DE LA CASA #130: PUEBLOS MÁGICOS Y DERECHOS CULTURALES DE LOS RESIDENTES/ VEHJ.

DE LA CASA #130: PUEBLOS MÁGICOS Y DERECHOS CULTURALES DE LOS RESIDENTES/ VEHJ.

Por Víctor Eduardo Hernández Juárez

El turismo es un sector que deja una considerable aportación al producto interno bruto, sin embargo se debe ser crítico con esta práctica, en cuanto al tipo de modelo de desarrollo que pretende aplicar, el uso que se le da al patrimonio cultural y cómo las políticas públicas se relacionan con los derechos culturales de los habitantes de las comunidades que son impactadas de una forma directa o indirecta, en este caso se realizará una crítica al programa de Pueblos mágicos en función de dos aspectos, en primer lugar en cuanto a la población local, y en segundo lugar, al uso de patrimonio cultural.

En el año 2001 nace el Programa Pueblos Mágicos, según el acuerdo por el que se establecen los Lineamientos generales para la incorporación y permanencia al Programa Pueblos Mágicos[1] se constituye como una estrategia para el desarrollo turístico, orientada a estructurar una oferta turística complementaria y diversificada hacia el interior del país, basada fundamentalmente en los atributos históricos y culturales de localidades singulares. Esta noción alude principalmente a una visión de crecimiento económico tomando como motivación para el turista el patrimonio cultural, sin embargo no hace mención sobre los impactos o beneficios para la comunidad o cómo pueden ser aprovechados para la conservación y difusión del patrimonio.

El turismo, antes de la creación del programa, según datos de Talledos, se concentró en el denominado Sea, Sand And Sun y en la promoción de una imagen folklórica de los pueblos originarios, la cual exaltó la vestimenta y la comida de diferentes regiones como una tarjeta postal[2] así como en la creación de centros integralmente planeados que contaban con la infraestructura necesaria para brindar las comodidades al visitante en un solo lugar, este modelo prevalece en la visión del programa pues aunque no pretende construir grandes complejos de hoteles y restaurantes como lo hizo la política sobre el turismo de la década de los ochenta, si busca la creación de comunidades tematizadas y encaminadas en brindar servicios y comodidades al turista. En un inicio, el programa tenía la intención de aprovechar el patrimonio cultural de las comunidades cercanas a destinos de sol y playa ya consolidados para aprovechar los trayectos de carretera y detonar un crecimiento económico en zonas que se ubican en la periferia de grandes destinos turísticos, sin embargo, el aumento desmedido de nombramientos a localidades y el cambio de políticas públicas hicieron que el programa se convirtiera en un pilar para el turismo en los últimos años.

De acuerdo con la Secretaría de Turismo, en la página oficial menciona que un Pueblo Mágico es una localidad que tiene atributos simbólicos, leyendas, historia, hechos trascendentes, cotidianidad, en fin, “magia”, que emanan en cada una de sus manifestaciones socio-culturales, y que significan hoy día una gran oportunidad para el aprovechamiento turístico[3], es importante señalar que en esta definición nunca menciona de forma la clara que estos criterios son parte del patrimonio cultural, las comunidades son las que en primer lugar son poseedoras de tal patrimonio, por lo tanto la comunidad es quien a través de su forma de vida y cotidianidad construye los elementos culturales a los que el programa aprovecha con fines turísticos.

El programa ha tenido una serie de cambios desde su creación y actualmente cuenta con 121 denominaciones, siendo las más recientes incorporadas en septiembre de 2018 en el marco de la feria de pueblos mágicos en Monterrey. Al hacerse un análisis sobre la cantidad de nombramientos otorgados desde su creación se puede notar el cambio de criterios para generar dichos nombramientos, debido a que en los primeros años del programa el número de incorporaciones eran limitado, esto sucedió ya que debían cumplir con criterios muy específicos como la cercanía con un destino turístico reconocido, pero al consolidarse el programa a partir del año 2012 se aligeraron los criterios creciendo de una forma desproporcionada a los objetivos del programa, convirtiéndose en una estrategia de gobernanza para los gobiernos municipales, esto trajo un problema en cuanto a la calidad de los servicios ofrecidos por lo que se optó por hacer una revisión del programa y no hacer nuevos nombramientos. No fue hasta el año 2014 cuando se actualizaron los lineamientos de pertenencia y de incorporación y comenzaron a descender el número de nombramientos, causados en gran medida por las quejas de los turistas en cuanto a los servicios ofertados y a las críticas de académicos y defensores del patrimonio cultural que solicitaban clarificar la situación del uso de la cultura.

