#LasPrestadas: Felipe Criado: “La arqueología es fundamental para generar producto turístico”

Por A. Vilas

arqueólogo Felipe Criado Boado

Descubrir el pasado para entender el presente es una de las máximas de la arqueología, una ciencia “subjetiva” con una dosis aventurera pero también mucho de lectura y estudio, lejos de lo que nos mostró Indiana Jones en el cine. Uno de sus mayores representantes es el santiagués Felipe Criado Boado, director del Instituto de Ciencias del Patrimonio (Incipit) y profesor de la USC durante una década. Desde septiembre dirige además la Asociación Europea de Arqueólogos (EAA).

¿Qué supone para usted haber sido nombrado presidente de este organismo, que aglutina a arqueólogos de todo el continente?

Un honor por contar con la confianza de mis colegas de toda Europa y una responsabilidad por las obligaciones que supone ocupar la presidencia, algo que no es un cargo sino un servicio.

¿Qué papel tiene el organismo?

Promover el desarrollo armónico de la arqueología, apoyar a los arqueólogos de Europa y fomentar el aprecio del público por nuestra actividad y por el patrimonio.

¿Es la arqueología una ciencia objetiva?

De ningún modo. Es un conocimiento en muchos casos hipotético y condicionado por el contexto. Dicho esto, nuestra responsabilidad es producir un conocimiento lo menos subjetivo posible; “domesticar” la subjetividad.

El cine ha contribuido a idealizar su profesión pero, ¿qué hace un arqueólogo día a día?

En realidad somos profesionales que saltamos de la biblioteca al campo y del despacho al laboratorio. Utilizamos superordenadores, drones y complicados equipos topográficos a la vez que picos y palas.

¿Qué estudios se requieren?

En muchos países europeos el alumnado se gradúa en Arqueología, pero en España hemos sido incapaces de conseguir un grado propio y lo normal es acceder desde Historia. En el futuro, con la nueva reorientación universitaria y el traslado de la especialización profesional a los másteres, será cada vez más frecuente hacer Arqueología desde cualquier carrera. Conozco arqueólogos que son matemáticos, físicos, biólogos…

“Saltamos del campo a la biblioteca y usamos superordenadores y drones a la vez que picos y palas. Es una profesión que cautiva”

¿Está especializado en algún campo de la arqueología?

Principalmente trabajo en el Neolítico y Edad del Bronce, entre el 5500 y el 1000 a.C. para entendernos. Pero mi auténtica especialidad es la arqueología del paisaje, el estudio de cómo ha sido la relación humana con el medio. La arqueología se relaciona a me nudo con el pasado remoto.

Pero algunas veces vemos noticias arqueológicas que se refieren a momentos muy recientes…

La arqueología en realidad no es el estudio del pasado lejano, sino de los restos materiales de cualquier momento. Es frecuente, por ejemplo, que se hagan trabajos arqueológicos relacionados con la Guerra Civil o conflictos mundiales, con temas de memoria histórica, con procesos contemporáneos…

Usted también ha sido profesor de universidad. ¿Con qué parte se queda, enseñar o indagar?

Si no tengo más remedio que elegir, me quedo con la búsqueda de nuevo conocimiento. Pero las cosas nunca se pueden separar, no hay oposición entre enseñar y descubrir. Todo profesor sabe que se aprende cuando enseña y todo buscador sabe que no tiene sentido el hallazgo si no se socializa.

Parece dado a divulgar sus conocimientos, pues ha escrito 12 libros y 154 artículos científicos…

Es por lo mismo que acabo de decir. La investigación no se separa de su uso y aplicación.

¿Es Galicia una tierra rica en patrimonio arqueológico? ¿De qué época se encuentra más?

Galicia es muy rica por nuestra larga historia, la elevada densidad de población en muchos momentos y la diseminación del asentamiento. Se encuentra más lo más visible: castros y mámoas. Pero cada vez conocemos más y mejor el patrimonio de otras épocas, como del mundo romano y medieval. Cada vez hay más datos sobre los vikingos, por ejemplo.

¿Qué zonas son más propicias en la comunidad?

