DE LA CASA #128: FOTOGRAMETRÍA 2.0: SUS POSIBILIDADES DE ESTUDIO IN SITU EN UNA EXCAVACIÓN ARQUEOLÓGICA CON LA APP LIBRE FYUSE©/ DPV.

Por Dario Pérez Vidal

Las nuevas técnicas de documentación aplicadas al patrimonio evolucionan a pasos agigantados y de una manera frenética. De hecho, hace unos años atrás era impensable recrear modelados e impresiones 3D de objetos arqueológicos y disponerlos con realidad virtual para experimentarlos.

Apenas con la aparición de la fotografía digital, fueron evolucionando nuevos programas y aplicaciones auxiliares que permitían complementar esta técnica buscando nuevos objetivos, y con ello, utilizando nuevos conceptos.

Con esto llegamos a presentar la fotogrametría digital, pero, ¿qué es la fotogrametría digital? A grandes rasgos, es un conjunto de técnicas que, mediante una cámara fotográfica, permiten deducir una proyección cónica de la imagen, sus dimensiones y la ubicación de una zona.

Ésta tiene su origen en el mundo de la fotografía aérea en donde se utilizaba para representar la geografía de una forma estereoscópica. Con la aparición de la fotografía digital la información pudo ser obtenida de forma masiva y gracias a la potencia de los ordenadores actuales fue posible, mediante algoritmos fotogramétricos, obtener modelos 3D muy fiables tanto de elementos muebles como inmuebles. En la actualidad es una herramienta básica en el patrimonio para su documentación, en Arqueología para la obtención de modelos digitales del terreno (MDT) o levantamientos 3D.

A este respecto, venimos a presentar la aplicación (app) Fyuse[1]. Esta es la carta de presentación propia de la aplicación: “Fyuse es una aplicación de fotografía espacial que permite capturar el espacio, no el tiempo, en imágenes 3D interactivas. Solo tienes que inclinar tu teléfono o deslizar las imágenes para crear “fyuses” y ver tus momentos desde distintos ángulos […]”.

El caso es que dicha aplicación, y en relación con lo que decíamos anteriormente, utiliza un mecanismo muy similar al de la fotogrametrías digital que se aplica en el patrimonio, aunque muchísimo más simplificado. Genera y lanza nubes de puntos (Figura 1), cuyos algoritmos matemáticos dibujan y sitúan la pieza fotografiada en un espacio 3D simulado. Una vez hecho esto, el modelado se queda guardado en tu móvil, y permite el visionado 3D con el simple giro de muñeca, haciendo una simulación del giro orbital natural que se haría para contemplarlo.

Figura1

Figura 1.- Proceso del renderizado de las nubes de puntos para la creación del modelo 3D en Fyuse.

Haciendo un ejercicio de abstracción entenderemos esta secuencia (Figura 2) como una fotografía 3D tomada con Fyuse. Con voltear o ladear ligeramente el móvil se activa la tercera dimensión y la imagen cobra vida por si sola. Después del renderizado de la malla tridimensional o nube de puntos puedes observar plenamente el objeto desde todas las perspectivas que hayas tomado (aunque esta vez hemos tomado un recorrido de solo 180° por estar restringidos materialmente).

Figura 2
Figura 2.- Simulación del visionado final del modelo 3D generado por la aplicación Fyuse.

¿Qué nos puede aportar una aplicación así? De entre las posibilidades que nos facilita ponemos en relieve el entendimiento rápido e in situ del objeto, con la facilidad y velocidad de exportación casi al momento de su extracción en campo. Esta mejor inteligibilidad proporciona un conocimiento más completo a priori del objeto o estructura fotografiada, sin la necesidad de hacer un proceso fotogramétrico completo. Además la posibilidad de recreación de estas aplicaciones proporciona un visionado en 3D consultable en cualquier momento mediante la vista en tu teléfono móvil personal, con todas las posibilidades difusivas que entraña, fuera de tener que encontrarse frente a frente con la pieza.

La resolución y detalle son bastante decentes, se puede revisar la fotografía desde todos los puntos de vista observando su totalidad volumétrica, aunque claro está que al tratarse de una técnica aparentemente auxiliar y de inmediata ejecución en el entorno de excavación, dista mucho de acercarse a los grandes resultados de la técnica fotogramétrica completa.