Incorporación de nombramientos

Año

Número de nombramientos

2001

2

2002

9

2003

2

2004

2

2005

6

2006

6

2007

5

2008

0

2009

1

2010

4

2011

11

2012

35

2013

0

2014

0

2015

28

2016

0

2017

0

2018

10

Fuente: Elaboración propia. Enero 2019.

Barroso Alarcón concibe el programa de Pueblos Mágicos como un producto que responde a las motivaciones y expectativas de viaje de aquellos turistas cuya principal motivación de visita es la cultura[4]. Es entonces que el turista se convierte en el principal actor al que está dedicado el programa y por ende toda la planeación está dirigida en satisfacer sus necesidades dejando a la comunidad local en un segundo plano ignorando la existencia de sus derechos culturales, al respecto debemos entender que los derechos culturales están reconocidos en la constitución en su artículo cuarto, sin embargo, tal reconocimiento se dio en el año 2010 con la reforma sobre derechos humanos[5] que fue posterior a la creación del programa, a pesar de esta situación el reconocimiento de los derechos culturales ya se había dado desde tiempo atrás.

Al respecto, Bolfy Cottom menciona que al hablar sobre derechos culturales se debe contemplar que existen dos supuestos: el primer supuesto menciona que es incorrecto hablar del derecho a la cultura, pues de esta forma se aceptaría la posibilidad de que el ser humano pueda nacer o vivir en una comunidad sin cultura, en este supuesto el Estado tiene la obligación de respetar las diferencias culturales, siendo el principio de toda política pública la garantía y respeto a la libertad de creación y expresión.

El segundo supuesto parte de la idea que todos poseemos y formamos parte de culturas diferentes lo que ha producido una dicción entre las diferentes manifestaciones culturales que han provocado una desigualdad, por lo que se entiende como un reclamo a sus derechos, entre los que se destaca el derecho a la identidad, la libre expresión de las ideas y forma de entender la vida, mostrar sus capacidades creativas y que sean susceptibles de recibir los bienes y servicios que el Estado otorga[6].

Por otra parte Gonzales Castellanos refiere que el término “derechos culturales” viene sirviendo indiscriminadamente a propósitos discursivos carentes muchas veces de rigor en el análisis sobre orígenes y potencialidades, ante todo porqué, hasta expertos en ciencias sociales suelen confundir el término de derechos con el de legislación[7], la confusión en el uso del término que hace referencia el autor dificulta poder hacer un diagnóstico sobre la situación de los derechos culturales en las comunidades que son afectadas por el programa de Pueblos Mágicos, por lo que tomar el catálogo de prerrogativas que son consideradas como derechos culturales será sólo parte de una metodología académica para poder llevar acabo este análisis.

Cuando se menciona el reconocimiento de los derechos culturales se debe tomar en cuenta a qué personas es quien se le están reconociendo este derecho, son los turistas o los habitantes quienes gozan de estas prerrogativas pues dada su característica como parte de los derechos humanos no debe haber distinción alguna. Es cierto, parte de dicho reconocimiento se refiere al libre uso, goce y disfrute de la cultura en cualquiera de sus formas, pero habrá que ser críticos en cuanto a si el turismo funciona como una práctica de reconocimiento a la cultura o si es una herramienta para mercantilizar la cultura.

De los residentes y visitantes

En otro tenor, enfocado al público y las comunidades que residen en los Pueblos Mágicos, se cuenta con un diagnóstico de competitividad y sustentabilidad en el cual los temas que versan están relacionados la demanda turística y poco sobre los ofertantes, por lo que falta un estudio que se enfoque en diagnosticar el desarrollo de los habitantes locales más allá del rubro de la capacitación o los alcances económicos del programa. Se debe considerar la aplicación de una consulta previa sobre cuál es él modelo de desarrollo que la comunidad estime pertinente, así como la forma en que deba de ejecutarse.

