DE LA CASA #122: LA BATERÍA DE ANTÓN LIZARDO COMO PARTE DEL SISTEMA DE DEFENSA DEL PUERTO DE VERACRUZ/ MHV.

Por Martha Judith Hernández Velasco

Panorama histórico

Con la llegada de los españoles a las costas de lo que actualmente conocemos como Golfo de México, se abrió paso a un sistema de intercambio material e ideológico entre lo que sería la Nueva España y Europa. De esta forma la Villa Rica de la Veracruz (desde su fundación y hasta su establecimiento en lugar definitivo frente a la Isla de la Gallega) se revistió de importancia al convertirse en punto estratégico, puerto al que arribaron navíos que pronto fueron codiciados por los corsarios que deseaban apropiarse de los productos que ellos transportaban.

La preocupación central de la Corona Española era asegurar el flujo de las riquezas hacia la Península Ibérica, esto requería la protección de los puertos y las rutas marítimas. Las naves españolas zarpaban de Sevilla y, tras cruzar el Atlántico, se dirigían a los principales puertos del Caribe y el Golfo de México: por Cartagena de Indias salían las riquezas de Sudamérica y se convertía en el mayor punto de comercio de esclavos traídos del continente africano; Portobelo fue puerto de salida del oro peruano; de Campeche salían las maderas preciosas y el palo de Campeche; y a través de Veracruz se mandaban los recursos minerales hallados bajo el suelo de la Nueva España (Rodríguez, 2013:4).

Para garantizar el flujo de las mercancías se adoptaron dos estrategias: una vinculada con las embarcaciones en altamar y como respuesta al incremento de la piratería, esta consistió en un sistema de convoyes denominados “la flota española del caribe” o “flota de indias”, embarcaciones que fueron utilizadas para el transporte de una gran variedad de artículos y personas; este sistema se mantuvo entre 1566 y 1790. Una segunda estrategia fue fortificar los principales puertos en las costas del golfo de México y el mar Caribe, sin embargo, la problemática exigía abordarla en tres niveles: continental, regional y local. Para ello, Felipe II creó el cuerpo de ingenieros militares que trabajó en la planeación y realización de las obras (Idem).

El sistema defensivo de Veracruz, para la ciudad consistió en un sistema amurallado, en la Isla de la Gallega se construyó la Fortaleza de San Juan de Ulúa, mientras que a lo largo de la costa  se construyeron, fuertes, baterías y fortines ubicados en lugares estratégicos para la vigilancia y protección de la ciudad. San Juan de Ulúa se ubica sobre el islote arrecifal de La Gallega, construida entre los siglos XVI al XVIII. Esta edificación formó parte de un conjunto de fortificaciones denominado Escudo Antillano emplazado en el golfo de México y mar Caribe, cuya función era esencialmente de control de entradas y salidas en el sistema comercial oceánico; además de estar localizadas como puntos estratégicos en las rutas marítimas ya que servían para proteger, controlar y administrar los envíos de oro, plata y otras mercancías con destino a España; así como una forma de dominar el territorio frente a los rivales europeos, Inglaterra, Francia y Holanda, principalmente. Este Escudo Antillano constituía un arco defensivo en el mar de las Antillas y golfo de México desde Florida (USA) hasta Cartagena de Indias (Colombia), con fortificaciones tanto en tierra firme como en las costas insulares (Montero, 2009).

Piratas

Se tiene el registro de dos ataques de piratas a Veracruz, el primero efectuado por el inglés John Hawkins en 1568 y el segundo en 1683 por parte del caballero de Granmont y Lorenzo de Graff “Lorencillo” con un grupo de 1200 hombres que desembarcaron muy cerca del puerto desatando destrucción y saqueo de la ciudad.

Posterior al ataque de Lorencillo se reforzó la defensa de Veracruz, en 1692, con la realización de obras en la Fortaleza de San Juan de Ulúa a la que se añadieron dos baluartes, además se trabajó en las murallas de la ciudad. En el siglo XVIII se continuó perfeccionando el sistema de  defensa de Veracruz con la construcción de nuevas fortificaciones, las cuales se… 

“agruparían en dos objetivos defensivos acordes con la realidad belicista que predominaba. El primer proyecto fue elaborado sobre el fundamento de impedir un desembarco por algún lugar de la costa de Sotavento. Con ese propósito se iniciaron los esfuerzos por fortificar algunas desembocaduras de ríos como Alvarado y Coatzacoalcos y zonas de trascendencia táctica. Nos referimos a Mocambo y Antón Lisardo” (Pérez, 1999:16).

La materialización de dicho proyecto tuvo varias etapas que abarcó desde 1737 hasta finales del siglo, que es el periodo en que se construyó esta batería.

Antón Lizardo en las fuentes históricas

La batería de Antón Lizardo se localiza en la localidad del mismo nombre en el municipio de Alvarado, Veracruz; sobre la calle Azueta sin número, entre las calles 5 de mayo e Independencia en el centro de dicha localidad.  Esta construcción se encuentra registrada por la Coordinación Nacional de monumentos Históricos, en el Inventario de Monumentos Históricos Inmuebles de Propiedad Federal, con el número clave 3001100030001, y fechada para el siglo XVII.

La presencia del nombre de “Punta de Antón Lizardo” en fuentes históricas del siglo XVIII, es recurrente, sobre todo al referirse a zonas propicias para el desembarco de naves y protección del puerto de Veracruz. En un texto con fecha de 1746 y titulado Theatro Americano, encontramos una descripción general de los reinos y provincias de la Nueva España y sus jurisdicciones, escrito por Don Joseph Antonio de Villa Señor y Sánchez, sobre sitios de importancia en la costa, hace mención de la ubicación de Antón Lizardo:

“Ay de distancia de este parage tres y media leguas corriendo la costa por el noreste sureste a la punta que llaman de Lizardo, distante de Boca del Rio tres leguas y seis y media de la Ciudad (Veracruz) y a distancia de dos leguas de dicha Punta, se halla un caudaloso arroyo conocido con el nombre de río Salado” (Villa Señor y Sánchez, 1746:276).

Por otro lado, en el Archivo de Simancas se ubica un “Plano marítimo de Veracruz, su puerto y costa desde Punta  Gorda hasta la Punta de Antón Lizardo”, fechado en 1764, esta carta señala con precisión los islotes, bajos y arrecifes. En el texto señala:

“Descripción del Puerto de la Nueva Veracruz en el Reyno de Nueva España; Contiene desde Punta Gorda hasta la Punta de Antón Lizardo; Reconocido y sondeado vltimamente el fondeadero de la Ysla de Sacrificios, Voca del Río, Medellín y sus Ynterioridades (sic) como también la Ensenada que ay entre la Punta de Mocambo y la de Antón Lizardo la qual es Limpia, Capaz para Navíos y el fondo arena menuda” (AGS, Marina 391, tomado de Calderón, 1968:32).

En este texto se anota la idoneidad de Antón Lizardo para el fondeo de navíos.

