DE LA CASA #99: “INTERVENCIÓN” EN EL HEMICICLO A JUÁREZ/ ACT.

Por Astrid Cortés Torres

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Debido a las publicaciones que aparecieron el día miércoles en facebook, acerca de la “intervención” en el Hemiciclo a Juárez, me di a la tarea de visitar el lugar en cuestión para corroborar los hechos que se señalaban.

Efectivamente, el Hemiciclo ha sido cubierto con una especie de “pintura”, con textura áspera y apariencia mate. Le comparto las fotografías que pude tomar, ya que en el lugar había un policía que no dejaba de observarnos, esto con el fin de dar difusión y que ArKeopatías siga siendo un medio de denuncia.

¡Saludos!

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Fotografías: Astrid Cortés Torres (c)

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Sobre la autora: Ciudad de México, México (1989). Arquitecta egresada de la Facultad de Arquitectura de la UNAM en 2011. Originaria de Iztapalapa y actual habitante del Centro Histórico de la Ciudad de México. Defensora e investigadora aguerrida del Centro Histórico de la Ciudad de México. Bailarina de danza folclórica desde 2003. Actualmente estudia la maestría en Reutilización del Patrimonio Edificado en la UAM, Unidad Xochimilco.

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#LasPrestadas: La nueva Secretaría de Cultura, ¿para qué?

Por Sergio González Rodríguez

En septiembre del año pasado, el presidente Enrique Peña Nieto anunció sorpresivamente durante el informa de Gobierno, que Conaculta desaparecería para convertirse en una Secretaría de Cultura. ¿Cuáles son los beneficios y los desaciertos de esta decisión?

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Al firmar el decreto para el establecimiento de una Secretaría de Cultura, el jefe del poder ejecutivo federal afirmó que “un país con cultura es un país con sólidas bases para un futuro mejor”. El proceso que determinó tal decisión implicó, por el contrario, una serie de contradicciones con dichas intenciones. Si bien desde al menos dos sexenios atrás se publicitó en diversos momentos la necesidad de contar con una Secretaría de Cultura, ha sido hasta ahora que ésta pudo concretarse.

Por una parte se alegaba que, dada la importancia de nuestro patrimonio histórico, artístico y cultural debía contarse con un organismo propio, ajeno a la dependencia tradicional de la Secretaría de Educación, que ofreciera una mayor eficacia operativa y permitiera vencer antiguas inercias (urdimbre burocrática, problemas sindicales, complejidad presupuestal, subsidiaridad política, etcétera). Por otra, se reiteraba que el llamado “subsector cultural” debía actualizarse para poder ofrecer servicios oficiales que, por una u otra causa, había dejado de dar a la administración pública.

La iniciativa para crear la Secretaría de Cultura contempló cinco estrategias, la primera de ellas determinante, ya que se consideraba incrementar la aportación de la cultura a “las acciones del gobierno” en desarrollo, seguridad y prevención social. La segunda estrategia llamaba a conservar y mantener patrimonio e infraestructura culturales; la tercera hablaba del acceso “universal” a la cultura y los medios digitales; la cuarta planteaba el estímulo a la creación y la productividad bajo un esquema empresarial y la quinta refería a la inserción del sector cultural en el “reposicionamiento” de la imagen de México en el exterior.

Persistió el empeño de refundar la instrumentación gubernamental de la cultura. Resulta alarmante que, a pesar de semejante explicitud, la mayoría de los intelectuales, aristas y creadores que se manifestaron en la víspera de los hechos fue incapaz de reparar en los riesgos políticos que hay de por medio. El debate que merecía una deliberación crítica, amplia, abierta y razonada al respecto, se disolvió en adhesiones u oposiciones casi deportivas (“¿estás a favor o en contra?”) con lo que, de nuevo, la sociedad en general y lo gremios interesados quedaron al margen de las decisiones.

