaborar un plan técnico de manejo a corto, mediado y largo plazo, así como también por la falta de apoyo económico para su conservación y protección de manera sostenible, en comparación con otras ANP.

Actualmente se están señalando algunos árboles que las autoridades mencionan se encuentran en mal estado, argumento que se esta utilizando para la tala. Es evidente que con la remoción de arboles y superficies de pasto, excavaciones para la construcción de infraestructura, nivelación de suelo, modificará la geomorfología y se destruirá el suelo arqueologico.

En lo que se refiere a la fauna existen aves de diversas especies, insectos, invertebrados, pero es evidente que en este sentido se requiere de investigación.

Flora silvestre (Fotos J.J.G.E.)

El cerro se destaca por su elevación que se aprecia desde varios sitios. La ciudad ha tenido una pérdida de paisajes naturales por el crecimiento urbano como el Cerro de La Paz, el de Loreto y Guadalupe y hoy se pretende acabar con el de Amalucan. El voraz crecimiento de la ciudad ha estrangulado al cerro ya que se encuentra rodeado de fraccionamientos y viviendas de interés social con equipamiento y servicios que no satisfacen la totalidad de las necesidades, carentes de parques y jardines, problemática que se percibe en muchas colonias de la ciudad como producto de la falta de planeación urbana y de las políticas de privatización.

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Arriba. Vista desde el puente Xonacatepec. Abajo. Desde la parta alta del cerro (Fotos J.J.G.E.)

Varias son las colonias que están alrededor del Cerro de Amalucan, al oriente  fraccionamientos que se han edificado en los últimos años; al sur se ubica la Unidad habitacional militar diseñada con espacios de estacionamiento, recreación y áreas verdes. Allí se observa una tajante diferencia con las colonias colindantes carentes de esos servicios (y otros). El jardín de niños federal al igual que el tanque de agua fueron edificados dentro del ANP. Cabe destacar los monumentos históricos como la hacienda de San Juan Bautista integrada por la casa, capilla, trojes, patios y jardines están limitadas por una barda perimetral de mampostería. Al exterior se localiza la calpanería, el jagüey y la era. Hacia el norponiente un pequeño puente y el resto de una mampostería, con la probable la existencia de otros elementos históricos.

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Google Earth 2000

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Google Earth 2017

Crecimiento urbano en derredor al Cerro de Amalucan. La Hacienda de San Juan Bautista construida en el siglo XVII, Jardín de niños federal Kokonetl, tanque de agua (2009), Unidad habitacional Militar.

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Puente. (Fotos J.J.G.E.)

Ante este panorama, se esta generando un conflicto social, ya que con este proyecto las autoridades han puesto en disyuntiva a la población de quienes apoyan la propuesta de parque sin considerar las consecuencias y perjuicio del medio ambiente, y quienes lo desaprueban bajo la premisa de mantener el bosque y mejorarlo ya que el sitio tiene un alto potencial para su recuperación con acciones encaminadas a protección, conservación, restauración y manejo. Este proyecto de parque no debe someterse a anhelos políticos, ni a votación de vecinos que viven cerca del cerro, se debe reflexionar sobre los efectos negativos que conllevaría a la población en general.

Se requiere que las autoridades abran un espacio de reflexión, diálogo y discusión para plantearles la problemática que generaría dicho proyecto a la comunidad poblana. Y de los beneficios que se tendrían con un proyecto de recuperación atreves de la valoración de la situación actual del cerro, en el que se puedan crear programas de empleo permanente para el deshierbe, vigilancia y prevención de incendios; planes y proyectos de investigación científica relativos al estudio de la flora, la fauna silvestre y microclima; proyectos de investigación científica, educación ambiental, turismo recreativo de bajo impacto, protección de los monumentos arqueológicos e históricos. En el entorno: realizar el análisis y diagnóstico del entorno al cerro; proyectos para el mejoramiento de imagen urbana, así como de banquetas, calles, señalización, pasos peatonales (conocidos como pasos de cebra), alumbrado; mejoramiento y modernización de mercados y escuelas; mantenimiento de camellones y arbolados; ordenamiento de comercio ambulante. Para ello se requiere de un Proyecto Integral, interdisciplinario e interinstitucional.

El cerro de Amalucan es un referente natural, cultural e identitario de la ciudad de Puebla, que está en riesgo por el cambio de uso de suelo forestal para que sea urbanizado para uso “recreativo”  y habitacional, el cual tendrá un fuerte impacto ambiental. De llevarse a cabo dicho proyecto el daño será de carácter irreversible, no solo se destruiría el Área Natural Protegida, sino también el suelo arqueológico; se negará la posibilidad a la comunidad estudiantil y a la sociedad en general de fortalecer la identidad regional, el respeto al pasado y al patrimonio; así como el aprecio a la diversidad cultural y natural de su entorno.

Es preciso que las dependencias correspondientes SEMARNAT, INAH entre otras y el Gobierno del Estado y Municipal garanticen el respeto de la legislación vigente sobre la protección del Patrimonio Cultural y Natural.

