DE LA CASA #157: LA CERÁMICA DE CHUPÍCUARO / GAVC.

Por Gustavo Alberto Vences Colín

Resumen

La cultura Chupícuaro es sin lugar a dudas una de las culturas más enigmáticas; es un parte aguas para entender el desarrollo de civilizaciones posteriores a ella, junto con su distribución. Estacionada en el tiempo del Preclásico, este desarrollo no tuvo una civilización con estructuras monumentales como lo eran las Teotihuacan, Tula  o Tenochtitlan; sin embargo, logro dejar su huella y ser tomada como ejemplo en desarrollos posteriores por su inigualable técnica que tenían en la fabricación de la cerámica y sus tumbas de tiro[1]. Sumergida bajo la presa Solís, quedaron sepultados datos, vestigios y respuestas para ser más estudiada.

Esta cultura no solo se estableció en el Estado de Guanajuato, también estuvo presente en Michoacán, Guerrero, Estado de México, Hidalgo, Colima, Nayarit, Querétaro y Zacatecas. Permitiendo la expansión hacia el norte. Su esparcimiento influencio a las culturas que se desarrollaron en los Estados mencionados con los diseños y tradiciones alfareras que llegaron incluso a durar hasta finales del Clásico y muy probable hasta inicios del Postclásico; apreciándose en la cerámica Tarasca en el estado de Michoacán. (Jiménez, M. 1959: 1043).

Chupícuaro

La palabra tiene un origen en lengua Tarasca que significa “Lugar de Fuego” o “Lugar de la Cochinilla” y en un último significado posterior a los mencionados, en la lengua Purépecha “Lugar de Cielo Azul” (chupicua = azul), (ro = lugar[2]). Esta cultura perteneció a grupos nómadas chichimecas (guamares y guachichiles), los cuales llegaron procedentes del actual estado de San Luis Potosí, ubicándose en los municipios correspondientes a Guanajuato, Michoacán, Colima, pudiéndose desplazar a otros estados, los cuales conforman la frontera norte de Mesoamérica. La civilización de Chupícuaro también está ubicada en el sureste de México, en donde se han encontrado vestigios, los cuales también se estan distribuidos a lo largo de otros municipios como Zinapécuaro, Cuitzeo, León. Actualmente la zona está cubierta por las aguas de la presa Solís.

Chupícuaro es una de las culturas más antiguas de Occidente, este sitio en los momentos de su intervención contaba con infinidad de estatuillas de arcilla con formas diversas; además algunas estatuillas y según diversas lecturas bibliográficas consultadas que nos mencionan, muestran cabezas aplastadas y alargadas, hacen referencia a las costumbres que tenían los pobladores en sus rituales de la vida y la muerte, haciendo un comparativo con los cráneos descubiertos en los entierros de esta zona. Las figurillas localizadas en los diversos contextos arqueológicos de la región incluyen a perros, murciélagos, ranas y colibríes. Son objetos llenos de color y porque no hasta de vida (aclarando no es literal), presentando un marcado contraste con su entorno, el cual era sencillo y a la vez duro.

La cerámica de Chupícuaro se diferencia por su colorido y excelentes formas geométricas. Las figurillas diseñadas en arcilla y en especial las piezas de la cultura de Chupícuaro se modelaron a mano.

En los estudios realizados a estas piezas antropomorfas se observó que no contaban con ningún tipo de engobe, los diseños estaban focalizados en la parte superior de las figurillas (cabeza), en el resto del cuerpo no se cuenta con diseños u ormentaciones, cuentan con tocados muy complicados. Las piezas de varones se diferencian con respecto a las de las mujeres pues en las primeras el cabello es de color blanco y en las segundas era de color rojo; encontrándose por lo general desnudas o semidesnudas las piezas, a excepción de las masculinas, las cuales tienen  bragueros y en las femeninas cuentan únicamente con una cinta en la cintura. Hay vestigios de vestigios que cuentan con huaraches o sandalias contando con pequeñas pelotitas del mismo material que el resto de la pieza.

