Foro Jóvenes OCPM / Demandas juveniles a los alcaldes de las ciudades patrimonio mundial

OCPMBLOG

Foto: Inauguración de las conferencias de la OCPM / Autor: ArKeopatías (CC) México 2.5 No-Comercial

Por: Loan C. Aragón

Oaxaca, México. Noviembre 2013.

Después de un sinfín de especulaciones y críticas al Municipio de la Ciudad de Oaxaca y al Gobierno del Estado por habitantes principalmente del Centro Histórico de la ciudad, se llevó acabo el tan esperado evento internacional, el XII Congreso Mundial de la Organización de las Ciudades Patrimonio Mundial Oaxaca 2013. Además del protocolo entre los alcaldes de las Ciudades Patrimonio Mundial, el evento estuvo enriquecido con la participación de académicos, representantes de organismos internacionales y jóvenes estudiantes nacionales y extranjeros, así mismo, se llevaron a cabo actividades para cada uno de los grupos de asistentes, todas con el fin de incrementar el interés de la conservación del patrimonio natural, histórico, cultural, material e inmaterial en las múltiples latitudes del mundo.

En el marco de dicho evento, en el cual se ha determinado que el candidato elegido para la realización del próximo Congreso en el año 2015 es la ciudad de Arequipa, Perú, se llevó a cabo el Foro de Jóvenes de la misma organización, con el objetivo de invitar a la sociedad juvenil a involucrarse con la importancia de la preservación de la herencia patrimonial.

Aun cuando la logística no se distinguió por ser la mejor en tan distinguido evento, la participación de los jóvenes sí. Las conclusiones del Foro de Jóvenes en el XII Congreso Mundial de la Organización de las Ciudades Patrimonio Mundial Oaxaca 2013 fueron sin duda una demanda consiente y con gran valor a cada uno de los alcaldes miembros de la organización. La dinámica consistió en que después de tres días de extensas jornadas de conferencias con temáticas sobre medio ambiente, ámbito urbano, cultura y sociedad, se concluyera con un texto dirigido a los alcaldes, presidentes municipales, prefeitos, intendentes y representantes según el caso, que incluyera diez preguntas construidas y pensadas por los jóvenes estudiantes de arquitectura, urbanismo, arqueología, turismo, entre otras, egresados, profesionales y asistentes que viven la cotidianidad y absorben las necesidades de sus diversas ciudades y patrimonios históricos.

Comenzando con seis voluntarios para guiar la formulación de las preguntas, la participación del resto de los jóvenes se convirtió en una necesidad para exponer sus inquietudes e ideas, se tuvieron como resultado preguntas llenas de significado en respuesta a la dinámica activa que los jóvenes experimentan en sus ciudades. Con gran preocupación los jóvenes realizaban cuestionamientos a una posible crisis patrimonial, ¿cuáles son las estrategias para conservar la identidad cultural ante los flujos globales?, ¿cómo fortalecer la identidad en los niños y las niñas?. En cuanto al sector turístico, se proponía construir un programa de manejo responsable del turista con el objetivo de generar conciencia sobre la experiencia y realidad que podría vivir en el destino elegido, ¿cómo lograrlo?, ¿de qué manera alcanzar una interrelación entre el turista y el ciudadano, pretendiendo difundir y reconocer los valores patrimoniales a partir del conocimiento?

Considerando al individuo como principal agente del patrimonio, los jóvenes cuestionaron el costo de vida en los centros históricos, ¿cómo lograr abaratarlo para no obligar a los habitantes a emigrar a las periferias y así destinarse a perder el contacto con la naturaleza y olvidar la autenticidad del patrimonio material e inmaterial en el que viven? Así mismo, pusieron en duda la ética de los alcaldes o presidentes municipales al actuar sobre inmuebles históricos, apropiándose de ellos convirtiéndolos en negocios incoherentes con el mantenimiento histórico del patrimonio, como estacionamientos o cadenas transnacionales de comida rápida.