Siguiendo esta línea, la diversidad cultural de las comunidades es la fuente de los atractivos que usa el programa para atraer al turista, por lo que atender los derechos culturales de la población debe ser una prioridad para conservar el patrimonio cultural. Es decir, a tomar en cuenta las características de cada población para así entender el impacto social y cultural de tendrá la aplicación del programa.

El turista ha sido visto como la prioridad en el programa y ha creado una segmentación en los modelos de la política turística, debido a que es el interés mercantil el motor para la creación de políticas públicas,  la segmentación turística crea imaginarios simplistas sobre los lugares a ser visitados y sobre sus habitantes, los cuales terminan siendo reducidos a una visión servicial y al turista como una élite a la que se le debe de complacer. Dicha división crea tensiones sociales entre los visitantes y los residentes debido a la desigualdad socioeconómica que se genera y a los cambios en los procesos culturales que son forzados por cumplir con este imaginario, es entonces cuando la fiesta del pueblo deja de ser para el pueblo y se convierte en un espectáculo para el visitante perdiendo el contexto y el valor para los habitantes. Esto provoca la pérdida de la memoria histórica y del patrimonio cultural e intangible.

En este mismo tenor, los habitantes de los pueblos con el nombramiento no han tenido una voz real dentro de la aplicación del programa, pues la toma de desiciones recae en el comité y el ayuntamiento, dejando sin mecanismos de participación a la comunidad. Al respecto Suárez Monsalve profesora e investigadora de la Universidad de Medellín menciona que la tradición electoral en Latinoamérica ha mostrado que los gobiernos municipales promueven proyectos que obedecen más bien a compromisos con las élites económicas y políticas y no son producto de consensos ciudadanos[8]. Por lo que las comunidades que se han convertido en destinos turísticos consolidados tienen que buscar métodos para crear diálogos y que su voz pueda ser tomada en cuenta para que se respete su identidad cultural.

En este sentido y a manera de propuesta la investigadora Aline Carvalho propone la necesidad de crear discursos más complejos que valoricen la diversidad local para permitir no sólo una mayor implicación de las múltiples comunidades locales en la actividad turística, sino un concepto valorizado de diversidad[9]. Esta diversidad debe ser atendida no sólo en cuanto al patrimonio cultural, visto como la noción de lo monumental, si no a la relación directa y cerca de la identidad con los habitantes, en manifestaciones como el idioma, las cosmovisión y las formas de organización de aquellas que cuentan con un gran número de habitantes de pueblos originarios como es el caso de Cuetzalan del Progreso o San Cristobal de las Casas. Es entonces, en estos casos donde se debe tener más cuidado en cómo se plantea la implementación de las actividades turísticas y cómo se crean las relaciones de convivencia y comunalidad. Cabe resaltar que en ambos ejemplos no se cuentan con los reglamentos, ni indicaciones de qué es el programa y cómo funciona en el idioma de las comunidades de pueblos originarios, por lo tanto, se deja fuera de la toma de decisiones a la población y el pueblo se convierte en una imagen folclórica que atrae visitantes y aprovecha sus conocimientos y diversidad cultural, los invisibiliza en cuanto a los recursos y desiciones sobre el territorio.

Otro de los problemas que tiene el programa es la incoherencia de los discursos, por un lado hace referencia al valor de la diversidad cultural y reconoce las identidades y cosmovisiones, por el otro mantiene en su estructura normativa una teoría jurídica rígida propia del derecho positivo mexicano. De acuerdo con el antropólogo Esteban Krots la normatividad unitaria era el proyecto identitario de la burguesía en proceso de consolidación, resultando una idea uniforme de nación. Así se combinaban y reforzaban mutuamente la acción de los mecanismos creados para reducir la diversidad sociocultural[10], es decir que bajo un criterio de homogeneidad el Estado pretende que se utilicen las mismas reglas de operación en todas las comunidades como si todas tuvieran las mismas características y se tratara de una sola identidad, por lo que la identidad de la población termina convirtiéndose en un discurso para mercantilizar la cultura, por lo tanto es indispensable que se creen mecanismos de exigibilidad de los derechos culturales e ir más allá de un solo reconocimiento.

