DE LA CASA #26: El sitio arqueológico más alto en Mesoamérica/ GAD.

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Por Gustavo

La investigación de alta montaña, siempre ha sido una de las más fascinantes y complicadas de realizar dentro de todos los campos de estudio y ramas en las que se divide la arqueología propiamente.

La región de Texcoco en el Estado de México, ha sido desde hace mucho tiempo: un área de estudio de esta disciplina debido a la abundancia de aspectos de carácter prehispánico, su posición geográfica y el tipo de clima que maneja; elementos que han servido no sólo para el asentamiento de las primeras culturas mesoamericanas, sino para la aparición de los primeros pobladores del continente americano hace más de diez mil años.

La arqueología de alta montaña en Texcoco, está encabezada por el arqueólogo del INAH: Víctor Hugo Arribalzaga, el cual, en diferentes temporadas de campo: ha dado constancia material de rituales efectuados en estos sitios por grupos de individuos antes de la llegada de los españoles, elementos que se asocian a un tipo de arquitectura única, un modelo de petro-grabado sobre roca bastante descriptivo y una gran cantidad de ofrendas, campamentos y artesanía que evoca el pensamiento religioso de aquellos tiempos.

En nuestro país, hay un dilema enorme al momento de definir: arqueología de baja, mediana o alta montaña, la definición más común para referirse a la alta montaña tiene que ver con aquella que se realiza a más de 3,900 metros sobre el nivel del mar (msnm), donde los grupos humanos realizaron un tipo de asentamiento o intervinieron en actos que tienen que ver con algún contexto social o enfoque ritual.

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Representación del cerro punta Tláloc. Códice Borbónico, lámina 35.

Referido al sitio: aproximadamente en el año 900-950 d.C. Existió en el valle de México una gran sequía, los grupos toltecas que controlaban la mayor parte de la región subieron a estas montañas para construir adoratorios y dejar diversas ofrendas para pedir lluvia, las fuentes escritas narran que específicamente en el cerro conocido como “Poyahutla”, se realizaba un tipo de idolatría conocida como: “Huey Tozoztli o gran punzada”, (Llamada así porque el sacrificio consistía en sacarse sangre con puntas de maguey y sacrificar niños de manera solemne en honor a su Dios, culminando el rito en la parte baja hacia las orillas del lago de Texcoco con el sacrificio de otra niña justo en el remolino de Pantitlán).

Cuando los grupos chichimecas encabezados por “Xolotl” llegaron al valle de México, estos rituales que se hacían en la montaña “Poyahutla o punta Tlaloc”, se materializaron en Tlalocan y el espacio fue concebido como: “El lugar donde se fraguan las lluvias y las tormentas”, posteriormente se levantó un templo monumental para en la época Mexica, pero no desaparecieron los elementos teotihuacanos originales del lugar como los discos de mosaico que datan del periodo Tlamimilolpa (300-450 d.C.) Y que fueron encontrados en el sitio durante las primeras excavaciones arqueológicas formales hechas en el sitio para 1989 por los arqueólogos Richard Towsend y Alejandro Pastrana.

Gustavo 2Cima: Sitio arqueológico. Punta Tláloc, lado sur.

En 1957 los arqueólogos Charles Wicke y Fernando Horcasitas registraron en su informe la presencia de un fragmento de ídolo situado en el centro del complejo, pero hasta ahora: no se sabe nada sobre la existencia de ese posible monolito, dando cabida a la especulación sobre un posible robo que hasta ahora no ha dado respuesta respecto a su posible responsable.

El sitio al estar en lo más alto de una montaña, fue también concebido como un “Tetzacualco u observatorio astronómico”, esto según datos del investigador Stanislaw Iwaniszewski, el cual, en 1994 definió su estudio topográfico que empezó a realizar en la zona desde 1986, y pudo describir el fenómeno solar que sucede desde esa región sobre las cumbres del Pico de Orizaba y la Malinche entre los días siete y once de febrero que marcaba el arranque del año solar para los mexicas.