En cuanto a su construcción, en 1771 Miguel del Corral proponen dos proyectos para fortificar la Punta de Antón Lizardo, al respecto del área para ubicarla menciona:

“en toda la costa de Veracruz a Alvarado no hay paraje más a propósito para practicar un desembarco que desde la Punta de Antón Lizardo hasta el rincón de Vajo que dista legua y media a sotavento de dicha Punta, se hallan en esta distancia las Isletas de la Herradura Salmedina el Criso La del Medio e Isla Blanca separadas de tierras tres quartos (sic) de legua una legua y media las que con sus Arrecifes forman un Puerto u abrigo para cualquier Escuadra por numerosa que sea tanto mas seguro que el Puerto de la Veracruz. […] Practicando el desembarco cualquier enemigo ya dueño de este importante Puesto queda cortada la comunicación con Alvarado que es el conducto por donde se provee la Veracruz con mas facilidad de maíces, frijol, carne, aves y mariscos y al enemigo no le será difícil proveerse de carne fresca hallándose en la corta distancia desde Veracruz a este paraje de las Haciendas”  (Foja 2, 3).

En este mismo texto se presenta un presupuesto sobre los gastos para la construcción en forma Hexagonal, con el subtítulo de Cálculo prudencial del semiexagono (sic) propuesto, que asciende a un millón doscientos cincuenta y un mil cuatrocientos noventa y cinco pesos (1,2510495 pesos).

El segundo proyecto se reduce a una Torre de 60 varas de diámetro con su foso camino cubierto y explanada capas de 20 cañones de cualquier calibre […], alojamiento para 200 hombres con almacenes de polvora y víveres para dos meses” (Ibid, foja 5). Cálculo prudencial de la torre: trescientos dos mil seiscientos sesenta y cinco pesos.

A finales de 1792, Miguel del corral escribe una relación de la situación de las fortificaciones de Veracruz y sus costas, en la hoja 10 se menciona: “A 4 leguas de la misma Punta de Mocambo está la de Antón Lizardo y a distancia de esta de a 1500* 1800* y 2000* varas al frente hai Callos Islotes Bajos y Arrecifes que conforman una gran Bahia, con abrigo de mar y poco o ninguno de los Vientos en particular para Baxeles grandes” (AGN-AHH)

En el año de 1860 figura Antón Lizardo, por ser parte en un posible ataque al Puerto de Veracruz, al respecto Leonardo Pasquel menciona:

El incidente naval de Antón Lizardo –hermosa bahía frente al litoral veracruzano, donde ahora se encuentra la Heroica Escuela Naval Militar- fue uno de los episodios más significativos y comentados a lo largo de la guerra de Reforma, tanto por el peligro que para el puerto de Veracruz suponía el ataque por mar intentando por el marino don Tomás Marín, ya que tal ciudad servía de asiento al gobierno de Benito Juárez, como por la pretendida participación de navíos norteamericanos en esta función de armas (Pasquel, 1967:IX).

De las investigaciones

En las últimas décadas se han realizado esfuerzos encaminados a la conservación de sitios históricos como son las fortificaciones militares, algunos investigadores como Francisco Muñoz y Tamara Blanes mencionan la ubicación de este sitio, al respecto Blanes describe que se localiza:

…a una distancia de 5 leguas de Veracruz, aquí es levantada una batería para resguardar una excelente ensenada utilizada como puerto seguro y punto posible para desembarcos enemigos. […]Es construida sobre una superficie de 521,80 metros cuadrados. Su planta es irregular, sus dos cuerpos principales están reforzados con contrafuertes; bóveda de medio cañón, arco de medio punto, escaleras, sótano y aljibe son elementos que componen esta edificación (Blanes, 2001:188.189).

En este párrafo la autora resalta la utilidad de la ensenada como puerto seguro, es frecuente que se mencione a Antón Lizardo como parte del sistema de defensa de la plaza de Veracruz, sin embargo también eran necesarios otras instalaciones que surtieran de suministros y materiales para la construcción como piedra y cal; al respecto Israel Cano Anzures (2015) afirma que existen registros de los hornos de cal en Antón Lizardo. Sobre la construcción militar propone que tipológicamente se trata de una batería de fajina, que se implementó en diferentes emplazamientos, como Mocambo, Antón Lizardo, Alvarado y Coatzacoalcos, de los cuales realizó la descripción de los elementos compositivos recurrentes en ellas, apuntando los siguientes: batería de tierra, repuestillo o almacén de pólvora, puesto de guardia, cocina, caballeriza, instalaciones complementarias, estacada, torre de vigía o garita y horno de cal.

El autor propone una reconstrucción hipotética del emplazamiento de Antón Lizardo basándose en el análisis de documentos y los restos materiales que se conservan de la construcción

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Reconstrucción hipotética del emplazamiento militar de Antón Lizardo. Tomado de Cano, 2015, página 219.

En esta imagen se pueden reconocer algunos de los elementos que anota Israel Cano en su reconstrucción hipotética. En la parte central de la imagen los elementos A, C, E, F y D; mientras que en la parte lateral izquierda de la imagen se encuentra el que probablemente sea el elemento G o puesto de Guardia con patio cerrado.

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19243756_10213374406464325_536536647_o.jpgLa construcción en la parte central de la foto podría corresponder al puesto de guardia que menciona Cano en su reconstrucción hipotética.

Panorama actual

La batería de Antón Lizardo, es un monumento del que se observan algunos paredones y contrafuertes, el estado de conservación es bueno pero en constante deterioro por las condiciones ambientales y por la falta de vigilancia en el lugar. De acuerdo con los comentarios de la población el lugar casi siempre se encuentra limpio sin embargo por las noches es peligroso transitar por ahí ya que se esconden algunas personas entre los muros.

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La construcción responde a las características de una batería militar, el área que ocupa actualmente el sitio puede delimitarse en un polígono semi rectangular de 50 metros en dirección este-oeste, por 35 a 39 metros en dirección norte-sur; se localiza sobre la calle principal de la localidad, al sur colinda con construcciones contemporáneas, entre ellas se encuentra una Iglesia católica que está en proceso de construcción. De los planos históricos sobre las propuestas para la construcción de la Batería de Antón Lizardo, lo que está aún en pie corresponde a un porcentaje mínimo, se conservan algunos paredones y en la parte posterior se pueden ver alineamientos y bases de cimientos.

A unos cuantos metros se localiza la Heroica Escuela Naval Militar, por lo que algunas personas relacionan las “ruinas” con la Escuela Naval, pues son los estudiantes de esta institución quienes a menudo se encargan de hacer la limpieza en el lugar.

Uno de los problemas sobre este sitio es que no cuenta con información, no hay alguna placa que describa los hechos históricos o que haga referencia al nombre y función de este edificio. Otro aspecto es que  al tener acceso libre es más propenso a dañarse o a que lo utilicen como estacionamiento (ver imagen).

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Al realizar el análisis de encuestas y entrevistas que se aplicaron a la población de la localidad y visitantes, se observa que la población tiene una relación tan cotidiana con el inmueble que suelen minimizar la importancia histórica del edificio. Cuando se preguntó acerca de la historia, la mayoría de la población mencionó la existencia de piratas y la ocupación española. En cuanto a si consideran el lugar como patrimonio, respondieron que si al asociarlo con recuerdos familiares y de infancia, aunque por supuesto hubo quienes dijeron que no sirve de nada y que sería mejor tirarlo para hacer algo nuevo que sirva a la comunidad.

La población que habita en Antón Lizardo se dedica a la pesca y a servicios turísticos, sin embargo mucha gente tiene que trasladarse a la ciudad de Boca del Río o al Puerto de Veracruz para buscar trabajo y continuar con los estudios. La población que se encuestó hizo referencia a que los turistas llegan a comer y a pasar un día de descanso en la playa y cuando preguntan qué lugares hay para visitar los llevan a las ruinas “pero no hay información y nosotros no sabemos que decirles y se van”. Ellos creen que si este sitio se “rescata” podría atraer a más gente interesada por la historia de México.