Las piezas que a continuación se citan son unas de las muchas encontradas y estudiadas en las diferentes excavaciones que se realizaron en las zonas mencionadas, si bien como nos explica el texto de la “Revista Mexicana de Estudios Antropológicos” se describen con motivos aislados, ya que no se atendieron solamente a las formas de las piezas, sino también sus diseños decorativos y dividiéndose por grupos. Según Porter la cerámica de Chupícuaro se divide en dos grupos:

  1. La de color negro pulido: Con sus formas de cajetes, jarras, vasijas ovaladas, vasijas trípodes, tecomates, ollas, patojos y vasijas zoomorfas, en las cuales figuraban monos, perros, guajolotes, etc. También hay vasijas con soportes mamiformes y copas de base pedestal.
  2. Este tipo de cerámica está pintada en colores rojo sobre crema, negro sobre rojo, café obscuro, rojo sobre café claro y rojo pulido. Al igual se encontró cerámica policroma en los colores negro, crema y rojo. Sus formas varían ya que son análogas a las del grupo anterior, destacan los cajetes ovales y sencillos, vasijas efigies y los altos soportes tipo “araña”[3].

Grupos

Aquí se describen las piezas que conforman esta gran colección de esta cultura, la cual se ha denominado Chupícuaro, describiéndolos y citándolos textualmente:

Hay clasificación en cuatro grupos de decoración:

  1. Las cerámicas de un solo color                                                                                                                                       
  2. Las cerámicas de dos colores
  3. La cerámica policroma                    
  4. La cerámica extraña con decoración propia.                                                                                               
  • Vasijas grandes zoomorfas: son representaciones frecuentes de aves; cuentan con soportes globulares o cónicos huecos.
  • Cajetes de diversos tamaños: son usualmente grandes, cuentan con bordes muy sencillos y de fondos semicirculares. Tienen una característica muy particular, descansa sobre enormes soportes cilíndricos huecos.
  • Cajetes de siluetas doble con bordes sencillos o formando una parte de asa degeneradas.
  • Diversos tipos de copas: Las cuales van desde diseños con figuras antropomorfas, cuerpos marcados, formas ovaladas, circulares, grandes y altas, contando con bordes, convergentes y divergentes, con diferentes tipos de soportes.
  • vasijas grandes y altas, con decorados muy diferentes.
  • Cajetes anchos con bordes convergentes o divergentes con un marcado estilo antiguo; al igual cajetes con dos pequeñas entrantes y fondo circular, pudiéndose observar formas fitomorfas. Hay de diferentes tamaños, los hay grandes y chicos con pequeñas caras marcadas y bases cónicas circulares. También se han descubierto y analizado cajetes con pequeñas protuberancias en los bordes, con tres soportes cónicos huecos y con soportes mamiformes[4].

En estas piezas se incluyen también diversos diseños o estilos más desarrollados, como cajetes de paredes más convexas y con los bordes semirrectos o dirigidos al interior[5].

  • Ollas con canaladuras, fondos semicirculares, con soportes globulares, ollas con bocas grandes  o no muy anchas, cuellos bajos, etc.
  • Vasijas de tamaño muy pequeño, con bordes que en ocasiones terminan con puntas en los extremos, vasijas modeladas y también las de diseño triangular y con las paredes ligeramente cóncavas, con formas de pie o de garra con soportes cónicos.
  • Los patojos negros de formas arcaicas; policromas.

Se tiene  conocimiento de piezas extrañas y fuera de los diseños descritos en estos grupos; cerámicas “alienígenas”, incensarios globulares, y piezas con bordes dirigidos al exterior. Cuentan con decoraciones a base de perforaciones circulares rodeadas de líneas esgrafiadas; incensarios grandes, planos y con un mango cilíndrico hueco.

