DE LA CASA #40: Arqueología y Antropología / reflexiones de un aprendiz de brujo/ WMC.

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Por Wilmer

La Antropología es diferente a la Arqueología aunque están relacionadas. Algo, que para los que estamos dentro del campo de las ciencias sociales, es parte de nuestro conocimiento común y corriente, suele ser un conocimiento casi esotérico para los no iniciados. A pesar que las etimologías son diferentes – Arqueología: Estudio de la antigüedad y Antropología: Estudio del hombre, arqueólogos y antropólogos somos confundidos impunemente. ¿Qué es lo que nos diferencia? ¿Por qué se nos confunde tanto? Para empezar la Antropología es una ciencia muy vasta con diversas ramificaciones, las cuales pueden resumirse en dos: Antropología Física o Biológica y Antropología Social-Cultural[1].

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La primera le corresponde el estudio de la variedad biológica humana, y por lo tanto está estrechamente relacionada con las ciencias biológicas, mientras que la segunda está relacionada con el estudio de la vida social y la variabilidad cultural humana es decir describe y analiza las sociedades y culturas centrándose en las del presente.

La antropología cultural pretende llegar a entender y explicar la diversidad de la conducta y de las obras humanas mediante el estudio comparativo de las formas de vida, de la estructura social, de las creencias y de los medios de comunicación simbólica en la más amplia gama de sociedades“. (Navarro Alcalá-Zamora: 1984,16).

Uno de los puntos centrales de la Antropología son las diferencias y semejanzas entre los diversos pueblos pues: “La comparación de culturas proporciona la base para hipótesis y teorías sobre las causas de estilos humanos de vida.“(Harris: 2001, 14).

Para conocer todas estas culturas los antropólogos van al lugar donde se encuentran y así…

“Hablando con la gente los antropólogos, se enteran de un vasto mundo interior de pensamientos y sentimientos. Este mundo interior existe en diferentes niveles de conciencia… pero la conversación no es la única forma fuente de conocimiento antropológico acerca de una cultura. Además de eso los antropólogos, observan, miden, fotografían y toman notas de lo que hace la gente durante sus actividades diarias, semanales o anuales. Observan los nacimientos que tienen lugar, asisten a los funerales, acompañan a expediciones de caza, presencian ceremonias y actividades cuando están teniendo lugar. Esos acontecimientos y actividades reales constituyen el aspecto conductual de la cultura.”(Ibídem, 26-27)

Por otro lado, a la Arqueología podemos definirla como: “la ciencia que estudia las culturas del pasado a través del análisis y la interpretación de los vestigios materiales”(Navarro Alcalá-Zamora, 1984, 20)

El aporte que le da la Arqueología a la Antropología general es sustancial pues “la arqueología añade una dimensión crucial… desenterrando los vestigios de culturas de épocas pasadas, los arqueólogos pueden estudiar amplias secuencias de la evolución social y cultural bajo diversas condiciones naturales y culturales. Su aportación a la comprensión de las características actuales de la existencia humana y al contraste de las teorías de la causación histórica es imprescindible.” (Ibídem)

Un pedazo de cerámica, que para los ojos de cualquier persona, sería un trozo inútil de algo, en manos de un arqueólogo se convierte en una fuente de conocimiento de la vida de un pueblo del pasado:

La cerámica es y ha sido, desde que apareció la más valiosa fuente informativa que ha tenido los arqueólogos para la construcción de la vida y el arte de los pueblos de la antigüedad“. (Cerámica, textil y oro prehispánicos del Perú: 2007, 7)

O como lo dice Junius Bird:

Tan solo estudiando las fibras de los textiles podemos darnos cuenta si los animales utilizados eran domésticos o salvajes. De los tintes o de la ausencia de ellos, podemos medir el grado de conocimiento químico que poseía su cultura. Por algo tan sencillo como la torcedura del hilado se puede deducir la relación que había entre las regiones. Por la forma de estructurar algunas piezas se puede demostrar sus cálculos matemáticos. Y juzgando la ejecución de los textiles podemos darnos una idea de cómo fue la personalidad del tejedor“. (“Chupacigarro y Huaricoto” Notas sobre textiles en el Valle de Virú, 1951 en Culturas Prehispánicas, 13)

Como podemos ver, las diferencian saltan a la vista, ambas se centran en las manifestaciones culturales de los diversos pueblos de la tierra pero…

1. Los antropólogos estudian las culturas y sociedades del presente mientras que los arqueólogos estudian las sociedades y culturas del pasado.