¿Usted que opina?.

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Notas

[1] El presente texto es parte de la investigación titulada La percepción social sobre Boquilla de Piedras, Antón Lizardo y Santa Teresa como sitios patrimoniales, que realicé como proyecto para obtener el grado en la Maestría en Antropología de la Universidad Veracruzana, en diciembre de 2016.

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Bibliografía:

Blanes Martín, Tamara (2001) Fortificaciones del Caribe.  Editorial Letras Cubanas.

Calderón Quijano, José Antonio (1968) “Nueva Cartografía de los puertos de Acapulco, Campeche y Veracruz”. En Anuario de estudios americanos, XXV, Sevilla, pp. 515-563.

Cano Anzures, Israel (2015) “Emplazamiento militar de Antón Lizardo Veracruz”. En: Memorias del 1er Congreso Internacional Arquitectura Militar y Gestión de Recintos Fortificados. Veracruz México.

Pasquel, Leonardo (1967) “Prólogo”. En Nuevo aspecto del incidente de Antón Lizardo, Renato Gutiérrez Zamora (1895 primera edición). Editorial Citlaltepetl. Veracruz, México.

Pérez Guzmán, Francisco (1999) “Veracruz y La Habana en la concepción estratégica del Imperio español en América”. En Sotavento Revista de Historia Sociedad y Cultura, Número 6, Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales, Universidad Veracruzana, Xalapa, Veracruz, México. pp 9-17.

Rodríguez Viqueira, Manuel (2013) “Arquitectura militar y guerra de mercados durante los siglos XVII y XVIII en el golfo de México y el Caribe. Las Fortificaciones de la Isla de Tris y de las riberas de la Laguna de Bacalar y del Río Hondo”. En: Arquitectura y urbanismo militar en Iberoamérica. Jorge González Aragón, Everardo Carballo Cruz, coordinadores. UAM, México, pp. 1-47.

Villa Señor y Sánchez, Joseph Antonio (1746)  Theatro Americano, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/teatro-americano-descripcion-general-de-los-reinos-y-provincias-de-la-nueva-espana-y-sus-jurisdicciones-su-author-d-joseph-antonio-de-villasenor-y-sanchez–0/html/00bcd0d4-82b2-11df-acc7-002185ce6064_295.html

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Sobre la autora: Xalapa, Veracruz / 1983. Maestra en Antropología y licenciada en arqueología, ambos estudios en la Universidad Veracruzana, ha participado en proyectos de protección técnica y legal del patrimonio arqueológico en los estados de Oaxaca, Guanajuato y Veracruz; así como en proyectos de investigación arqueológica en los estados de Hidalgo, Tabasco, Oaxaca y Veracruz. Fue responsable del proyecto Registro de colecciones arqueológicas en el estado de Veracruz en las temporadas 2009-2010. Se interesa principalmente por los estudios de identidad a través del Patrimonio Histórico, así como la divulgación del mismo.

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#LasPrestadas: El Albarradón Prehispánico de Ecatepec, en defensa por la sociedad civil y su destrucción por el Gobierno y los empresarios privados.

Por José Manuel Marmolejo Delgado

Como todos sabemos la Ciudad de México Tenochtitlán fue edificada en un islote en medio del enorme Lago de Texcoco, cuya cuenca abarcaba desde Tlahuac-Xochimilco, hasta Xaltocan-Zumpango y desde Texcoco, hasta las laderas poniente del actual Valle de México.

Nuestros antepasados precuauhtémicos, evitaron las inundaciones de la Ciudad de México Tenochtitlán y de otras poblaciones ribereñas, por medio de un sistema de diques en la región lacustre.

Esta ingeniería hidrológica de avanzadísima tecnología, permitió el florecimiento de la cultura y de la vida humana en el Anáhuac y en lo que hoy conocemos como la Cuenca del Valle de México. Se componía de veintiséis albarradas aproximadamente, de las cuales, México hasta la fecha, cuenta con un último vestigio, el cual es de la mayor importancia: el Albarradón de Acalhuacan Ecatepec, mismo que debe ser elevado al rango de Patrimonio de la Humanidad, tal como recientemente se logró con el Acueducto del Padre Tembleque.

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El día 7 de marzo de 2001, fue emitido el Decreto Presidencial que declaró al Albarradón de San Cristóbal como Zona de Monumentos Históricos, documento publicado en el Diario Oficial de la Federación a los dos días de su proclama, con lo cual el Albarradón quedó protegido por la Ley Federal de Monumentos Históricos.

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El Albarradón de Ecatepec, es un monumento histórico nacional, debido a que, de acuerdo a la Ley en la materia, es de origen colonial. Esta Ley establece que las construcciones hechas de 1521 a 1900, son monumentos coloniales y las anteriores a la Conquista, son monumentos arqueológicos. Sin embargo existen registros del origen prehispánico del Albarradón de Ecatepec, que es representado en el Códice Xólotl, del Siglo XII, como una canoa que cruza el Lago de Texcoco del cerro del Ehécatl al de Chiconautlan, imagen que contiene la marca de unos pies descalzos, cuyo significado es que se trata de un camino.

Diversos arqueólogos sostienen que este monumento es pre americano (sic), existiendo una fuerte polémica entre los especialistas, ya que algunos de ellos, -más cercanos al oficialismo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH)- son opuestos a la tesis del origen precuauhtémico y otros afirman, incluso que se trata del Albarradón de Nezahualcóyotl.

Para nosotros, que somos la sociedad ecatepeca, no hay duda del origen indígena del Albarradón y de que los españoles dieron continuidad a las técnicas indígenas en la edificación colonial del dique. Toda la concepción constructiva del Albarradón, es precortesiana y se empleó en su edificación, mano de obra indígena en un cien por ciento. La reconstrucción colonial se basó en la explotación del trabajo autóctono, ocasionando el derramamiento de sangre, el sufrimiento e incluso la muerte de muchos obreros de la construcción, tal como lo narra con toda certeza el oidor Alonso de Zorita.

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El Monumento Histórico Albarradón de Ecatepec -que debería haber sido preservado por los mexicanos, tal como los romanos protegen la Vía Apia y los chinos su Muralla- ha sobrevivido en el más irresponsable de los descuidos, no sólo por parte de la sociedad, que no lo ha sabido apreciar, sino también por los gobiernos que han evadido su obligación legal de protegerlo, así como de los empresarios y políticos que han adquirido lotes anexos al Monumento y con su actividad lo han ido destruyendo.

(Memorial de agravios)

El Albarradón de Ecatepec, con la complicidad de los diferentes ámbitos de gobierno, tanto municipales, como estatales y el federal, ha sufrido enormes daños, de los que hacemos breve reseña:

A nuestro dique le fue derrumbada parte de su estructura con la construcción de la Autopista a Pachuca en los años sesenta del siglo pasado y más recientemente el Gobierno Federal destruyó sus contrafuertes, con la ampliación de esta vialidad a la altura de la Av. Revolución en Ecatepec.