  • Por lo descrito anteriormente se podrá hacer una observación de que en el grupo 1 (cerámica de un solo color), hay mayor variedad y siendo el color crema el que abunda más.
  • El segundo lugar lo ocuparía la cerámica policroma pues presenta con mayor cantidad el color negro y rojo sobre crema.
  • El tercer lugar estaría la cerámica de dos colores, en esta abunda en rojo sobre crema.
  • Por último, en el cuarto lugar tendremos a la cerámica con decoraciones extrañas[6].

Esta cerámica ha servido de conexión con las diferentes culturas que se desarrollaron en la República Mexicana y principalmente en el centro de México incluidos los descritos en la tabla cronológica citada páginas anteriores, clasificándose en diversos tipos como:

  1. Cuerpos aplanados, abundante pastillaje, ojos formados por largos filetes que se clasificaron como H4[7]
  2. Piezas más pequeñas, cuerpos menos aplanados, bien pulidas y el color crema.
  3. Piezas con tocados de bandas escalonadas que recuerdan a las del periodo de Teotihuacan II.
  4. Piezas huecas, policromas de mayor tamaño y están pintadas de color rojo, negro, y crema[8].

A esta cultura se le ha denominado la cultura padre por la gran influencia que tuvo con otras regiones del actual país, toda esta influencia ha llevado una gama de intercambio tanto cultural como diseño en figuras y culto a los muertos “son los percutores en utilizar las tumbas de tiro únicas en su estilo, diseño y de gran magnificencia. Se le ha llegado a comparar con la cultura Madre, la Olmeca, ya que también jugó un papel muy importante definiendo todo un horizonte[9].

En los grupos de cerámicas describiremos algunas de los ejemplares encontrados en los sitios excavados, estas son con diseños descritos con anterioridad, sin embargo aquí se dará una explicación más completa con respecto a estos y su colorimetría.

Decoración

En el libro de Noguera: 1975, nos describe varios tipos y técnicas de decoración; en algunas piezas esta parte se anexa antes de ser sometidas al calor y en otras después, hay un método primitivo como la impresión con los dedos, el raspado intencional de la superficie; uno de los elementos más sobresalientes es el pulimiento con la mano mojada, este se hace desde con un hueso, tepalcate, concha, madera o pedazos de calabaza, en conclusión algún objeto liso y que no dañe o raye la superficie de la pieza. Tomando en cuenta que este proceso solo se realizara a piezas de barros y pastas finas.

A continuación tenemos el método de ennegrecido: Se obtiene un lustre en la superficie más lisa y contrastadas, ya que se puede aplicar a toda la pieza o en una sola sección de esta, siendo una parte brillosa y otra opaca o mate. En la parte de la decoración, esta se hará para el esgrafiado o inciso, grabado, rastrillo o raspado, tallado, relieve o chamlevé, con muescas o ranuras, estrías, punteo, perforación, impresiones, punzado, líneas impresas, etc. [10] Las técnicas son:

Decoración grabada, Decoración Incisa o raspada, Decoración en relieve, Decoración modelada o de pastillaje, este último se practica con la mano o instrumento, podrá consistir en grandes porciones de barro que se adhiere a la vasija en estado plástico formando un diseño naturalista o geométrico. También simples tiras de barro agregadas por separado.; es una técnica muy antigua en Mesoamérica desde la época preclásica[11], Decoración sellada, Decoración incrustada, Decoración cloisonné, Decoración al fresco, Decoración negativa o color perdido, Decoración pintada, Decoración policroma[12].

Sin embargo en el libro de Dolores Flores, 1992, de la cultura Chupícuara, nos describen motivos decorativos específicos como: geometría, antropomorfos, simbólico, etc., y en sus técnicas en algunas piezas se presentan procesos combinados como el pintado, esgrafiado, punzado, etc. Estos diseños se pintaron en color crema o negro, decoración con pastillaje y algunas vasijas son policromas.

La decoración de las piezas de esta cultura se basa principalmente en formas geométricas, sin caer en la sencillez, ya que estos diseños hacen que estas piezas sean de una fineza y elegantes formas y diseños en el México antiguo.