2. Los antropólogos recaban información mediante la observación participante de lo que hacen los miembros de una sociedad contemporánea al investigador de lo cual resulta una etnografía mientras que los arqueólogos lo hacen mediante una excavación donde encuentran todo tipo de materiales dejados por las antiguas civilizaciones, es decir se centran en el estudio de la cultura material de una sociedad del pasado.

Creo que con lo expuesto haya quedado claro la diferencia entre ambas ciencias, pero ¿Por qué nos confunden? probablemente se deba a que desde los colegios se relacione a la antropología con la evolución humana, es decir con la rama de la Antropología Física que estudia la evolución humana y de allí solo hay un paso para pensar en la Arqueología, por su continua relación los descubrimientos de enterramientos ancestrales. Sí, la Antropología es la ciencia que estudia la evolución humana pero se olvidan de enseñarnos que es algo más, mucho más.

Notas: [1] En este texto no entraré en detalles sobre la diferencia entre Antropología Social y Antropología Cultural, poniéndolas a ambas en el mismo saco ya que aunque tienen marcos teóricos diferentes al fin y al cabo comparten metodologías comunes.

Foto: http://www.eluniversal.com.mx/cultura/2014/arqueologia-la-llave-para-resolver-crimenes-1001048.html

Bibliografía

  • Harris, Marvin, Antropología Cultural, Alianza Editorial, Madrid, 2001
  • Navarro Alcalá-Zamora, Pío J. Sociedades, pueblos y culturas, Aula Abierta
  • Salvat, Barcelona, 1984
  • Cerámica, textil y oro prehispánicos del Perú, Librería La Cultura, Lima, 2007
  • Culturas Prehispánicas, Empresa Editorial El Comercio, Lima, ____

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DE LA CASA #39: Entre globos y payasos/ MMV.

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Por Marlen

Me he tomado un buen tiempo para reflexionar y airar un poco el tema del nuevo AICM, que su construcción ya es un hecho. Hace unas semanas leí horrorizada la noticia sobre un “concurso”, que fue muy por debajo de la mesa tanto su convocatoria, bases, desarrollo y deliberación; sino que pocos estábamos enterados que ese proceso se estaba llevando a cabo.

No es un secreto que éste tipo de concesiones, pactos, favores o como queramos llamarle, son en gran medida una maraña, dónde es imposible vislumbrar la hebra principal, no tenemos la más remota idea de qué es lo que está pasando realmente y de pronto algo me dice que es más sano (mentalmente) no saberlo, ya de por sí la fe en la humanidad anda un poco famélica en estos días y todavía “echarle limón a la herida” aumentaría significativamente el índice de suicidios, cambios de nombre o desheredes al por mayor.

Mucho se escribió, hablo y despotricó ante el anuncio de los “ganadores” del “concurso”, mientras en el marco de su segundo informe Peña Nieto, hizo alarde del despunte económico y social, entre otros beneficios que nos traerá la edificación de una estructura de tal monumentalidad, de pronto me recordó a ese comercial del hongo michoacano… quizás la estructura esté alterada genéticamente y contenga un poco de este maravilloso y revolucionario producto, perdón, regalo de la naturaleza (el hongo). En fin, ya sabemos que el contrato fue concedido al Británico Norman Foster, ganador del premio Pritzker (1999) conocido coloquialmente como “el Nobel de la arquitectura”, en asociación con el yerno de Carlos Slim, a.ka Fernando Romero -¿o era al revés?- reconocido como esposo de Soumaya Slim y todos los beneficios que esto le provee por obras como el museo Soumaya, el nuevo acuario Inbursa, plaza Carso y plaza Mariana.

Con los elementos anteriores no es una idea descabellada que por nuestras cabezas crucen ideas conspiracionistas y casi apocalípticas en torno a todo éste turbio proceso. Lo preocupante, dejando de lado el lodazal circundante al proceso de selección del proyecto, es cuestionarnos si realmente era necesario un nuevo aeropuerto, entiendo genuinamente la inquietud por reformar la Ciudad de México y catapultarla para llevarla a un nuevo nivel, uno cosmopolita, sofisticado y de primer mundo, el problema nuevamente es que de buenas intenciones no logramos absolutamente nada.