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En el año 2005, el INAH, en reunión con la sociedad ecatepense en la Casa de Morelos, aseguró que no cedería un sólo centímetro del dique al Circuito Exterior Mexiquense, pero contraviniendo este compromiso, dicho Instituto autorizó el derribo de 200 metros de la barda colonial del Albarradón, para construir los accesos a la caseta de cobro de dicha autopista, que es de propiedad española. Con motivo de esa misma obra, el nuevo extremo cercenado del Albarradón fue encapsulado inexplicable y brutalmente con cemento.

Cuando los integrantes de Amigos del Albarradón A. C., exigimos al Centro INAH, Estado de México, que detuviera este atentado, su Delegada, la Arqueóloga Teresa García García, respondió por escrito que nuestra Asociación no tenía por qué cuestionar al INAH, ni dicho Instituto por qué respondernos. Aseguró que ese tramo del Albarradón era un agregado de los años sesenta del siglo pasado. Le exigimos a Teresa García que nos demostrara su dicho, respuesta que nunca nos dio, pues evidentemente es falsa.

Esa actitud de la Arqueóloga Teresa García García, pone evidencia que para la burocracia del INAH, el pueblo es estúpido, ignorante y crédulo. Qué equivocados están. El INAH, para desgracia de todos los mexicanos, se ha convertido en el enemigo público número uno de los monumentos históricos del país y del Patrimonio Cultural de México, pues su burocracia, -integrada por arqueólogos, antropólogos, abogados y arquitectos- se ha dedicado a corromperse, otorgando licencias a particulares, para que hagan construcciones encima del Patrimonio Histórico del país, aprovechando la laxitud de la Ley, que autoriza a esa institución -que debería ser garante de la riqueza cultural de la nación- a dar dichos permisos, a cambio ¿de qué? Tales son los casos de los arqueólogos Ricardo Jaramillo Luque, Delegado del INAH en el Estado de México y Raúl García Chávez, responsable de proteger el Albarradón de Ecatepec.

Ambos otorgaron la licencia para que se construyera el Mexibús dentro de la zona protegida por la Ley, como Zona de Monumentos Históricos y de hacerlo correr a metro y medio del Albarradón, además de que permitieron que se construyera una barda de concreto armado que corre paralelamente al Albarradón, impidiendo su visibilidad en un noventa por ciento, creando un hueco entre el Monumento y la nueva muralla, que no sólo se convertirá en basurero y represa para que ahí se acumule en agua de lluvia, que dañará al Albarradón, sino que también imposibilitará la investigación arqueológica futura en torno a nuestro Monumento.

¿Por qué se obstinaron en pegar el Mexibús al Albarradón, si lo pueden hacer circular por el Par Vial, o pegado a la barda de los Héroes, a treinta metros de distancia?

Pudo más, en Jaramillo y en García Chávez, la presión de la empresa privada constructora del Mexibús, que el complimietno de su obligación, como arqueólogos y como funcionarios públicos del INAH, de proteger el Patrimonio Cultural de México.

Nuestras asociaciones, Centro de Estudios Mesoamericanos y Amigos del Albarradón, con toda oportunidad y de acuerdo a los mecanismos legales, en repetidas ocasiones solicitamos al INAH, al Gobierno del Estado de México y al Gobierno Federal, la modificación de la ruta del Mexibús, para no lesionar el Monumento, pero las autoridades han puesto oídos sordos. La realidad es que con el tiempo tienen planeado construir una nueva vialidad entre el Mexibús y el actual trotadero y ciclopista, que dé servicio a los nuevos fraccionamientos, con los que se está destruyendo toda la zona agrícola y ecológica entre Ecatepec y Pachuca.

Puede más el poder de los fraccionadores, que la defensa del Patrimonio Cultural de México.

La ICA, empresa contratista del Circuito Exterior Mexiquense, a mediados de la década pasada, destruyó todo el piso original colonial del Camino Real a San Cristóbal, detrás de la Casa de Morelos -calzada que forma parte del Albarradón de Ecatepec- al pasar sus camiones pesados encima del Monumento y sobre el Puente Compuerta de San Cristóbal. En esa época los transportes de esa empresa privada entraban a la Casa de Morelos -museo que está a cargo del INAH- a dejar material de construcción y pasto en rollo, a cambio ¿de qué? Pues, evidentemente a cambio de mordidas y de vender el Patrimonio Histórico de México. Se llegó al extremo de que los albañiles de esa empresa abrieran un boquete en la pared del Albarradón, para poder pasar a efectuar compras en la tienda ubicada del otro lado de donde estos individuos estaban laborando. El INAH, nunca hizo nada para detener esta destrucción.

En ese mismo sitio, dentro de la Zona de Monumentos Históricos de Ecatepec la empresa española, dueña del Circuito Exterior Mexiquense, ubicó su estacionamiento de camiones y equipo pesado de trabajo, ocasionando daños irreversibles al lugar.

Entre el Puente Compuerta de San Cristóbal, la Capilla Colonial de San Juan, la Casa de Morelos y el Puente de Fierro, estuvo instalada una bodega de desechos industriales, que además de dar muy mal aspecto a la Zona de Monumentos, constantemente tiraba la barda del Albarradón, con sus grúas y montacargas. Además esos desechos se incendian con frecuencia.

El legendario Puente Compuerta de San Cristóbal, otro orgullo del municipio -y que podemos admirar en múltiples fotografías antiguas y en la película El Rayo del Sur, filmada en el año 1946-, es un basurero, en el cual crece la hierba silvestre y estuvo invadido por una familia como su irregular asentamiento.

El INAH, dio ilegalmente licencia para que la empresa española concesionaria del Circuito Exterior Mexiquense, instalara su caseta de cobro encima de los basamentos de viviendas, cementerios y de dos temazcales prehispánicos.

El Gobierno Municipal de Ecatepec, durante la administración 2000-2003, cuyo titular era el alcalde Agustín Hernández Pastrana, instaló el estacionamiento de camiones recolectores de basura, encima de la zona prehispánica de Acalhuacan, (lugar donde tienen sus canoas), destruyendo todos los vestigios existentes en el área, pues con sus trascabos extrajeron y aplanaron la tierra, llevándosela a tirar como relleno en otro lugar.

La empresa fraccionadora Grupo Sadasi, destruyó, con el aval del INAH, cerca de cien metros del Albarradón para abrir la Av. Primero de Mayo, que da entrada a las gigantescas secciones del desarrollo urbano, denominado Los Héroes de Ecatepec y de Tecamac, así como La Guadalupana.

El Puente Compuerta de San Juan, -ubicado junto al Puente de Fierro- fue derribado por un vehículo pesado y el INAH, en lugar de restaurarlo, sólo lo cubrió de cal. También, este monumento es ocupado como sitio de taxis y sus operadores suben sus automóviles al túnel colonial, afectándolo gravemente.

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El INAH ha permitido toda una serie de violaciones a la Ley de Monumentos Históricos y al decreto presidencial del 7 de marzo del 2001, al negarse a actuar en consecuencia por las afectaciones que varias empresas particulares han hecho al Albarradón de Ecatepec y a su Zona de Monumentos Históricos, tal como es el caso de la propiedad, -colindante al monumento-, perteneciente al ex diputado local por el PRI, Marco Antonio Gutiérrez, apodado “el Manotas”, que de manera ilegal ha hecho perforaciones en la zona y renta en comodato el terreno a diversas empresas, como fue el caso de la compañía vendedora de automóviles usados Rodríguez, que rellenó con cascajo la Zona de Monumentos y derribó la barda superior poniente del Albarradón, mezclando la piedra original con el cascajo, con el objetivo de abrir la vista hacia su sala de exhibición.