La protección de la manifestación material e inmaterial vinculada por la historia depende de la conciencia y la valorización de todas las generaciones ¿qué mecanismos se pueden crear para lograr una correlación con el patrimonio tangible e intangible?, y así que la herencia histórica consiga continuar con la promoción de la diversidad cultural, la interculturalidad, el dialogo entre culturas y la identidad.

Faltaron micrófonos y varias horas para cubrir la extraordinaria participación de los jóvenes en su mayoría provenientes de diversas partes de la República Mexicana, pero en el corto espacio que les asignaron dejaron en claro la urgencia de incluirlos de manera integral desde su formación en las estrategias de evolución y en la realización de los proyectos del gobierno. El documento fue entregado a los alcaldes en la clausura del congreso, esperemos llegue a los escritorios correctos.

Después de esta experiencia, cabe decir que hasta el día de hoy las generaciones que nos preceden han hecho un buen trabajo, han despertado en los jóvenes estudiantes el gusto por la memoria cultural, por el valor a la autenticidad, y conscientes de que si el resto de la sociedad no valora su patrimonio es seguro que su destino es desaparecer y que si se logra lo contrario se reconstruiría ese tejido social que en los mexicanos se ha quebrantado en los últimos años.

Galería completa en: https://www.facebook.com/media/set/?set=a.10152054999490970.1073741847.287917865969&type=1&l=03bfdf384b

Nota: Este texto puede ser compartido bajo una licencia Creative Commons / Autor: ArKeopatías (CC) México 2.5 No-Comercial

SALVADOR DÍAZ BERRIO FERNÁNDEZ [Semblanza]

1

DSC09093

DSC09092

Raúl Martínez Vázquez

La conservación y restauración del patrimonio cultural en México no puede entenderse sin la figura del doctor Salvador Díaz Berrio, quien hace unos días falleció, dejando un gran aporte tanto por sus obras escritas como en enseñanzas a varias generaciones de estudiantes. Arquitecto de origen y con estudios de posgrado en restauración de monumentos en las universidades de Madrid y Roma, el Dr. Díaz Berrio también se destacó como pionero en la formalización de posgrados tendientes a la restauración del patrimonio cultural, tanto en la UNAM, la Universidad de Guanajuato, la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca y por supuesto en la ENCRYM-INAH, donde fue uno de los fundadores de la maestría en restauración de monumentos y por dos periodos fungió como coordinador. Asesor de instancias internacionales como la UNESCO, ICCROM o la OEA en temas relacionados con el patrimonio cultural, uno de sus grandes aportes fue coordinar la elaboración de expedientes de declaratoria de patrimonio de la humanidad para nuestro país.

Tuve la fortuna ser su alumno en la maestría de la ENCRYM, donde llevaba muchos años impartiendo la materia de Teoría de la Restauración; siempre utilizando el sarcasmo y el humor negro, combinaba las clases con sus experiencias de trabajo tanto en México como en el extranjero, recuerdo bien sus fotos de lugares donde fue como asesor internacional, por ejemplo las de Chipre, donde estuvo en medio de una guerra civil u otras de Dubái, cuyos edificios antiguos difieren de la imagen que hoy se maneja de esta ciudad de los Emiratos Árabes Unidos; algo que siempre lo indignó fue el caso del Templo Mayor, pues para él fue injustificado destruir casonas virreinales para sacar a la luz los restos prehispánicos. Nos queda su legado en sus obras impresas, entre las cuales podemos mencionar sus Comentarios a la Carta Internacional de Venecia (ediciones de 1968 y 2005), Conservación de monumentos y zonas monumentales (1976), Conservación del patrimonio cultural en México (1990) entre otros libros e infinidad de artículos en diferentes medios escritos. DESCANSE EN PAZ.