Aquellas que han tenido históricamente mayor densidad de población, como las Rías Baixas y, en general, las zonas costeras. Pero esto no es uniforme. Por ejemplo en el Neolítico, por el tipo de tecnología agrícola, las zonas más pobladas podían ser algunas zonas del interior y sierras.

¿Promovería una mayor actividad arqueológica en la comunidad?

Sí, por supuesto. No solo porque sirve para conocer mejor el pasado y patrimonio de Galicia, sino porque la arqueología genera nuevos productos y valores que, en un momento de crisis como el actual, sirven para ampliar la oferta turística, generar nuevos mercados y, ante todo, impulsar el aprecio del público por su memoria.

“Europa nunca tuvo puertas, siempre estuvo abierta a los movimientos de los pueblos”

¿Cómo ha influido la crisis en las inversiones arqueológicas?

De una forma desvastadora. En los últimos 25 años se había desarrollado un sector arqueológico que ha sido brutalmente golpeado por la crisis de la construcción y los recortes en la obra pública y privada. Además se han reducido los presupuestos destinados a la conservación del patrimonio arqueológico y la financiación de proyectos de investigación.

¿Hay algo que la arqueología pueda hacer para contribuir a solucionar los conflictos del mundo actual?

A lo mejor sorprende decir que sí. Supongo que desde cualquier actividad científica o profesional se puede colaborar en ese sentido, pero la arqueología en particular permite analizar desde la larga duración aquellos rasgos de la humanidad. Como ejemplo, en plena crisis de los refugiados, la arqueología muestra que Europa nunca tuvo puertas, sino que estuvo abierta a los movimientos de pueblos en todos los sentidos.

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Fuente: El Progreso [http://elprogreso.galiciae.com/] Fotografía: La voz de Galicia [http://www.lavozdegalicia.es]

¿Por qué la Secretaría de Cultura es un riesgo al patrimonio?

Versión 2

Por Gustavo A. Ramírez Castilla

El pasado 8 de septiembre, el Ejecutivo federal envió a la Cámara de Diputados una iniciativa para transformar al Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) en una secretaría de Estado con las instituciones del subsector cultura de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Con ello, se pretende evitar —según lo expresó su titular, Aurelio Nuño— la trampa burocrática que le impide a la SEP atender adecuadamente a este amplio sector, y al Conaculta impulsar el desarrollo de las artes y la cultura con toda su fuerza.

Si bien su creación puede justificarse para mejorar la atención a la creación artística y a las diversas expresiones culturales del país, la manera en que la iniciativa plantea la administración de los monumentos arqueológicos, artísticos, históricos y paleontológicos es errónea porque retira autonomía técnica y administrativa al INAH y al INBA para ejercer las funciones que les confiere la Ley Federal de Monumentos, y pone en riesgo su integridad, sentando además las bases para su futura concesión a empresas privadas.

En el mismo tenor se encuentra la infraestructura pública cultural (museos, galerías, centros culturales, etc.) que, en conjunto, representa un vasto patrimonio con un atractivo potencial económico.

La iniciativa menciona que los ingresos por consumo de bienes y servicios culturales equivalen a 2.7% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional y el nuevo informe sobre las industrias culturales y creativas Tiempos de Cultura, presentado el pasado 3 de diciembre por la Unesco, revela el interés de los gobiernos en el potencial económico de este sector, que recaba 3% del PIB mundial, por encima del total de la industria automotriz, y da empleo a 29.5 millones de personas.

Así, la tendencia de crear secretarías o ministerios de Cultura obedece a políticas económicas globalizadoras que buscan incrementar la producción y consumo de productos culturales, y no a la valorización de la riqueza y diversidad cultural de los pueblos a través de la educación.

Los políticos que han dictaminado la iniciativa ignoran el concepto antropológico de cultura, lo confunden con el de entretenimiento; a sus creaciones y productos, con obras artísticas, literarias y musicales, videojuegos, programas televisivos, etc., sin diferenciar sus cualidades, calidades y valores.