Consulta

Ancheyta, Arturo, Ruíz Lara Karen Sofía, Domínguez Zubieta, Gabriela, Cerro de Amalucan,  Tesis s/f

https://es.scribd.com/document/346330735/Cerro-de-Amalucan

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http://www.archivohistorico.buap.mx/tiempo/2001/num9.htm

Domínguez Hernández Francisco, José Antonio Acocal López, Joaquín Esteban Medina, Jesús Mao Estanislao Aguilar Luna, Verónica Torres. Diagnóstico del arbolado de la reserva ecológica “Cerro de Amalucan” ciudad de Puebla, México, Fores Revista Cubana de Ciencias Forestales , Año 2016, Volumen 4, numero 2. Valencia. file:///C:/Users/ASPIRE/Downloads/165-2410-2-PB.pdf

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Estrategia para la conservación y uso sustentable de la biodiversidad del Estado de Puebla  (ECUSBEP),  Gobierno del Estado de Puebla, Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, CONABIO, 2013

Flores Solís, Victor Hugo, El Triunfo del 5 de mayo. Generales y decisiones., CONACULTA-INAH,  2013)        

Freeman, Allyse.  Investigating Sociopolitical Complexity Through the Presentation of Food: an Analysis of Middle to Late Formative Ceramics from Amalucan, Puebla, Mexico, 2014. Theses and Dissertations. Paper 355.

 http://dc.uwm.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1360&context=etd

Galicia Hernández, Esther.  Acercamiento histórico a las condiciones “originales” de funcionamiento del sistema hídrico subterráneo y su respuesta superficial en la microcuenca de la ciudad de Puebla,  2014.

Lazcano Arce; Jesús Carlos y Sallum Marianne. Patrón de Asentamiento de los Grupos que Habitaron el Valle Puebla-Tlaxcala, México durante el Periódo Epiclasico (650-950AD). 2015

López Zamora, Rafael de Jesus Gestión Del Agua Urbana E Industrialización En La Ciudad De Puebla Centro de Estudios Económicos Sociales (CEDES), Facultad de Economía Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México.

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Rescate preliminar. Informe de la delimitación y entorno de la zona arqueológica de Amalucan, Puebla; 21 págs., 30 fotos orig., 18 fotocopias, 2 planos. Sergio Suárez Cruz Silvia Martínez Ma. del Carmen Solanes 20-53 p.5 . 

http://consejoarqueologia.inah.gob.mx/wp-content/uploads/puebla.pdf

Solanes Carraro María del Carmen, Vela Ramírez Enrique, Atlas del México Prehispánico, mapas de periodos, regiones y culturas. Revista Arqueología Mexicana, CONACULTA, SEP, INAH, 2000, p. 24, 25

SOAPAP (2005): “Soapap 1999-2005; modelo de servicio sustentable”. Memoria. Sistema Operador de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de

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Diario digital

http://ladobe.com.mx/2017/08/cerro-amalucan-una-reserva-ecologica-riesgo/

https://issuu.com/lajornadadeoriente/docs/5622-puebla

https://issuu.com/lajornadadeoriente/docs/5622-puebla

http://www.diariocambio.com.mx/2017/zoon-politikon/item/15968-dono-74-ha-del-cerro-de-amalucan-y-a-cambio-obtuvo-permisos-para-un-fraccionamiento,

Notas:

1. Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Históricos y Artísticos y su Reglamento; Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente; Ley General de Vida Silvestre; Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable, Código Reglamentario para el Municipio de Puebla. Acuerdos y convenios internacionales: Convención para la protección de la Flora, de la Fauna y de las Bellezas Escénicas Naturales de los países de América, Protocolo de Kyoto, entre otros.

2. Dicho oficio fue suscrito por el Antrop. Víctor Hugo Valencia Valera, delegado del Centro INAH Puebla, y hace mención del plano de delimitación de la zona arqueológica elaborado por Sergio Suárez Cruz, Silvia Martínez y Maria del Carmen Solanes,  cuyo informe de delimitación y entorno de la zona arqueológica de Amalucan, consta de 21 páginas, 30 fotos originales, 18 fotocopias y 2 planos.

http://consejoarqueologia.inah.gob.mx/wp-content/uploads/puebla.pdf

3. En el año de 1584 un grupo de Jesuitas decide construir en las faldas del cerro de Amalucan una hacienda, destinada a la creación de un emporio agrícola. En el año de 1726 es terminada la construcción de la hacienda. Tales fueron las ganancias de las cosechas, que a base de éstas se construyo el Colegio Jesuita, hoy edificio Carolino que pertenece a la BUAP. Tiempo después vino la independencia, Juárez, las Leyes de Reforma, la expulsión de los Jesuitas.

Durante la Intervención Francesa fue ocupada por los batallones franceses días antes y después de la famosa batalla del cinco de mayo, siendo testigo de la historia vibrante de Puebla y México. Después de treinta diferentes dueños y varios años, en Enero de 1910 Friedrich Petersen adquiere la propiedad, la cual tenía fama de ser un lugar salado, pues le llamaban “Quita Calzones” ya que todos sus propietarios quebraban y la perdían o vendían para poder salir de sus deudas. Para el Dr. Friedrich esta situación no fue diferente, sino hasta que su hijo Hugo Petersen Colombres, tomó las riendas de la finca, y con nuevas técnicas sanó el negocio en la historia; que hasta después de los Jesuitas volvió a dar frutos.