Comenzando por que no somos (y aunque duela) un país de primer mundo, tenemos demasiadas carencias, tanto sociales, culturales, educacionales y un largo etcétera; en segundo lugar, considero que hay necesidades urgentes que en la ciudad, que son prioridad atender porque merman sustancialmente la calidad de vida de los capitalinos. Lamentablemente vivimos en una ciudad fragmentada, podemos pasar de una colonia con una infraestructura envidiable (Polanco, Lomas de Virreyes, Jardines del Pedregal) y tras avanzar unos kilómetros toparnos con un cinturón de miseria que no cuenta con drenaje, alumbrado público o agua potable ¿realmente necesitamos invertir 120 000 millones de pesos, en un nuevo, ostentoso y absurdo aeropuerto?

Si la mancuerna Foster-Romero, fue preponderante ante los equipos Norten-SOM, Hadid-Serrano, Rogers-Legorreta, Sordo Madaleno- Gómez Pimienta, es harina de otro costal y requiere de un profundo análisis comparativo.

Otro punto es el terreno, porque en arquitectura hay factores que no podemos pasar por alto (sí y solo sí, tenemos la mínima intención de hacer algo responsable) y el más importante es el suelo donde se va a construir, sabemos de sobra que hay cientos de trucos y artimañas para sortear inclemencias como: el clima, la mala iluminación y ventilación, vialidades de difícil acceso, entre otras; pero el suelo donde se ha de desplantar un edificio es cosa de mucho cuidado, en éste caso y haciendo un flashback a mis clases de construcción de la universidad, sabemos que la Ciudad de México cuenta con los tres tipos de suelo: lomerío, de transición y lacustre, éste último es la peor de las cartas al momento de recibir los resultados de una mecánica de suelos, ya que son suelos arcillosos, limosos y con altos contenidos de materia orgánica y sales, por todo lo anterior exige de un sistema de cimentación costoso y complejo para sortearlo decorosamente. Considerando: lo que coloquemos sobre un suelo de éste tipo, irremediablemente se va a hundir. Adivinen ahora, qué tipo de suelo es el del terreno para el nuevo aeropuerto.

A lo anterior, cabría aunarle el diseño, y aquí voy a citar al secretario de comunicaciones y transportes Gerardo Ruíz Esparza en su descripción: “moderno, vanguardista, que expresa gran dosis de simbolismo mexicano y que será sin duda referente a nivel mundial y una gran puerta de entrada a nuestro querido país”, quizás el señor secretario vio algún otro proyecto no dudo bajo ninguna circunstancia que esté bien resuelto, ni que vaya a ser impactante, pero lamentablemente yo no me siento identificada con él me da la impresión de que ya vi algo parecido (aeropuerto de Beijing), no encuentro los simbolismos, a mi gusto, un pobre ejercicio de concepto, dónde tras un esquema que Foster ha ido perfeccionando con los años (no por nada es quién es) buscaron meterle con calzador, rasgos y líneas que justifiquen la forma. Salieron ya una buena cantidad de parodias y burlas con respecto al despliegue de high design, tampoco es desconocido que Romero tiene la costumbre de adjudicarle a sus obras conceptos que me recuerdan a mis clases de proyectos en primer semestre. Cuando menos, en apariencia, va a ser acreedor a la certificación LEED (algo es algo).

En resumen, los componentes significativos son: la factibilidad de éxito en la culminación del proyecto, pues tenemos como inconveniente el suelo y los involucrados en la construcción (recordemos la Línea 12); el elevado costo que implica la complejidad de la obra y sus requerimientos específicos para librar los problemas de suelo; construir un nuevo aeropuerto que llevará aproximadamente 10 años, cuando la T2 es relativamente nueva; y todo aquello que implica el manejo de tanto dinero del erario público, la transparencia va a ser fundamental, y considerando que todo el proceso fue bastante nebuloso, no auguro busquen seguir una línea limpia; saber que harán con el terreno del actual aeropuerto y ese será otro tema, así como el equipamiento e infraestructura para las colonias colindantes del nuevo y viejo aeropuerto. Y ya como temor personal, ¿bautizarán el aeropuerto? En una de esas podría llamarse: “Aeropuerto Soumaya en Carsoland”.

Nuevamente nos encontramos frente a decisiones arbitrarias que afectarán a los que menos deberían: la ciudadanía. Por un momento me recuerda cuando en “La Historia sin Fin” Ártax, el caballo blanco de Atreyu, cae en el pantano de la tristeza, se hunde lentamente y muere.