Con el pretexto de hacer “más eficiente” el estatuto burocrático-administrativo y recomponer el gremio sindical-académico que hay en la cultura, se logró ajustar las tareas culturales para que sean el enlace con clientelas electorales y políticas, además de inducir la cultura a usos propagandísticos, con lo cual se contradicen las normas constitucionales sobre la composición pluricultural de la Nación y el derecho a la libertad de pensamiento, pues se reduce la cultura de toda la nación a una visión oficialista-partidaria y de negocios rentables.

Durante el lapso que hubo entre la presentación de la iniciativa y su resolución legislativa jamás supimos cómo se conseguirá mantener la “autonomía” de la cultura respecto de la utilidad político propagandística o electorera.

Acudir al argumento de que ése y otros temas serán materia de la ley y el reglamento correspondientes sólo avala una carencia intelectual, cuando ni siquiera se sabe qué entienden los gobernantes y legisladores por cultura. Tampoco se discutió sobre temas esenciales: industrias culturales, apoyo sólido a gremios de productores del ramo, fomento al mercado interno, replanteamiento de estímulos al libro, la lectura y los libreros, qué hacer ante crecientes monopolios lo mismo en la distribución de libros y revistas que de productos fílmicos, etcétera. La Secretaría de Cultura, desde su inicio, deberá sentar las bases de un nuevo trato con el gremio cultural, un trato que deje atrás la postura de trabajar de espaldas a los implicados en la cultura y de espaldas a la sociedad, además de elegir los funcionarios idóneos para el trabajo, más allá del simple ensamble o reciclamiento de los gestores actuales.

En suma, tal secretaría tendrá que legitimarse por la vía práctica. Aunque venció la iniciativa para crear la Secretaría de Cultura, no convenció. No obstante, hay algo más importante: exigir un cumplimiento óptimo de su responsabilidad desde ahora hacia el futuro. Y tal exigencia impone al menos tres criterios: transparencia, respeto e imaginación.

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Sobre el autor: Periodista, ensayista y narrador. Entre sus libros más recientes se encuentran Campos de guerra (2014) y Los 43 de Iguala (2015). Recibió el Premio Casa América y el Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez.

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Fuente: Revista Código: http://www.revistacodigo.com/opinion-secretaria-de-cultura-sergio-gonzalez-rodriguez/

¿Por qué la Secretaría de Cultura es un riesgo al patrimonio?

Versión 2

Por Gustavo A. Ramírez Castilla

El pasado 8 de septiembre, el Ejecutivo federal envió a la Cámara de Diputados una iniciativa para transformar al Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) en una secretaría de Estado con las instituciones del subsector cultura de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Con ello, se pretende evitar —según lo expresó su titular, Aurelio Nuño— la trampa burocrática que le impide a la SEP atender adecuadamente a este amplio sector, y al Conaculta impulsar el desarrollo de las artes y la cultura con toda su fuerza.

Si bien su creación puede justificarse para mejorar la atención a la creación artística y a las diversas expresiones culturales del país, la manera en que la iniciativa plantea la administración de los monumentos arqueológicos, artísticos, históricos y paleontológicos es errónea porque retira autonomía técnica y administrativa al INAH y al INBA para ejercer las funciones que les confiere la Ley Federal de Monumentos, y pone en riesgo su integridad, sentando además las bases para su futura concesión a empresas privadas.

En el mismo tenor se encuentra la infraestructura pública cultural (museos, galerías, centros culturales, etc.) que, en conjunto, representa un vasto patrimonio con un atractivo potencial económico.

La iniciativa menciona que los ingresos por consumo de bienes y servicios culturales equivalen a 2.7% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional y el nuevo informe sobre las industrias culturales y creativas Tiempos de Cultura, presentado el pasado 3 de diciembre por la Unesco, revela el interés de los gobiernos en el potencial económico de este sector, que recaba 3% del PIB mundial, por encima del total de la industria automotriz, y da empleo a 29.5 millones de personas.

Así, la tendencia de crear secretarías o ministerios de Cultura obedece a políticas económicas globalizadoras que buscan incrementar la producción y consumo de productos culturales, y no a la valorización de la riqueza y diversidad cultural de los pueblos a través de la educación.