En el año de 1972 fueron invadidas las tierras y desde entonces la Hacienda de Amalucan empezó a decaer debido a todas las invasiones ocurridas al igual que todas las haciendas de la época. Actualmente se ha seguido la tarea de rescatar la hacienda, ya que con el paso de los años y temblores se han ido creando grietas peligrosas en sus muros de más de metro y medio de ancho. Ésta ha sido una labor titánica y muy costosa que hasta hoy en día se ha mantenido viva. http://www.amalucan.net/historia

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Sobre la autora(México, D.F. – 1954) Maestra en Arquitectura, con especialidad en Restauración de Monumentos por la UNAM (2008), con la Tesis: Arquitectura agropecuaria, el patrimonio cultural edificado en el municipio de Puebla hasta mediados del siglo XX. Estudio de caso, Rancho El Batan. Ha trabajado en el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), de Septiembre 1975 – enero 2016 en la Dirección de Estudio de Zonas y Registro Público de Monumentos Históricos, ExConvento de Culhuacán. 1975 – 1978. Dirección de Monumentos Históricos, Exconvento de Churubusco 1978 – 1993, Centro INAH Puebla 1993-2016. Publicaciones en colaboración: Decretos en el Diario Oficial de la Federación de las zonas de monumentos; Catálogo de Monumentos Históricos del Estado de Nuevo León, Ciudad de México, Tlalpan, Atlixco, Tlaxcala, Puebla, etc. Miembro del Comité Mexicano para la Conservación del Patrimonio Industrial (CMCPI A.C.) de 1995 a 2014. Presidenta del Comité Mexicano para la Conservación y Protección del Patrimonio Industrial A.C. (CMCPI), de 2012 a 2014. Miembro del Comité Editorial “Dualidad”, publicación de información y difusión del Centro INAH Puebla (2015). Miembro del Colegio de Arquitectos del Valle de Puebla, de marzo de 2012 -a junio de 2013. Premio “Puebla, Patrimonio de la Humanidad, a la Defensa y Conservación del Patrimonio Edificado” (2013), otorgado por el Colegio de Arquitectos de Puebla A.C. (CAPAC).

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ArKeopatías opera bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento – NoComercial – Compartir Igual 4.0 Internacional License, por lo que agradecemos citar la fuente de este artículo como: Proyecto ArKeopatías./ “Textos De La Casa #124″. México 2018. https://arkeopatias.wordpress.com/ // en línea (fecha de consulta).

DE LA CASA #123: CONTIGO NO APRENDÍ… A CUIDAR EL PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO/ WMC.

Por Wilmer Mejía Carrión

Versión 2

Introducción

Este trabajo nace a partir de un debate que se inició de un par de artículos escritos anteriormente por mí. Se generaron una serie de respuestas y contra respuestas. Yo escribí que colocar una pantalla de cine adyacente a un sitio arqueológico para llamar la atención de los vecinos de las comunidades aledañas era poco efectivo pues este tipo de acciones no apuntaban a tomar como referente central el valor simbólico del patrimonio cultural arqueológico. Así propuse que todas las acciones y actividades para socializar el patrimonio hacia la comunidad que la alberga deberían “… emanar de la misma función social que posee la huaca”[2]

Una de las personas que estaba en desacuerdo conmigo entre otros comentarios[3] escribió:

“Mucha gente dice eso, pero pocos mencionan cual sería la “función social” de la huaca. Me pregunto si no es un término vacío que la gente repite, pero sin darle explicación? (Negritas son mías)

Este artículo tratará de dar una explicación a este término que –desde mi punto de vista- nada de vacío tiene.

Patrimonio cultural arqueológico y espacio público

¿Por qué no utilizar el patrimonio cultural arqueológico como un escenario para un concierto? ¿Acaso no buscamos que el patrimonio cultural arqueológico sea útil para las sociedades contemporáneas y se convierta en un espacio público de calidad? En nuestras mega ciudades latinoamericanas donde escasean tanto los espacios públicos de esparcimiento y recreación ¿no es una especie de pecado no usar los diversos sitios arqueológicos que se encuentran esparcidos en las diversas zonas urbanas para realizar eventos que congreguen a la mayor cantidad de gente (como conciertos y cines al aire libre)[4] y así convertirlo en un lugar valioso para los vecinos y de una vez por todas vean todos los ciudadanos su utilidad?

“Hay que entender las huacas como lugares modernos y públicos”, se nos dice. Y es cierto, concuerdo que las huacas son tan necesarias como los parques y plazas y que, como estos, deben ser de uso público. Sin embargo su uso no puede ser exactamente el mismo que el de un parque y una moderna plaza[5].

¿Por qué no? ¿Acaso pretendo señalar que la huaca debe preservarse mediante un muro que impida el paso de los vecinos y así evitar que maltraten nuestro valioso patrimonio cultural? No, nada de eso. Todo lo contrario deseo que todos conozcan el patrimonio de su localidad y que este sea un espacio público de calidad, lo cual no signifique que esté de acuerdo a que su uso sea igual que el de un parque o una plaza. Vayamos por partes.

En principio hay que entender algo sencillo, que tanto la idea de patrimonio cultural y de espacio público dentro de una ciudad, son construcciones sociales, es decir, conceptos que fueron inventados dentro de un determinado contexto social e histórico:

“… Es algo que no es inherentemente natural, sino creado por la sociedad. Es un concepto extremadamente importante en las ciencias sociales porque sin ellos, la sociedad no sería la misma. Las construcciones moldean mucho nuestras vidas. Pero nosotros también las moldeamos. Si la sociedad existente cambiase, nuevas construcciones se desarrollarían y las viejas se debilitarían”[6]

Así pues, cuando hablamos de patrimonio cultural se olvida que este es una construcción social, es decir, un concepto inventado y por tanto tiene una historia. El concepto de patrimonio cultural es una creación humana y como toda creación humana fue concebida con una función. Lo mismo el concepto de espacio público y dentro de ello parques y plazas. Ambos conceptos, espacio público y patrimonio cultural, tienen su propia historia, donde podemos ver que fueron creadas con funciones diferentes, que pueden interrelacionarse, pues al fin y al cabo nacieron bajo contextos sociales e históricos similares.

