DE LA CASA #60: CONSERVACIÓN DEL PATRIMONIO CULTURAL DEL VALLE DE SAN LORENZO / NF.

Somos un grupo de artistas trabajando de forma independiente en nuestra comunidad, participando desde hace 10 años en el proyecto “Conservación del Patrimonio Cultural del Valle de San Lorenzo”, con la visión de promover, fomentar la recuperación, preservación de técnicas y diseños tradicionales de la alfarería, así como la construcción de un Museo de Sitio como una labor de promoción de eventos que contribuyen a enriquecer la manifestación cultural de nuestras comunidades.

Todas estas experiencias forman un proyecto cultural comunitario que inicio de la recuperación de artesanías con material natural en un ejido cercano a nuestra comunidad con el propósito de recuperar algunos diseños prehispánicos.

Es posible gracias a los jóvenes  que participan en nuestras actividades, porque son ellos mismos quienes, con el empeño que le dan a su actividad y los productos que generan, nos han brindado el espacio  en diferentes exposiciones, por ejemplo:

· Encuentro Yoreme en el 2014 y 2015
· La Expo Agro en 2011 y 2015
· Exposición CROC, Jalisco 2014
· Certamen Nacional de Cerámica 2014, Tlaquepaque, Jalisco.

El Proyecto Inicio en 2009 con la Rehabilitación de la Casa Ejidal de San Joaquín y la creación de un huerto comunitario para sembrar materias primas necesarias en a producción de artesanías. Así sucesivamente la idea original fue transformándose hasta llegar a la búsqueda de material de arcilla cerca de ríos, lagunas, el mar y en algunas partes de la sierra, encontrando diferentes tipos de materiales plásticos.

Investigamos y experimentamos con arcillas locales recuperadas en colectivo por niños y jóvenes, creando piezas cocidas a leña sobre horno desmontable de ladrillos. Mediante esta actividad en la comunidades, nos proponemos rescatar tanto las técnicas ancestrales de reproducción de piezas de barro, así como la utilización de herramientas prehispánicas y estimular la producción artística en el ramo artesanal con materiales naturales. Continuando con la búsqueda de colorantes naturales para la decoración final.

Con el paso del tiempo todas y cada una de estas experiencias que fueron perfeccionándose, así como cada parte del proceso, desde la elaboración de piezas de arcilla, la extracción, limpieza, deshidratación, amasado y la quema tradicional a leña, se han documentado por medio de fotografías y videos como las que se muestran en esta entrada.

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ArKeopatías opera bajo una licencia Creative Commons, Atribución-NoComercial 2.5 México, por lo que agradecemos citar la fuente de este artículo como: Proyecto ArKeopatías./ “Textos de la casa #60″. México 2014. https://arkeopatias.wordpress.com/ en línea (fecha de consulta).

Primer Simposio de Arqueología // XXVI Festival del Quinto Sol

simposio cartel 5to sol

El Centro Cultural Mexiquense Bicentenario, la Cooperativa Cultural Ákani y el Proyecto ArKeopatías, invitan al:

Primer Simposio de Arqueología en el marco del XXVI Festival del Quinto Sol

Jueves 21 de marzo de 2013 / Centro Cultural Mexiquense Bicentenario / Auditorio de la Biblioteca.

Programa

12:00 hrs. Los Instrumentos Musicales arqueológicos de Mesoamérica y el Norte de México / Alejandro Néstor Méndez Rojas

12:30 hrs. La música en la obra de Fray Bernardino de Sahagún / Ángel Agustín Pimentel Díaz

13:00 hrs. sesión de preguntas

13:10 hrs. Paisaje ritual y conformación sociopolítica del Altepetl teotihuacano del siglo XVI / Juan José Guerrero García

13:40 hrs. La peregrinación mexica al monte Tláloc / Héctor Manuel Espinosa Vázquez

14:10 hrs. Arqueología de alta montaña en México y Sudamérica: de logro deportivo a ciencia / Gracia Sara Vargas Carbajal

14:40 hrs. sesión de preguntas

14:50 hrs. Cerámica Prehispánica, una forma de conocer nuestro pasado / Paola Priscilla González Pérez

15:20 hrs. Skateboarding… entre asfalto y rampas. Una forma de vivir la ciudad / Fátima Cárdenas Ramírez

15:50 hrs. sesión de preguntas

16:00 hrs. cierre

Esperamos su asistencia!

