DE LA CASA #134: NO TODOS SOMOS INAH/ A.

En estos 80 años del INAH, ¿por qué no nos damos la oportunidad de construir un nuevo paradigma?, el INAH NO es sinónimo de Antropología, y no debería serlo de ninguna otra práctica humana. Una institución es un aparato burocrático, en este caso, del estado mexicano, creado con un fin y una utilidad específica para este. No se trata de defenderlo, el INAH no existe, no es un ente con vida propia, es un aparato de relaciones de poder donde algunos toman las desiciones y otros obedecen, o sufren las consecuencias. Si lo que se dice es cierto, si el objeto de la Institución es ‘proteger’ el patrimonio, partamos de que el patrimonio es, en primera instancia las personas y luego todo lo demás.

La defensa se debe centrar entonces en la gente, no en las estructuras de poder que las mantienen (o no) en sus puestos de trabajo. Esas, más bien, habría que desmantelarlas. ‬Lo procedente es derribar esas relaciones de poder (y corrupción dirían algunos más atrevidos) hasta sus cimientos, si después de eso queda algo del pequeño monstruo burocrático, será una circunstancia de su valor, si no, al menos habremos caminado hacia un panorama más libre, porque la libertad de decidir fue la primera que nos quitaron, luego nos quitaron la voz, luego nos quitaron la palabra (hasta en las manifestaciones por “nuestros” derechos hablan otros, los que sí los tienen), después de eso, quitarnos el resultado de nuestra producción académica y la oportunidad de un trabajo digno y justo, fue el paso más sencillo.//

Nosotros creemos que sólo mediante la autocrítica y el reconocimiento consiente de las profundas e históricas problemáticas y vicios (los reconocidos y los que no) del Instituto es que se podrá transitar a un panorama más alentador, y no a través de la autocomplacencia, las palmadas en la espalda, la minimización del abuso mediante eufemismos, ni mucho menos del silencio cómplice.//

Porque hay (y deberá siempre haber) antropología más allá del INAH, porque todos debemos tener el derecho a disentir, el derecho a la crítica sin represión, porque, frente a los hechos, después de 8 décadas, no, #NoTodosSomosINAH.//

No, no todos somos INAH, y no todos debemos serlo, la principal causa del deterioro laboral de los trabajadores eventuales, es el monopolio del ejercicio de la profesión, pues si sólo puedes hacer arqueología dentro del INAH, entonces tienen todas las ventajas sobre ti. Se convierte en un patrón hacendario y su sistema una tienda de raya académica, donde después de la explotación aún debes agradecer “porque tienes trabajo”.//

Continuará…

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Nota del editor: Las opiniones vertidas en los artículos son responsabilidad de los autores y no representan necesariamente la postura o ideología del Proyecto ArKeopatías (o tal vez sí). Se publican responsablemente bajo los criterios de libertad expresión y apertura del debate sobre los temas que giran en torno al patrimonio cultural.

DE LA CASA #120: LA LEYENDA DEL CERRO DE ZAPOTECAS, SAN PEDRO CHOLULA, PUEBLA/ RCLL.

Por Rocío del Carmen López Lemus

Los mitos y leyendas son el claro ejemplo de la herencia cultural de una región, su preservación oral ha influido en la identidad del lugar, su misticismo y cargado imaginario vuelven a estas narrativas una joya histórica. Hace algún tiempo, realicé un viaje a Cholula, Puebla, lugar al que ya tenía el gusto de conocer por parte de un viaje escolar de la experiencia educativa de Mesoamérica,  experiencia que curse en el primer semestre de mi licenciatura en Antropología Histórica.

En esta ocasión las circunstancias fueron diferentes; había llegado a aquel lugar en función de acompañante y copiloto de un buen amigo que reside en Cholula, de nombre Paco. Me invitó a pasar unos días en aquel hermoso lugar y decidida a redescubrir la zona, fue que emprendí el viaje. Después de casi dos horas y media en carretera, desde Xalapa hasta allá, llegamos algo cansados por eso de la manejada. Nos dispusimos a descansar, con la promesa de al día siguiente  aventurarnos a los alrededores del lugar, entre la broma de visitar las “365 iglesias” que alberga la zona.