El INAH ha permitido la colocación, -prohibida por la Ley en las Zonas de Monumentos- de toda una serie de anuncios espectaculares, incluyendo tres electrónicos, colocados exactamente en la boca de la entrada del túnel de San Juan.

En el año 2001, el Gobierno Municipal de Ecatepec, dio inicio a los trabajos para la presunta ampliación de la Antigua Carretera a Pachuca, a la altura de la colonia Izcalli Jardines, dentro de la Zona de Monumentos Históricos Albarradón de Ecatepec. Con sus palas mecánicas y trascabos, dicho gobierno golpeó la piedra histórica del monumento, fracturándola y ocasionándole graves daños. Así mismo, trasladaron una gran cantidad de piedra del monumento a otro sitio.

El INAH permitió todo tipo de pintas publicitarias en las paredes del Albarradón y en las bardas de las propiedades colindantes, también prohibidas por la Ley de Monumentos Históricos.

A lo largo del todo el Albarradón de Ecatepec -erróneamente destinado a ser carretera de vehículos pesados en 1925, por gobiernos insensibles como el de Plutarco Elías Calles, fundador del PRI, basándose en el hecho de que fue camino peatonal precolombino y para carretas en la Nueva España- constantemente se han registrado colisiones de automotores contra los muros de piedra del monumento histórico, sin que el INAH se ocupara de efectuar las restauraciones que el más elemental respeto a la Ley y al pasado histórico del país determinarían.

No se ha respetado el Decreto Presidencial del 2001, que establece legalmente quince metros de protección al Albarradón de Ecatepec a partir del eje de la carretera, e incluso hasta de treinta y cinco metros a los largo del Acueducto México Chiconautlan. En el terreno que da inicio en la avenida Primero de Mayo y termina hasta el actual trotadero, en el kilómetro 24 de la antigua Carretera a Pachuca, se edificaron diversas construcciones que no respetan esa distancia marcada por el Decreto Presidencial y que son propiedad del político.

En los años sesenta del siglo XX, la ignorancia y desdén hacia el pasado glorioso de la Patria, sobre todo de la Patria indígena, se permitió el derribo del muro superior oriente del Albarradón y de sus contrafuertes para ampliar el espacio de circulación vehicular de la Carretera Federal de Pachuca, ¿Cómo fue posible éste acto de destrucción, si en esa época, igual que en la actual, existía suficiente espacio para liberar de la circulación al Albarradón de Ecatepec y sustituir el tramo Puente de Fierro Venta de Carpio, con un libramiento que corriera paralelamente a lo que actualmente son las autopistas a Pachuca y a las Pirámides? Con esa misma actitud de irrespeto al pasado prehispánico y colonial, en los años sesenta fue derribada la Capilla Puente Compuerta de San Bartolomé y taponeadas las entradas de sus tres túneles, mismos que fueron atravesados por tuberías metálicas.

A principios de la década pasada, el Gobierno del Estado de México amplió la carretera federal a Pachuca, en su tramo Palomas –Venta de Carpio, sobre la Zona de Monumentos Históricos Albarradón de Ecatepec, construyendo una guarnición de concreto y una rampa sobre la estructura del Monumento. Posteriormente abrió una nueva rampa sobre el monumento. El impacto de los vehículos pesados, al bajar del Albarradón hacia la nueva vialidad, provocó que la estructura de los edificios adyacentes quedara cuarteada.

En el año 2009, el INAH dio licencia para que sobre el Albarradón de Ecatepec, en el tramo que comprende del Puente Compuerta de San Bartolomé o Chiconautla a Venta de Carpio, sobre el Albarradón se construyeran los carriles del Mexibús que corre del Metro Ciudad Azteca a Tecámac, lo que ocasionó graves daños a la estructura colonial del Albarradón, como fue el colapso de la única pared que quedaba de dicho puente, la cual está sujetada con una estructura de metal para evitar su caída. Gracias a la denuncia de nuestras asociaciones, el INAH intervino suspendiendo temporalmente la obra, realizando algunos trabajos de excavación, para luego otorgar las licencias que permitieron usar el Albarradón como carril doble del Mexibús.

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En el año 2012, el Gobierno del Estado de México inició la construcción del Par Vial, cuya finalidad era crear un camino alterno al Albarradón de Ecatepec, para disminuir los embotellamientos vehiculares ocasionados por el desarrollo urbano inmoderado en la zona. Para dar paso a esa obra, se amplió la avenida Primero de Mayo y a pesar de la experiencia anterior de que ahí se encontraba la estructura del Albarradón, los constructores ocasionaron nuevos derribos al golpearla con su maquinaria. El INAH, momentáneamente suspendió la obra e hizo algunos trabajos de investigación, pero finalmente otorgó la licencia correspondiente para su continuación.

(Situación actual)

A finales del año 2014, el Gobierno del Estado de México y una empresa privada, iniciaron la construcción de la línea del Mexibús Indios Verdes – Tecámac, sobre la Zona de Monumentos Históricos del Albarradón de Ecatepec, a metro y medio de distancia de la estructura del dique colonial, sin el permiso del INAH. Cuando nuestras asociaciones reportaron al INAH, que se efectuaban esos trabajos prohibidos por la Ley, dicho Instituto intervino, sin suspender la obra y solamente realizó estudios en el área, mediante diversas excavaciones y pozos de aproximación. En los trabajos de formación de los carriles del Mexibús, la empresa constructora empleó maquinaria pesada, con el consiguiente daño que esto origina a la estructura de los muros de la albarrada.

El Centro de Estudio Mesoamericanos y Amigos del Albarradón, hemos planteado al Gobierno Federal, al Gobierno del Estado de México y al propio INAH, diversas alternativas de ruta para esa línea del Mexibús, evitando que pase sobre la Zona de Monumentos Históricos y dañe al Albarradón.

La principal opción es que el Mexibús circule por la obra inconclusa denominada Par Vial, bajo las siguientes consideraciones:

A) No se afectaría el Patrimonio Histórico de la Nación.

B) El Par Vial, se encuentra – en su zona más alejada- a tan solo cuatrocientos metros del sitio en donde se pretende construir el paso del Mexibús y ya a la altura de la avenida Palomas, a sólo cuarenta metros, disminuyendo esa distancia hasta veinte metros en Venta de Carpio.

C) El nuevo derrotero del Mexibús, daría servicio a los habitantes de las colonias Ruiz Cortines, en el paradero Casa de Morelos y Puente de Fierro; Izcalli Jardines y la Veleta, en la parada de Las Palomas, pero su cobertura se ampliaría sustancialmente al cruzar sobre múltiples secciones habitacionales de las colonias denominadas Los Héroes, además de la colonia La Guadalupana. Estas pobladísimas comunidades no serían atendidas por el Mexibús, si se insiste en hacerlo circular por el Albarradón de Ecatepec.

D) Se concluiría la construcción del Par Vial -sin desviarlo hacia el Albarradón- hasta Venta de Carpio, donde el Mexibús procedente de Indios Verdes, entroncaría sobre el ramal ya existente que corre por la Carretera Federal a Pachuca.

En la actualidad el Par Vial es tierra de nadie y se ha convertido por su aislamiento en una zona de altísimo peligro para la seguridad de los ciudadanos, por lo que su empleo como carril del Mexibús, cambiaría diametralmente su actual condición.