-¿Qué será de nuestra “Águila levantando el vuelo”, entre nopales y serpientes?-

La liga al proyecto: ​http://youtu.be/jwsJnNd__1I

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DE LA CASA #38: Reto al Tepozteco: Una celebración que vale la pena vivir/ PN.

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Por Paulina

A las faldas de la majestuosa sierra del Chichinautzin, en el Cerro del Tepozteco, ubicado en el Pueblo mágico de Tepoztlán, en el estado de Morelos, cada 6, 7 y 8 de septiembre se lleva a cabo una serie de celebraciones en honor al señor Tepoztécatl.

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El domingo 7 de septiembre, se llevó a cabo el inicio para ofrendar a su deidad, que mediante una ofrenda hacen reverencia al mito que nos dice: Una doncella que fue abrazada por la brisa del dios Ehécatl, divinidad del Viento, concibió a un niño, al que llamaron Tepoztécatl, bebe que fue recogido por una pareja de la región. Años más tarde, fue él quien defendió a su familia y a los habitantes de su pueblo al enfrentarse al gigante Xochicálatl, en Xochicalco por lo que fue festejado en su regreso a Xochicalco, por lo que fue ovacionado a su regreso por Quauhnahuac (actualmente Cuernavaca); al salir del lugar, durante su trayecto al cerro del Tepozteco llevó entre sus manos tocando, en señal de festejo un instrumento de percusión conocido como teponaztli . Finalmente, durante la época colonial, en el año 1558 d.C Tepoztécatl fue convertido al cristianismo por fray Domingo de la Anunciación, quien lo bautizó el 8 de septiembre, dando origen así a la fiesta que cada año se realiza en ese día.

Con gran devoción se prepararon los habitantes del pueblo con la mejor actitud, siempre sonrientes para emprender la ascensión al cerro del Tepozteco. La peregrinación estaba liderada por cuatro personas principales, una de ellas era la encargada de llevar el copal y parte de la ofrenda que consistía en flores, mientras que las otras tres personas llevaban tres caracoles para anunciar la llegada al cerro. En puntos específicos del trayecto, los guías se paraban para tocar el caracol haciendo reverencia a los cuatro puntos cardinales, este, norte, oeste y sur, sonido que estremece el corazón de cualquiera. Una gran peregrinación llegó a la entrada del cerro.

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Poco a poco, nos fuimos adentrando a un lugar lleno de historia. Cada paso que se daba a través de escalones de piedra hacían que el cansancio se hiciera presente, pues son tres kilómetros aproximadamente de tres kilómetros, la cumbre se veía cada vez más inalcanzable. Sin embargo, este duro camino valió la pena al admirar la naturaleza que nos acompañaba, mariposas volando alrededor, el rico aroma del copal combinado con el de las flores y árboles del lugar parecía ser que el mismo Tepoztecátl nos estaba dando la bienvenida.

Después de un largo camino, se escuchaba de forma muy estridente, un eco gracias a los cuetes lanzados por los mismos habitantes del pueblo, de vez en vez se escuchaba a lo lejos el dulce cantar del caracol. Con tanta algarabía, la gente que sube, entran en comunión para apoyarse, riendo y conviviendo. La larga subida valió la pena, nos premió al llegar a la cima con una vista espectacular, los cerros de la periferia adornaban el paisaje con su galanura natural.

Una vez arriba, los nativos del lugar nos aguardaban con las ofrendas en mano. Ya todos reunidos comenzó el ritual. El sonido peculiar del teponaztli, que durante épocas prehispánicas era usado para el llamado de los guerreros, se empezó a inundar la cima del cerro. Este sonido fue acompañado con una pequeña flauta, que fue tocada por un anciano con gran habilidad y era éste quien encabezaba esta peregrinación a la cima del templo de Tepozcátl.

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Lamentablemente, no todos pueden ascender al templo, así que los que nos quedamos en una explanada, permanecimos alrededor de 30 minutos esperando a que finalizara la ceremonia. Al terminar, comenzó un festín culinario, en donde el rico mole verde y los tamalitos no pudieron hacer falta. La magia de este lugar hace que por un momento formemos una gran familia entre los originarios del lugar y los extraños, hasta pareciese que tuviéramos años de convivir.