El día estaba despejado, dispuesto a acompañarnos, con su particular frío matutino,  fue que salimos de casa a recorrer aquella zona que antes había sido  gran territorio para los toltecas, luego de su expulsión de Tula en el año 1000 d.n.e. Entre los típicos tamales canarios de la plaza de la concordia y las calles empedradas, dimos con un servicio turístico propio del lugar, decidimos abordarlo y emprender dicho recorrido; en este caso contaba con un guía de audio que narra todas las estaciones que propiamente va haciendo el autobús.

Entre  las tantas narraciones, una llamó en especial mi atención, ya que hablaba sobre las mayordomías, actos que aún se  llevan a cabo en Cholula, pero cada vez con menor fervor. Contaba la leyenda de un hombre que entregó la vida de su mejor amigo, a cambio de dinero para poder costear la mayordomía anual, historia que adelante les contaré.

Leyenda del cerro de Zapotecas

Cuenta la leyenda que un hombre andaba muy preocupado porque tenía que hacer una mayordomía en su pueblo y solo faltaba un mes, y no tenía dinero suficiente para llevar a cabo su compromiso, así que decidió solicitar un préstamo entre sus conocidos y compadres, pero como la temporada de siembra había sido mala, todos le negaron la ayuda, hasta su compadre le dijo que también necesitaba dinero y que lo había pensado muy bien, en ir al cerro Zapotecas para salir de pobre.

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Triste y preocupado pensaba en los gastos que tenía que hacer para salir de sus apuros; comprar las flores, contratar a la banda de música, los cohetes, los toritos, la bebida y el mole. La única alternativa era ir a pedir dinero al cerro de zapotecas, llego la noche, agarro su chamara y salió sin dar explicaciones a su familia. Caminó por las calles y provocó el ladrido de los perros que se oían a lo lejos, el viento soplaba siendo más frío el sudor que brotaba de su cara, comenzó a veredear y a subir el cerro.

Cuando estaba a punto de llegar a la cima pensó en regresar, pero meditó:- “Ya estoy más pa’ca  que pa’ ya” – y justo cuando iba a seguir caminando oyó una voz que le dijo: – “Me dijo tu compadre que me andas buscando , no es necesario que me lo expliques, ya sé cuál es tu problema y te voy a ayudar, solamente tienes que pensar de quién es el alma de tu familia que me vas a dar, te voy a dar  unos segundos para que lo pienses, ahorita regreso para firmar el pacto con sangre”-.

La sombra oscura de lo que parecía ser un caporal con su gabán y su sombrero, desapareció por entre los árboles y ahí quedo nuestro amigo sólo, no con un problema, sino con dos. Y antes de que pudiera pensar en la respuesta, comenzó a escuchar unos quejidos, muy lastimosos, pensó –“¿Quién podría ser, alguna persona que necesita ayuda?”-  al buscar entre los árboles, descubrió una enorme casa, más bien dicho una hacienda y se encamino a donde se escuchaban los quejidos, entro por el portón.

Grande fue su sorpresa, al ver muchos hombres, colgados de las manos y amarrados de los pies, a los que se veía, los habían azotado cruelmente. Algunos de ellos ya no se movían, pero entre todos ellos, reconocido a su compadre y corrió hacia él. Y antes de que pudiera hablarle, su compadre le dijo con voz cansada y quejumbrosa: –“Compadrito, ¿Qué haces aquí?, ¡Lárgate! , ¡Vete, antes de que regrese aquel, ¡Sálvate!,  ¡Sal de aquí y no voltees la cara!,  ¡Anda , qué esperas, no lo pienses más! ¡Que a mí ya me llevo la…! – y sin pensarlo, salió corriendo de la imaginaria hacienda.

Llegó a su pueblo, se dio la una de la mañana y así fue como regreso a su casa y se metió a su cama, al amanecer, lo que había vivido la noche anterior, lo tenía absorto en sus cavilaciones y de vez en cuando se acordaba del problema de la mayordomía, hasta que la solución le vino de inmediato. –“Voy a vender dos vacas y con eso voy a hacer una fiesta sencilla, lo importante es cumplir con el santo patrón”- aún no había de pensar en su solución, cuando oyó un grito que decía: -“¡Burros, vacas, becerros que vendan!”- milagrosamente le llegaba la solución a su problema.