Cerramos abogando que la difusión del patrimonio a través de las nuevas tecnologías proporciona un recurso de valor añadido, sobre todo en lo referente a modelos 3D, tanto a los profesionales, docentes, estudiantes y visitantes. Por una parte porque, a través de modelos 3D, se pueden observar detalles espaciales que no se alcanzan a ver en fotografías y, por otro, ya que pueden servir de base a reconstrucciones de los mismos. Así, el patrimonio, si bien inicialmente fue promocionado en Internet usando fotografía e información textual, cada vez más es complementado por elementos virtuales basados en reconstrucciones 3D. Además, los avances en lo referente a la potencia gráfica en ordenadores, móviles y tabletas ha hecho realidad la implementación de herramientas y aplicaciones 3D en dispositivos a los que gran cantidad de usuarios tienen acceso. A estudiantes, científicos e incluso turistas o excursionistas se les puede ofrecer de una forma más comprensible y abierta la interpretación de los restos arqueológicos.

El enorme abanico de posibilidades que nos disponen las nuevas tecnologías, ya se ponen a nuestro alcance de una manera más directa y personal, gracias a las aplicaciones descargables y gratuitas que encontramos en las plataformas de Google Play o App Store. Todo un surtido de app’s, con una infinidad de características que en este caso concreto, nos permiten una digitalización más que útil de nuestros propósitos de documentar el patrimonio de una manera sencilla y casi inmediata. Parece que los tiempos de trabajo póstumo en laboratorios y despachos se alejan cada vez más de este ámbito, por lo que entre otras cosas, la excusa típica de “no sé dibujar” cada vez pierde más sentido. La tecnología evoluciona, existe, y está a nuestro alcance sin coste; hay que tener voluntad de experimentar con las nuevas herramientas de las que disponemos.

____

Sobre el autor: (Valencia, España – 1996). Egresado en el Grado de Historia por la Universitat de València (España). Actualmente estudiante del Grado de Historia del Arte en la misma universidad. Se encuentra cursando estudios en la Universidad Autónoma del Estado de México mediante la beca Programa Internacional en la Licenciatura de Arqueología. Su principal línea de investigación es la arqueológica y patrimonial, en especial de las sociedades prerromanas de la Península Ibérica. En la Comunidad Valenciana (España) ha formado parte de varios equipos de excavación en distintos sitios arqueológicos de los que destacamos La Pobla d’Ifach (Calpe), El Tossal de la Malladeta (Vilajoyosa) y El Pico de los Ajos (Yátova).// Contacto: dario_yyy@hotmail.com

____

Notas: [1] Para más información consultar la web del program: https://fyu.se

____

ArKeopatías opera bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento – NoComercial – Compartir Igual 4.0 Internacional License, por lo que agradecemos citar la fuente de este artículo como: Proyecto ArKeopatías./ “Textos De La Casa #128″. México 2019. https://arkeopatias.wordpress.com/ en línea (fecha de consulta).

¿TIENES ALGO QUE DECIR SOBRE PATRIMONIO?

Como cada inicio de año, nos gusta festejar nuestro aniversario volviendo a los orígenes, fortaleciendo el sistema cotidiano de publicación a través de nuestra “plataforma textual”, a la que llamamos desde hace algún tiempo LA FONDARK [arkeopatias.wordpress.com], en un juego de palabras que nos remite a la dinámica de encuentro y conversación que surge siempre que dos o más personas se sientan alrededor de una mesa y una buena comida.//

Con ese espíritu renovamos nuestro llamado a enviarnos sus contribuciones para el enriquecimiento del debate y la reflexión sobre el #patrimonio y las disciplinas que giran entorno a este, a partir de temas como, por ejemplo: turismo, política, arte, tecnología, arquitectura, paisaje, restauración, territorio, género, teoría, difusión, comunicación, dibujo, memoria, museos, comunidad, legislación, educación, ecología, medio  ambiente, mega proyectos, pueblos mágicos, academia, instituciones pueblos originarios, antropología, ética, ciudad, urbanismo, rehabilitación, economía, cultura… etc, etc.//

Líneas editoriales en la página:
WEB: https://arkeopatias.wordpress.com/quiero-escribir/
INFO: arkeopatias@gmail.com

convocatoria la fondark

¡FELIZ 2019!

Año Nuevo y proyectos nuevos. ¡FELIZ 2019! // Queridos arkeópatas queremos agradecerles por un año más juntos. Gracias a todos los que nos regalaron un like, nos dieron un aliento, un comentario y una crítica. Mil gracias también a quienes nos compartieron sus ideas a través de artículos y conversaciones para cada número de ARK Magazine y La Fondark, así como en las Charlas De Café y los Diálogos Insumisos. Fue un placer verlos también en los talleres, congresos, conferencias y seminarios impartidos. Esto apenas comienza y será para nosotros un gozo que nos acompañen. Sirva pues este enlace como felicitación y promesa de lo que vendrá.//

#LasPrestadas: “Crítica de la sinrazón turística” que está devorando el mundo.