__________

Imágenes: «…son dos fotos que tomé (Raúl) en una exposición de carteles sobre el trabajo del arquitecto benedictino Fray Gabriel Chávez de la Mora, esto fue en Bellas Artes; me llamó la atención en las laminas del reacondicionamiento litúrgico de la capilla del Pocito de la Villa de Guadalupe, ver que los dibujos y fotos eran de Salvador Díaz Berrio, quien para esos años no era la luminaria que llegó a ser después…»

#LasPrestadas: Alteran templo de La Merced, borran arcos del siglo XVII.

tem1

El INAH autorizó la desaparición del triple arco que tenía la fachada del ex convento de La Merced, violando convenios internacionales

Por Luis Carlos Sánchez – 02/05/2013

tem22

CIUDAD DE MÉXICO, 3 de mayo.- Una llana y pesada pared de concreto gris ha sustituido las puertas arqueadas y los ventanales que tuvo la fachada del ex convento de La Merced. Sin importar los convenios internacionales que México ha firmado en materia de restauración, el edificio construido en el siglo XVII y que habitó el artista Gerardo Murillo Dr. Atl (1875-1964) para evitar su destrucción, ha sido modificado en su exterior con la autorización del propio Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Como parte de los trabajos de renovación a que es sometido el edificio desde junio de 2011, el arquitecto Juan Urquiaga Blanco, responsable de las labores, decidió tapiar el triple arco que servía como entrada principal al lugar, una puerta alterna, ocho ventanales y el ojo de buey de la fachada que se construyó al edificio en la primera mitad del siglo XX, además de que modificó la forma que tuvo la portada del inmueble catalogado como Monumento Histórico.

“No porque sea un elemento del siglo XIX o de principios del siglo XX se puede eliminar (…) la decisión contraviene absolutamente la Carta de Venecia y todas las demás cartas firmadas por México, la Convención de Patrimonio Mundial de la UNESCO que muy específicamente habla del valor excepcional, la autenticidad y la integridad como tres valores absolutamente necesarios para mantener el valor de un bien patrimonial”, considera la arquitecta Olga Orive Bellinger, presidenta del Consejo Internacional de Sitios y Monumentos (ICOMOS), sección México.

En su artículo 3, la Carta de Venecia señala que “La conservación y restauración de monumentos tiende a salvaguardar tanto la obra de arte como el testimonio histórico”. Más adelante, en el Artículo 11 agrega: “Las valiosas aportaciones de todas las épocas en la edificación de un monumento deben ser respetadas (…) Cuando un edificio presenta varios estilos superpuestos, la desaparición de un estadio subyacente no se justifica más que excepcionalmente (…) El juicio sobre el valor de los elementos en cuestión y la decisión de las eliminaciones a efectuar no pueden depender únicamente del autor del proyecto”.

La modificación realizada en La Merced, no es la primera que Urquiaga lleva a cabo en inmuebles históricos, el año pasado este diario documentó la alteración que realizó en el Templo de San Pedro y San Pablo Teposcolula, Oaxaca, donde decidió sustituir el retablo principal neoclásico por uno de estilo churrigueresco que pertenecía a un muro lateral (Excélsior 01/10/2012).

“La preocupación de muchos de nosotros era el famoso techo y nunca pensamos que también se estaba haciendo una afectación directa al propio convento, esa es la característica del arquitecto Juan Urquiaga”, agregó Orive. La nueva fachada de la parte que sobrevive del ex convento construido en 1602, es ahora una superficie plana de concreto aplanado en la que sólo se dejó una pequeña puerta cuadrada que continúa sellada hacia el exterior.

El anterior acceso permitía observar desde el exterior parte del claustro conformado por arcos y columnas profusamente ornamentadas e identificadas por algunos especialistas como ejemplo de arte mudéjar. Originalmente, el INAH anunció que el ex convento era restaurado para albergar el Centro Nacional de la Indumentaria, Diseño Textil y Música que sería abierto al público el año pasado.

Con la llegada a la dependencia de Sergio Raúl Arroyo, en diciembre pasado, se anunció que el proyecto inicial sería repensado y se dio marcha atrás con la intención de colocar una estructura metálica para techar el claustro.

ICOMOS, agregó Orive, “tiene gran preocupación de qué está pasando adentro”. Otro de los frentes del edificio da hacia la plaza Alonso García Bravo, donde aún se trabaja. Ante la imposibilidad de conocer lo que sucede en el interior, la presidenta de ICOMOS señaló que el organismo solicitará una visita al lugar para evaluar los trabajos que se han realizado en el interior.