Después de realizado el rito, hubo oportunidad de subir a este basamento conocido como el Templo de Tepoztécatl, que fue construido durante el periodo mexica en honor a la muerte del Tlatoani Auhítzotl, esto es así porque en este recinto se encuentra el glifo 10- conejo que corresponde al año 1502 d.C. y el símbolo de Auhitzótl. Ya en la parte superior, se encuentra una banqueta con los veinte glifos del calendario mexica y encima de ésta se encontraban muy probablemente el numen de esta deidad.

Tepoztécatl, es una deidad que también fue llamado como Ome- Tochtli, uno de los cuatrocientos Dioses del Pulque. En la creencia actual para los pobladores del pueblo, es quién facilita la fertilidad y abundantes lluvias. Tras atestiguar tan importante celebración, finalmente, descendimos por aquéllas escaleras de piedra hasta llegar nuevamente al pueblo.

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Eran alrededor de las 3:00 pm y empezamos a reunirnos en la Parroquia de la Virgen de la Natividad; ésta dispone de un amplio atrio en el que se encuentran cuatro capillas posas (capillas que servían para posar ahí al Santísimo en las procesiones de la celebración de Corpus Christi, estaban hechas de piedra y se situaban en las esquinas del atrio) y una cruz atrial cuyas puntas terminan en forma de flor de lis, emblema característico de la Orden de los Frailes Dominicos.

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Esta celebración se lleva a cabo es esta Parroquia, porque en 1558 Tepoztécatl fue convertido al cristianismo por fray Domingo de la Anunciación, quien lo bautizó el 8 de septiembre, dando origen a esta celebración. Donde se llevó a cabo la segunda peregrinación, encabezado por el padre y al son de un estridente grupo musical llamado “El Ocotito”. Después de terminar la misa, salimos de la iglesia y comenzó un pequeño festival en dónde se empezó a colocar un mural hecho de puras semillas en el arco de medio punto, que da entrada a la iglesia. La Parroquia de la Natividad, la Iglesia de Tepoztlán, y su Ex Convento fueron construidos entre 1555 y 1580 por habitantes de los pueblos del antiguo Señorío de Tepoztlán, bajo la dirección de monjes Dominicos.

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Fue una experiencia muy agradable, es increíble que a pesar de este sincretismo religioso se siga teniendo presente parte de los rituales prehispánicos. Valdría la pena ahorrar un poco para el siguiente año y ser parte de esta maravillosa celebración, conocer un poco más a este pueblo lleno de historia, tradiciones, alegría y hospitalidad.

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DE LA CASA #37: Entrevista de radio en Universo Temático/ ArK.

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Por ArK

El pasado 13 de septiembre tuvimos la oportunidad de hablar sobre nuestro proyecto y presentar el número 6 de la revista Textos ArKeopáticos, en el programa Universo Temático, conducido por Gustavo Díaz dentro de la estación de radio por internet viveradio.com.mx /  Abajo les compartimos el audio completo de la entrevista que nos hicieron este sábado.

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DE LA CASA #36: Historia de un olvido/ MFA.

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Por MaFer

Un escenario obscuro. Parecería que me encuentro a ciegas dentro de un teatro, o ¿me encuentro perdida en mis pensamientos? De la nada se escucha una voz lejana que grita: “la ceguera gradual no es tan grave, es como un lento atardecer de verano” y así bruscamente vuelvo a mi realidad.

Estoy sentada en el teatro, un teatro universitario que propone una apropiación de la literatura de Borges y Cortázar. Me parece extraño, la apropiación de lo inmaterial e intangible para crear arte efímero. ¡Qué gran paradoja! Una gran idea sin duda, la apropiación de recursos literarios para transformarlos en sonido e imagen, en cuerpo. Pero se trata de la creación de una imagen trazada por bailarines profesionales que conversa directamente con la imagen que tiene uno como lector en el subconsciente, al fin y al cabo un diálogo entre dos formas de ver y disfrutar el arte.

Analizo esto mientras disfruto de la escena, dos bailarines expresivos y altamente calificados bailan “a ciegas” se tapan los ojos con cintas y juegan con la luz y la obscuridad acompañados de melodías que gozan de largos silencios. Por ahí he escuchado que para que exista el blanco se necesita la existencia del negro y parece que esta sencilla regla se aplica para todo, incluso para la danza.

imagen 1Imagen 1. Teatro Sergio Magaña, “De Borges a Cortázar en las artes escénicas (La parábola de los ciegos y el gato, el tiempo y la otredad)” por la Cía. Taller de Quimeras, México 2014.

