#LasPrestadas: ¡El precio de perder una joya! Propuesta de un cambio.

Por Lucía Ganoza

San Sebastián, iglesia ubicada en Cusco se quemó y con ella se perdieron las obras más valiosas que esta tenía. Las obras artísticas que albergaba aportaban un flujo turístico, siendo joya del barroco latinoamericano. Desapareciendo en las cenizas, se desvaneció un activo económico de todos los peruanos, para siempre.Los turistas no sé si vuelvan por una copia!, tal vez los feligreses si, así pues el posible input para nuestra economía no existe más.

san sebast1

san sebast2

Pero, ¿por qué continuamos perdiendo nuestros bienes patrimoniales?

Se necesita innovar políticas nacionales y sectoriales en materia de cultura de la Nación, centrándolas en el cómo preservar con prevención.

NUEVAS PROPUESTAS

Para salvar un bien, primero se debería centrar en: escoger qué salvar como bienes de la Nación, segundo en qué se necesita para poder hacerlo y finalmente: otorgar a este bien el título que lo reconoce como patrimonio nacional. Actualmente esto funciona al revés.

Más allá de los discursos sobre proyectos de Ley para recuperar lo irrecuperable -Diego Quispe Tito no volverá a pintar (pues es ya fallecido)-, o propuestas de como reconstruir las obras de cuyo autor es imposible igualar.

Centrémonos en evitar circunstancias similares, por ello, aquí radica la importancia de que el proyecto de restauración: se oriente a conservar el bien físico y de escoger que conservar.

san sebast3
Imagen 3, fuente: Correo

En Estados Unidos son pragmáticos, eligen qué bienes conservar; ciertamente no protegen el todo. En Italia, en cambio, tutelan todo y no acaban de cubrir el 100% de sus bienes, y eso que a diferencia de nosotros tienen a Fendi, Tod’s y Bulgari de auspiciadores patrimoniales.

Deberíamos a través de los hechos entender nuestros límites como país y, ciertamente, priorizar la seguridad ciudadana, agua y saneamiento; pero a la vez enfocarnos objetivamente en qué podemos salvaguardar y conservar de nuestro patrimonio en cantidades de bienes, y hacerlo realmente bien.

san sebast4
Imagen 4, fuente: La República

Ante los hechos, hemos perdido todos los peruanos, quien es feligrés, quien ama el arte, o quien tiene su negocio cerca a la iglesia en mención; pues al final hemos perdido un bien que es un activo económico nacional y ese valor hoy, literalmente, se hizo humo.

____

Fuente: LGArquitectura.

 

#‎MARTES DE… CARNISALCHICHONERÍA

#‎HoyEnLaFondark‬… #‎MartesDeCarnisalchichonería‬‬ / Lluvia de ‪#‎TextosDeLaCasa‬ carnita textual acompañada de una buena chela… // Cata: Una Raramuri Imperial Stout con sabor fuerte al final, igual que los «golpes en la vida que yo no sé…» una entrada de Verónica Chirinos sobre la protección del patrimonio arqueológico en Perú.///// http://wp.me/pGVwp-1Ry ¡Salud!

DE LA CASA #4: HAY GOLPES EN LA VIDA, TAN FUERTES… YO NO SÉ / VAC.

num4

Por Verónica Chirinos

Nos sucede frecuentemente y no sólo en temas relacionados con la protección del patrimonio cultural de la Nación. Cada día nos topamos con una o más noticias sobre las medidas que se toman luego de un atentado, luego de la tragedia, luego de cometido el delito. Tendemos siempre a esperar que pase lo peor para reaccionar, o quizá se trate solamente de algo tan simple como la incapacidad para controlar el comportamiento humano, la incapacidad para adelantarnos a los hechos, la incapacidad para prever los golpes, sumada a ella nuestra ingenuidad.

pinta 12 ángulos

En la madrugada del día 9 de marzo, un sujeto aprovechó la ausencia de testigos (salvo una cámara de vigilancia) y realizó una pinta con aerosol en la denominada “Piedra de los Doce Ángulos”, símbolo del genio arquitectónico del Imperio de Tahuantinsuyo que formó parte de la residencia de Inca Roca y que representaría también a las doce familias que conformaban el Imperio. Hoy en día, el edificio donde se está la piedra es el lugar donde se encuentra el Palacio Arzobispal del Cusco y su respectivo museo. Ahora bien, por lo que he podido apreciar del video donde se le capta realizando la infame pinta, el sujeto tenía pleno conocimiento de lo que estaba haciendo… no por nada estaba encapuchado, no por nada aprovechó la falta de testigos, no por nada realizó la pinta precisamente al medio de la Piedra de los Doce Ángulos.