De acuerdo con Raúl Delgado, director de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural del Conaculta, en el recién reinstaurado Consejo de Monumentos ya fue discutido el caso del ex convento.

“El tema de la cubierta se volvió una polémica terrible, la mayoría de los consejeros se opusieron y se inclinaron porque se retirara. La fachada que da a Uruguay fue reformada en los primeros años del siglo XX cuando vivió ahí el Dr. Atl, el trabajo fue para recuperar el espíritu antiguo del edificio, pero la techumbre ya la tenía avanzada, tiene inversión y tiene responsabilidad”, dijo Delgado.

Excélsior buscó ayer la postura del INAH respecto a los trabajos que se han realizado, sin embargo, desde la oficina de comunicación de la dependencia se informó: “Todo está enfocado a la visita del presidente estadunidense Barack Obama”.

Reinstalan Consejo

La restauración del ex convento de La Merced fue ordenada por el ex director del INAH, Alfonso de Maria y Campos, quien respaldó a Juan Urquiaga Blanco. Él es “el mejor arquitecto que tiene el INAH desde hace años, hizo Santo Domingo de Guzmán (…) el arquitecto Urquiaga es quien mejor está reconocido internacionalmente, fue quien hizo la primera restauración de Bellas Artes, restauró el Palacio de Correos”, señaló entonces (Excélsior 24/10/2012).

La gestión de De Maria y Campos fue criticada en materia de restauración. A polémicos casos como el de Puebla, donde se aprobaron proyectos que fueron duramente criticados, se sumó la acusación de desaparecer el Consejo de Monumentos. Con la llegada de Sergio Raúl Arroyo a la dirección del INAH, el cuerpo consultivo ha vuelto nuevamente a funcionar.

El Consejo se reúne ocasionalmente para discutir y conocer los proyectos que tienen que ver con el patrimonio en el país. Ha sido conformado por integrantes del INAH, el INBA, ICOMOS, la Dirección de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural del Conaculta, el Colegio de Arquitectos y los arquitectos Felipe Leal e Isaac Broid.

tem3

Fuente: http://www.excelsior.com.mx/comunidad/2013/05/02/897227?imagen=3#link-content

Conferencias: Planes de manejo y gestión de Centros Históricos Patrimonio Mundial: retos y realidades

Teotihuacán antigua, la ciudad que agoniza

Con este texto [versión original aquí] comenzamos la transcripcón de una serie de reportajes que hemos obtenido de la publicación electrónica Revista Contralínea. Estos textos siguen un enfoque crítico sobre la forma en que «las autoridades» como el INAH y los diversos niveles de gobierno, actúan frente a los graves problemas de conservación en las zonas arqueológicas emblemáticas del país, como Teotihuacan y el Tajín. Muchas de esas veces con omisiones, o más grave aún, francas transgresiones a la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos. Nos permitimos compartir estos textos dada la pertinencia de los temas tratados con relación a la vocación de este blog, en ningún momento tratamos de transgedir algún tipo de derecho de autor y cada una de las opiniones expresadas son responsabilidad de quienes aparecen como autores de las mismas, ArKeopatías no las comparte necesariamente.

_____________________________________

Tras 101 años de su apertura al público, la urbe prehispánica de Teotihuacán se enfrenta al paso del tiempo, la contaminación, el saqueo y la especulación. De la antigua Ciudad Roja, sede del imperio Teotihuacano, hoy se conserva apenas el 20 por ciento; la destrucción y la falta de interés de autoridades, ciudadanos y empresarios la han llevado a un estado de emergencia.

*

Elva Mendoza, enviada/Segunda parte

Teotihuacán, Estado de México. Montado en su bicicleta, Julio Alva viaja todos los días por 30 minutos hasta la ciudad antiguade Teotihuacán. Ahí recubre de cal los pisos como parte de un proyecto de rehabilitación del sistema de drenado para evitar que continúe el deterioro por la humedad en la zona.

“Don Julio es de sangre real”, dice Sergio Gómez, el arqueólogo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), quien está a cargo del proyecto, y explica que el apellido de Julio, Alva, proviene del historiador de origen indígena Fernando de Alva Ixtlixóchitl, nieto del gobernante de Texcoco y poeta prehispánico Nezahualcóyotl.