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Gustavo 4Fenómeno solar descrito por: Stanislaw Iwaniszewski

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Mapa de Stanislaw Iwaniszewski

En esta montaña sagrada, se han localizado más de 176 espacios que tienen que ver con algún aspecto prehispánico como: oquedades, pozas, pequeños basamentos y rocas excavadas, pero también se tienen registrados los vestigios de rituales contemporáneos hechos por las poblaciones rurales que habitan la zona conocidos como: “Graniceros”, los cuales, manifiestan su fe y adoración al Dios Tláloc cada tres de mayo mediante una ceremonia ritual que combina elementos ancestrales, con fundamentos propios del catolicismo y que aparecen mencionados como brujos en las notas de Fray Bernardino de Sahagún sobre la historia general de la Nueva España.

Es necesario referir este tema y reiterar el respeto que merecen estas tradiciones en nuestros sitios arqueológicos, pues resulta interesante analizar el aspecto antropológico de la gente para poder comprender el valor que tiene la figura del Dios Tláloc en el sincretismo de cada uno de los habitantes de la región y el mensaje de fervor que se está transmitiendo por sus pobladores de generación en generación.

Gustavo 6Grupo de Graniceros, ceremonia tres de mayo. Punta Tláloc.

El cerro conocido como: Punta Tláloc, es el templo ceremonial que está situado a mayor altura sobre el nivel del mar en Mesoamérica y probablemente del mundo, pues otras regiones como: Machu Pichu en Perú; situada a 3,400 msnm. No alcanza los 4,120 msnm que tiene de altura el cerro de Tláloc.

Actualmente, se están haciendo trabajos de restauración en los muros del templo y la calzada principal, se le ha dado mantenimiento al patio central del recinto y también se pudieron rescatar petro-grabados con forma de animales acuáticos o anfibios como: serpientes, tortugas, lagartos y ranas que seguramente fueron parte del arte escultórico que ataviaba la gran fortaleza que rodea este paisaje sagrado.

Gustavo 7Sitio arqueológico punta Tláloc: calzada principal

Se encontró también en la entrada, un croquis de la región que está grabado sobre un soporte de piedra que da una idea de cómo estaba dividido el lugar y algunos fragmentos de almenas que también sirvieron como decorado de la gran muralla que marcaba la frontera con los pueblos tlaxcaltecas.

Referido a este trabajo, la labor no ha sido fácil; el arqueólogo Arribalzaga se ha tenido que valer de un gran equipo de estudiosos, arqueólogos y trabajadores manuales para poder cuidar del sitio y crear caminos adecuados que conduzcan sin tanto problema a él, han establecido un campamento situado a 3,900 msnm y se han sobrepuesto a las diversas circunstancias institucionales y climatológicas para poder realizar una excavación arqueológica precisa en esa parte de la montaña.

Es por ello, que quiero por medio de este texto; felicitar al equipo que trabaja punta Tláloc por su enorme esfuerzo hecho hasta ahora en Texcoco, e invitarlos a que nos mantengan informados tanto a los periodistas como al público en general, sobre los resultados que generen las diversas temporadas de campo subsecuentes en esta región sagrada, pues resulta de mucha valía saber que tenemos este tipo de sitios en nuestro país y que en México sí se hace arqueología de alta montaña con una enorme pasión y calidad.

Gustavo 8Foto. Arqueólogo Víctor Arribalzaga.

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DE LA CASA #25: Industrias Culturales, ¿para qué?/ DL.

num25Por Daniela

Todos hemos sido parte de ellas alguna vez, pero… ¿qué son, para qué sirven y por qué no las reconocemos cuando las vemos? ¿Por qué no nos gusta ir? Quizá la respuesta radica en que jamás nos han dicho qué son en su conjunto y además, hemos estado en ellas casi siempre por obligación, no por deseo, lo cual, dificulta su comprensión y apreciación.

Probablemente nuestro primer encuentro con ellas fue en la infancia, cuando nos dejaron visitar el museo arqueológico o de sitio de nuestra comunidad y, los que tenemos 30 y más –debido a que no había internet- asistimos a la biblioteca pública para buscar información sobre una tarea en particular, mientras indagábamos en el fichero el autor y el tema adecuado para nuestra investigación y tomábamos los apuntes necesarios en nuestra libreta o pedíamos fotocopias y sí, la tecnología no daba para más, por lo tanto, ir a la biblioteca era una actividad que podía hacerse en equipo, que fomentaba la solidaridad y el compañerismo: uno dictaba, otro tomaba notas y tiempo después; con la mano cansada, invertíamos los papeles.