Parece ser que muchos en la actualidad olvidan o simplemente desconocen estas historias y funciones diferentes equiparando que un sitio arqueológico –sobre todo si se encuentra dentro de un área urbana- debe tener exactamente la misma función que un parque.

Ejemplo de esto es la siguiente apreciación:

“La propuesta de “Cine en tu Huaca” es interesante porque recoge la idea de la huaca y sus alrededores como un espacio público, como un parque que lo pueden usar todos, aun cuando el sitio no haya recibido una “puesta en valor”. Es la idea de convertir la huaca en un lugar y conectarla con el vecindario. Por supuesto que no puede ser una estrategia aislada, pero en una ciudad que carece de parques y otros espacios públicos y donde los pocos que hay están a cada rato en riesgo de ser privatizados o apropiados (miren el caso del Parque de la Exposición), plantear la huaca como una extensión del barrio, donde vas a jugar y ver pelis es algo positivo[7]

Lo que planteo es que correlacionar sitio arqueológico y parque es mezclar dos construcciones sociales con diferentes funciones, no me malinterpreten, existe un solapamiento(sic) entre ellas y de allí que puedan conjugarse y maximizar su potencial como elementos que generen un impacto positivo en el nivel de vida de gente, pero si perdemos de vista la historia de ambos y por qué fueron creados le daremos más importancia a uno (en este caso, la idea de parque, lugar de esparcimiento, recreación y articulación entre vecinos de una ciudad) que a la de patrimonio cultural (lugar con contenido simbólico que debemos conocer para reconocernos como miembros de la misma comunidad nacional)

Espacio público. La necesidad de espacios de reunión y esparcimiento en la ciudad

La idea de que una ciudad tenga espacios públicos de calidad exclusivamente para el esparcimiento y articulación de los vecinos de una ciudad no era una idea popular antes de la Revolución Industrial. Lo rural y lo urbano no tenían límites claros y aunque existían lugares de reunión para los habitantes de las ciudades (plazas de armas) estas no tenían el objetivo principal de que la gente se reuniera a pasar sus ratos de ocio con actividades que apuntaran a ese fin. La plaza era el lugar del mercado, el espacio de castigo para los pecadores castigados por la Santa Inquisición o de reunión de los vecinos para los asuntos del cabildo abierto, pero no eran lugares establecidos para el puro esparcimiento, ni para realizar actividades puramente “culturales”[8].

La revolución industrial crea nuevas formas de ganarse la vida; el taller familiar es reemplazado por la fábrica. Esto hace que muchos de los viejos lazos de articulación entre los vecinos de una ciudad se pierdan, y se creen nuevos.

“Durante la segunda mitad del siglo XVII y la primera del XVIII, Londres, París y algunas otras ciudades europeas crecieron en complejidad de funcionamiento a raíz del desarrollo manufacturero. A la par, comenzaron a albergar diferentes lugares destinados a una pujante clase media urbanizada; que con disponibilidad de tiempo libre–ocio–consumo dio paso al crecimiento de la ciudad, al centralismo, y al surgimiento de las zonas comerciales de finales del siglo XIX…” Con el urbanismo del siglo XIX, “…se formalizó la distinción jurídica entre espacio privado y espacio público y la diversidad de funciones y de usos colectivos que allí se podrían desarrollar”, “… La calle, el parque, la plaza y los lugares de encuentro ciudadano, son los vínculos que nos unen, conforman una sutil trama de relaciones que son el soporte de la vida urbana”[9]. Así pues el espacio público busca articular a los vecinos de una ciudad.

Ahora bien, los sitios arqueológicos puede funcionar como espacios articuladores similares a un parque o una plaza, sobre todo si el monumento arqueológico cuenta con suficiente espacio para realizar actividades de esparcimiento y recreación, pero aquí permítanme decir que el patrimonio tiene una función que va más allá de la mera articulación de los diferentes actores sociales de una ciudad, es más que un espacio de entretenimiento, es un lugar de memoria y reflexión, un lugar de formación ciudadana y de pensamiento crítico.

Patrimonio cultural, ciudadanía, nación  y memes

El patrimonio cultural tiene un valor simbólico derivado su propia historia, no necesita de elementos externos que lo “pongan en valor” Las comunidades humanas del pasado que lo crearon han plasmado parte de su cultura en ella, y por eso serían objetos culturales, está pues, llena de información sobre los seres humanos que la hicieron y la usaron con diversos fines. A diferencia de un parque no ha sido hecho con el objetivo de ser desde el principio un espacio público recreativo y de esparcimiento, aunque, obviamente, puede ser usado de ese modo, sin embargo por sus peculiaridades se le dotó de una función y sentido totalmente alejado de su función primigenia: la formación y consolidación de los Estados – Nación modernos. Lo repito tiene una función diferente pero que puede ser complementaría con la del espacio público.

Lo resumiría así, de una manera un tanto tosca:

El espacio público busca integrar a los vecinos de una ciudad, mediante la recreación y esparcimiento. El patrimonio cultural sirve para integrar a los ciudadanos de un país para que al ver que tienen un pasado común se integren a pesar de sus diferencias, reconozcan que tienen una identidad común y apuntar al desarrollo de su país.