A sus 71 años, Julio trabaja en la zona arqueológica de Teotihuacán. Desde la década de 1960 colabora en proyectos temporales de investigación, rescate y conservación, por el que le pagan alrededor de 4 mil pesos mensuales. A partir de 1963 participó en el Proyecto Teotihuacán 62-64, el cual tenía por objeto detallar el conocimiento del sitio a través de 11 zonas de excavación.

“Donde quiera que andamos excavando encontramos muertos, puros muertos con sus ofrendas, ollas, cazuelitas, cuentas, sellos largos o redondos”. Durante su labor, se han hecho hallazgos de trascendencia arqueológica y cultural. El que más recuerda es la exhumación de 18 individuos: “Todos con collares y uno con siete mandíbulas humanas de collar”, el cual se puede apreciar en el museo del sitio.

Las manos agrietadas de don Julio son altamente especializadas. Las técnicas que utiliza para “encontrar a los antepasados”, como él mismo define su trabajo, las aprendió con el tiempo y a partir de la observación.

A don Julio nadie le habló de su ascendencia real, tampoco recuerda que su madre o abuela lo llevaran a visitar el sitio. “Habemos mucha gente que no sabemos cómo está por acá y eso que aquí vivimos”.

Vive al pie del cerro, “más allá de San Martín de las Pirámides”, una de las nueve comunidades que se asientan sobre los vestigios de la también llamada Ciudad Roja que, con más de 2 mil conjuntos habitacionales y poco más de 120 mil habitantes, representó la urbe más grande de América antigua.

La ciudad de Teotihuacán se extiende 22.5 kilómetros cuadrados sobre el Valle de México. Únicamente el 20 por ciento (263 hectáreas abiertas al público), de los más de 22 kilómetros cuadrados que abarca,es de propiedad federal. Las tierras sobre las que se encuentran la pirámide del Sol, de la Luna, la Ciudadela y la Calzada de los Muertos fueron expropiadas por el gobierno a un particular en 1964.

El resto, permanece bajo las comunidades vecinas de San Martín de las Pirámides, San Sebastián Xolalpa, San Francisco Mazapa, Santa María Coatlán, Purificación, San Lorenzo Tlalmimilolpan, San Juan Evangelista, San Juan Teotihuacán y Puxtla, algunas de ellas instaladas desde el siglo XVI, según cuenta Alejandro Sarabia, director de la zona arqueológica.

“Debajo delos poblados de San Juan, San Martín y San Francisco, está plagado de vestigios arqueológicos. En 1960 eran pequeños poblados, pero han crecido de tal manera que están ahorcando a la zona central. Es un problema muy grave, hay una fuerte destrucción”, alerta Sergio Gómez.

La mancha urbana de las comunidades ha invadido con permisos y sin ellos la zona B (1 mil 730 hectáreas de propiedad privada y ejidal donde se han encontrado vestigios arqueológicos),y la zona C (1 mil 387 hectáreas definidas como parte de la zona arqueológica con posible existencia de vestigios). Ambas, declaradas áreas de protección mediante decreto presidencial en 1988.

Sarabia asegura que la urbanización moderna (cimentación de casas habitación e infraestructura), abarca alrededor del 30 por ciento de los perímetros B y C, mientras que el 70 por ciento, pese a tener propietarios, se mantiene libre de construcciones. “Es una ventaja; significa que hay un 70 por ciento investigable”.

Sin embargo, día con día la mancha urbana crece. Cuenta Sergio Gómez que la gente construye sus casas los fines de semana o en las noches por temor a que el INAH clausure las obras o expropie sus terrenos. “Hay un enfrentamiento entre la sociedad y el INAH; eso es muy grave”.

Sergio señala que si alguien encuentra vestigios, por ley, tiene que dar aviso al INAH, éste envía personal a recuperar la información y sólo si se trata de un hallazgo importante se expropia. Para el INAH, dice Sergio, el trabajo de recuperación es sistemático y muy delicado, cada casa que se construye con pico y pala implica destrucción.