Rodolphe-Christin-

Por Luis Regero

El sociólogo francés Rodolphe Christin ha publicado ‘Un mundo en venta. Crítica de la sinrazón turística’ (Ediciones El Salmón) donde define al individuo hipermodernocomo un ser “desarraigado, nómada sin territorio, tecnológicamente conectado y solo”. Para Christin, el turismo es una industria “devoradora” que explota “recursos tales como los paisajes y las formas de vida”. Y añade: “Nos encantan las abstracciones que no se comprometen con nada y tememos las realidades concretas que son atractivas y que requieren valor”. Cree que hoy día nos conmueve la injusticia que golpea “a pueblos lejanos” y, paradójicamente, “somos capaces de cruzarnos con nuestro vecino sin dirigirle jamás una sola palabra”.

Christin invita también a los ciudadanos de hoy a fortalecer “su solidaridad” para salvar lo que “aún estamos a tiempo de salvar”. Por último, hace también referencia a la naturaleza: “La naturaleza, tal y como la concebimos, incluso cuando la imaginamos como un refugio, es producto de nuestra civilización. Desafortunadamente, con la propagación de nuestra forma de vida ya no existe naturaleza al margen de la influencia humana”.

Con la globalización, lo local ha perdido su territorio, su espacio. Lo cercano, lo más próximo produce insatisfacción y apenas preocupa pero, paradójicamente, nos conmovemos y mostramos desazón ante realidades que discurren a miles de kilómetros de nosotros. Además, lo lejano parece que se ha convertido en lo que verdaderamente atrae. ¿Cómo es posible recuperar el interés y la solidaridad por nuestro entorno, por la gente que vive puerta con puerta, en un mundo acelerado y en permanente cambio?

Me estás hablando de un mundo que estetiza lo lejano y lo idealiza cuando el extranjero nunca ha estado tan cerca; sin embargo, parece dotado de un miedo social de rasgos inquietantes. Cuanto más seguro se presenta lo lejano, más inseguro parece lo cercano; es una paradoja. Nos conmueve la injusticia que golpea a pueblos lejanos y somos capaces de cruzarnos con nuestro vecino sin dirigirle jamás una sola palabra. Nos encantan las abstracciones que no se comprometen con nada y tememos las realidades concretas que son atractivas y que requieren valor.

La industria del turismo presenta lo lejano como un lugar de rejuvenecimiento temporal donde es posible olvidar de forma provisional lo que tenemos más cerca: el trabajo, los problemas, las responsabilidades. Esta compensación permite aceptar lo inaceptable: una forma de sumisión para acatar lo realmente devastado. A cambio, ganamos la capacidad de consumir. El consumo ya no es una necesidad, es un pasatiempo que nos permite hacer funcionar la máquina creyendo que está a nuestro servicio, cuando en realidad nos convierte en sus siervos. Urge revertir la fórmula de Rimbaud: “La verdadera vida está en otra parte”; en realidad, la verdadera vida está aquí.

Defines al individuo como un ser “desarraigado, nómada sin territorio, tecnológicamente conectado y afectivamente solo”. ¿Ha empequeñecido la tecnología la vida del ser humano, sus relaciones con el otro, sus afectos?

La tecnología es una trampa útil y eficaz. Al capturar nuestra atención, atrapa también nuestra existencia y nuestra autonomía. Estás aludiendo aquí más específicamente a las tecnologías que nos conectan de forma virtual y que, en realidad, nos aíslan. Nuestra presencia en el mundo está mutilada. Una vez más, la persona a la que enviamos mensajes, al otro extremo de la red social virtual, se vuelve más importante que la persona que tenemos sentada a nuestro lado en el metro. La indiferencia hacia lo que tenemos más cerca está a la orden del día, en todo momento. De esta manera, nos convertimos en presa de un inmenso vacío que invade nuestras conciencias.

Tu libro ‘Mundo en venta’ es una crítica al turismo, a la movilidad azuzada en los discursos políticos y económicos en pro de un sistema capitalista que necesita de nuestro consumo incesante para seguir creciendo. ¿Qué significa hoy ser un turista?

Preferir el entretenimiento a la diversidad. Anhelar olvidar la realidad en universos homologados e idénticos. Consumir sin límites para esperar compensar la frustración de vivir en un mundo potencialmente sin límites, es decir, un mundo básicamente enloquecido, como un drogadicto que cree poder liberarse de su adicción sin renunciar a su droga.