En atención a esto Vélez Rivas propone la necesidad de un modelo de construcción de alteridades desde una concepción que rompa con los paradigmas excluyentes y de poder. Esto sin duda constituye otro reto para las imágenes construidas del turismo desde las guías y las imágenes de marca de los destinos; seguramente estos influirán en las maneras en que los turistas perciben ellos mismos a los nativos, lugareños y pobladores locales[11]. Siguiendo con esta propuesta se debe hacer una reflexión en cuanto a los papeles que han jugado en los procesos de la modernidad y la visión de la otredad, separar las divisiones entre residentes y visitantes y construir diálogos para respetar las desiciones y los caminos al desarrollo que la propia comunidad decida fuera de la voluntad de las políticas estatales.

Por lo tanto, la participación ciudadana es vital para el ejercicio de los derechos culturales y la integración de mecanismos donde la comunidad intervenga de forma directa sobre la toma decisiones y el uso del programa debe ser una prioridad en la elaboración de los reglamentos en cada comunidad atendiendo a la diversidad de la población contemplando en todo momento la consulta previa libre e informada y en caso de pueblos originarios debe elaborarse con respeto a su forma de organización, cosmovisión y en su idioma natal.

Del patrimonio cultural

De acuerdo con la Declaración de Friburgo en su artículo tercero[12] el patrimonio cultural es parte de los derechos culturales, entendiéndose como el derecho que tiene cualquier persona individual o colectiva de elegir y que se respete su identidad cultural, en la diversidad de sus modos de expresión así como de conocer y a que se respete su propia cultura, como también las culturas que, en su diversidad, constituyen el patrimonio común de la humanidad. En este contexto podemos concluir que el patrimonio cultural está relacionado con la identidad y su definición está alejada de la noción legal que encontramos en la Ley Federal Sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos en la cual encontramos que el patrimonio cultural mantiene una visión monumental, Al respecto Edna Rozó menciona que los espacios para el turismo emulan el sentido de lo monumental espacial buscando sobrevivir al tiempo, sin darse cuenta que con esa unicidad de lo estático-patrimonializado se genera una mirada reduccionista de la historia[13], esta mirada está relacionada con la forma de protección de aquellos bienes que representen una imagen para fortalecer una identidad nacional, uniforme plana y hegemónica.

En este contexto la identidad nacional ha servido para fortalecer la industria turística, pues los monumentos históricos, arqueológicos y artísticos son los que atraen mayor cantidad de visitantes ya sea en destinos consolidados o en los emergentes, es entonces que se mercantiliza la cultura y su valor se mide con base en cuántos visitantes puede atraer y la derrama económica que significa para el Estado y los particulares a través de empresas relacionadas a la prestación de servicios turísticos.

Sobre la mercantilización de la cultura Suárez Monsalve menciona que desde el turismo se aprovecha este mecanismo para la acumulación de ganancia y se hace uso de las transacciones sobre el ocio, la recreación, los productos artísticos, las tradiciones e incluso los saberes populares[14], la autora advierte que en estas transacciones mercantiles se encuentran también las expresiones culturales del patrimonio inmaterial, siendo estas las que le otorgan el valor monetario y el contexto al patrimonio material cultural, por lo tanto el turismo es considerado como una industria cultural que asume una función de acumulación de capital; por eso se utiliza como generador de estrategias de desarrollo en ciudades que desean insertarse en las redes globales de producción, de servicios y de comercialización con el uso de productos y simbología cultural[15] reduciendo al patrimonio cultural a un producto mercantil que solo está disponible para quien pueda pagar por su disfrute, atentando así contra los principios de los derechos humanos.

Al respecto, Allen Cordero menciona que la privatización turística se expresa, inicialmente, en la compra del espacio bello y su consiguiente cierre a los libres desplazamientos si no mediante un pago. Paralelamente, al turismo internacional le interesa canalizar algunas expresiones de la cultura turística autóctona, como pueden ser las comidas y bebidas, actividades recreativas y culturales corrientes como los deportes y actividades al aire libre, los bailes y otras expresiones socio-recreativas[16], estas expresiones que menciona el autor es lo que el programa denomina como la “magia” y queda reducida a un privilegio que sólo aquellos que pueden pagar por vivir o conocer estas experiencias tienen acceso.