Los políticos que han dictaminado la iniciativa ignoran el concepto antropológico de cultura, lo confunden con el de entretenimiento; a sus creaciones y productos, con obras artísticas, literarias y musicales, videojuegos, programas televisivos, etc., sin diferenciar sus cualidades, calidades y valores.

Para ellos, el valor es igual al precio, por lo que las creaciones culturales son tratadas como mercancías destinadas al consumo y generación de ganancias, y los creadores son confundidos con “empresarios” como Gutenberg o Leonardo Da Vinci, que fue un “contratista”, según afirmó Jorge Álvarez Maynez, un avezado diputado del partido Movimiento Ciudadano, el día que se votó el dictamen de la iniciativa en la Cámara baja. De acuerdo a este criterio, corresponde a los empresarios hacer cultura.

La investigación, conservación y restauración de monumentos y zonas de monumentos arqueológicos, artísticos e históricos son actividades científicas. En nuestro país, están reguladas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBA).

Los monumentos son creaciones de culturas antiguas, pero no tienen precio. Su valor es científico e histórico, siendo sus características más importantes su antigüedad y autenticidad, esencia que es alterada o destruida cuando su conservación o restauración son hechas por personas no calificadas. Un claro ejemplo es el de “El Caballito”, bronce cuyos valores históricos y estéticos fueron dañados irreversiblemente por quien confundió la pátina de su antigüedad con mugre.

La Secretaría de Cultura representa un riesgo para los monumentos arqueológicos e históricos en ese sentido, porque la iniciativa eliminó el control del INAH sobre éstos, dejando en libertad al futuro secretario para decidir, discrecionalmente, sobre los mismos.

También porque pretende impulsar el turismo cultural, y las zonas arqueológicas están en la mira de este nocivo negocio. La gran inversión del gobierno en megaproyectos para reconstruir con fines turísticos zonas arqueológicas como Monte Albán, Palenque, Chichen Itzá o Uxmal, alteró sus valores históricos. Su uso como escenografía para conciertos desvirtúa su vocación, su uso público, su función como museos y espacios educativos al aire libre y como testimonios históricos.

Casos lamentables también se observan en los llamados Pueblos Mágicos, en donde la reconstrucción e invención de fachadas, andadores y hasta tradiciones acabaron por alterar el entorno urbano auténtico y los vínculos sociales de muchos de ellos. Les robaron la magia que los hacía entrañables, convirtiéndolos en falsas escenografías que defraudan al turista ingenuo.

De ser aprobado sin cambios el dictamen de creación de la Secretaría de Cultura por la Cámara de Senadores, veremos florecer —para vergüenza de quienes la apoyaron— los espectáculos de luz y sonido y conciertos en zonas arqueológicas, el alquiler de museos y monumentos para bodas o negocios y la construcción de parques de diversiones sobre zonas protegidas, como en Cholula.

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Sobre el autor: Gustavo A. Ramírez Castilla es arqueólogo e investigador del INAH en Tamaulipas, especialista en conservación y restauración de bienes culturales inmuebles y director de la Red Mexicana de Arqueología.

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Fuente: CNN México http://mexico.cnn.com/opinion/2015/12/15/opinion-por-que-la-secretaria-de-cultura-es-un-riesgo-al-patrimonio

INBA e INAH, otro negocio más del Peñismo.// Entrevista con Daniel Nahmad

Extraordinaria entrevista con Daniel Nahmad, en el programa Animal Dañero, conducido por Mario Benítez, donde el investigador y secretario de orientación ideológica del sindicato de trabajadores del INAH, expresa de una forma muy clara las consecuencias de la creación de la Secretaría de Cultura en el marco de las políticas económicas neoliberales, enfocadas totalmente a la explotación turística de zonas arqueológicas y los bienes del patrimonio inmaterial de los pueblos en México. Tómense el tiempo de escucharla completa y comparen discursos con el artículo que compartimos anteriormente.//

Piden expertos que Secretaría de Cultura trabaje en la transversalidad y no cree burocracias

PALACIO NACIONAL 2

Por Cámara de Diputados

Expertos en materia de patrimonio histórico y cultura, entre ellos arqueólogos y antropólogos, pidieron a la Cámara de Diputados que en la elaboración de la Ley que crea la Secretaría de Cultura incluyan la transversalidad en rubros como el educativo y el turístico, así como el cuidado y protección de bienes y patrimonios de la humanidad, declarados por la Unesco.