La construcción del Mexibús a metro y medio de distancia del Albarradón, a lo largo de tres kilómetros, dañaría definitivamente este Monumento Histórico con el paso de camiones y con la construcción de sus estaciones. Parte de su estructura, como la colindante al Puente Compuerta de Cristo Rey, quedaría enterrada debajo de los carriles y estaciones del Mexibús.

La construcción del Mexibús en la Zona de Monumentos Históricos Albarradón de Ecatepec, acabaría para siempre con la posibilidad de realizar nuevas investigaciones en el área y con el objetivo final que debe ser el rescate pleno del Monumento, en toda su grandiosidad, su exhibición pública y turística, como muestra del alto desarrollo de la Ingeniería Hidráulica Prehispánica y su influencia determinante en la hidráulica colonial.

Con la construcción del Mexibús en ese espacio, se eliminaría en su totalidad la posibilidad de restaurar a plenitud el Monumento y la alternativa racional de elevarlo a Patrimonio de la Humanidad.

Lamentablemente esos actos brutales de arrasar con nuestros vestigios, no son producto de una visión corta del pasado. No. Esta actitud de irrespeto a nuestra historia se da en el presente, dentro del más abyecto esquema de desarrollismo neoliberal, que privilegia el frío negocio y el lucro multimillonario de los fraccionadores urbanos, verdaderos ecocidas y destructores de la historia.

Pero lo más grave es que estos hechos, producto de la incivilidad, son respaldados e impulsados por los diferentes gobiernos, que se han constituido en cómplices en las actividades criminales de las empresas constructoras.

Específicamente nos referimos al Gobierno del Estado de México, que actualmente es encabezado por Eruviel Ávila Villegas, que en estos momentos está destruyendo el Albarradón de Ecatepec, edificando sobre su estructura y sobre su Zona de Monumentos Históricos, protegida por la Ley y por el Decreto Presidencial de 7 de marzo del 2001 y, todo ello con la licencia del INAH.

El Mexibús, dará servicio a millones de habitantes de los nuevos asentamientos, que los desarrolladores urbanos y las grandes firmas comerciales extranjeras y mexicanas han construido en las áreas agrícolas que en gran parte pertenecen a la región lacustre de Xaltocan y que deberían ser preservadas ya, como zonas de reserva ecológica de los estados de México e Hidalgo.

En este país, al parecer no hemos entendido las lecciones ni del pasado ni del presente, que se han manifestado en trágicas hecatombes humanas por el daño a la naturaleza que el crecimiento demográfico y urbano ha ocasionado. Esas lecciones no entendidas, son las inundaciones, desgajamiento de cerros, desbordamiento del cauce de los ríos y canales de aguas negras, que están matando toda la vida.

La intención de contribuir a revertir el Calentamiento Global del Planeta y el Cambio Climático, sólo es mera palabrería del Gobierno mexicano y de gobiernos locales -en los cuales las decisiones las toman los fraccionadores- como es el del señor Eruviel Ávila. Por un lado, los gobernantes, asisten a los foros internacionales a lanzar discursos ecologistas, pero en los hechos, diariamente están asesinando a la naturaleza. Hemos llegado al grado de que en un sólo acto, los gobiernos, dominados plenamente por los empresarios, como es el caso del Gobierno de Peña Nieto, destruyen conjuntamente naturaleza e historia, tal como ocurre en el área del Albarradón.

El Centro de Estudios Mesoamericanos, A. C. y Amigos del Albarradón, A. C. siempre hemos propuesto que el tramo Puente de Fierro Venta de Carpio del Albarradón de Ecatepec, debe ser librado del tráfico vehicular, ya que como vialidad resulta obsoleta su estructura diseñada para paso de peatones, caballos y carretas.

Las opciones para suplir este trecho del antiguo Albarradón, como vialidad, son por los menos dos:

1) Recorrer las casetas de cobro de las autopistas México Pirámides y México Pachuca, fuera del área urbana, para que por estos caminos circule libremente el tráfico vehicular, que actualmente lo hace por el Albarradón de Ecatepec y …

2) Construir nuevas vialidades libres de dos o tres carriles, paralelamente a las autopistas México-Pirámides y México-Pachuca.

Estas dos alternativas resolverían definitivamente el problema de los congestionamientos viales en esta región del Estado de México, sin continuar dañando nuestro patrimonio cultural.

(Conclusiones)

Por último, queremos decirles a todos ustedes, queridas amigas y amigos, que contamos con las pruebas irrefutables de que el Albarradón de Ecatepec es de origen prehispánico, reconstruido en la época colonial.

Los arqueólogos del INAH, que actualmente realizan trabajos de investigación y restauración del Albarradón de Ecatepec, niegan ese origen prehispánico, porque si lo reconocieran, se les dificultaría el burlar a la opinión pública y a los expertos.

Negar el origen prehispánico del Albarradón, facilita a los mercenarios del INAH, como los arqueólogos García Chávez y Jaramillo, el otorgar las licencias para la destrucción del Albarradón de Ecatepec.

Finalmente, amigos de la izquierda, miembros de la prensa, público en general, les pedimos, de acuerdo a su conciencia, que se sumen a la lucha en defensa del Albarradón de Ecatepec y de su Zona de Monumentos Históricos, que hagan suyos nuestros planteamientos, porque la lucha de la izquierda no puede seguir siendo sólo por los servicios públicos, o por la obtención de un empleo y de un ingreso mediante la militancia partidista. No.

Debemos entender que la única forma de transformar a nuestro país y al mundo, es por medio de la cultura y el desarrollo de la ciencia.

El derecho a la cultura es un derecho humano establecido por las leyes mexicanas y el hecho de que el mal gobierno y los empresarios estén destruyendo el Albarradón, es un gravísimo atentado en contra del derecho a la cultura.

Los ricos, los poderosos, los políticos conservadores y de derecha, pretenden destruir el pasado glorioso de México, para demostrarnos que los mexicanos no podemos aspirar a vivir mejor y transformar nuestra sociedad, porque somos mediocres por naturaleza, pero están equivocados. Todo nuestro Patrimonio Cultural, las Pirámides de Teotihuacán, el Acueducto del Padre Tembleque, los vestigios prodigiosos de las culturas maya, olmeca, tolteca, mexica, otomí y de otras más, nos demuestran la Grandeza Mexicana.

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Demuestran la inmensa capacidad, destreza, inteligencia y talento de los mexicanos, características nuestras con las que más temprano que tarde construiremos el México de los trabajadores, el México de la justicia social, el México que anhelamos, sin gobernantes corruptos e ignorantes, como los que hoy tienen a México de rodillas.

¡Un México sin los empresarios capitalistas que tanto daño hacen a nuestra economía nacional!

Parte de la lucha por un México mejor, es la defensa de nuestro Patrimonio Histórico Cultural, como lo es el Albarradón Prehispánico de Ecatepec, elemento más que claro de lo que podemos ser los mexicanos del presente y del futuro.

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Nota de los autores: Contamos con toda la documentación que sustenta nuestra lucha por la defensa del Albarradón de Ecatepec y las respuestas de las autoridades correspondientes. Agosto de 2016.

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Fuente: OMVRADIO.// Nota del editor del blog: Los títulos de las secciones (entre paréntesis) del artículo no forman parte del texto original, fue agregados con la intención de facilitar su lectura.

#LasPrestadas: Patrimonio, espacio público y sustentabilidad urbana.