Siguiendo esta idea debemos analizar lo que el programa de Pueblos Mágicos entiende por “Magia”, pues aunque menciona que son los elementos que hacen un lugar singular y de gran importancia para el turismo, se puede considerar que el término alude a un proceso teatral y de embellecimiento como si se tratara de un cuento que narra el interés por un imaginario, por ello es que la profesora Edna Rozó menciona que el lugar turístico opera como un teatro, como una metáfora de aparente socialización entre residentes y visitantes, donde lo efímero de la experiencia turística, sus itinerarios previamente demarcados, los ritos de entrada, estadía y salida hacen que las experiencias de los viajeros sean una ficción en la que se resignifica de manera permanente el lugar[17]. Alejándose de lo auténtico, peculiar u original que el programa pretende vender.

Este fenómeno de lo mágico Dean MacCannell lo llama el efecto de “disneyficación” el cual presenta a través de la creación de algunas atracciones turísticas que emulan el pasado o el presente, los hitos históricos, sociales y culturales, tradicionales o contemporáneos, re-creando lugares desde la mistificación, la escenificación o la ficción, cuya consecuencia es que lo que resulta atractivo es aquello que niega la autenticidad y que se valora desde los artificios, identificándolos como “seudoatracciones”[18], por lo que la tematización y re creación artificial de los lugares turísticos y la búsqueda de lo auténtico e identitario se han convertido en la práctica común de los pueblos con el nombramiento de mágicos, es entonces que surge la interrogante si el programa de pueblos mágicos aprovecha o crea los atractivos culturales.

Lo anterior hace pensar en la necesidad de nombrar a una expresión cultural como patrimonio, pues para quienes viven estas manifestaciones como parte de su identidad no necesitan la aprobación o reconocimiento del Estado o de alguna institución para llevarlas acabo, difundirlas o modificarlas según el contexto sociocultural de la misma población, en otras palabras son los miembros de la comunidad quienes deben definir cómo llevar su vida cultural ya sea en forma colectiva o individual, así como el aprovechamiento de su diversidad cultural.

En relación a lo anterior García Canclini menciona que los patrimonios reafirman algo propio, sobrestimándolo en comparación con los bienes del otro, y por eso mismo dividiendo. Si acaso tuviera sentido nombrarlos “patrimonios de la humanidad” no sería tanto porque todos podamos enorgullecernos de centenares de sitios lejanos que nunca vamos a conocer, sino por que algunos de ellos, gracias al turismo intercontinental, fueron asociados con acontecimientos mundiales como las olimpiadas y son difundidos como parte de un imaginario globalizado[19]. Es entonces que los patrimonios sólo son visibles y valorados cuando tiene un respaldo social basado en la aprobación de las masas, pues los criterios que llevan a un sitio a tener una declaratoria de Patrimonio Cultural de la Humanidad están relacionados con la cantidad de visitantes e información que sale de su región y logran convertirlo en un sitio de interés internacional.

En relación con las multitudes Renato Ortiz habla sobre su carácter como legitimados, al respecto menciona que una multitud es una conglomeración de personas en un determinado punto y pose la característica de la visibilidad, la multitud está compuesta por elementos heterogéneos donde no los une ningún vínculo social, por lo tanto, es transitoria, la multitud presupone la disolución de las individualidades, estas se encuentran anuladas por la coerción del todo[20], estas multitudes son lo que el Estado y la industria turística ha usado para evaluar cómo un caso de éxito el programa de Pueblos Mágicos, aún cuando no existen diagnósticos completos que permitan medir el impacto de estas multitudes en los poblados que generalmente antes de la aplicación del programa tenían una población mucho menor y con actividades económicas ajenas al turismo, generándose procesos de gentrificación y extractivismo.

El patrimonio es una herramienta que permite definir o “re-definir” una identidad generada por los contextos históricos, sociales y culturales de una región, entendiéndose como un complejo sistema de valores y símbolos cambiantes que le otorgan a un sitio su diversidad cultural, por lo tanto estos procesos no deben ser forzados a mantenerse estáticos a fin de conservar rasgos folclóricos que sirvan para el turismo, como una especie de burbuja cultural donde las políticas estatales tratan de mantener aquellos elementos que pueden utilizar como productos culturales, tampoco deben ser manipulados para que el modelo de desarrollo basado en la infraestructura modifique el entorno o que actividades económicas obliguen a cambiar una forma de vida para que el lugar tenga una “magia” y pueda ser considerado como beneficiario del programa.