Además el patrimonio cultural no es un depósito vacío, todo lo contrario, está lleno de información, de “memes”.

“El concepto de meme fue puesto en circulación por Richard Dawkins en su libro El Gen Egoísta. Además del gen, Dawkins identificó un segundo replicante, una unidad de transmisión cultural que saltaba de cerebro en cerebro por medio de la imitación y que iba mutando en el proceso. La palabra meme era una variación de la griega mimeme, imitar. Dawkins consideraba meme a cosas tan variadas como una canción o una frase pegadiza, pero la quintaesencia de meme son las ideas. El caso es que todos ellos compiten por una cosa: nuestra atención. Los memes eran los virus de la mente, algo infeccioso, un parásito de la mente”[10].

Los arqueólogos son los encargados de sacar estos memes contenidos en estos objetos culturales, estos memes nos pueden decir muchísimo de la sociedad que construyó lo que ahora es un sitio arqueológico y puede ser de muchísima utilidad tanto en la formación de una ciudadanía con pensamiento crítico, como para entender que entre pasado, presente y futuro existe un eslabón, un enlace y que tenemos una responsabilidad dentro de esta cadena, que es la de crear nuestro futuro colectivo como pertenecientes a un estado multicultural, pero que al fin y al cabo mantiene una base común, y en el caso de los latinoamericanos, esa base común está en los pueblos originarios.

Se quedan muchas cosas por hablar, el tema amplio y espero poder tocar otras aristas en otros artículos, por ahora como conclusión:

El monumento arqueológico debe ser parte de un espacio público de calidad pero nunca como parte de una escenografía donde una pantalla de cine o un concierto de jazz sean lo principal puesto que así no cumple con su función social[11], la de ser un lugar de memoria y reflexión, de educación ciudadana y de descolonización mental.

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Notas:

1. El título hace referencia a la canción “Contigo aprendí” escrita por Armando Manzanero  quien se presentó en Chichen Itzá. Este también es un claro ejemplo de la confusión de funciones que existe entre monumento arqueológico y espacio para conciertos en este caso. Chichen Itzá queda como un bonito escenario desprovisto de su valor simbólico y de su utilidad como lugar de memoria y reflexión.

2. Antes de proseguir debo aclarar que en el Perú el término “huaca” es usado como sinónimo de sitio o monumento arqueológico prehispánico.

3. Otro de los comentarios en contra de mi propuesta fue este “… El problema es que las huacas no vienen con una lista de instrucciones del uso correcto! Veamos un sitio como el Camino Inca de la PUCP – según esta interpretación, el único uso que tendría este monumento debería ser como camino! Aun cuando los sitios que conectaba ya no existan, o estén divididos por avenidas modernas…” Quisiera aclarar algo, es cierto las huacas no vienen con lista de instrucciones, realmente creo que no debería existir una pues cortarían la imaginación y las posibilidades inmensas en actividades que hacer en una huaca, sin embargo, la antropología y las demás ciencias sociales sirven para darnos una guía para la acción, nos plantea caminos para explorar a partir de la investigación y conocimiento de la realidad.

4. Ejemplos de uso de los sitios arqueológicos como simples escenarios son los siguientes:
https://www.youtube.com/watch?v=9exVe1JLw5g, (jazz en tu huaca) que fue parte del tour nocturno peatonal por el día de los museos el 2013 el cual incluía un recorrido guiado.

5. Ojo que la plaza y el parque con el pasar del tiempo y si la comunidad que lo alberga lo decide así puede convertirse en patrimonio cultural similar a los sitios arqueológicos.

6. https://www.theodysseyonline.com/social-constructs (traducción propia)

7. https://arkeopatias.wordpress.com/2015/04/18/de-la-casa-56-la-huaca-no-esta-en-la-pantalla-wmc/

8. Uso el término “culturales” entrecomillado para diferenciarlo del concepto antropológico, mucho más amplio. Así pues “cultural” es sinónimo de actividades recreativas relativas al arte, cine, teatro, música, ciencia.

9. http://revistascientificas.cujae.edu.cu/Revistas/Arquitectura/Vol-XXVI/1-2005/07-15-Lahistoriadelaciudad….pdf

10. https://evolucionyneurociencias.blogspot.pe/2015/05/que-fue-de-los-memes.html

11. Es a partir de esta función social que no estoy de acuerdo con una de las actividades que se quieren realizar para la socialización de la Huaca Mangomarca en San Juan de Lurigancho (Lima), la de enseñar a los niños de las familias vecinas a la Huaca, a tocar instrumentos de sinfónica. No me malinterpreten estoy de acuerdo con que este tipo de acciones se incentiven, aunque no conozco los detalles me aventuro a decir que si esta actividad es la actividad principal para socializar la huaca me temo que no servirá de mucho pero si es parte de un conjunto de acciones a realizar a favor de su socialización le doy el beneficio de la duda y la posibilidad de  que puede ser efectivo –al final de cuentas tocar un instrumento musical también te sensibiliza y te hace pensar- , siempre y cuando no se olvide que la huaca es más que un lugar para que las almas “sensibles” y “cultas” la aprecien solo porque es antigua.

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Sobre el autor: (Lima, Perú-1981) Antropólogo egresado de la Universidad Federico Villarreal. Miembro del área de investigación del Instituto Cultural Ruricancho, el cual se dedica a la investigación y la difusión de la historia local y el patrimonio cultural y natural de San Juan de Lurigancho, distrito de la ciudad de Lima. Apasionando por la historia local y la literatura, escribe diversos artículos enfocados en el tema del patrimonio cultural para la Revista Virtual ArKeopatías.