La movilidad, entonces, ¿nos da libertad o es solo una forma encubierta más de control y encadenamiento social en la caverna de los días?

La movilidad a gran escala exige universos organizados y dispuestos de tal manera que vuelva los viajes lo más fluidos posible. Así, tenemos la capacidad de ir y venir por rutas y circuitos previamente señalizados. Por lo tanto, sería necesario reflexionar sobre la diferencia existente entre capacidad y libertad. Sea como fuere, partirse ha transformado en el deber de irse de vacaciones. Y, al partir, estamos obedeciendo las normas sin mostrar ninguna transgresión real.

Hay una movilidad obligada, la de todas esas personas que se ven empujadas a dejar sus casas y sus países para sobrevivir al terror y las guerras. En un documental reciente del artista Ai Weiwei, ‘Marea humana’, comprobamos que son millones las personas, en distintas partes del mundo, que huyen de sus ciudades buscando un mundo mejor. ¿Cómo deben afrontar los países, desde un punto de vista moral, el tema de la migración?

Tienes razón al plantear esta pregunta, porque existe un peligro en la crítica al turismo: la xenofobia. Por eso yo suelo insistir en el hecho de que debemos criticar el turismo en tanto que sistema, y no al turista en tanto que individuo. Todos somos turistas potenciales, siempre y cuando viajemos por placer, de modo que no debemos descuidar este aspecto. Las migraciones que mencionas son consecuencia de los desastres en curso. Su conveniencia acaba imponiéndose tanto a aquellos que, haciendo de la necesidad virtud, abandonan su tierra, como a los países que, lo quieran o no, se enfrentan a su llegada. Así que, al margen de posturas sentimentalistas, acojamos en nombre de los principios de la hospitalidad y del humanismo a estas personas de sociedades muchas veces destruidas por el intervencionismo occidental; porque, después de todo, han dado fe de una gran determinación y de un esfuerzo formidable para asumir la responsabilidad de sus elecciones.

“El turismo es devastador para la ecología, tanto por la contaminación ligada al transporte como por la presión que ejerce sobre recursos locales como el agua, sin olvidar la alteración de los ecosistemas causada por el hormigón y la producción de innumerables desechos”, aseguras en el capítulo ‘El rentista como ideal turístico’. ¿El turismo está devorando el mundo?

De hecho, llegué a hablar de una suerte de mundofagia turística en mi libro Le manuel de l’antitourisme. El turismo es una industria devoradora que explota recursos tales como los paisajes y las formas de vida. Al hacerlo, como toda industria, los transforma, deforma y destruye. El turismo, en tanto que fuerza para acondicionar la realidad, es una industria-laboratorio del Antropoceno.

La naturaleza podría ser hoy “refugio y antídoto contra los males de la civilización”, como señalaba el escritor naturalista John Muir. Y, sin embargo, estamos en guerra contra ella: la explotamos, la mercantilizamos, la destruimos, la esquilmamos…

La naturaleza, tal como la concebimos, incluso cuando la imaginamos como un refugio, es producto de nuestra civilización. Desafortunadamente, con la propagación de nuestra forma de vida ya no existe naturaleza al margen de la influencia humana. La diferencia entre el hombre moderno y el que los antropólogos denominan “arcaico” probablemente radique en la compulsión del primero por transformar de arriba abajo, de forma radical, su entorno. Creo que, a estas alturas, ya no hay refugio posible, debemos enfrentarnos a la realidad. Ya no hay escapatoria posible.

Para conciliarnos con la naturaleza tendremos antes que conciliarnos con nosotros mismos y con los demás. ¿Dónde empieza el cambio?

Debemos ser humildes y aceptar que no podemos dominarlo todo. Aceptar la parte de aventura, es decir, la exposición a lo que sucede, inherente al hecho de existir. Es una forma de recurrir a la simplicidad y dejar respirar al mundo, sin tratar de imponerle nuestro sello ni dejar nuestras huellas por todas partes.

En nuestras relaciones con los otros notamos una profunda deshumanización, una intensa falta de solidaridad, de generosidad, de hospitalidad. ¿Está en la educación la clave para retornar a un mundo de valores, de respeto al otro, de recuperación de la esencia humana?

La educación contribuye a ello, por supuesto. Pero no es suficiente, porque todo proyecto educativo alberga la idea de adaptar a los individuos a la sociedad que los rodea. Por lo tanto, también es necesario actuar en la sociedad para transformarla –o para evitar que se transforme demasiado en ciertos aspectos–, con los medios a nuestro alcance, en una sociedad democrática.

¿En qué y quién podemos creer?