Para detener la urbanización, Sarabia plantea como estrategia el cabal cumplimiento de la normatividad establecida en el decreto de protección de 1988 por parte de las dependencias municipales, estatales y federales, el cual permite, únicamente y de manera condicionada,construcciones modernas en la poligonal C.

A decir de Sergio Gómez, el decreto de 1988 ha sido utilizado por las autoridades para fomentar la corrupción en los niveles estatal, municipal y federal, y para extorsionar a la gente. “No hay la voluntad política o el interés suficiente; no se han desarrollado las estrategias necesarias para detener el crecimiento de la mancha urbana”.

“Hay fallas. Nosotros aplicamos la normatividad pero no somos quienes dan los servicios públicos; no hacemos los planes de desarrollo urbano; eso ya rebasa nuestra capacidad. Debe haber una mejor coordinación entre las autoridades y el INAH”, señala Sarabia.

Adquisición de tierras

Además de la aplicación de la normatividad y la coordinación con las autoridades, tener la propiedad de las tierras significa para el actual director de la zona arqueológica, la única posibilidad para la conservación de Teotihuacán.

Pese a ello, este año el Instituto únicamente planea la compra de alrededor de 15 hectáreas del ejido Oxtoyahualco, en la comunidad de Purificación y dos colonias modernas,el Mirador y la Nueva Teotihuacán, asentamientos humanos irregulares con servicio de agua potable y luz eléctrica que están dentro del polígono B.

Con la aprobación en 2009 del Fondo Arqueológico por 300 millones de pesos anuales, la Comisión de Cultura en la Cámara de Diputados pretendía que se compraran tierras en zonas arqueológicas.

La intención, dice el arqueólogo Sergio Gómez, era que una parte del presupuesto aprobado por los diputados se usara para la compra de tierras con mayor potencial arqueológico y mayor riesgo en Teotihuacán: “Hasta donde yo sé no se ha comprado ningún terreno”.

Al respecto Gerardo Fernández Noroña, diputado federal, y miembro de la actual Comisión de Cultura dice que en dicha Comisión no tienen conocimiento del caso: “No estaba enterado. Es muy grave. Hay una presión enorme sobre las zonas arqueológicas, y en vez de estar comprando las tierras para reducir la presión sobre los sitios, las autoridades del INAH hacen trácala con el dinero”.

A decir del integrante del Partido del Trabajo (PT), las posibilidades desde el Congreso se reducen a darle seguimiento al caso, exigir a las autoridades competentes que se apliquen los recursos en la compra de tierras, y evitar que el dinero entre al Fideicomiso para el Fomento y la Conservación del Patrimonio Cultural, Antropológico, Arqueológico e Histórico de México.“Esos fideicomisos son el paso previo a que se roben el dinero”.

Turismo cultural

Con 3 millones de visitantes al año, la ciudad antigua de Teotihuacán es la segunda zona arqueológica más visitada en el mundo, tan sólo después de las pirámides de Egipto. Pese a ello, la falta de equipamiento y de servicios no han consolidado a las comunidades aledañas como destino turístico.

Con el fin de impulsar el turismo en la región y de crear el primer corredor turístico cultural en el país, el gobierno del Estado de México, el Fondo Nacional de Fomento Turístico (Fonatur), el INAH y los presidentes municipales de la región convinieron, en 2007,el Programa Regional de Desarrollo Turístico del Corredor Teotihuacán-Acolman-Otumba, para el valle de Teotihuacán, que contempla “el desarrollo” de los siete municipios colindantes a la zona arqueológica: San Martín de las Pirámides, San Juan Teotihuacán, Acolman, Otumba, Axapusco, Nopaltepec y Ecatepec.

El detonante del Programa era la puesta del espectáculo comercial de luz y sonido Resplandor Teotihuacano, promovido en 2008 por el gobernador Enrique Peña Nieto.