Foto: Juan Tonchez / Proyecto ArKeopatías (cc) 4.0

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ArKeopatías opera bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento – NoComercial – Compartir Igual 4.0 Internacional License, por lo que agradecemos citar la fuente de este artículo como: Proyecto ArKeopatías./ “Textos De La Casa #123″. México 2017. https://arkeopatias.wordpress.com/ en línea (fecha de consulta).

#LasPrestadas: La cocina como resistencia!!! Una probadita del #SOPA17 en Yucatán.

Por: Anabell Aspiros ÁlvarezAneth Citlalli Ledesma Lara, Mayra Fernanda Olvera Juárez, Nauiollin Padilla Arteaga, Cristóbal Solís Rivera, Alicia Lizeth Treviño Escobedo, Arlette Cristina Vergara Bautista, Adela Vázquez Veiga, Sabah Walid Sbeinati, Juanjo Pulido Royo.

Este año 2017 el V Congreso Internacional de Socialización del Patrimonio en el Medio Rural -SOPA- volvió a Latinoamérica, concretamente a México, para celebrar un encuentro a la vez procomún y no común. Procomún porque es un congreso “de todos y de nadie al mismo tiempo”, o mejor aún, porque se hace “entre todos”; y no común, porque se escapa de lo conocido, de los congresos repletos de sabios en los que suele operar un sistema vertical de transmisión de conocimiento, y en los que la expertise es terreno de “unos pocos”.

El objetivo principal del SOPA es educar en lo común, contactar, facilitar el acceso y la transmisión al patrimonio en el medio rural, propiciar una verdadera democracia cultural. Trabajar en el sentimiento colectivo, con gente que quiere comprometerse con la comunidad, que quiere cambiar las formas de relacionarnos con nuestra cultura. Emancipar el conocimiento mediante la expansión de los saberes y la co-creación de contenidos y metodologías. De este modo conoceremos las distintas formas de ver, tratar y considerar al patrimonio rural como generador de riqueza, posibilitando a los agentes locales el desarrollo de iniciativas culturales y económicas innovadoras y sostenibles dentro de su propio territorio. Por ello, creemos necesario profundizar en la construcción de nuevos espacios y nuevos procesos que faciliten la creación de sinergias positivas de colaboración entre entidades y proyectos, con el fin de mejorar los proyectos y establecer vínculos más fuertes y reales con la población o contexto en que se llevan a cabo; propiciarán el análisis sobre conceptos y metodologías; así como la creación de una línea conjunta de acción que incluya las aportaciones desde diferentes formas de entender y proyectar la gestión del patrimonio cultural.

Pero desde el SOPA consideramos que el concernido no es el patrimonio, son los colectivos de personas que trabajan en los bordes de la dicotomía público-privado para (re)activar lo común, procesos visibles a lo largo del mundo que evidencian la inclusividad social, y ponen en valor prácticas que surgen desde los afectados y los expertos en experiencia. Y es que, como defiende el filósofo francés Pierre Dardot, “ningún bien es por sí mismo común. Un común no es una <cosa>, aún cuando sea relativo a una cosa, sino el lazo vivo entre una cosa, un objeto o un lugar y la actividad del colectivo que se hace cargo de ella, la mantiene y la cuida”.

Durante el curso Patrimonio Cultural y Preservación de la  Licenciatura en Desarrollo y Gestión Interculturales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) dedicamos un tiempo a planear y diseñar la mesa de trabajo La cocina como resistencia!!! que facilitamos el miércoles 15 de noviembre de 2017 en la comunidad de Canicab, Yucatán, durante la celebración del V Congreso Internacional de Socialización del Patrimonio en el Medio Rural, de ahora en adelante SOPA, que se celebró entre la ciudad de Mérida y la comunidad de Canicab, Yucatán, entre el 13 y el 19 de noviembre de 2017, este año dedicado a la mujer rural y las memorias comunes.

Este pretende ser un relato colectivo que recoge algunas de las experiencias vividas por algunos de los participantes en el congreso y los facilitadores de la mesa de trabajo junto con diversas personas, desde asistentes al congreso provenientes de diferentes lugares del mundo a habitantes de Canicab y organizadores del congreso.

La preparación de la #SOPA de lima

Para hablar de la experiencia en el #SOPA17, es preciso comenzar con lo ocurrido en el salón de clase. Cuando Adela propuso participar en el congreso, casi como decisión unánime se dijo que sí, y desde ahí comenzó la hazaña.

Había que plantear una mesa de trabajo en relación al patrimonio desde y para la comunidad, saliendo de lo cotidiano de los congresos académicos que, si bien no se contaba con una experiencia previa en la organización, la metodología y forma de trabajo de éstos estaba presente por los concurridos a lo largo de la experiencia educativa.

Durante tres meses del curso de Patrimonio Cultural y Preservación, dedicamos varios momentos en las sesiones de cuatro horas a planear los objetivos, diseñar la mesa de trabajo y crear las dinámicas y herramientas para facilitarla junto con, aproximadamente, sesenta asistentes al congreso y personas de la comunidad. Una tarea compleja que supuso largos debates, lecturas y momentos de reflexión individual y colectiva que enriquecieron nuestro co-aprendizaje y nos permitió reconocernos como gestores y mediadores patrimoniales pero, sobre todo, como personas.