Casos

Muestra de lo anterior se realizará una breve revisión del caso de San Cristobal de las Casas atendiendo a sus especificados, no sin antes aclarar que en cada uno de los pueblos con el nombramiento se den tomar consideraciones diferentes para su análisis en materia de derechos culturales, pues cada población es diferentes atendiendo sus contextos, por lo que el siguiente ejemplo es enunciativo, no limitativo e intenta mostrar violaciones a los derechos culturales en sus habitantes causadas por la ejecución del programa.

San Cristobal de Las Casas

Esta población en Chiapas fue incorporada al programa en el año 2003 en medio del conflicto zapatista y con una población en su mayoría compuesta por miembros de pueblos originarios tzotziles y tzetzales. Es indispensable para hacer el análisis que la historia de la región de los altos de Chiapas es la que ha marcado la identidad de San Cristobal y está estrechamente vinculada con otras poblaciones aledañas como es Zinacantan, San Juan Chamula o San Andrés Larraiza, las cuales también son afectadas de forma directa por el turismo.

Siendo tres los elementos principales los que atraen al turismo, en primer lugar está la arquitectura colonial, en segundo, la cultura de los pueblos originarios, y en tercero, la identidad revolucionaria causada por el movimiento zapatista.

En cuanto a la arquitectura colonial se debe entender que la mayor parte de inmuebles con estas características son las iglesias y museos, sin embargo la casa del los habitantes sufrieron modificaciones debido al desplazamiento de los pobladores por la venta de inmuebles a extranjeros, está situación se dio por el reconocimiento que en el año 2010 se le otorgó por ser “El pueblo más mágico de los pueblos mágicos”, dicho reconocimiento se dio por la recuperación de la imagen urbana, el rescate del centro histórico y el crecimiento de inversiones por parte de extranjeros en la compra de inmuebles para crear una fuerte estructura hotelera y restaurantera. En este punto es donde se hace la primera crítica ya que estos logros en los modelos de desarrollo no representan un beneficio económico para los habitantes, pues la inversión en los hoteles y restaurantes es en su mayoría extranjera, obligando a los pobladores a vender sus inmuebles ya que su modo de vida no coincidía con los modelos planteados por el programa. Actualmente la población coleta[21] ha sido excluida por los extranjeros.

Por otro lado, la cultura de los miembros de pueblos originarios que habitan en San Cristobal de Las Casas y sus alrededores, tienen una relación de tensión entre los habitantes originarios, los extranjeros y los visitantes debido a la discriminación,  desigualdad social y la explotación laboral que viven los primeros, para los miembros de pueblos originarios San Cristobal es un centro de comercio que les permite tener un sustento a través de la venta de productos y artesanías, pero que han sido desplazados a la afueras del cuadro denominado como “mágico”. Mientras que en el cuadro principal existen galerías de arte propiedad de extranjeros, los miembros de comunidades originarias tienen que recurrir al mercado informal. Es evidente la segregación causada por el imaginario colectivo que se ha creado pues el orgullo de lo indígena se valora cuando está en sus poblaciones[22] y no cuando venden artesanías a pie de piso. La explotación de la imagen de lo indígena es uno de los atractivos turísticos que más atrae turistas en San Cristobal, siendo caricaturizados en su cultura. Otra crítica que se hace sobre las comunidades es la falta de información en su idioma natal, no existen documentos que respeten sus derechos lingüísticos, que hablen de las reglas de operación del programa o que puedan facilitar la comunicación con los visitantes.

Finalmente se tiene también la identidad revolucionaria pues la explotación de elementos que aluden al ejército zapatista como una forma de atraer visitantes se ha convertido en una práctica común, se pueden encontrar desde productos o servicios relacionados con el movimiento zapatista que invita a vivir la experiencia de la revolución, creando un tercer imaginario turístico al servicio de la venta de la cultura y la identidad.

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Foto 1. Vida cotidiana fuera del cuadro principal. Lugar: Mercado municipal “José Castillo Tielemans”, San Cristobal de las casas, Chiapas, México. Autor: Víctor Eduardo Hernández Juárez. 

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Foto 2. Mercado de artesanías donde se concentra la mayor parte de la población de pueblo originario. Lugar: Iglesia de Santo Domingo, San Cristobal de las casas, Chiapas, México. Autor: Víctor Eduardo Hernández Juárez.