El espectáculo, que contaba con presupuesto federal y estatal, consistía en la iluminación de las pirámides del Sol, de la Luna y un tramo de la Calzada de los Muertos, la proyección de un video en una pantalla y un juego de luces sobre las pirámides. Se presentaría dos veces por día durante todo el año y se cobraría a cada persona que quisiera verlo alrededor de 300 pesos, de los cuales 160 serían para el INAH y el resto para gastos de operación y promoción.

Resplandor Teotihuacano fue aprobado por el Consejo de Arqueología del INAH sin que éste tuviera atribuciones para hacerlo. Según explica el abogado Irving Espinosa, las autorizaciones son competencia de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

La perforación de 8 mil 668 hoyos en las pirámides para colocar las 2 mil 167 bases que soportarían los rieles de las lámparas causó,además de daño a las piedras auténticas que las conforman y afectación visual,el descontento de investigadores y expertos.

El Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS, por su sigla en inglés), organismo asesor de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por su sigla en inglés), y delos Estados parte para garantizar el respeto de los sitios inscritos en la Lista de Patrimonio Mundial, después de una visita técnica en la zona, se pronunció por la suspensión del proyecto.

En el dictamen emitido en enero de 2009 el ICOMOS reiteró su preocupación porque el INAH, especialmente, el Consejo de Arqueología “haya emitido de una manera tan ligera su aprobación a un proyecto que constituye una afectación a los valores de autenticidad y visuales del área arqueológica y de sus estructuras más emblemáticas: la Pirámide del Sol y de la Luna”.

El espectáculo, con un cupo para 520 personas, era similar al que se realizó en 1968 en el sitio como parte de la celebración de los Juegos Olímpicos, con sistema de iluminación colocado en canales subterráneos, música de Blas Galindo y guión de Salvador Novo.

A diferencia de aquel proyecto, Resplandor Teotihuacano no contaba con guión alguno. “En tanto no se cuente con ese guión, o si dicho guión no es objeto de una revisión, el proyecto no representará una acción que contribuya a la educación y difusión de esa zona arqueológica, y podría convertirse en un show comercial, ejemplo de la utilización inadecuada de un sitio, basado en consideraciones de lucro y no en su conocimiento y difusión”, condena ICOMOS.

En 2009, trabajadores e investigadores del INAH interpusieron un juicio de amparo y una denuncia penal en contra del proyecto y de las autoridades responsables y ejecutoras de la orden, autorización, aprobación, celebración y firma del convenio que le daba vida al proyecto;contra las autoridades responsables de otorgar permisos, licencias y autorizaciones para realizar construcciones en la zona de monumentos,la orden y aprobación de la autorización para que terceros administren directamente la zona de monumentos arqueológicos, y contra la autoridad responsable por la omisión de proteger y conservar la zona.

Entre los responsables, se señalaba a Felipe Calderón, a Enrique Peña Nieto, a la SEP, al secretario de Turismo, al director general del INAH, a la coordinadora Nacional de Arqueología de esa dependencia, y al Consejo de Arqueología del Instituto.

Luego de casi tres años de litigio, se declaró el no ejercicio en el caso de la denuncia penal,y fue negado el amparo bajo el argumento de que las personas que lo promovieron carecían de interés jurídico, pese a que las leyes (Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos y Ley General de Bienes Nacional)establecen que las zonas y monumentos arqueológicos son bienes nacionales de uso común y dominio público y por tanto, señala Irving Espinosa, cualquiera podría interponer una demanda a favor del patrimonio.

“El argumento es totalmente ilógico, pues según el juez, el único que tiene interés jurídico y por tanto quien debe denunciares el INAH, y es el Instituto quien conjuntamente con el gobierno del Estado de México promovió el espectáculo”, explica Espinosa.

Además, agrega, en este caso los delitos que se cometieron por dañar a las pirámides se persiguen de oficio, no se requería que el representante legal del INAH denunciara.

La presión social obligó al gobierno estatal a detener el proyecto de iluminación y también desató la discusión sobre el llamado “turismo cultural”, y el uso de los bienes del dominio público con valor patrimonial para su explotación comercial.