Llamaron a garantizar la protección de los derechos laborales de los trabajadores de diferentes áreas que, aseguraron, en algunos casos tienen 20 años bajo el régimen de honorarios, sin contar con derecho alguno.

Urgieron al Legislativo a reforzar la participación de los pueblos indígenas en este proyecto de marco jurídico, así como el fomento de sus tradiciones y riqueza gastronómica, ya que ayudaría a combatir problemas de sobrepeso y desnutrición.

El presidente de la Comisión de Cultura y Cinematografía, diputado Santiago Taboada Cortina (PAN), indicó que la Secretaría de Cultura es necesaria, pero deben recogerse las opiniones de quienes desarrollan y crean la cultura en el país.

Juan Antonio Meléndez Ortega, diputado del PRI, indicó que la creación de dicha instancia beneficiará al país, sobre todo a los artistas y sus familias. “Es importante que a través de la Secretaría de la Cultura se dé, además, seguridad social para los exponentes musicales”.

“Hay mucha gente que vive del arte musical y desde la nueva dependencia federal se deberán impulsar estímulos para los exponentes nacionales, muchos de ellos muy lastimados en su patrimonio”, consideró.

Del mismo grupo parlamentario, la diputada Araceli Guerrero Esquivel comentó que la creación de dicha secretaría debe ser un hecho consensado para que rinda los frutos esperados. “Será una institución que, además de fomentar la cultura, fortalecerá la educación de los mexicanos”.

La diputada priista María Angélica Mondragón Orozco señaló que la cultura no es un tema de colores, “hay que nutrirlo con propuestas y llevar a cabo acciones”.

Para el funcionamiento de esa dependencia, se le deberá dotar de presupuesto suficiente “a la altura de las necesidades culturales y será responsabilidad de los legisladores realizarlo”.

Del grupo parlamentario del PRD, diputada Cristina Gaytán Hernández, consideró que la cultura lleva muchos años en espera de la construcción de herramientas que la impulsen de forma eficiente.

“Estas consultas son necesarias para crear una ley en la materia, generar una buena política cultural y caminar hacia un desarrollo cultural a nivel nacional”, refirió.

La senadora Blanca Alcalá Ruiz (PRI), presidenta de la Comisión de Cultura, dijo que este grupo de trabajo legislativo recogerá cada una de las inquietudes que los expertos han vertido para incluirlas en el nuevo marco jurídico.

Se dijo a favor de construir la Ley General de Cultura que le dé el andamiaje a la secretaría en la materia. “Estaremos cerca de ustedes para que no se quede como una oportunidad de fin de año, sino como el compromiso de los años que vienen”.

Para el senador Luis Humberto Fernández Fuentes, integrante de la Comisión de Cultura, no se trata de hacer sólo una secretaría, sino su diseño institucional y constituir las soluciones del Estado mexicano para los temas culturales.

Reconoció que existe tensión funcional entre las instituciones del ramo que quieren ser autónomos, pero a la vez requieren de mayor coordinación, porque no hay espacios laborales, ni un mercado abierto para los egresados de las escuelas de los diferentes institutos culturales.

Durante la primera Mesa -Patrimonio cultural y material-, el arqueólogo del INAH, Eduardo Matos Moctezuma, dijo que existen empresas y personas que utilizan la cultura para beneficio propio, mediante construcciones cercanas a las zonas arqueológicas de Monte Albán, en Oaxaca, o en el caso de Teotihuacán, una de servicios establecidos en su interior.