Más vale pensar que creer. Los cimientos del mundo se hallan en la solidaridad de lo vivo, de los seres vivos. Nuestros esfuerzos deben ir encaminados a fortalecer esta solidaridad para salvar lo que aún estamos a tiempo de salvar.

____

Fuente:  El Asombrario & Co. / elasombrario.com

#LasPrestadas: ¿Cambio o continuidad en el INAH? / Carlos García Mora

IMG_1310.jpg

Reconozco que la tendencia del voto no me favorece…, en este momento habrá de reconocer que, de acuerdo con las tendencias, fue Andrés Manuel López Obrador quien obtuvo la mayoría”, declaró José Antonio Meade en la vibrante noche del 1.º de julio de 2018. Antecedió aquella jornada casi ocho décadas de luchas, muchas sangrientas. En ese contexto, la problemática que se abordó en el II Congreso Nacional del Sindicato Nacional de Profesores de Investigación Científica y Docencia del Instituto Nacional de Antropología e Historia (inah), los días 14 al 17 de octubre de 2018, tuvo como trasfondo un contexto nacional que obligó a discutirla con un enfoque político. Sobre todo, porque versó acerca de “El quehacer y el compromiso social del inah en el contexto nacional”.

 

Contexto político

Hace más de 35 años, el neoconservadurismo de la llamada “revolución de la nueva derecha internacional” asaltó el poder en México, emprendió una guerra clasista contra el pueblo, un desmantelamiento del nacionalismo popular revolucionario, una cancelación de las reivindicaciones populares y una depredación de la geografía, entre otras consecuencias.

Ello provocó la rebelión popular neocardenista en todos los rincones del país. Aplastada mediante un colosal fraude electoral en 1988, dejó latente la inconformidad social que resurgió varias veces, hasta que un tsunami arrasó al régimen en las elecciones presidenciales de 2018. Al parecer, ahora se abrió la oportunidad de buscar un camino distinto.

Sin embargo, dicho con franqueza: no es de esperarse lo que se llamó, de modo en extremo exagerado: la “cuarta transformación” de México, ni es de pensarse que realmente se estuviera viviendo “la hora cero de la nueva república”. No es una revolución, ni la toma del poder por las clases trabajadoras, aunque sí una insurgencia cívica, como la que en 2005 llevó a Evo Morales a la presidencia en Bolivia.

Si se sucediera un gobierno de centro izquierda, podría hablarse de una socialdemocracia, lo que no es el caso. Algo así como un capitalismo con rostro humano, si puede ser humano un sistema basado en la explotación del hombre y de la naturaleza ¿Cómo hablar de un gobierno de centroizquierda con funcionarios de malos antecedentes, alejados de cualquier progresismo y movimiento popular, y apoyado, entre otros, por algunos diputados y senadores de la peor calaña?

Por lo pronto, se ha retrocedido en las posiciones esgrimidas en la campaña electoral. Una cosa se sostuvo y otra se hará, ya que no se irá tan lejos como se postuló. Aun el abatimiento de la corrupción —en que tanto se insistió— sólo será moderada. Sólo es de esperarse que no ocurra lo que en Grecia con la Coalición de Izquierda Radical que llevó al gobierno al excomunista Alexis Tsirpas, quien terminó doblegado a los dictados del capital europeo en 2015 imponiendo al pueblo medidas de austeridad más severas.

Con todo, en México sí ha ocurrido un cambio histórico, aunque está por verse si derrotó al antiguo régimen. Asciende un gobierno favorable a los intereses nacionales y, en algún grado, a los populares. Lo segundo dependerá de la presión del pueblo. El asunto de la continuación o no de la construcción depredadora de un aeropuerto internacional en la cuenca de Texcoco será un indicador, tanto si la presión empresarial consigue imponer sus intereses como si los pueblos de la región lacustre logran defender su territorio. Hacia donde se incline la balanza marcará la orientación de la nueva administración antecedida por el pregón: “Por el bien de todos, primero los pobres”.

Ahora bien, entre las tareas del nuevo gobierno al menos en seis el inah está en condiciones de contribuir de una u otra manera:

  • Llevar a cabo la transformación del régimen
  • Suprimir la corrupción
  • Bajar altos ingresos y prestaciones a los funcionarios
  • Simplificar el aparato administrativo
  • Eliminar gastos superfluos
  • Reactivar el campo

 

Alternativas del inah

El inah quedará incluido en un gobierno que ofrece cambios en su estructura, en su funcionamiento, en sus erogaciones, en su orientación y en sus prioridades. En tanto sea posible efectuar cambios verdaderos se verá una inversión profunda. Ello depende de sus integrantes, no de funcionarios del viejo régimen que sólo auguran continuidad estructural. La comunidad científica del inah afronta el reto de un cambio en la conducción del país y en la orientación general de sus programas.