Xuenkal

Por Lizazu

XUENKAL, Yucatán

La antigua ciudad de Xuenkal está localizada en la llamada región de Cupuli en el Estado de Yucatán, a 40 km al noreste de Chichen Itza y 25 km al oeste de Ek Balam. Su cronología abarca desde el Clásico Temprano hasta el Clásico Terminal y posiblemente Posclásico, con componentes e indicadores que muestran una ocupación Cehpech y Sotuta en las estructuras principales.

Una de las estructuras más antiguas es una pirámide de 29 metros de altura (estructura FN-40) situada en el centro ceremonial del sitio, que data del Clásico Temprano. Otra de las construcciones de mayor relevancia es el llamado Palacio, un edificio residencial de elite de dos cuerpos con cuartos abovedados (FN-84). Está fechado para el Clásico Temprano, pero se han detectado componentes arquitectónicos tanto Cehpech como Sotuta.

Xuenkal presenta elementos arquitectónicos interesantes de tipo defensivo. Se puede observar un muro que rodea casi por completo del centro del sitio, con una extensión de aproximadamente 7.5 hectáreas. También se pueden observar paredes de tipo defensivo en pequeños segmentos que unían diferentes edificios. La fortificación se extendió por casi todo el sitio, circundando el grupo del Palacio y otra serie de plataformas Sotuta. Sin embargo la muralla excluye la estructura FN-40.

En la arquitectura de Xuenkal se observan rasgos del estilo Puuc asociados a la cerámica Cehpech para el Clásico Tardío. De acuerdo con la evidencia de la esfera Cehpech se ha sugerido que Xuenkal pudo haber compartido fuertes lazos con sus vecinos Ek Balam, Cobá y Kulubá que también compartieron este complejo.

Por otro lado, se ha registrado una importante ocupación Sotuta que corresponde al Clásico Terminal, contemporáneo con Chichén Itzá. Sin embargo hasta el momento no se han encontrado características arquitectónicas bien definidas asociadas a Chichén dada su influencia y poder durante este periodo. Lo que si se tiene bien definido es la presencia de bienes de intercambio como obsidiana del Centro de México y cerámica Tohil Plomizo.

Gracias al análisis cerámico, se pudieron reconocer cuatro horizontes cerámicos de manera tentativa: Horizonte Nabanché Tardío (400 a.C. – 250 d.C.), Horizonte Cochuah (250 – 600 d.C.), Horizonte Cehpech – Sotuta (800 – 1100 d.C.). Los primeros resultados muestras una posible presencia de materiales del Posclásico representados por los grupos cerámicos Mama y Navula.

En resumen, con el acelerado crecimiento de Chichén Itzá, algunos centros regionales vecinos siguieron siendo ocupados “con poblaciones que residían permanentemente y que participaron en cierto grado de la vida económica, cultural y política de la capital del Clásico Terminal.” (Manahan y Ardren 2010: 30). En Xuenkal se cuenta con datos suficientes para pensar en una ocupación permanente como centro regional de las llanuras del norte de Yucatán y formando parte de la esfera política y económica con sede en Chichén, ya que culturalmente parece tener características propias e independientes y por lo tanto no compartidas con aquella antigua ciudad, tal vez debido a “la persistencia local que contaba con una larga residencia en el sitio, o tal vez debido a las estrategias económicas empleadas a lo largo de las redes de comercio que fomentaron poblaciones leales dentro de la red regional.” (Ibid.: 20).

Tomado de Transformación en el tiempo: definiendo el sitio de Xuenkal, Yucatán, durante el Periodo Clásico Terminal, Manahan, T. Kam y Traci Ardren, Estudios de Cultura Maya XXXV. pp. 11-32.

i Esta región se caracteriza por tener una captación de agua mayor a la del promedio de la península, con suelos más ricos en depresiones naturales conocidas como rejolladas. Actualmente se practica el cultivo de productos como el plátano y de acuerdo con investigaciones arqueológicas, en época prehispánica se utilizaron para el cultivo de cacao.

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Nota del editor: El reporte del trabajo de campo durante la temporada 2005 puede consultarse en línea desde la página de FAMSI o de click aquí. Para ver una imagen del conjunto arquitectónico seguir esta liga.