Colores

En su colorido de los diseños tenemos varios tipos empleados en fondos y sobre las bases de estas piezas. Tenemos el color rojo, el cual fue uno de los más usados por los antiguos alfareros. Este no está formado únicamente a base de vegetales, minerales, rocas y cochinilla, ya que se combinaba con otros  como el color crema o negro, dándole una notable brillantez y firmeza en las tonalidades. Los elementos naturales para producir estos colores son el óxido de hierro puro o con un tipo de arcilla, la cual contendrá un alto contenido de hematita; para el color blanco se utilizaba el caolín, tierra blanca o carbonato de calcio y para los colores negros aplicaban el carbón o el mineral magnetita[13].

Tenemos el color crema, este varía en matices desde el mate hasta el brillante; tenemos el color crema mate, crema naranja y podría ser que llegase a un color grisáceo.

Al igual que en otras culturas predomino mucho el color negro como en la de Chupícuaro, pero empleándose en forma espesa para dar la impresión de que es poco diluíble.

El rojo bruñido; este se presenta firmemente adherido debido probablemente a la composición del color rojo.

Se ha encontrado el color café guinda, pero no en tanta abundancia como los otros colores, ya que en algunas vasijas muestran un poco de este color diluido del negro[14].

Tenemos un tipo de cerámica negativa, este tipo de cerámica, la describe Holmes, teniendo una antigüedad muy grande, al igual que una extensión de territorio muy amplia; encontrándose desde Mesoamérica, Amazonas, Perú, Altiplano de Colombia, Ecuador, Panamá y Costa Rica[15]. En esta cerámica se empleó un color café no muy fuerte.

En las vasijas de un solo color se empleó el color café-gris, tienen en exhibición un pulimiento mucho menor y un acabado no tan perfecto como las de rojo bruñido[16].

Los colores y las combinaciones que utilizaron en los diseños de las piezas que actualmente las conocemos como prehispánicas, se les dividió, al igual se les dio el nombre de:

Cerámica Arcaica: utilizando mucho el color gris oscuro, café claro y en ocasiones estaban decoradas o esgrafiadas. En las excavaciones que se realizaron en la zona, este tipo de cerámica aparece desde las capas inferiores hasta las superiores.

Cerámica Chupícuaro. Tenemos la Monócroma: aquí vamos a tener el rojo bruñido, el cual es muy característico de la región. Estará presente en cajetes; al igual que la anterior aparecen desde las capas inferiores y estará presente en las superiores también.

Bícroma: Cerámica en color rojo sobre crema, en diversas formas y presente en todas las capas.

Polícroma: Hay dos tipos de policromía, el primero es el negro, rojo con crema;  el segundo tipo es el café, rojo con crema.

El negro sobre rojo hay en menor cantidad, se piensa por las diversas observaciones que este tipo de cerámica sea el antecedente de la Azteca; los motivos de la Chupícuaro son geométricos simples, mientras que la Azteca tiene una creación suficientemente grande con respecto a la de Chupícuaro. [Aclaro que esto es solo una hipótesis][17]

Las fases cerámicas constituyen bloques temporales delimitados a partir de investigaciones arqueológicas, su relación con otros puntos del país ponen en una analogía los diseños y costumbres tomadas por los diversos pueblos prehispánicos.

Se podrá citar también que tuvieron una práctica de sacrificios y guerras, en los entierros localizados se ha estudiado sus costumbres y se ha sabido que estos cráneos obtenidos en los enfrentamientos con otras poblaciones los usaban como trofeos colocándolos en diversos puntos estratégicos. Al igual podemos estudiar las tumbas de tiro mismas que contienen enterramientos al interior de estas con ricas y variadas ofrendas depositadas, las cuales nos dan ideas, hipótesis y hasta resultados convincentes de cómo fue la vida y su organización en la época prehispánica de Chupícuaro[18].

Se hizo una investigación de su temporalidad, religión, cosmovisión, así como su forma de alimentación, su organización social. Para mayor conocimiento de esta cultura véase Chupícuaro en el Preclásico[19].