Así aprendimos que ir a ellas era solidariamente agotador, ya sea que porque te cansaras de caminar por el museo o porque te dolía la mano de tanto escribir y sí, bajo este paradigma, ¿qué ciudadano altamente involucrado en la era digital desearía regresar al pasado sólo para tener esta experiencia? Supongo que nadie y sin embargo, es ésta la que nos ha convertido en admiradores o no de las mismas.
Si nos gustan, nos parecen espacios llenos de magia, que albergan no sólo conocimientos por adquirir o perfeccionar, sino una historia propia que nos permite interactuar con nuestros semejantes. Por otro lado, si las detestamos, aunque estemos conscientes de su función o utilidad social; nos recuerdan espacios cerrados, desagradables, faltos de encanto alguno que nos haga mover nuestro cuerpo hacia ellas y sin embargo, esta percepción también nos permite interactuar con nuestros semejantes.

Entonces, ¿de qué sirven los Museos, las Galerías, los Centros Culturales y Educativos si casi siempre hemos ido a la fuerza o hemos aprendido en ellos lo que se nos permite aprender? No sabría cómo responder a esto, pues para mí siempre han sido un universo que me ha otorgado paz y me ha transportado a otros mundos, sobre todo ahora que puedo acceder a ellas virtualmente, evitando así la debilitación antes mencionada, pero también, aumentando las visitas en solitario a espacios que están destinados a promover y difundir la cultura, y originalmente, la integración social cara a cara.

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TEXTOS ARKEOPÁTICOS NÚMERO 06 EN OAXACA

ARK6 con autoresPresentaciónMemo y Mari

El evento se llevó a cabo el pasado 17 de julio de 2014 en el Instituto de Investigaciones Sociológicas de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca. Agradecemos a todos los autores y asistentes que nos acompañaron, fue un placer verlos ahí y tomarnos juntos unos mezcales cortesía de los productores/artesanos de Matatlán.

Autores y EditoresLa galería completa en nuestra página de facebbok, aquí: Publicación de ArKeopatías.

DE LA CASA #24: Egiptología desde Argentina/ MOV.

num24

Por Mariángeles

La distancia, ¿Se puede estudiar egiptología lejos de Egipto? Algunos, como Marcelo Campagno, historiador argentino del CONICET especializado en egiptología, cree que sí. En una entrevista realizada por el diario Pág/12, afirma que el estudio del Antiguo Egipto se puede estudiar en cualquier lugar del mundo y él decide hacerlo desde Argentina. Es ejemplo en cuanto a derribar la idea que reina en Argentina de que ser egiptólogo, es sinónimo de ser egipcio o europeo.

Otro punto débil de la egiptología es estar recluida al ámbito universitario. Vale aclarar que en Argentina no existe la carrera de egiptología, todo acercamiento hacia la esta cultura se ofrece desde las carreras de Historia del Arte, Sociología y Antropología. Se destaca la Cátedra de Historia Antigua de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA y desde la Universidad de  La Plata donde se irradian los especialistas hacia otras universidades. Un ejemplo de ello recientemente fue una propuesta de aproximación al pensamiento y la sociedad del Egipto antiguo a través de la comprensión de su escritura plasmada en fuentes epigráficas y documentales que se dictó en la Universidad Nacional de Cuyo, en la provincia de Mendoza. Uno de sus objetivos era el de adquirir nociones básicas de gramática y sintaxis del egipcio clásico y traducción de textos jeroglíficos de estructura simple. Destinado a docentes, investigadores, graduados, estudiantes y público en general interesado en la temática de una provincia en la que el estudio de Egipto tiene un tinte mágico-místico, donde no se cuenta con una carrera arqueológica, lo dictó Andrea Zingarelli de la Universidad Nacional de La Plata.

¿Qué colecciones se pueden visitar en la actualidad en Argentina? Ninguna. El Museo de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de la Plata cuenta con una colección egipcia en la que se destaca una momia ptolemaica tardía adquirida en el Cairo en el siglo XIX. Pasantes de la División de Antropología se encargan de un proyecto que las estudia en un programa de radiografías y estudios volumétricos en 3D. Este trabajo está enmarcado en la reformulación del guión científico y museográfico de una nueva exhibición egipcia que se anuncia inminente, aunque tan solo “inminente”, esta colección no forma parte de la exhibición permanente. Sucede lo mismo con la colección del Museo Etnográfico “Juan B. Ambrosetti dependiente de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, también en el Museo Nacional de Arte Oriental. Todas estas colecciones fueron adquiridas procedentes de compras directas, legados y donaciones particulares y oficiales. Es importante notar que estas colecciones se nuclean en la Provincia de Buenos Aires.