Los habitantes del Istmo y los mayas…

Por Marcus Winter[1] y Marisol Yadira Cortés Vilchis[2]

 

Los habitantes del Istmo y los mayas en tiempos prehispánicos

Desde hace aproximadamente 4 mil años han existido tres principales grupos lingüisticos indígenas en lo que ahora es el sur de México. Los habitantes del Istmo de Tehuantepec son hablantes de lenguas mixe-zoques; sus vecinos al este, hoy Chiapas y Guatemala, hablan lenguas mayenses; mientras que las lenguas otomangues se hablan en la actual región de los altos de Oaxaca. Cómo interactuaban estos grupos que no compartían la lengua es un tema para la arqueología.

 

Sabemos poco de las relaciones entre los mixe-zoques y los otomangues. Tanto la historia como los estudios lingüisticos demuestran que siglos antes de la llegada de los españoles los zapotecos de Valle de Oaxaca invadieron la región del Istmo oaxaqueño. Los datos arqueológicos lo confirman. Durante nuestras exploraciones arqueológicas en 2006 en el valle de Jalapa del Marqués, hayamos una casa con elementos similares a las residencias zapotecas en los Valles Centrales, por ejemplo: dos cuartos separados por un patio, un entierro humano en posición extendida, comales delgados y cajetes de cerámica gris con tres soportes efigie.

 

En contraste, el intercambio de bienes entre los mayas y los dos grupos de Oaxaca prueba las relaciones enrte éstos. Intercambio eventual entre grupos mayas y grupos mixe-zoques se remonta hasta 3 mil años antes del presente. Los Habitantes del sur del Istmo recibían obsidiana de los yacimientos de Jilotepeque y el Chayal, ubicados en Guatemala y presumiblemente controlados por grupos mayas; siglos más tarde, en el Istmo adoptaron un estilo de hacer figurillas de barro parecido al de pobladores de Tabasco y Campeche; posiblemente hubo una incursión de los mayas en esta región oaxaqueña. Alfonso Caso y sus ayudantes encontraron en Monte Albán un fragmento de un vaso cerámico policromado, importado mediante el Istmo. Un fragmento similar fue encontrado en 1972 por Judith Zeitlin en el sitio Saltillo cerca de Juchitán.

 

Documentamos intercambio con los mayas a una escala mayor en 2004, con nuestras excavaciones en el sitio Paso Aguascalientes y en el valle de Jalapa del Marqués. Enfrente de un pequeño templo, uno de nosotros (MYCV) halló una ofrenda con 5 vasijas completas y 48 rotas, de una cerámica distintiva llamada Plomiza Tohil (Tohil Plumbate) y objetos de jadeita importada e la región maya. Estudios geográficos y análisis químicos de la composición del barro demuestran que la Plomiza Tohil fue producida en el extremo sureste de México por el río Cahuacán, cerca del Pacífico y la frontera con Guatemala.

 

La cerámica Plomiza destaca por su lustrosa superficie de color anaranjado y gris. Las vasijas son pequeñas, lo que facilita su transportación. Hay cajetes, vasos y también botellones y tecomates con efigies de animales como felinos, sapos y ranas. Este material fue sumamente cotizado entre 900 – 1100 años d.C. Y exportado desde el Soconusco hasta lugares tan lejanos como Chichén Itzá, Tula y el occidente de México. Asociado a las vasijas Plomiza, el Paso Aguascalientes aparecieron placas de jadeíta finamente trabajadas e implementos de obsidiana, todo al parecer de origen maya. Creemos que este intercambio fue organizado y controlado por la élite de habla mixe en Paso Aguascalientes. Los bienes tal vez fueron transportados por medio de canoas en los esteros y las lagunas interconectadas a lo largo de la costa del Pacífico, desde el Soconusco hasta el Istmo sur. ¿Quiénes movieron los bienes? ¿Mayas, mixes o quizás comerciantes huaves?

 

Hace años en Monte Albán, Caso y sus colaboradores encontraron dos vasijas tipo Plomiza Tohil, casi iguales a las de Paso Aguascalientes; lo más probable es que hayan llegado a Monte Albán mediante este lugar. Así fue, entonces, que los antiguos mixe-zoques del Istmo oaxaqueño practicaban intecambio con sus vecinos mayas al este y transmitían elementos culturales mayas a los altos de Oaxaca, y tal vez más allá.


Nota del editor: Texto tomado de la revista El Jolgorio Cultural Año 3. Núm.26. Junio 2010 http://jolgoriocultural.wordpress.com

[1]Arqueólogo Centro INAH Oaxaca.

[2]Pasante de Arqueología por la Escuela Nacional de Antropología e Historia.