Al parecer, la actual dirección de la Institución continuará el próximo sexenio. Ello puede o no ser positivo, se han manifestado varias y encontradas posiciones al respecto. En todo caso, de ocurrir tal continuidad se corre el peligro de conservar el mismo inah, con todo y su monstruoso organigrama y sus respectivos cuadros burocráticos. Eso no sería una mudanza sino una continuidad desfasada del actual tiempo político.

Varios de los futuros secretarios del próximo gobierno han anunciado la simplificación de sus secretarias y la supresión de gastos superfluos. El inah, en cambio, ¿seguirá igual? ¿Acaso preservará el dominio de sus cuadros burocráticos?, ¿Las tareas de la institución seguirán siendo las mismas?, ¿Qué hará el Instituto en lo que toca a salarios, prestaciones, bonos, aguinaldos, apoyos de oficina, equipo, vehículo y chofer de los altos funcionarios?,

¿Revisará el inah qué rubros pueden suprimirse para ocupar mejor sus recursos en el cumplimiento de sus obligaciones por el bien de la nación?

 

El apoderamiento burocrático del inah

Un importante asunto político es el poder de los cuadros burocráticos, los llamados “mandos medios y superiores”. Éstos deben estar jugando sus piezas para resguardar su posición y el control que ejercen. Siempre se ha escuchado la existencia de redes parentales y políticas de un núcleo de estos cuadros que tratan de imponer administradores de su grupo en los centros de trabajo. Incluso, según se dice, dichos cuadros presentan “proyectos” propios para obtener recursos. Los antropólogos sociales, capacitados para identificar redes sociales, tienen la tarea de estudiarlas en su propia institución.

Es desaconsejable mantener funcionarios que se sirven a sí mismos y obstaculizan las labores esenciales. La Dirección General debe evitar seguir apoyándose en ellos, pues la transformación del Instituto requiere como base social a investigadores, maestros y técnicos. De lo contrario, ninguna renovación tendrá lugar sino, más bien, ocurrirá un agravamiento del enquistamiento de “mandos” burocráticos que impedirán el cumplimiento cabal de la misión encomendada a la institución.

Un ejemplo del desplazamiento del sector científico es la difusión pública. No sólo está cada vez menos en manos de antropólogos, sino que se observa aislamiento y autosuficiencia de quienes llevan a cabo esta tarea. Con frecuencia, eligen temas y elaboran guiones ignorando los resultados de investigación. Contra lo que suele suponerse, aun los más especializados estudios de antropología física y de lingüística es posible traducirlos a un lenguaje comprensible para el público. Cabe reconocer la calidad alcanzada en la producción de videos en el inah y en la distribución por medios de gran difusión. No obstante, nada justifica el desperdicio del conocimiento científico que, cuando más, se difunde en revistas de corta circulación. Solamente el acrecentamiento del control autónomo por parte de algunas dependencias explica que esto ocurra.

Los [antropcnicos y especialñigir de nuewvoólogos]* perdieron la conducción de la Institución que les había sido encargada. La comunidad científica trabaja con entusiasmo pero contracorriente. Hoy requiere un programa político para asaltar de nuevo la Alhóndiga de Granaditas, retomar el control, derrocar a los cuadros burocráticos y suprimir el viejo régimen institucional. Antropólogos e historiadores calificados deben dirigir de nuevo dependencias que requieren de su orientación (museos, bibliotecas, archivos, departamentos de difusión, escuelas, oficinas de edición y similares). Por supuesto, reteniendo a especialistas que han demostrado eficacia y disposición, pero bajo supervisión de antropólogos e historiadores. Tal lucha enfrentará el inframundo burocrático que tomó el timón, impone normas a su arbitrio y sabotea el esfuerzo sustantivo, las iniciativas y la creatividad. Deben cesar sus irracionales exigencias de informes, papeles y trámites, mientras los mandos burocráticos no informan sus actividades ni su programa anual de actividades, ni dicen qué hacen para facilitar que el Instituto lleve a cabo sus funciones científicas y académicas.