Por Martín M. Muñoz

El patrimonio arquitectónico y urbano jerarquiza el espacio público que enmarca, y con ello contribuye enormemente a la ansiada sustentabilidad de nuestras ciudades. Este artículo busca ponerlos en relación para realzar la pertinencia de repensar el paisaje urbano en su conjunto y desde la escala humana.

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En los últimos años ha ganado un pronunciado protagonismo el término “sustentable”. Planteado como nuevo ideal a alcanzar, el término se encuentra ligado fuertemente a la consolidación del avance de la ecología como campo de estudio y acción desde los años setentas. Y en ese sentido, el término “sostenible” es también utilizado como sinónimo, y, si bien cada palabra reconoce un origen distinto, actualmente ambas se encuentran interligadas por el mismo paradigma en boga que las enarbola desde hace más de cuarenta años: el desarrollo sustentable. Así, es que hoy, de cara al futuro, es necesario volver a preguntarnos qué es ser sustentable. Porque el escenario que fue testigo de la génesis de ese concepto sufrió un drástico cambio cuando el crecimiento de la población mundial nos señaló que desde 2007 más de la mitad vive en ciudades . Lo que muchos señalan como el triunfo definitivo de las ciudades y el inicio de la era urbana, nos debe convocar a repensar cómo la humanidad piensa sostener este proceso y sustentarse en adelante.

Para ello, es ineludible entender a la ciudad como un sistema interconectado. Ya en las primeras décadas del siglo pasado, estudiosos de las cuestiones urbanas de la talla de Lewis Mumford o la dupla de Robert Park y Ernest Burgess, entendían a la ciudad como el artefacto más perfecto creado por la humanidad, dotado de un mecanismo social propio, emplazado en un territorio que lo influye, pero que a la vez transforma. El avance y dominio de la Naturaleza por parte de los hombres supuso una transformación radical en el ambiente que lo sustentaba, tanto el natural como el construido, que no tardaría en evidenciar un desbalance en la relación armoniosa entre las partes en los últimos siglos.

De aquí que, teniendo en cuenta las demandas y desafíos de las ciudades de hoy y para recuperar la relación armoniosa entre individuo, sociedad y naturaleza, la interacción social es una de las necesidades de primer orden para garantizar la sostenibilidad del sistema de vida urbano. Para que ese tipo de acercamiento y comunicación mutua de acciones, palabras y señales entre personas se dé, es necesario un espacio común que los contenga, los identifique e interpele. De aquí la centralidad de la importancia de rescatar el espacio público de las ciudades, ese espacio definido por oposición al espacio privado albergado en el interior de los edificios.

Asimismo, dentro del tratamiento de los espacios públicos, la conservación y puesta en valor del patrimonio urbano existente en el entorno es esencial. No debemos olvidar, por ejemplo, que el tratamiento de las fachadas juegan un papel fundamental en la definición y la composición espacial del conjunto arquitectónico que los enmarca. Con esto se jerarquizan estos espacios como corredores y nodos urbanos, de manera de que actúen como grandes hitos atractores de funciones superpuestas: transitar, recrearse, comerciar, residir, esparcirse, en fin, un sin número de actividades que es posible localizar coincidiendo en torno a estos lugares de sociabilidad. Al mismo tiempo, esto nos permite visibilizar, rescatar y valorizar la memoria de la ciudad haciéndolas parte del escenario de la cotidianidad.

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Piazza Navona Roma (Foto del autor).

Por otro lado, articular los espacios públicos con las áreas verdes permite poner en práctica la vivencia de una ciudad a otra velocidad, distinta de la impuesta por las tecnologías modernas, y recuperar la dimensión humana del peatón. Porque gozar de las facilidades que brinda la cercanía de las ventajas de la vida urbana más el verde ajardinado, todo ello dentro de un radio acotado de manzanas a la redonda del propio domicilio es también contribuir a la sostenibilidad, ya que reduce los tiempos y los costos urbanos y ambientales asociados a los largos traslados, sobre todo los ligados al automóvil y la expansión de las ciudades en baja densidad. En este sentido, muchas de las principales ciudades del mundo apuestan a la transformación de sus áreas centrales en pos de la conformación de barrios caminables enriquecidos por usos mixtos: Curitiba, Tokio, Londres, Seattle, Portland, Boston, Delhi, o Montevideo son sólo algunas de las ciudades que buscan renovarse y enriquecer su vida urbana a partir de este tipo de intervenciones. No obstante, existe al mismo tiempo una contracara dada por el mercado del suelo: la mayor demanda de los inmuebles localizados en estos barrios empuja al alza su precio, lo cual genera procesos de gentrificación.

En el caso de Argentina, podríamos rescatar que han existido tibios intentos cercanos a este tipo de intervenciones urbanas, como la peatonalización de algunas de las calles céntricas comerciales, por ejemplo, que no llegan a acercarse al paradigma propuesto, ya que no son ejemplos realmente completos en sí mismos, dada la ausencia de población residencial en el área. Esto nos invita a ir por más, a buscar la concreción de experiencias de diseño urbano que integren la recuperación social del espacio público con la revalorización del patrimonio de nuestras ciudades, en articulación con la dotación de arbolado y áreas verdes en los intersticios adecuados. En conclusión, avanzar en procesos responsables de densificación poblacional y mixtura de usos en nuestros centros y subcentros urbanos es contribuir con que nuestras ciudades sean sustentables y garantizar que la forma de vida urbana sea sostenible.

Espacios urbanos peatonales, densificados y con mixtura de usos.

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Fuente: Plataforma Urbana.

LOS #TACO’S EN EL II FORO CIUDAD Y CIUDADANÍA.// ARK.

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#ArKenlacalle.// #TACOS.////// El próximo sábado vamos a realizar una intervención en el espacio público durante este evento, más adelante les daremos detalles, por lo pronto aparten la fecha. ¡Nos vemos en Texcoco! ///////
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II Foro: Ciudad y Ciudadanía que se llevará a cabo los días 28 y 29 de abril en el área de talleres del Centro Cultural Mexiquense Bicentenario y en el espacio público del monumento “Puente de los Bergantines”. Toda la comunidad de Texcoco está cordialmente invitada a participar en estas actividades. La entrada es libre.
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#TalleresDeAcontecimientos #dosdebarbacoa #contodo #LaFondArK #UrbanismoTáctico #PatrimonioUrbano #PatrimonioyMemoria #PatrimonioySociedad.

FOLIO #1: RECORRIENDO SANTO DOMINGO (1era. sesión de los TACO’S)/ CDT.

Por Cristina Desentis Torres

Punto de encuentro: el mural de Metro C.U. Cierto es que en mis visitas a la ahora llamada CDMX acostumbro usar el sistema de transporte colectivo Metro, ese enredijo a veces subterráneo y otras a vuelo de pájaro donde en resumidas cuentas “hay de todo”. Esta ocasión fue diferente, pues la cita era en un rumbo que no frecuento: la estación Universidad. Dejé el andén buscando no una dirección o salida en particular, sino un mural, no sabía cuál ni en qué ubicación específica, pero alguno debía haber pues la referencia se hacía tan familiar como un domicilio conocido. Un clavado en la red: el mural “La universidad en el umbral del siglo XXI” (acrílico sobre tela; 55 m2), autoría del pintor Arturo García Bustos, fue inaugurado en 1989. En su parte central muestra el emblema de la Universidad, el cóndor y el águila; a la diestra sus grandes creadores y ejemplos de la labor científica y académica que ahí se gesta; y del lado izquierdo un recorrido por los periodos históricos más significativos que dieron lugar al estado-nación mexicano: la época prehispánica, el virreinato y el México revolucionario[1].