Foto: Wikipedia [http://es.wikipedia.org/wiki/Cer%C3%A1mica_Tohil_Plomiza]

 

Marcus Winter[1]

Marisol Yadira Cortés Vilchis[2]

 

Desde hace aproximadamente 4 mil años han existido tres principales grupos lingüisticos indígenas en lo que ahora es el sur de México. Los habitantes del Istmo de Tehuantepec son hablantes de lenguas mixe-zoques; sus vecinos al este, hoy Chiapas y Guatemala, hablan lenguas mayenses; mientras que las lenguas otomangues se hablan en la actual región de los altos de Oaxaca. Cómo interactuaban estos grupos que no compartían la lengua es un tema para la arqueología.

 

Sabemos poco de las relaciones entre los mixe-zoques y los otomangues. Tanto la historia como los estudios lingüisticos demuestran que siglos antes de la llegada de los españoles los zapotecos de Valle de Oaxaca invadieron la región del Istmo oaxaqueño. Los datos arqueológicos lo confirman. Durante nuestras exploraciones arqueológicas en 2006 en el valle de Jalapa del Marqués, hayamos una casa con elementos similares a las residencias zapotecas en los Valles Centrales, por ejemplo: dos cuartos separados por un patio, un entierro humano en posición extendida, comales delgados y cajetes de cerámica gris con tres soportes efigie.

 

En contraste, el intercambio de bienes entre los mayas y los dos grupos de Oaxaca prueba las relaciones enrte éstos. Intercambio eventual entre grupos mayas y grupos mixe-zoques se remonta hasta 3 mil años antes del presente. Los Habitantes del sur del Istmo recibían obsidiana de los yacimientos de Jilotepeque y el Chayal, ubicados en Guatemala y presumiblemente controlados por grupos mayas; siglos más tarde, en el Istmo adoptaron un estilo de hacer figurillas de barro parecido al de pobladores de Tabasco y Campeche; posiblemente hubo una incursión de los mayas en esta región oaxaqueña. Alfonso Caso y sus ayudantes encontraron en Monte Albán un fragmento de un vaso cerámico policromado, importado mediante el Istmo. Un fragmento similar fue encontrado en 1972 por Judith Zeitlin en el sitio Saltillo cerca de Juchitán.

 

Documentamos intercambio con los mayas a una escala mayor en 2004, con nuestras excavaciones en el sitio Paso Aguascalientes y en el valle de Jalapa del Marqués. Enfrente de un pequeño templo, uno de nosotros (MYCV) halló una ofrenda con 5 vasijas completas y 48 rotas, de una cerámica distintiva llamada Plomiza Tohil (Tohil Plumbate) y objetos de jadeita importada e la región maya. Estudios geográficos y análisis químicos de la composición del barro demuestran que la Plomiza Tohil fue producida en el extremo sureste de México por el río Cahuacán, cerca del Pacífico y la frontera con Guatemala.

 

La cerámica Plomiza destaca por su lustrosa superficie de color anaranjado y gris. Las vasijas son pequeñas, lo que facilita su transportación. Hay cajetes, vasos y también botellones y tecomates con efigies de animales como felinos, sapos y ranas. Este material fue sumamente cotizado entre 900 – 1100 años d.C. Y exportado desde el Soconusco hasta lugares tan lejanos como Chichén Itzá, Tula y el occidente de México. Asociado a las vasijas Plomiza, el Paso Aguascalientes aparecieron placas de jadeíta finamente trabajadas e implementos de obsidiana, todo al parecer de origen maya. Creemos que este intercambio fue organizado y controlado por la élite de habla mixe en Paso Aguascalientes. Los bienes tal vez fueron transportados por medio de canoas en los esteros y las lagunas interconectadas a lo largo de la costa del Pacífico, desde el Soconusco hasta el Istmo sur. ¿Quiénes movieron los bienes? ¿Mayas, mixes o quizás comerciantes huaves?

 

Hace años en Monte Albán, Caso y sus colaboradores encontraron dos vasijas tipo Plomiza Tohil, casi iguales a las de Paso Aguascalientes; lo más probable es que hayan llegado a Monte Albán mediante este lugar. Así fue, entonces, que los antiguos mixe-zoques del Istmo oaxaqueño practicaban intecambio con sus vecinos mayas al este y transmitían elementos culturales mayas a los altos de Oaxaca, y tal vez más allá.


[1]Arqueólogo Centro INAH Oaxaca.

[2]Pasante de Arqueología por la Escuela Nacional de Antropología e Historia.

Congreso Internacional de Mayistas