Cabe suprimir coordinaciones administrativas y rebajar a categoría de departamentos las unidades en que sean absorbidas para evitar que estén jerárquicamente por encima de los directores de investigación y docencia. Conviene identificar “jefaturas o mandos administrativos” innecesarios, cuyas funciones asimilen unidades simplificadas. Algunos sostienen que, al menos, debe suprimirse el 50 % de las autoridades administrativas. Asimismo, cabe desaparecer la aberrante “normateca” arraigada por cuadros burocráticos como instrumento de control y sabotaje. De ninguna manera, se trata de desemplear al personal burocrático de base, sino de simplificar el organigrama a su mínima expresión operativa, así como evitar que el presupuesto dedicado a la administración rebase el 20 % del total, puesto que éste debe dedicarse preferentemente a investigación, docencia, museografía, restauración, difusión, resguardo de bodegas arqueológicas y etnográficas, archivos, bibliotecas, zonas arqueológicas, etcétera.

Por lo demás, ¿qué sabemos de la corrupción en el inah? De cuando en cuando, circulan rumores de tal o cual funcionario o de tal o cual dependencia donde ocurren malos manejos de diverso tipo, como contratos a empresas propiedad de parientes o amistades o a cambio de beneficios personales. Nunca se sabe a ciencia cierta, pues se desconocen los detalles de egresos e ingresos y de un diagnóstico acerca del tema. ¿Existe o no corrupción en el inah? Si la hay, ¿en qué niveles ocurre y en qué rubros?

Otro asunto son los salarios y prestaciones de funcionarios. Considérese tanto el sueldo nominal como aguinaldos, bonos y prestaciones en efectivo y en especie. Los vehículos y choferes están destinados a las actividades fundamentales, no para el uso personal de las jefaturas que deben usar transporte público o conducir su propio vehículo sin recibir bono para gasolina. Asumir una jefatura debe ser un servicio a la comunidad, no un beneficio personal. En los asentamientos campesinos, ciertos cargos carecen de remuneración, puesto que se asumen como un servicio al pueblo. En el inah, el pago es necesario para el sostenimiento personal, pero cabe la noción de cargo sin remuneración adicional si se le considera un servicio a la comunidad.

 

Vuelta al origen: la antropología nacional

El inah es mucho más que un encargado del resguardo del llamado “patrimonio cultural” que, en la práctica, se ha reducido al cuidado de monumentos. El inah también investiga, forma profesionales, difunde conocimiento científico y preserva fondos de diversa índole. El tamaño de su esfuerzo es apreciable si se considera la ardua investigación científica de antropólogos físicos, paleontólogos, lingüistas, arqueólogos, etnólogos, antropólogos sociales, etnohistoriadores e historiadores. El gran catálogo de publicaciones del inah lo prueba.

Debe volverse a discutir antropología en el ámbito sindical, esbozar los problemas científicos que deben atenderse, emprender diagnósticos acerca del proceso del trabajo científico y superar el horizonte meramente laboral. Por supuesto, los asuntos laborales son los propios de un sindicato, aún así, en el pasado, éste luchó por mejorar la situación laboral, pero asimismo por contar con los medios y facilidades para emprender investigación científica de alto nivel.

Por ello, es pertinente examinar las cuestiones que la antropológica mexicana está abordando e identificar campos de vanguardia en los que se atienden problemas científicos y los grandes problemas nacionales. Acerca de los segundos, el imperio de bandas criminales ha obligado a pensar en una antropología de la desintegración nacional, la depredación total del territorio, el desentramado social del pueblo, la guerra, los atroces asesinatos de mujeres como rito de paso, la violencia desatada, las matanzas, la tortura, la corrupción generalizada y la siembra del pavor para vaciar pueblos y apropiarse de sus recursos.

Igualmente, hay que continuar desentrañando el pasado de México, pues tiene su propia relevancia política. La antigua civilización y sus secuelas siguen siendo un medio para ligar la nación con la tierra y para cimentar la identidad nacional, amén de ser sustento cultural del pueblo. Los antropólogos lo hacen explícito y lo articulan con el gran norte novohispano y mexicano.

Por cierto, la creación de seminarios de discusión por iniciativa de investigadores y maestros es expresión de la inquietud intelectual de los colegas. Conviene discutir si el seminario sigue siendo modelo de organización o de recurso académico.

 

El inah y el pueblo

Actualmente, comprometer un acompañamiento de la antropología con las comunidades rurales y urbanas es una inquietud creciente de parte del gremio antropológico. La actividad política le corresponde a organizaciones dedicadas a ella, en las cuales los antropólogos pueden o no participar. Sin embargo, entre las responsabilidades de la Institución y considerando sus facultades y sus recursos intelectuales y técnicos, hay varias tareas en las que es capaz de prestar servicios apreciables.

El ejemplo más reciente fue la atención a los templos dañados por el último sismo importante, dado que, como se sabe, éstos cumplen una función como espacios simbólicos, de identidad y de cohesión social. La magnitud de este problema es mayúscula, pero otros también deben ser atendidos. ¿Qué posibilidades tienen cada una de las disciplinas antropológicas en el inah para hacer antropología aplicada?