Salió corriendo y le chiflo a los de la camioneta, al momento oyó en la iglesia, que estaban dando doble, arregló la venta de sus animales, le pagaron buen precio y se encamino a la iglesia, para comenzar con los preparativos de la fiesta. Cuando vio un grupo de gente, que se remolinaba junto a una carreta y le dijeron: -“Ya vites, trajeron a tu compadre, lo encontraron muerto, arriba del cerro de zapotecas”- . Cuando se abrió el paso por la gente, pudo ver a su compadre amarrado de pies y manos sangrando. Pero lo más curioso, es que llevaba puesta la chamarra de nuestro amigo.

Cuando el caporal le pregunto a nuestro amigo, de quien era el alma que le deseaba entregar, a cambio de recibir ayuda, quizá nuestro amigo sin querer queriendo, en ese momento pensó en su compadre y fue el alma que le entro a este caporal. Es una historia, que según cuentan los habitantes, sucedió en el cerro Zapotecas.

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Fotografía y video: México DJI Puebla.

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Sobre la autora: 1998 / Xalapa, Veracruz. Estudiante de segundo semestre de la carrera de Antropología Histórica en la Universidad Veracruzana. Fotógrafa y participante en el panel sobre patrimonio biocultural, sustentabilidad y etno-ecologia, en el marco del V Coloquio Multidisciplinario “Patrimonio, turismo y sustentabilidad ambiental”. Llevado a cabo en las instalaciones del CETis 134 Manuel Mier y Terán y en la Facultad de Antropología de la Universidad Veracruzana en Xalapa.

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DE LA CASA #80: VESTIGIOS ARQUEOLÓGICOS: SU TRASCENDENCIA/ CUDLS.

Versión 2

Por Celso Ubaldo de la Sancha

El considerable número de sociedades prehispánicas que se asentaron en lo que es hoy territorio nacional, impone reconocer que no sólo nos han legado las expresiones culturales que proyectan los múltiples grupos étnicos aún subsistentes, sino infinidad de vestigios arqueológicos, que en forma accidental o deliberada y pese a destrucciones, saqueos y pérdidas de origen natural, han logrado prevalecer a lo largo y ancho nuestra amplia geografía, en cantidades tales que podrían superar los descubrimientos hasta ahora realizados, pues así lo permiten suponer los imperecederos hallazgos de que esporádicamente dan cuenta diversos medios de comunicación; sin descontar la existencia de aquellos que habitualmente pasan desapercibidos, por los más diversos motivos: desconocimiento o falta de concientización sobre sus implicaciones e importancia; resistencia a alertar a las autoridades competentes, por las posibles implicaciones que ello tendría en cuanto al posible uso y destino de los espacios en que se localizan; la execrable motivación económica de quienes promueven o realizan saqueos, etcétera.

La trascendencia que tiene la preservación de tan amplio legado queda al margen de toda duda, ya que posibilita indagaciones que ponen al descubierto las cosmovisiones de nuestros pueblos originarios, de los que el mestizaje nos ha hecho legítimos herederos; además de que, como bien lo apuntaba don Jaime Torres Bodet, “valor y confianza ante el porvenir hayan los pueblos en la grandeza de su pasado”; esto mediante los diagnósticos que aportan las disciplinas de estudio atinentes: la arqueología y la etnografía.

Lo aportes de las culturas precortesianas al patrimonio cultural de México y del mundo revisten las más variadas expresiones, pues fuera de la magnificencia de edificaciones y monumentos, que hablan de los importantes logros alcanzados en escritura, pintura, escultura, astronomía, arquitectura y matemáticas, a menudo se pasa por alto el infinito número de palabras que sus múltiples lenguas han aportado a la castellana, que no sólo de este modo ha sido enriquecida, tal y como lo ilustra la deleitable e inspirada poesía consignada en los Cantos de Huexotzingo. En dicho tenor cabe inscribir además sus contribuciones a la amplísima gastronomía mexicana, mundialmente reconocida.