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Clase a clase se fue decidiendo el tema y la forma de presentarlo y, finalmente, se acordó titular la mesa “La cocina como resistencia!!!”. De ahí se desprenderían dos dinámicas participativas desarrolladas a la par: la Lotería y la Casa Maya –otoch-. La idea de la lotería era que la actividad partiera desde algo significativo para muchos mexicanos como lo es el juego de la lotería y con este, lograr un intercambio de recetas de los diferentes países que estarían presentes en el #SOPA17. En un principio se habló de diversos platillos originarios de cada país, pero al buscar las recetas fue notorio que, al ser en su mayoría los asistentes de países de Latinoamérica todos contaban con algún tipo tamal, a pesar de que en algunos lugares se les conoce con otro nombre. Así fue como se dispuso a hacer una lotería de tamales, agregando la empanada representando a España, dado que no tienen un platillo similar al tamal.

Elegir un alimento en común para la lotería fue ideal para poder desarrollar la dinámica del juego, en el que cada tabla comparte alguna figura con otras –como el maíz, las hojas de plátano o de maíz, la sal, la levadura, la manteca, etc.- pero, finalmente, hay algo que diferencia a cada una –el achiote, la leche, el azúcar, el trigo, la papa, etc.-.

La sede del congreso, Canicab

El miércoles 15 de noviembre de 2017 la sede del congreso SOPA se trasladó a Canicab, Yucatán, un pueblo rural situado a media hora de la ciudad de Mérida en el municipio de Acanceh. Tras la inauguración y apertura del encuentro, dimos un paseo guiado al Centro Comunitario que algunos maestros de la Universidad Autónoma de Yucatán como Juan Carlos Mijangos o Carmen Castillo Rocha, junto con Jesús Eduardo Puch Chan y otras muchas personas de Canicab han construido hace varios años con mucho esfuerzo y cariño; un espacio educativo, sostenible y abierto que es mucho más que eso.

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Tras el paseo exploratorio, dos integrantes de Las Hijas del Rap, Nany y Vk, compartieron una maravillosa charla sobre su trabajo, el rap, el feminismo y el activismo y cantaron algunos de sus temas más conocidos, Chocha e Ixchel, reivindicando la importancia de lo que hacen como patrimonio cultural. Las Hijas del Rap es una colectiva feminista multidisciplinaria conformada por Nany Guerrero, Phana La Yucatecana Mulixa, Vk, Sol y Chika Lion. Esta iniciativa de mujeres Hip Hop se realiza con la intención de lograr una transformación social por medio del arte, idea que viene desde la raíz de la cultura urbana, empoderar la Mujer a través del Hip Hop y utilizar este último como una herramienta de transformación social.

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Relatograma Las Hijas del Rap

La lotería intercultural

La mesa de trabajo empezó en el parque y nosotros, relata Cristóbal, estábamos sentados en el campo, por lo que tuvimos que pararnos y movernos; después Arlette se subió a la sentadera del parque a preguntar a los asistentes si habían jugado a la lotería anteriormente.

Adela fue la encargada de presentar la mesa, mencionando que cada año en el SOPA se comparte una mesa de trabajo participativa. Nos presenta a todos, el lugar donde estudiamos, qué es lo que estudiamos y el porqué de la mesa de trabajo junto con los objetivos de la misma, entre otros, visibilizar los roles de género e intercambiar recetas o interactuar en dos grupos de trabajo -la casa maya, el otoch y la lotería con ingredientes de platillos típicos de diversos países-. Ambas mesas estaban enfocadas en generar un diálogo intercultural donde se invitaba a jugar y a facilitar la convivencia entre los participantes.

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Arlette explicó cómo compartimos ingredientes en Latinoamérica y que, en el caso de la lotería mexicana adaptada para esta dinámica, cada tablilla tiene los ingredientes para preparar un tamal. También comentó que en otros países se le conoce a los tamales con otro nombre, aunque en esencia es casi lo mismo.

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Por su parte, Aneth nos cuenta que España es el único país donde no tienen un tamal como tal y se buscó un plato similar, la empanada, que también es típica en Argentina. Arlette habla sobre la importancia de compartir recetas e invita a la gente a tomar una carta para empezar el juego. Aneth señala que, en lugar de gritar lotería al momento de ganar, se grita el país que le tocó (Perú, Guatemala, España, Argentina, Colombia, México, etc.).

En ese momento la gente se emociona y empieza a invitar a otras personas a la mesa y, mientras tanto, Juanjo pregunta por qué en la tablilla de España ¡no están las aceitunas como casilla! y por qué en la de Argentina ¡no está el fuego! Algo furioso, grita a los cuatro vientos algo así como que “¿en España no hay aceitunas? ¿en Argentina no hay fuego?”.

El juego comienza y Arlette, mientras canta los ingredientes, hace comentarios interesantes y/o algo chistosos. ¡El ganador fue Eduardo, el guía de Canicab, que ganó con Perú! Mientras tanto existen palabras que algunos no entienden como ¿qué es el chicharrón o los cacahuates? Algunos jugadores se distraen en el cantar de Arlette y preguntan por ingredientes ya cantados, entonces Arlette tiene que describir algunos ingredientes y explicar qué es el tamal. Una mujer colombiana, con un doctorado en género, afirma que en Colombia los tamales no usan azúcar (y en su tablilla de Colombia estaba representado el azúcar). Entonces Aneth comenta que ciertos ingredientes se comparten en los diferentes países introducidos en la dinámica y, en un momento, la gente se dispersa, hace mucho ruido y la voz de Aneth se pierde en el bullicio.