Conclusiones

El programa de Pueblos Mágicos se ha enfocado por ver a la cultura como un producto mercantil, creando o manteniendo imaginarios que intentan ser atractivos para el visitante, por medio del discurso de preservar lo auténtico y lo singular, sin embargo es a través de ese mismo discurso que ha tenido una serie de deficiencias en cuanto a la originalidad del producto que oferta y al respeto de los derechos culturales, pues en su aplicación se limita a crear las condiciones de comodidad para un grupo de visitantes con cierto nivel de elitismo, dejando de lado a los habitantes de los pueblos con el nombramiento. El programa no prevé mecanismos de participación ciudadana e intenta estandarizar la diversidad cultural, por lo que los responsables de la creación de políticas turísticas deberían abrir espacios de diálogos interculturales a fin de que las prácticas turísticas no afecten a la población local y puedan tener accesos a los beneficios económicos de forma directa si esta es la voluntad de la población. La Secretaria de Turismo debe crear diálogos con otras instituciones a fin de crear programas interinstitucionales de turismo con organizamos de cultura, pueblos originarios y la sociedad civil para que los proyectos estén validados por la población mediante una consulta previa y sobre todo que estos proyectos surjan por iniciativa de la propia comunidad. Por su parte la población debe de integrarse y crear propuestas para defender sus derechos culturales.

Con la desaparición del presupuesto federal al programa de Pueblos Mágicos vendrán nuevos retos en la forma de administración y organización a lo cual las comunidades estarán en un momento clave en el que tendrán que abrir diálogos para tomar desiciones sobre el uso y aprovechamiento de su riqueza cultural, pues algunos poblados ya se han consolidado como destinos turísticos por excelencia y al no ser estática la cultura, está actividad  tendrá un efecto transformador en aquellas comunidades que decidan continuar con él modelo turístico como actividad principal.

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Notas:

[1] Acuerdo por el que se establecen los Lineamientos generales para la incorporación y permanencia al Programa Pueblos Mágicos publicado en el diario oficial de la federación el 26 de septiembre del 2014 consultado en https://bit.ly/1qDmNvd 

[2] Talledos Sánchez Edgar,  Megaproyectos turísticos en México El caso de los centros integralmente planeados en Megaproyectos en México: Una lectura crítica, p. 94.

[3] Consultado en https://bit.ly/293Kgcy

[4] Barroso Alarcón en MADRID Flores Francisco (coord.) Pueblos mágicos, aciertos  y retos de una iniciativa de política pública en turismo. Limusa, México, 2016,p 24.

[5] Toda persona tiene derecho al acceso a la cultura y al disfrute de los bienes y servicios que presta el Estado en la materia, así como el ejercicio de sus derechos culturales. Artículo 4 constitucional consultado en https://bit.ly/2MDSvjw

[6] Cottom Bolfy, Legislación cultural temas y tendencias, MAPorrua, México, 2015, 24 p.

[7] Gonzales Castellanos V. , Patrimonio cultural integración y desarrollo en América Latina.p 27.

[8] Suárez Monsalve Ana María, Políticas de recuperación de ciudad, una mirada crítica a las estrategias de comunicación e imagen turística de Medellín y Río de Janeiro en Turismo y cultura 46 p.

[9] Carvalho  Aline, Políticas públicas del turismo en el litoral Norte de São Paulo (Brasil):turismo de naturaleza versus turismo cultural en Turismo y cultura: retos y perspectivas en América Latina,.  129 p.

[10] Esteban Krotz, Antropología jurídica: perspectivas socioculturales  en el estudio del derecho p. 17.

[11] Vélez Rivas,Marta Lucia. Las alteridades en los viajes y el turismo: propuesta de un horizonte de investigación, 316 p.

[12] Declaración de Friburgo consultada en https://bit.ly/V0ShmD

[13] Edna Rozo, El lugar y las dinámicas del turismo, 176 p.

[14] Suárez Monsalve Ana María, Políticas de recuperación de ciudad, una mirada crítica a las estrategias de comunicación e imagen turística de Medellín y Río de Janeiro en Turismo y cultura: retos y perspectivas en América Latina, 58 p.

[15] Ídem 49 p.

[16] Allen Cordero Ulate, Nuevos ejes de acumulación y naturaleza el caso del turismo, p 124.

[17] Edna Rozo, El lugar y las dinámicas del turismo, 176 p.