En virtud de lo expuesto, toda destrucción, pérdida o saqueo implica la imposibilidad de descubrir o profundizar en sus cosmovisiones; de acceder a sus sitios de residencia y al probable conocimiento de nuevas y desconocidas formas de arquitectura, escritura o pintura; de seguir asombrándonos de la exquisitez de sus piezas escultóricas; en fin, de posibilitar a las generaciones futuras la oportunidad de llegar a conocer esas importantísimas formas de manifestación cultural de nuestros ancestros, de los que, como se ha dicho, en ningún modo hemos estado desvinculados, a diferencia de otras naciones, en las que su concerniente memoria quedó arrasada o en el olvido, por simple desinterés o por la renuencia a la mezcla de razas.

Por ello es importante ocuparnos en generar en torno al tema una extendida conciencia en el grueso de la población nacional, reconociéndose el  valor de todas las manifestaciones arqueológicas y no únicamente el de las vinculadas a las sociedades descollantes; en procurar que en los distintos ámbitos y niveles de gobierno se dispongan los presupuestos y las acciones que tiendan a la preservación de esa riqueza cultural, de la que para nuestro orgullo y gloria hemos quedado como beneficiarios, pues sólo así podremos lograr su efectiva y completa preservación, de modo que continúe siendo fecunda fuente de inspiración, que posibilite la generación de nuevas manifestaciones en el mundo de las bellas artes, como ha venido ocurriendo a la fecha, asegurándose así la antiquísima e ininterrumpida influencia cultural, a la que en ningún modo fueron ajenas las propias culturas pretéritas.

Hace falta además el promover una legislación en la que las sanciones a los saqueadores –especialmente a los habituales– sean ejemplares y disuasivas, y que se castigue con igual rigor el traslado de piezas al exterior, así como la posesión con fines estrictamente monetarios y ajenos a un sentimiento nacionalista; el proscribir hipótesis de infracción en que, en su tiempo, pudo quedar ubicado el proceder de quienes ahora son reconocidos como rescatistas y salvaguardas de buena parte del amplio patrimonio nacional hasta ahora conocido. Sería importante ponderar además el que se autorice y fomente la participación de la iniciativa privada en fundaciones que tengan, entre otros fines, el recaudar recursos para promover exploraciones y salvamentos, que cuenten con la vigilancia de las autoridades gubernamentales del ramo y con la intervención y coordinación de expertos, para efecto de los concernientes registros, restauraciones y resguardos; la edificación y habilitación de nuevos museos, en los que sean constantes las exposiciones itinerantes de todo el acervo nacional, puesto que en la mayoría de los existentes, principalmente en los de provincia, éstas son marcadamente raquíticas; en el entendido de que, invariablemente, las piezas y edificaciones seguirían siendo patrimonio nacional, ya que, de ser necesario, se otorgarían en comodato.

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Sobre el autor: Maestro en derecho. Ha desempeñado distintos cargos en el Gobierno del Estado de Guerrero, y desde 1995 ha colaborado como articulista y ensayista en los periódicos  “Pueblo”, “Novedades de Acapulco” y “Diario 17”, así como en las revistas “Altamirano” del H. Congreso del Estado, “Decisión Ciudadana” del Consejo Estatal Electoral, “Tribunal’L” del H. Tribunal Superior de Justicia del Estado, “Vox Iustitia” del Colegio de Proyectistas y Secretarios de Acuerdos de Sala del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Guerrero A. C. (de la que es fundador), así como en la “Revista de divulgación”. Es autor del libro “La autonomía constitucional del Ministerio Público”.

Fotografía: Colección arqueológica del Museo Comunitario Huamuxtitlán / Autor: Juan Tonchez (cc)

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DE LA CASA #61: Xihuingo. Un sitio arqueológico en Tepeapulco, Hidalgo/ LOL.