Esta aproximación permite matizar el discurso dominante que se articula en torno a la influencia y desarrollo tanto de esta civilización como de las contemporáneas así como de las posteriores a ella, resaltando toda una complejidad y amplitud de las escalas de conocimiento derivadas de los pobladores de Chupícuaro[20].

Foto n° 1: Figura Antropomorfa Con tocado, orejeras y pelota en mano izquierda. Fuente: https://www.google.com.mx/search?q=figuras+chupicuaro&biw=1366&bih=712&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ei=60fJVP_sB8TgoATp5IHwAw&ved=0CAYQ_AUoAQ#tbm=isch&q=figuras+chupicuaro&imgdii=_

Foto n° 2: Personaje antropomorfo en color crema sobre rojo, con grecas en cara, pecho y piernas. En los brazos cuenta con dos brazaletes. Fuente: https://www.google.com.mx/search?q=figuras+chupicuaro&biw=1366&bih=712&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ei=60fJVP_sB8TgoATp5IHwAw&ved=0CAYQ_AUoAQ#tbm=isch&q=figuras+chupicuaro&imgdii=_

Foto n° 3: Olla Huasteca con asa en color rojo sobre crema y diseños en líneas. Fuente: https://www.google.com.mx/search?q=figuras+chupicuaro&biw=1366&bih=712&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ei=60fJVP_sB8TgoATp5IHwAw&ved=0CAYQ_AUoAQ#tbm=isch&q=figuras+chupicuaro&imgdii=_

Bibliografía

  • Estrada, E., 1945, pp. 6,7.
  • Estrada, E., Anales del Instituto Nacional de Antropología e Historia: Funeraria en Chupícuaro, Guanajuato, Edit. INAH, 1949.
  • Faugère, B., Dinámicas Culturales: Entre el Occidente, el Centro-Norte y la cuenca de México, del Preclásico al Epiclásico, 2007.
  • Flores, D., 1975, pp. 29.
  • Flores, D., Ofrendas Funerarias de Chupícuaro, Guanajuato, Edit. INAH, 1992.
  • Jiménez, M., 1959, pp. 1043.
  • Mayorga, B., Fundación Cultural Armella, 2014.
  • Museo local de Acámbaro, 2014.
  • Nalda, E., Arqueología Mexicana, 1993.
  • Noguera, E., La Cerámica Arqueológica de Mesoamérica, 1975.
  • Orton, Tirey, Vince, 2014.
  • Pérez M., Museo Local Acámbaro, Abasolo N° 72, 2014.
  • Smith, R., Piña R., Vocabulario Sobre Cerámica, ENAH, 1962.
  • Universidad de Guanajuato. 2014.
  • Vences, G., Trabajo bibliográfico de investigación en la Zona Arqueológica Chupícuaro, 2014.

[1]   Vences, G., 2014.

[2]  Museo local de Acámbaro, 2014.

[3] Noguera, 1975, pp. 415,416.

[4] Estrada, E., 1945, pp. 6,7.

[5] Estrada, E., 1945, pp. 4,5

[6] Ibídem.

[7] Ibídem.

[8] Noguera, 1975, pp. 416.

[9] Ibídem.

[10] Noguera, 1975, pp. 40.

[11] Ibídem.

[12] Noguera, 1975, pp. 41-45.

[13] www.mexicodesconocido.com.mx, 2014.

[14] Estrada, De Moedano, 1945, pp. 1-3.

[15] Noguera, 1975, pp. 43.

[16] Estrada, De Moedano, 1945, pp. 3.

[17] Estrada, E., 1945, pp. 8,9.

[18] Vences, G. 2014.

[19] Vences, G. 2014.

[20] Disponible en: www.jsa.revues.org/3105, Ibídem.


ARK MAGAZINE opera bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento – NoComercial – Compartir Igual 4.0 Internacional License, por lo que agradecemos citar la fuente de este artículo como: Proyecto ArKeopatías / “TEXTOS DE LA CASA #157″ / México 2021. https://arkeopatias.wordpress.com/ en línea (fecha de consulta).

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