La experiencia en la visita de espectáculos escénicos me ha demostrado que asisten públicos variados, casi nunca comportándose según los estándares que median los análisis de públicos en las artes escénicas, sino más bien dependen de factores no siempre estudiados a profundidad. Y por ello me atrevo a hacer un análisis que me gustaría hacer más a profundidad, pero mientras se puede esto me gustaría ponerlo sobre la mesa.

Todos como espectadores cotidianos, observamos millones de sucesos a diario pero cuando algún día de la semana nos topamos con un espectáculo o alguna manifestación artística casual o decidimos ir al teatro a cambiar nuestro día, ¿realmente estamos valorando lo que sienten nuestros sentidos? En realidad estamos hablando de cultura, ese conjunto de relaciones, tradiciones y costumbres que evocan algo en particular que nos hacen sentir parte de algo más grande llamado sociedad, pero ¿cómo hacer que realmente pase algo en nosotros tras vivir esta experiencia artística, cuando estamos hablando de algo efímero? Y estamos acostumbrados por una parte, a la necesidad de la permanencia de las cosas trascendentes para el ser humano dejando pasar los impactos cotidianos clasificándolos como comunes y repetitivos.

A mi parecer, la manera de hacer que las experiencias te acerquen a nuevos espacios de diálogo y cambien el entorno para capacitarlo con nuevas herramientas, es el conocimiento del entorno, porque al conocer más de lo que rodea el día a día de manera un poco más profunda es como se puede apreciar. Hablando de los pasajes efímeros como la danza, es posible que para valorar aquello que incluso se debe identificar como nuestro propio patrimonio inmaterial sea necesario no sólo ser un espectador sino tomar acción a la manera de las posibilidades de cada individuo logrando que cada uno de los participantes abogue por un mejor entendimiento de su parte, que al final formará un todo. Es decir, que desde que te encuentras con el espectáculo casual del parque o decides ir al teatro a disfrutar de una obra tú como individuo eres capaz de cambiar tu experiencia, de no solo sentarte observar y seguir tu camino si no hacer de esa experiencia tu camino, así como el personal de taquilla puede dar un poco más e informarte de la sinopsis de la obra o a su manera indagar aún más en la posible experiencia individual que cada quién vivirá en el espectáculo y así cada uno de los participantes de la experiencia artística.

Podría incluso mencionar que así pasa con muchos otros aspectos de la cultura en general. Para que como sociedad tomemos conciencia de nuestros monumentos arqueológicos es necesario primero, que alrededor de ellos suceda alguna amenaza que los ponga en peligro y entonces sí parece que puede esparcirse la noticia de su existencia.

Mi propuesta es simple más no sencilla. Cuando tengamos las ganas o nos topemos con la oportunidad de disfrutar de alguna manifestación artística, sea teatro, danza, exposición plástica o la visita a un sitio arqueológico pongamos un poco más de nuestra parte no conformándonos con lo que nos dan por default, hagamos que el paseo sea más interesante o divertido o diferente logrando que nuestra experiencia esté en nuestras manos, así el discurso de la visita será nuestra contribución personal y aunque esta noción siempre está implícita ya que aunque un curador o un historiador nos dé una visita guiada siempre la visita individual es cosa de cada quién, es importante generarnos conocimiento que va a desembocar en gusto, cuidado y difusión de nuestros recursos artísticos, por ahí también dicen que no hay mejor recomendación que la de boca en boca.

Imagen 2Imagen 2. Teatro Sergio Magaña, “De Borges a Cortázar en las artes escénicas (La parábola de los ciegos y el gato, el tiempo y la otredad)” por la Cía. Taller de Quimeras, México 2014.

Por lo tanto, aunque a veces padecemos de una ceguera gradual sobre nuestro entorno; siempre, a diario es momento de apropiarnos del conocimiento de nuestro entorno para comunicar lo que somos en todas las facetas de la expresión.

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ArKeopatías opera bajo una licencia Creative Commons, Atribución-NoComercial 2.5 México, por lo que agradecemos citar la fuente de este artículo como: Proyecto ArKeopatías./ “Textos de la casa #36″. México 2014. http://arkeopatias.wordpress.com/ en línea (fecha de consulta).

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