Para ellos, el valor es igual al precio, por lo que las creaciones culturales son tratadas como mercancías destinadas al consumo y generación de ganancias, y los creadores son confundidos con “empresarios” como Gutenberg o Leonardo Da Vinci, que fue un “contratista”, según afirmó Jorge Álvarez Maynez, un avezado diputado del partido Movimiento Ciudadano, el día que se votó el dictamen de la iniciativa en la Cámara baja. De acuerdo a este criterio, corresponde a los empresarios hacer cultura.

La investigación, conservación y restauración de monumentos y zonas de monumentos arqueológicos, artísticos e históricos son actividades científicas. En nuestro país, están reguladas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBA).

Los monumentos son creaciones de culturas antiguas, pero no tienen precio. Su valor es científico e histórico, siendo sus características más importantes su antigüedad y autenticidad, esencia que es alterada o destruida cuando su conservación o restauración son hechas por personas no calificadas. Un claro ejemplo es el de “El Caballito”, bronce cuyos valores históricos y estéticos fueron dañados irreversiblemente por quien confundió la pátina de su antigüedad con mugre.

La Secretaría de Cultura representa un riesgo para los monumentos arqueológicos e históricos en ese sentido, porque la iniciativa eliminó el control del INAH sobre éstos, dejando en libertad al futuro secretario para decidir, discrecionalmente, sobre los mismos.

También porque pretende impulsar el turismo cultural, y las zonas arqueológicas están en la mira de este nocivo negocio. La gran inversión del gobierno en megaproyectos para reconstruir con fines turísticos zonas arqueológicas como Monte Albán, Palenque, Chichen Itzá o Uxmal, alteró sus valores históricos. Su uso como escenografía para conciertos desvirtúa su vocación, su uso público, su función como museos y espacios educativos al aire libre y como testimonios históricos.

Casos lamentables también se observan en los llamados Pueblos Mágicos, en donde la reconstrucción e invención de fachadas, andadores y hasta tradiciones acabaron por alterar el entorno urbano auténtico y los vínculos sociales de muchos de ellos. Les robaron la magia que los hacía entrañables, convirtiéndolos en falsas escenografías que defraudan al turista ingenuo.

De ser aprobado sin cambios el dictamen de creación de la Secretaría de Cultura por la Cámara de Senadores, veremos florecer —para vergüenza de quienes la apoyaron— los espectáculos de luz y sonido y conciertos en zonas arqueológicas, el alquiler de museos y monumentos para bodas o negocios y la construcción de parques de diversiones sobre zonas protegidas, como en Cholula.

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Sobre el autor: Gustavo A. Ramírez Castilla es arqueólogo e investigador del INAH en Tamaulipas, especialista en conservación y restauración de bienes culturales inmuebles y director de la Red Mexicana de Arqueología.

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Fuente: CNN México http://mexico.cnn.com/opinion/2015/12/15/opinion-por-que-la-secretaria-de-cultura-es-un-riesgo-al-patrimonio

#ViernesdeBanquera / “No estoy en venta”

‪#‎ViernesdeBanquetera‬… ‪#‎NoEstoyEnVenta‬… bueno, depende para quién…// En la tercera foto se puede leer “…mi hermana fue la encargada de guiarnos por todos los sitios ya que ella es directora del Centro INAH de Yucatán.” ‪#‎noalasecretaríadecultura‬ // ‪#‎INAH‬ vs. ‪#‎SecretaríadeCultura‬.

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Thalía en el Chac Mol

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#LasPrestadas: Qué son los “Pueblos Mágicos” de México y por qué todos quieren serlo.

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Por Alberto Nájar

Es un círculo al que muchos quieren pertenecer. Pero sólo unos cuantos lo han logrado. Se trata de la categoría de “Pueblos Mágicos”, un grupo de comunidades mexicanas que han conservado su arquitectura original, tradiciones, historia y cultura. En principio se trata de una etiqueta para promover el turismo en esos lugares. Pero no es sólo eso. Pertenecer a este exclusivo club permite acceder a presupuesto para obras públicas y seguridad, por ejemplo. Eso es algo que muchos municipios necesitan en el país. Y por eso la designación causa polémica.