Se da por concluida la mesa y una señora argentina se interesa por la licenciatura en la que estudiamos y nos pregunta por las materias y autores que abordamos; al mismo tiempo que nos comenta que ella coordina la primera carrera en gestión cultural en su localidad y que le gustaría que hubiera una mayor relación entre ambas entidades académicas.

Los niños de Canicab quieren jugar y se les da la oportunidad de hacerlo, integrándolos a la dinámica del juego, con la diferencia de que en lugar de colocar los frijolitos -usados para marcar las casillas- uno por uno a la par que alguien canta los ingredientes, lo hacen al revés, colocando todos lo frijolitos y quitándolos uno por uno mientras se canta.

Como bien relata Cristóbal, el objetivo de la mesa era el intercambio de recetas que, si bien no se logró del todo debido quizás a que en ese momento se llevaban a cabo dos actividades, quizás al hambre que ya existía entre la gente e incluso al entusiasmo por saber qué delicias culinarias nos tenían preparadas nuestras anfitrionas, pudimos darnos cuenta, durante la realización de la actividad y específicamente mientras buscábamos las recetas que usaríamos como ejemplos, que Latinoamérica, en general, además de compartir muchas veces el idioma compartimos muchos alimentos, con sus variaciones claro está.

Pese a lo dicho anteriormente, es decir, que no existió un intercambio de recetas tal cual al momento de realizar y finalizar la actividad, o al menos no tanto como lo deseamos, algunas de nosotras tuvimos la oportunidad de lograr lo mencionado, pues mientras degustábamos de nuestros sagrados alimentos compartimos algunas comidas típicas de nuestros lugares de origen; porque cabe aclarar que, exceptuando a nuestro compañero Cristóbal, quienes organizamos las mesas de trabajo no somos yucatecas y venimos de distintas regiones del país como Chiapas, Ciudad de México o Monterrey. Haciendo un muy marcado énfasis en que la comida mexicana no es lo mismo en ninguna región del país y que hay muchos platillos similares, la manera en la que se prepara nunca será la misma en el norte que en el sur. Se comentó también que la idea de homogeneizar o generalizar la comida de una región es sumamente difícil y en lo personal considero que es un crimen en contra de los saberes culinarios de las personas; bueno quizás estoy exagerando un poco en esto último pero el hecho es que cada región, pese a que se usen los mismos ingredientes o el gran parecido que pueda tener alguna comida en el modo de preparación, nunca serán iguales por la carga cultural y personal que cada quien le pueda dar.

Parecía que las personas estaban muy dispersas, se escuchaban voces por todos lados, pero cuando escucharon la palabra “jugar” nuestra mesa de trabajo se rodeo de esas personas. Fue muy gratificante ver que los objetivos de la mesa se dieron de manera natural. Los jugadores eran de distintos países, muchos de los cuales usamos como referencia para crear el juego, y todos opinaron sobre él:  sobre los nombres de las cosas, sobre cómo se nombraba a un ingrediente en su país o cómo se preparaba la receta. Algunos otros se cuestionaron qué era tal o cual ingrediente, pues nunca habían escuchado de él y al final se percataron que lo conocían de una manera distinta. Se escuchaban comentarios sobre cuáles de los tamales presentados habían probado, si les había gustado, si les gustaría comer alguno en el futuro. La actividad fue un momento muy divertido y un momento de intercambio que se convirtió en el espacio donde se reflejaba que la cocina resiste al paso de los años, a la globalización, y que genera diálogo y conexión entre culturas.
La casa maya, el otoch

En el grupo de trabajo que facilitaba la dinámica de la casa maya, Anabell, Nauiollin y Alicia facilitaron la propuesta con el material que se diseñó previamente y que consistió en la simulación de dos casas vernáculas de la región del Estado y utensilios propios de la casa. Conformamos dos equipos a los que se les asignó el espacio destinado de la cocina y diversos artilugios y personajes (hombre, mujer, niños, animales, etc.) según la costumbre y con el objetivo de conocer los roles y los espacios que ocupan dichos personajes dentro de su dinámica familiar. Mientras un equipo logró ponerse de acuerdo sin mucha complejidad, a pesar de ser de diferentes regiones y países del mundo, en el otro optó por hacer dos versiones de casa, ya que existían diferencias importantes -sí la cocina iba afuera o adentro, por ejemplo-.

Finalmente resultaron tres casas diferenciadas. Al momento de compartir sus resultados se desató cierta polémica, pues había personas que al escucharlas tanto participantes como espectadores no estaban de acuerdo con los roles impuestos y, metafóricamente, pusieron en la mesa la privacidad de sus hogares haciendo una reflexión entre lo que sucede en sus casas y sus vidas. Al mismo tiempo, las similitudes salieron a flote, como el hecho de que la cocina es punto de reunión familiar.

Comida en Canicab

El mediodía transcurrió entre risas, sabores y saberes en cinco casas de cinco mujeres fascinantes (Ernilda, Ernestina, Soco, María y Aida) que nos cocinaron con muchísimo amor y nos invitaron a sus casas para extender el debate, la vida en común. Tras la comida nos juntamos en la cancha para retratar este mágico momento y reconocernos unos a otros, soñar juntos y seguir disfrutando del día.

¡Gracias amigas y amigos de Canicab!