La antropología física incidió en el tema de los desaparecidos de Ayotzinapa. Un antropólogo del inah desmintió con argumentos y datos técnicos la posibilidad de una incineración al aire libre de 43 cadáveres. Por otra parte, proporciona elementos para exhibir la desnutrición infantil y sus consecuencias en el crecimiento. Además, influye en la ergonomía del mobiliario escolar. En fin, los propios antropólogos físicos son quienes establecen en qué ha consistido la vertiente aplicada de su disciplina.

Tocante a la lingüística, ésta tiene incumbencia en el ejercicio de los derechos lingüísticos de los pueblos naturales. El inah podría impulsar la creación de academias de las lenguas vivas, como la Academia de la Lengua Maya, fundada en 1937 y participante, con apoyo del inah, en la elaboración del monumental Diccionario Maya Cordemex. Tal tarea requiere de medios para apoyar la vigencia de las lenguas mexicanas, como la ardua elaboración de gramáticas, la preparación de material didáctico y otras tareas indispensables. La arqueología y la etnografía son capaces de atender la solicitud de abrir museos comunitarios. La primera ha participado en la recuperación de prácticas purépechas antiguas como el kuilichi, una especie de patolli. La segunda incide en las políticas que atañen a las manufacturas populares.

La etnohistoria y la historia, así como a la restauración, atienden peticiones comunitarias de restauración y estudio de códices y documentos primordiales. Cabe mencionar la investigación de una historiadora que sirvió de prueba documental exitosa —desde el punto de vista legal— para la defensa de las tierras de San Mateo Atenco. Ello le valió a ella el reconocimiento de la comunidad e incluso era —durante el atrincheramiento del pueblo— una de las pocas forasteras a las que se les permitía la entrada (Rosas Vargas 2002). No ha sido la única vez que esto ha ocurrido.

Etnólogos, etnohistoriadores y antropólogos sociales tienen mucho que argumentar contra la destrucción del medio y de los poblados campesinos en la cuenca lacustre de Texcoco, por el negocio de la construcción de un gigantesco aeropuerto. Lo mismo cabe decir del ahorcamiento de otros pueblos y barrios viejos aplastados por empresas constructoras y especuladores de bienes raíces en contubernio con funcionarios. De allí, el papel de la etnología para mantener a la vista a los pueblos originales y para facilitar su fortalecimiento cultural.

A su vez, la tarea de la antropología social es inmensa: diagnosticar la compleja crisis social, la guerra, la actividad criminal y los daños en los medios rurales y urbanos en prácticamente todos los estados del país, la masiva migración laboral, la depauperación, el explosivo crecimiento de los asentamientos irregulares, etcétera.

Un último ejemplo. La investigación etnológica —junto con disciplinas naturales y sociales— tiene incidencia en el problema de la infiltración de semillas transgénicas y la destrucción de los granos criollos y las huertas rurales, así como el impulso irresponsable de fertilizantes, defoliadores e insecticidas químicos contaminantes.

Por supuesto, toca a cada disciplina fijar sus campos de acción práctica. Aquí solamente se han mencionado brevemente casos al azar.

 

Epílogo

Quedan mencionados unos aspectos, entre otros, que competen a los investigadores, y que muestran unas cuantas de las orientaciones capaces de canalizar esfuerzos para cumplir tareas asignadas al inah, conforme a las actuales circunstancias políticas. Queda la certeza de que con el actual aparato administrativo no sólo es imposible un cambio en el inah que le permita cumplir mejor con sus compromisos científicos y sociales, sino que se ha convertido en un obstáculo para hacerlo posible.

En el horizonte, dicho con franqueza, el panorama es pesimista. No se percibe una revolución del inah, ni siquiera una reforma, sólo un acomodamiento político para que todo siga igual. Sin embargo, dar por anticipada la derrota es un error político. Por lo tanto, si alguna consigna fuera necesaria esgrimir para subvertir la actual situación, podría pregonarse: “Que ésta sea la hora cero de la nueva república y del nuevo inah”.

 

Referencia bibliográfica

Rosas Vargas, Rocío (2002), Reparto agrario en San Salvador Atenco, Edo. de México, 1910-1940, tesis de maestría en ciencias en sociología rural, Chapingo, Universidad Autónoma de Chapingo. Departamento de Sociología Rural, 324 pp. con figs. y planos.

____

[*] Transcrito literalmente del original.

____

Fuente: Tsimárhu. Estudio de etnólogos. [pdf]