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Actualmente existen 111 Pueblos Mágicos. La mayoría fueron elegidos en el gobierno pasado (2006-2012). Especialistas dicen que no todos merecen seguir en esa lista, y que otros nunca debieron incluirse. Ya se trabaja en eso, le dice a BBC Mundo Alberto Colorado, director adjunto de Gestión de Destinos de la Secretaría de Turismo (Sectur). “Estamos evaluando. Va a haber pueblos que dejen de estar y otros serán amonestados”, explica.

Ganancias

De acuerdo con la Sectur, un Pueblo Mágico es una localidad que “a través del tiempo y ante la modernidad, ha conservado su valor y herencia histórica cultural”. El programa inició en 2001, y durante los primeros años de operación fueron pocas las comunidades designadas. Originalmente la idea era que los visitantes a algún centro turístico conocieran los pueblos cercanos, que generalmente se encontraban en condiciones económicas difíciles. Fue una manera de generar recursos para esas comunidades, y también de aumentar la oferta turística. Al principio las condiciones para alcanzar esa categoría eran contar con algún atractivo histórico o religioso, accesos carreteros y encontrarse cerca de otro destino más importante. También se solicitaba la cooperación de pobladores y comerciantes locales para dar un buen trato a los turistas. Hasta 2009 sólo 32 comunidades habían cumplido los requisitos. Pero después la cantidad aumentó hasta llegar a 83 en 2012. Otros 28 recibieron el nombramiento el pasado 26 de septiembre.

“No hubo mano negra”

Cuando un pueblo es designado como “mágico” los gobiernos estatal y federal se encargan de las obras que incrementen su atractivo, las que no tienen costo para la autoridad local. Por ejemplo, se pintan las fachadas de las casas, se da mantenimiento a los monumentos patrimoniales, mejora la red eléctrica y de drenaje.

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Algunos especialistas calculan que el turismo aumenta sustancialmente tras la designación. Por ejemplo algunos casos como el pueblo minero Real de Catorce en San Luis Potosí el incremento fue de 1.300%. En este escenario algunos ven otras razones para otorgar los nombramientos. “Se ha vuelto un tema político”, le dice a BBC Mundo Jorge Hernández, presidente de la Federación Mexicana de Asociaciones Turísticas (Femar). Pero Colorado, el director de la Sectur, lo niega. El nombramiento, dice, es resultado de cuatro procesos de análisis, que en el caso de las últimas 28 designaciones incluyó una convocatoria abierta en la que participaron 150 localidades. Estas comunidades debieron cumplir 10 requisitos –el doble solicitado a los primeros pueblos designados–, que incluyen manejo de residuos sólidos y planes de seguridad, por ejemplo. Luego se realizaron visitas a las comunidades. Y tras esta evaluación se aplicó una proyección económica para determinar el potencial a futuro de los pueblos aspirantes. “No hubo mano negra, todo fue transparente. Se privilegiaron las cuestiones técnicas sobre las políticas”, afirma el funcionario.

Privilegios

Sin embargo, algunos cuestionan el énfasis que se ha dado a los Pueblos Mágicos en los últimos años, por encima de otros atractivos. “En México tenemos 10 ciudades que son Patrimonio de la Humanidad y no se hace una promoción más fuerte”, recuerda el presidente de Femar. “Finalmente ofrecen más atractivos que un Pueblo Mágico”.

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Según Jorge Hernández, algunas de estas localidades no tienen instalaciones de hospedaje, lo cual limita la posible derrama económica que puedan obtener. Es parte de un proceso en marcha, insiste el funcionario de Sectur. Hasta hace poco el mayor atractivo de México eran los destinos de sol y playa, algo que ahora se pretende modificar. “Lo que hacemos es diversificar la oferta turística poniendo valor nuestrosatractivos gastronómicos, de naturaleza y de cultura”, explica. “Todo eso ofrecen los Pueblos Mágicos. Es cultura viva”.