Desde ya es importante notar la inexistencia de un ente financiado por el gobierno que se especialice en estudios históricos. Existe el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), un ente autárquico dependiente del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de Argentina destinado a promover el desarrollo de la ciencia y la tecnología. Dentro de sus objetivos está el de fomentar el intercambio y la cooperación científico-tecnológica dentro del país y con el extranjero, otorgar subsidios de investigación, pasantías, becas, organizar y subvencionar centros de investigación. Dos importantes arqueólogos, Campagno Marcelo y Violeta Pereyra, son investigadores independientes con experiencia en el campo subvencionados por el CONICET. Sí, hay que nombrar al Instituto de Historia Antigua Oriental de la UBA. Fundado en 2002, en Centro de Estudios de Historia del Antiguo Oriente (CEHAO) de la Universidad Católica de la Provincia de Buenos Aires. Es un centro de investigación universitario que tiene como objetivo principal la investigación en el campo de la historia y la arqueología del antiguo Oriente. Produce varias publicaciones periódicas, constituyendo el órgano difusor de las actividades del centro y de las actividades de sus miembros. Pero volvemos al ámbito universitario, y a la Provincia de Buenos Aires.

Como conclusión hay varios aspectos muy importantes que no hacen al crecimiento ni al acercamiento del estudio de la civilización faraónica desde Argentina. La falta de un ente histórico estatal, el mal estado de las colecciones existentes tan solo al alcance de unos pocos, de la reclusión al ámbito universitario y en la Provincia de Buenos Aires, la falta de un museo egiptológico argentino y el desconocimiento de la historia egiptológica argentina. Sí, podemos reconocer las iniciativas universitarias, la creación de centros, y las posibilidades que ofrecen al interesado en el Antiguo Egipto, los foros de discusión y enlaces digitales. También hay que remarcar el trabajo de investigadores, que hacen que estudiar Egipto a más de 13.000 km., no resulte una idea tan descabellada a pesar de todos los  contratiempos, más aún en esta era digital.

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DE LA CASA #23: Restauran en Cholula, “la fiesta del pulque”/ GAD.

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Por Gustavo

Hace algunos días, tuve la posibilidad de visitar el estado de Puebla; específicamente: la zona arqueológica de Cholula, esto con el fin de conocer el tipo de material usado en la restauración del mural “Los bebedores” e intercambiar puntos de vista con el personal encargado de realizar este gran proyecto integral.

Localizado en el nivel inferior de la plaza de los altares, el mural fue parte del decorado de la fachada en uno de los edificios más importantes de la ciudad y está compuesto por diseños geométricos que cubren una longitud aproximada de ciento veinte metros cuadrados sobre aplanados de tierra, en los cuales; se observa el uso  de pigmentos de origen mineral aglutinados con un adhesivo natural en grandes cantidades que tiñen un petrograbado donde se hace alusión a una gran fiesta que ensalza particularmente la bebida del pulque.

Las pinturas fueron descubiertas hace más de cuarenta y cinco años, y habían permanecido ocultas ahí durante todo este tiempo, hasta que en 2004 se hizo una investigación diagnóstica del lugar, de 2009 a 2010 se probaron algunos materiales de uso y finalmente en 2011 se concretaron los procesos que se aplicarían en la pintura “In situ” para consolidar de mejor manera todo lo existente en los muros.

Foto 1cholula

Con una antigüedad de casi 1700 años, el equipo encabezado por la restauradora Dulce María Grimaldi logró rescatar casi el ochenta por ciento del mural, pero no fue una tarea fácil, pues existieron muchos problemas en el trabajo a causa de las filtraciones de agua, la proliferación de microorganismos, la migración de sales hacia la superficie, las variaciones de humedad y la consolidación de los soportes.

Para la fijación de las capas pictóricas, se necesitó la participaron de más de veinte personas; los cuales, emplearon nanopartículas de hidróxido de calcio para poder recuperar la cohesión de casi todos los elementos que componen el mural, entre ellos: las vasijas que desbordan líquidos, los hombres sentados o en cuclillas con penachos y taparrabos (alguno inclusive defecando) y los seres de pie con máscaras zoomorfas.