La Piedra de los Doce Ángulos, por su ubicación en plena vía pública (Calle Hatun Rumiyoc), siempre ha sido vulnerable a cualquier tipo de afectación, sin embargo, paradójicamente hacía realidad el sueño de los que trabajamos con y para el patrimonio cultural: el acceso simple y gratuito al conocimiento y apreciación del legado prehispánico en un contexto de cotidianeidad. Miles de personas cada año se retratan con este hermoso símbolo incaico dentro de una dinámica turística, otros miles que viven y trabajan en Cusco pasan cada día por su lado y la contemplan… como quien recuerda que todo lo que existe proviene de algo y que siempre hay una historia detrás de todo; finalmente, hay algunos que siempre querrán indagar más y se harán preguntas del cómo, el cuándo y el por qué. Mientras tanto, esta enigmática piedra seguiría allí dispuesta a inspirarnos algo, por pequeño que sea, pero siempre algo constructivo… No esperábamos para nada que sucediera lo que sucedió, como no esperamos ni deseamos nunca ser testigos del maltrato.

Entonces, yo me pregunto ¿Qué estamos haciendo mal? ¿Qué impulsó a este sujeto a dañar lo que es suyo? ¿Con qué afán hizo lo que hizo? ¿Será acaso con el mismo afán de quienes dañaron otros muros incaicos de la misma forma y cada vez con mayor frecuencia? ¿Será con el ánimo de sentirse superior ante el pasado? Yo no lo sé, pero estoy segura que contamos con legislación suficiente para que esta persona asuma la consecuencia de sus actos. Se realizarán las investigaciones respectivas, con suerte se identificará al sujeto y se le hará responsable del delito; con más suerte se revertirá el daño en la piedra y volveremos a contemplarla… ¿Y luego, qué? ¿Se situarán permanentemente dos policías flanqueando la Piedra de los Doce Ángulos? ¿Se colocará una lámina o vidrio protector sobre esta? ¿Se cerrará la calle Hatun Rumiyoc? Ya ha pasado antes con otros espacios patrimoniales, que a causa del vandalismo se ha visto necesario cerrar su acceso al público y con eso, considero personalmente, se da la grave señal de estar perdiendo la batalla.

Quienes comentan la noticia piden vigilancia permanente y capacidad de reacción inmediata. Se propone también la aplicación de penas carcelarias y multas más fuertes y hasta se ha hablado de calificar estos delitos como traición a la patria. No faltan quienes se rasgan las vestiduras y ven como único problema el revertir en el acto la pinta de aerosol y aquí no pasó nada. Una propuesta interesante es la creación de una fiscalía especializada contra los delitos al patrimonio cultural y claro está, desarrollar un “agresivo programa de difusión y sensibilización” (A ver si siendo agresivos, nos resulta mejor la sensibilización…). Opino que podemos hacer todo eso y más. Opino que si bien siempre esperamos a que el plato se rompa, en lugar de ponerlo a buen recaudo, existen los medios para restaurar el plato y volverlo a usar. Lo lamentable de todo esto es que ya sucedió, que siempre está sucediendo de una y mil maneras que no siempre son noticia, que no fuimos capaces de preverlo, que es una historia a la que cada vez nos acostumbramos más y que nos deja el mal sabor y la pena de estar perdiendo la guerra contra el olvido.

Personalmente siento que el día 9 de marzo alguien que aún no es identificado le dijo NO a su historia o a la historia de los demás (que es igual de triste), le dijo NO a la memoria colectiva y le dijo NO al respeto por los símbolos de una sociedad. Ante la pena que ello me causa, recordé las líneas del poema Los Heraldos Negros de César Vallejo, que al recitar «…son las crepitaciones de algún pan que en la puerta del horno se nos quema…» me hizo pensar en que justo en aquellos momentos en los que uno cree que vamos venciendo al olvido, en aquellos momentos en los que estamos casi seguros de que el patrimonio cultural significa algo para todos, justo ahí, siempre termina asomando un golpe, que es tan fuerte… yo no sé.

__

ArKeopatías opera bajo una licencia Creative Commons, Atribución-NoComercial 2.5 México, por lo que agradecemos citar la fuente de este artículo como: Proyecto ArKeopatías./ “Textos de la casa #4″. México 2014. https://arkeopatias.wordpress.com/ en línea (fecha de consulta).