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Fuente: BBC Mundo, Ciudad de México. http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/10/151016_mexico_pueblos_magicos_cultura_turismo_an?ocid=socialflow_facebook

Secretaría de Cultura: una batalla por el INAH

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Por Eduardo Cruz Vázquez

Si hay alguna reforma estructural que reviste suma complejidad es la del INAH y su andamiaje legal. No hay acervo de valor simbólico y a la vez de economía cultural que mueva más intereses y enconos que el patrimonio que es responsabilidad de la institución. Es equiparable a la cadena de valor que envuelve al petróleo y a la generación de energía. Meterse en esta reforma de la reforma es la parte más difícil de la creación de una Secretaría de Cultura (SEC), con aristas tan sensibles como las que encontramos en apartados de las reformas política, electoral, en telecomunicaciones, energética, laboral, financiera y hacendaria. Diré, sin exagerar, que es la madre de toda las batallas para lograr –de alguna manera- una reforma cultural.

Si en verdad se desea una SEC moderna, hay que animar la aspiración de una nueva consistencia orgánica al INAH. Hay políticas, entidades y modelos de administración que, dispersos en el Conaculta, deben transferirse al instituto. Este ajuste implica abrir la puerta a una plataforma para intentar discutir —sin la rabia habitual— el rol del Estado y de otros actores sociales en la viabilidad del patrimonio como activo del desarrollo, así como lo referente al Contrato Colectivo de Trabajo. Es decir, tanto como en otros componentes de una reforma cultural, poner a trabajar en serio al Poder Legislativo.

De esta manera, el instituto, además de ampliar su campo cronológico de intervención (cubrir del “cabo al rabo” el patrimonio, para dejar al INBAL sólo la promoción cultural), debe absorber la Dirección General Adjunta de Proyectos Históricos (isla de contrasentidos y privilegios por años), la Dirección General de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural, la Coordinación Nacional de Patrimonio Cultural y Turismo, y el Centro Nacional para la Preservación del Patrimonio Cultural Ferrocarrilero. Las delegaciones del INAH requieren de mayores facultades, de autonomía administrativa para afianzar la corresponsabilidad de estados y municipios y de los sectores social y privado en sus tareas. Y lo decimos desde ahora: no se les vaya a ocurrir convertir las delegaciones del INAH, en las delegaciones de la SEC.

Dos reformulaciones más son realizables en torno al INAH: por un lado, crear un soporte de la “economía patrimonial”, que permita surgir unidades económicas al interior del instituto (para atender negocios como el turismo cultural), las medidas hacendarias para la administración autónoma de dichas unidades y la ampliación de la franja de los ingresos propios.

Por otro lado, un revolcón a las prácticas de la diplomacia cultural, terriblemente atadas a los acervos prehispánicos y a las muestras de corte nacionalista. Debe incorporarse el otorgar valor de exportación a las muestras cuya demanda no cesa. Dicho coloquialmente: basta de regalar muestras de la cultura maya o de la Escuela Mexicana de Pintura. Que les cueste a los países interesados. Se trata de liberar fondos para acentuar el periplo de la producción contemporánea, esa labor que es del INBAL y que es hora vaya en maridaje con la comercialización de las obras.

La abismal responsabilidad del INAH provoca la especulación sobre otras alternativas que den garantía a su eficacia. Van desde regenerarlo para que tenga una estructura tan robusta como el Conacyt, pasando por el aprovechamiento de la Ley de Asociaciones Público Privada (APP), de la Ley de Prestación de Servicios (LPS) o de los Permisos Administrativos Temporales Revocables (PATR), hasta abrir líneas de crédito al instituto tanto para la preservación como para la investigación que derive en la apertura de nuevas zonas arqueológicas con implicaciones para la actividad turística.

En este “barril sin fondo” que es el patrimonio histórico, las inversiones previstas para este sexenio en el Programa Nacional de Infraestructura (PNI), consistentes en crear Centros Integralmente Planeados (CIP) en las zonas arqueológicas de mayor audiencia, no deja de ser importante, pero al focalizar los recursos en las zonas más “taquilleras”, deja postradas, moribundas en varios casos, otras zonas cuyo potencial, como el gas shale, es merecedor de financiamiento para su explotación a mediano y largo plazo. Y el comparativo no deja de ser dramático ya que, tanto hacen falta inversionistas en el sector energético como en el cultural, como carecemos de ingenieros y arqueólogos para sacar ventaja de nuestros recursos naturales e históricos. Seguiremos.

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Fuente: http://economiacultural.xoc.uam.mx/index.php/dominios/668-secretariadecultura | Imagen: ArKeopatías 2014