Si este silencio hablara | sus palabras se harían de piedra | si esta piedra tuviera movimiento | sería mar | si estas olas no fuesen prisioneras | serían piedras en el observatorio | serían hojas convertidas en llamas circulares... J.E. Pacheco. Tulum (fragmento)

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Luis Ortíz Laguna

¿Qué hace especial un sitio como Xihuingo?, ¿arquitectura monumental?, ¿escultura antigua?, ¿vasijas multicolores?

Las piedras del camino golpean la parte baja del carro. Tal efecto tiene algo de aventura. Aventuras que inician de forma sencilla y terminan en lugares emblemáticos. Miento. A cada metro se busca “lo más parejito” como si olvidáramos que un vehículo es útil siempre que pueda ampliar nuestras posibilidades.

Con más de 3200 msnm., el volcán Xihuingo es la segunda cota más alta del estado de Hidalgo. Tanto en la región pulquera como en las zonas cercanas, es notable el dominio visual dicho cono volcánico. En la ladera sur-poniente se encuentra la zona arqueológica, a pocos kilómetros de Tepeapulco, Hgo.

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El acceso a la sitio se abre entre campos de cultivo y poco después, el camino es limitado por elevaciones cubiertas de matorrales, nopaleras y mezquites. Casi de modo imperceptible, ese manto dorado y verde se impone hasta llegar a un amplio espacio cercano al basamento piramidal. Es más, un observador atento situado en uno de los miradores naturales del sitio, podrá apreciar los cerros de La Ardilla y Las Tres Peñas como parte de un conjunto alternado de lomas y basamentos dispuestos en un interesante y sutil ritmo visual.

Desde el basamento piramidal, la proximidad del volcán pasa a segundo término. Quienes hayan visitado Xihuingo deben recordar la Pirámide del Tecolote. Se trata de un basamento piramidal teotihuacano cuya base es de 20 metros por lado aproximadamente. En términos generales, se compone de tres cuerpos escalonados con el típico talud-tablero, una escalinata de 20 peldaños limitada por una alfarda con dados. Afortunadamente, el edificio mantiene parte del antiguo estuco. Los investigadores refieren que el espacio estuvo ocupado por los teotihuacanos a partir del primer siglo de nuestra era hasta el 750 DC.

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Como parte de uno de los sistemas conceptuales más fascinantes de la antigüedad, en Xihuingo se han identificado algunos marcadores grabados en la roca que pudieran haber funcionado como calibradores astronómicos. Al respecto, cabe destacar el gran aporte realizado por el equipo de Matthiew Wallrath quienes después de varias temporadas de trabajo, identificaron algunos petrograbados alineados astronómicamente. De hecho, al ordenar visualmente tales grabados con ciertos objetos celestes parecieran formar dos hojas adyacentes de un mismo “libro” gigante. Ejemplo de ello son los orientados a la estrella polar o a la salida del sol el 22 de diciembre (día en que el sol alcanza su máxima posición sur).

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El camino continua por una de las laderas cercanas a la Peña del Tecolote. Ya que estamos en el sitio, el vehículo puede “descansar” un momento. Sin duda, esa continuidad en el recorrido bien puede servir como metáfora. A partir de aquí se abren las posibilidades: pintura rupestre, miradores geológicos o un ambiente natural endémico. Aún en plena era digital, vale la pena una caminata cuando los vestigios iniciales de nuestra memoria cultural nos rodean.

Para llegar al sitio arqueológico de Xihuingo, desde Pachuca se transita por la carretera 88 a Ciudad Sahagún. Cinco kilómetros antes de llegar a Sahagún, se toma un puente en dirección a Tepeapulco. Desde la ciudad de México, se recomienda llegar por la autopista a Tulancingo y en el entronque con la carretera 88, girar a la derecha.

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#‎Martes de… Carnisalchichonería

#‎HoyEnLaFondark‬… #‎MartesDeCarnisalchichonería‬‬ / Lluvia de ‪#‎TextosDeLaCasa‬ carnita textual acompañada de una buena chela… // Cata: Una Raramuri Imperial Stout con sabor fuerte al final, igual que los “golpes en la vida que yo no sé…” una entrada de Verónica Chirinos sobre la protección del patrimonio arqueológico en Perú.///// http://wp.me/pGVwp-1Ry ¡Salud!

MARTES B