La presidenta del Conservatorio de la Cultura Gastronómica Mexicana, Gloria López Morales, pidió que de aprobarse una nueva secretaría, ésta se enfoque en darle transversalidad al patrimonio cultural con otros órganos de gobierno, y que autogeneran sus propios recursos, dándoles un gran valor estratégico.

Del mismo organismo, su vicepresidenta, Sol Rubín de la Borbolla, lamentó que no se haya tomado en cuenta la cocina tradicional de las distintas regiones de nuestro país, como parte de las políticas públicas y programas sociales enfocados al combate del sobrepeso y la desnutrición.

El poeta y escritor bilingüe náhuatl-español, Natalio Hernández, exigió incluir a los pueblos indígenas en los antecedentes para la creación de la Secretaría de Cultura, y en la consulta, a todos los involucrados en la materia y no sólo a los especialistas, pues de lo contrario sólo se crearía una instancia burocrática.

Pidió que la Cámara de Diputados realice foros regionales por todo el país para conocer las propuestas de todos los interesados.

El etnólogo Sergio Raúl Arroyo planteó que la nueva dependencia haga un trabajo de conciliación laboral, mediante la elaboración de un diagnóstico de la actual situación de los empleados de los diversos institutos culturales. “Hay trabajadores que llevan más de 20 años cobrando como honorarios, sin contar con derecho alguno”.

El secretario de Cultura del DF, Eduardo Vázquez, consideró que debe ponerse en marcha una política transversal que incluya al resto de áreas de gobierno. “La cultura tiene que ser el cuarto pilar del desarrollo y un objetivo junto con la sustentabilidad y la economía”.

El capacitador nacional de CONACULTA, Carlos Lara, resaltó que la cultura es un derecho que reconoce la Constitución y el cual la Corte ha afianzado mediante diversas resoluciones, por lo que con o sin ley, sin secretaría o con ella, ya existen bases para garantizar este derecho; no obstante, enfatizó, se requieren ajustes.

“Celebro que la cultura sea un tema de Estado y ya no de gobierno”, expresó.

Mara Robles Villaseñor, doctora en Cooperación e Intervención Social, de la Universidad de Oviedo, España, precisó: “esta Ley General de Cultura es imprescindible, aunque su proceso de creación podría llevar hasta dos periodos de sesiones ordinarias”. Urgió a hacer una verdadera fusión del binomio educación y cultura, para que en todas las escuelas del país los alumnos tengan clases de música, canto y danza, para generar sociedad.

Del Sistema Nacional de Investigadores, Eduardo Nivón Bolán señaló que hay que aprovechar la experiencia de las instituciones actuales, que tienen décadas de labor, y, sostuvo que deben preservarse los institutos especialistas en sus áreas, como INBA e INAH, entre otros. Reclamó depurar los errores que contiene la actual iniciativa.

El presidente del Consejo Académico de Interactividad Cultural y Desarrollo A.C., Carlos Javier Villaseñor Anaya, informó que el sector presenta una problemática administrativa que ya lleva 25 años de discusión. “No es casual, pero el Legislativo ha hecho sólo dos reformas importantes: una en materia de presupuesto, y la segunda, es la inclusión del derecho a la cultura a nivel institucional”.

Deborah Holtz, directora y editora de Ediciones Trilce, declaró que más que un organismo que inyecte dinero, se necesita uno que gestione y convenza de la importancia de las actividades del sector. “No hay ninguna dependencia que apoye programas que duren varios años”, dijo.

El dramaturgo Nicolás Alvarado se pronunció por “salvar a la cultura de su propia burocracia”, encontrando los mecanismos para lograrlo. Es un factor de desarrollo social y económico que debe discutirse a fondo en términos de políticas públicas.

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Fuente: Boletín N°. 0640 http://www5.diputados.gob.mx/index.php/esl/Comunicacion/Boletines/2015/Diciembre/07/0640-Piden-expertos-que-Secretaria-de-Cultura-trabaje-en-la-transversalidad-y-no-cree-burocracias

Foto: Astrid Cortés.