Foto 2cholula

La mayoría de los participantes pintados en esta celebración, aparecen en un estado de embriaguez prominente, por ello, es necesario comprender el valor significante que tenía el pulque en las civilizaciones mesoamericanas: sustancia que además de ser considerada sagrada y bastante nutritiva, también fue concebida en el mundo prehispánico como una bebida que alteraba la conciencia, permitida entre los “Nahuas” sólo para las personas mayores de cincuenta y dos años.

Los cincuenta y dos años en ese tiempo, eran pensados como un ciclo que corresponde a un siglo en nuestra época, entonces; al llegar a un “ciclo o cincuenta y dos años”, había un exceso de calor en la persona y como el pulque es considerado como una bebida de calidad fría, lo que hacía era regular la temperatura de los ancianos y por eso era necesario consumir este producto.

En la cultura “Nahua”, el número cinco significa exceso, por ello, se les tenía permitido a los ancianos beber únicamente cuatro jarros de pulque, ingerir pulque antes de esa edad era causa de muerte; por ejemplo: para aquellos de clase baja que fueran sorprendidos en estado de ebriedad; se les tiraba su casa, les esparcían sal en sus terrenos de cultivo y se les decía: “No mereces vivir en el pueblo porque te comportas como los animales del campo”, sí se les encontraba por segunda ocasión ebrios, se les daba pena de muerte de manera pública para que el pueblo observara y sirviera de lección. Respecto a la gente de clase sacerdotal, no había segunda oportunidad; pues ellos eran el ejemplo a seguir por el pueblo y no era permitido que se les sorprendiera en estado de ebriedad antes de la edad permitida, en este grado: la ejecución se hacía de manera privada en el interior de un cuarto y el infractor no era merecedor de ningún tipo de ritual funerario.

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Gracias a estas normas sociales, resulta acertado pensar que el mural de Cholula se trata de una fiesta sacerdotal relacionada con una práctica agrícola que evoca únicamente al “Octli o licor blanco”, y aunque el espacio pictórico queda libre a la interpretación personal tanto de estudiosos como del público en general, la hipótesis planteada se respalda el modus vivendi y la concepción religiosa que tenían las poblaciones “Nahuas” que habitaron las regiones de Texcoco, Tlaxcala, Azcapotzalco, Chalco, Cholula y Acolhucan.

Para poder tener una idea más clara del lugar, quisiera invitar a los lectores a visitar la zona arqueológica de Cholula en el estado de Puebla e inmiscuirse en el análisis de las técnicas de restauración hechas dentro y fuera del inmueble; conocer los tratamientos de nanotecnología empleados por los doctores Piero Baglioni y Rodorico Giorgio de la universidad de Florencia, así como comprender la explicación detallada que brindan sobre la intervención los especialistas Enrique Lozoya y Valerie Magar.

En torno a esto, puedo considerar que el trabajo hecho en el mural por parte del equipo interdisciplinario del INAH: es bueno, ya que se trató con mucho cuidado cada uno de los elementos y los agentes naturales que componen el mural, además de ser globalmente considerado como un verdadero proceso de restauración y no de remodelación como muchos colegas han expresado en otros espacios.

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Al momento de hacer una crítica respecto a la labor emprendida en Cholula, se tiene que evaluar desde el costo beneficio hasta la propuesta de resultados tangibles de la que siempre apela la arqueología, no podemos dejar de lado el paso del tiempo y las condiciones climáticas de las que dependen nuestros sitios arqueológicos, los cuales, generalmente están siendo intervenidos con un presupuesto económico bajo y a expensas de presentar al pueblo mexicano resultados gigantescos.

El recorrido en el mural es controlado, por tanto, los interesados necesitan realizar una preinscripción en el área de Difusión de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural llamando al 5022 3410 ext. 413243, o enviar un mensaje al correo electrónico: lucrecia_castro@inah.gob.mx. Únicamente se realiza una visita por día y estará abierto para este público hasta el viernes 4 de julio de 2014.

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ArKeopatías opera bajo una licencia Creative Commons, Atribución-NoComercial 2.5 México, por lo que agradecemos citar la fuente de este artículo como: Proyecto ArKeopatías./ “Textos de la casa #23″. México 2014. http://arkeopatias.wordpress.com/ en línea (fecha de consulta).

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