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Pues bien, ese día el nombre del mural quedó en incógnita porque la cédula estaba cubierta. Sin embargo, con el rato que estuvimos ahí es evidente que constituye un punto de encuentro, pues había varias personas esperando, muchas de ellas mirando sus teléfonos móviles, algunos sentados en el piso leyendo, otro más platicando. Para el pasajero que desciende en metro C.U., el mural es ese punto final de la estación donde se pueden tomar dos salidas, una hacia la UNAM y la otra hacia el Barrio de Santo Domingo. Tomando esta última, bajar a la calle es como muchas otras estaciones del metro donde hay paraderos de combis y micros con diferentes destinos…

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A través de “El Paso”

Tomamos una callecita corta y estrecha, popularmente conocida como El Paso. A través de este camino reducido y atestado de gente, vendedores y puestos de comida, se entra como tal al barrio de Santo Domingo. Hay mucho movimiento en la calle. Es medio día, domingo, día de mercado. Recorrimos calles asfaltadas donde los autos y micros se disputan el derecho de paso y plaza de estacionamiento, invadiendo las banquetas si es necesario. Las banquetas varían en anchura y cantidad de imperfecciones, y son escenario de diversas actividades del cotidiano: venta de comida, lavado de autos, bazares de fin de semana, etc. Aunque impera el gris de las construcciones, la mayoría habitacionales, esto se intercala con la típica anarquía cromática de los barrios mexicanos cuya formación y crecimiento obedece a una constante llegada de gente de fuera. Esta manera como se fue poblando el barrio, probablemente explique el curioso fraccionamiento de las cuadras, donde abundan privaditas o callejones sin salida. Como característica del barrio, las calles llevan nombres en náhuatl. ¿Por qué? Esta es una de las tareas interesantes a investigar.

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Con la protección de Yacatecuhtli: Día de mercado

Sobre las calles Copal y Jilotzingo recorrimos parte del mercado que se asienta los domingos sobre la vía pública con una amplia variedad de productos comestibles, ropa, flores y accesorios de todo tipo. La organización de los comerciantes se ve que lleva años y es muy buena, pues hay un orden en el derecho de piso, uniformidad en las estructuras de sus puestos y el color de sus lonas, y exhiben una manta con la leyenda “Unión de comerciantes en pequeño de baratas populares y permanentes A. C.” acompañada de un par de imágenes, una de Cuauhtémoc y otra de Yacatecuhtli, dios del comercio. Ni la Iglesia del barrio se salva de tener parte de su fachada tapada con la línea de puestos que se extiende sobre Jilotzingo, cosa que no impide los servicios religiosos. En las calles adyacentes algunos vecinos instalan bazares de segunda mano en sus cocheras o sobre las banquetas frente a sus domicilios, ampliando la oferta de productos. Un problema urbano que generan estas actividades es la reducción de las calzadas por la instalación de puestos y por ende un caos vial, ya que sobre el arroyo vehicular también van peatones, comerciantes moviendo sus mercancías, y especialmente para los micros se complica el paso por su tamaño.

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Privadas y nichos

Personalmente, hallé parte del encanto de este barrio en la cantidad de privadas que hay porque muestra un fraccionamiento urbano caprichoso y que me lleva a preguntarme por la relación que puede existir entre los vecinos de dichos espacios restringidos, los conflictos de su formación y la convivencia que provoca esta cercanía, así como la apropiación de ese pedacito de calle por quienes ahí habitan.

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Por otra parte, la presencia de nichos resguardando diferentes santos o advocaciones marianas muestra la religiosidad de los vecinos, el culto especial a estas imágenes y la dedicación para preservar cuidadas y adornadas estas pequeñas moradas. Éstos tienen un carácter público, pues se hallan sobre las banquetas de calles grandes, muchos en jardineras que parecen aprovechar la doble función de adornar el espacio con vegetación, proveer sombra y además servir de marco para los nichos; vimos también un ejemplo colocado en el tronco de un árbol. Casi todos están ofrendados con flores, veladoras, e incluso resguardados con vitrinas, rejas y candados.

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Preguntas que surgen a partir de estas bellas representaciones de la religiosidad popular son conocer más sobre las fiestas patronales del barrio, así como de los pequeños cultos, si son de introducción más tardía, y qué sector de la población (en cuando a edades, procedencia, etc.) se identifica particularmente con estas imágenes.

La fuerza de la colectividad

El tema del gasolinazo en toda la República sigue siendo actual y no fue extraño observar en el barrio de Santo Domingo diversas manifestaciones públicas en soportes varios contra esta medida federal a todos los niveles: desde propaganda de la que se cuelgan los partidos políticos, hasta organizaciones más formales y duraderas de grupos vecinales que desde hace varios años han peleado por causas diferentes en el afán de defender sus derechos y recursos, acciones personales y participación de colectivos.

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Hablando de muros…

Para mostrar un poco del colorido de este barrio y de las cosas positivas que puede hacer la gente para darle vida e identidad al lugar en donde vive, es interesante prestar atención a la multitud de bardas pintadas, unas sí con grafitis que legalmente han de considerarse vandalismo, pero también otras tantas con murales cuya iniciativa, permisos y ejecución debe ser interesante indagar. Los temas y estilos son variados, pero no deja de recordarnos la intención de hacer visibles ideas, deseos, preocupaciones o motivos que ponen de manifiesto esta necesidad de expresión de los habitantes y cómo hacerlo a través de formas plásticas. Sonará trillado, pero el arte sigue siendo una respuesta a muchos de los problemas sociales que atravesamos como país.

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Fotos: Juan Tonchez y Cristina Desentis.[1]: http://www.metro.cdmx.gob.mx/cultura/murlauniversidad.html

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Sobre la autora: (Oaxaca de Juárez, Oaxaca, 1985). Arqueóloga por la Universidad de las Américas Puebla (2011), ha participado en diversos proyectos, salvamentos y rescates arqueológicos en los estados de Oaxaca y Puebla. Coautora de ponencias en el XVI Congreso Nacional de Estudiantes en Ciencias Antropológicas (BUAP, Puebla, 2006), la 74th y 76th Annual Meeting of the Society for American Archaeology (Sacramento, California, 2009 y Atlanta, Georgia, 2011) y el VIII Coloquio Pedro Bosch Gimpera (UNAM, Ciudad de México, 2014). Labora desde 2007 en la Coordinación de Apoyo Arqueológico de la Universidad de las Américas Puebla en la ciudad de Cholula. Ha cursado diplomados y seminarios en el campo de la gestión cultural y usos públicos de la historia (CONACULTA, Taller Multinacional, Instituto de Estudios Críticos 17) en un creciente interés por la relación entre la producción científica de la arqueología y la historia, la memoria social y la política. Actualmente estudia la Maestría en Humanidades, línea formación docente en la Universidad Autónoma de Zacatecas, en el eje de Gestión del Patrimonio Cultural.

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ArKeopatías opera bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento – NoComercial – Compartir Igual 4.0 Internacional License, por lo que agradecemos citar la fuente de este artículo como: Proyecto ArKeopatías./ “Folio #1: Recorriendo Santo Domingo″. México 2017. https://arkeopatias.wordpress.com/ en línea (fecha de consulta).