A decir del abogado Irving Espinosa, el “turismo cultural” es un concepto estrictamente comercial e ilegal que violenta la Ley de Bienes Nacionales, la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, y el Acuerdo por el que los bienes e instalaciones dependientes del INAH no serán utilizados con fines ajenos a su objeto o naturaleza,las cuales no permiten que particulares usen o exploten los bienes.

Publicado en el Diario oficial de la federación en 1997,el Acuerdo prohíbe que los bienes e instalaciones dependientes del INAH sean utilizados con fines ajenos a su protección, investigación, conservación, restauración, recuperación, promoción y difusión.

“El hecho de que terceros usen, disfruten y obtengan ganancias de los bienes propiedad de la nación,instrumentos de conocimiento de la historia y adscritos al sistema educativo nacional,es algo totalmente inconstitucional e ilegal”, asegura Irving.

El Acuerdo,que aún sigue vigente, en su artículo segundo establece, a manera de excepción, que sólo con autorización del secretario de Educación Pública los bienes e instalaciones a cargo del INAH podrán ser utilizados para la realización de actos culturales o cívicos relevantes, a juicio del propio secretario.

Sin embargo, dicho documento no especifica los parámetros para determinar la “relevancia” de los actos que ahí se realicen. Lo que está a discusión, dice Espinosa, es si un concierto es culturalmente relevante o no; y ante la falta de normatividad, la decisión es discrecional.

“Se ha hecho de la excepción la regla. Se administran las zonas arqueológicas como negocio, como salón de fiestas”.

Desgaste

Inscrita en la lista de la UNESCO como Patrimonio Mundial en 1987, la ciudad de Teotihuacán (o “Lugar de los Dioses”, como sería su traducción del náhuatl), una de las ciudades mejor planeadas del mundo antiguo, también enfrenta problemas graves de conservación, dice Alejandro Sarabia.

El arqueólogo asegura que la intemperie, la contaminación, incluida la lluvia ácida, el viento, la radiación solar, son factores que en conjunto han causado la pérdida de pisos originales y murales: “Hay problemas en todas partes, incluso las bodegas de los museos tienen problemas de conservación”.

“Durante 2003 y 2004 estuvimos muy preocupados por los daños tan severos. Todos los días veíamos cómo se caían pedazos de las esculturas”, dice Sergio Gómez, arqueólogo a cargo del proyecto de conservación del Templo de Quetzalcóatl, un espacio dedicado a conmemorar el inicio del tiempo mítico.

Como la mayor parte de las estructuras en la zona arqueológica, el Templo de Quetzalcóatl se ve afectado por la humedad. Su constitución a partir de piedra volcánica y recubrimientos de cal y colores que en algún momento impresionaron a sus antiguos visitantes, la hacen endeble y denotan la urgencia de aplicar programas integrales para evitar su degradación y deterioro, y con ello, la pérdida de información fundamental para entender la historia del hombre.

El actual director de la zona indica que la conservación e investigación de Teotihuacán, una de las ciudades más antiguas de América, y una de las más monumentales obras hechas por el hombre antiguo, es una necesidad y una obligación.

Aunque se sabe que la ciudad fue el desarrollo urbano mejor planificado y más exacto de la antigüedad, que requirió de un conocimiento muy avanzado en ingeniería e hidráulica; que poseía una de las sociedades más complejas en cuanto a su organización social, política y de gobierno; que fue el primer Estado que existió en la época prehispánica, dice Sarabia, de Teotihuacán “sabemos poco”. La ciudad “tiene mucho que aportar a la historia de la humanidad y si la perdemos, perdemos mucho no sólo como mexicanos sino como ciudadanos de este mundo, porque no es posible concebir la historia de este continente sin ella”.

Actualmente en la zona hay tres proyectos de conservación: pintura mural in situ; conservación del Palacio de la Quetzalpapalotl, conservación de la Plaza Oeste en la Calzada de los Muertos, Atetelcoy del Templo de Quetzalcóatl.

Sarabia considera que para salvaguardar los monumentos sería necesario aplicar programas de conservación sistemáticos y permanentes, además de más personal y más recursos: “Necesitaríamos un ejército y mucho dinero, y eso no es posible”.

Fuente: Contralínea 243 / 24 de julio de 2011