[18] Dean MacCannell , El turista, p 20.

[19] García Canclini Néstor, La sociedad sin relato Antropología y estética de la inminencia, 81 p.

[20] Renato Ortiz, Otro Territorio, convenio Andrés bello, p 75-76.

[21] Nombre que se le da a los habitantes originarios de San Cristobal de las casa.que remiten su historia a la fundación de la ciudad.

[22] Se ofertan tour por comunidades de pueblos originarios cercanas a San Cristobal De Las Casas, siendo estos de gran aceptación por los turistas.

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Bibliografía

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MACCANNELL Dean, El turista: una nueva teoría de la clase ociosa, Melusina, España, 2003, 291 pp.

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Hemerografía

Cuadernos de Geografía: Revista Colombiana de Geografía. Trapecio amazónico: turismo e imaginarios sociales sobre un territorio exotizado. Volumen 26, Número 2, p. 113-131, 2017. Martha Lucía Vélez Rivas. [https://doi.org/10.15446/rcdg.v26n2.59229]

Legisgrafía

  • Constitución política de los Estados Unidos Mexicanos
  • Declaración de Friburgo
  • Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos

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Sobre el autor: (Ciudad de México – 1988) Licenciado en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México en la Facultad de Estudios Superiores Aragón, con especialidad de Políticas Culturales y Gestión Cultural de la UAM Iztapalapa, actualmente se encuentra terminando la maestría en Derecho en la Facultad de Derecho de la UNAM, cuenta con cursos de actualización en materia de legislación del patrimonio cultural, derechos de autor, pluralismo jurídico y gestión cultural. Es coordinador del Seminario Derechos Culturales Un Reconocimiento Impostergable en la UACM, plantel Cuautepec. Como consultor independiente en materia de derechos de autor, ha colaborando con empresas, asociaciones civiles, en proyectos culturales y con artesanos de diversas comunidades de pueblos originarios. En el área laboral se ha desempeñado como docente y tallerista en diversas instituciones, entre las que destaca su participación como profesor de asignatura en la materia de Legislación del patrimonio cultural y artístico de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, plantel San Lorenzo Tezonco, y colaborador en el Grupo de Investigación sobre Derechos Colectivos y Ambientales en la Universidad Nacional De Colombia sede Bogotá./

Contacto: abogadoculturalvictor@gmail.com

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DE LA CASA #129: SI HAY MAGIA… HAY TRUCO/ SV.

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Por Selene Velázquez

Si hay magia, hay truco” me dijo en alguna ocasión un buen amigo en Guanajuato capital, mientras hablábamos de los llamados Pueblos Mágicos…

Pero, querido lector, querida lectora, si usted nunca antes había escuchado hablar sobre los Pueblos Trágicos Mágicos, deje le cuento un poquito de ellos.

En el año 2001 se creó un programa para beneficiar a municipios que tuviesen atractivos únicos y diferentes, dignos de ser visitados para incrementar el turismo en la localidad y que la derrama económica llegara a todos, cito directamente de la guía para la incorporación y permanencia de los Pueblos Mágicos, desde la página de SECTUR:

Los Pueblos Mágicos, son localidades que requieren orientarse para fortalecer y optimizar el aprovechamiento racional de recursos y atractivos naturales y culturales, fortalecer su infraestructura, la calidad de los servicios, la innovación y desarrollo de sus productos turísticos, el marketing y la tecnificación, en suma, acciones que contribuirán a detonar el crecimiento del mercado turístico.

Entonces, si ustedes viven en un municipio cuyas características los hacen especiales, digamos, que conserve en buenas o medianas condiciones su arquitectura, alguna fiesta tradicional excepcional o un lago de aguas cristalinas (ya ven que casi no abundan) o todas las anteriores juntas, arma un proyecto de mínimo 4 cuartillas para contar porqué debería estar en el programa de Pueblos Mágicos, además de conformar un patronato para la declaratoria, se compromete a que el estado y el municipio, junto con la IP invierta en la infraestructura turística, lo inscribe para su consideración anual, la valoran y, listo, si ven viable la declaratoria se la dan y a partir de ahí, le entregan un documento de inscripción al programa, tipo diploma, comienzan las asesorías, los recursos para la mejora de la imagen urbana e infraestructura, y puede utilizar el logotipo y en sí, la marca de Pueblo Mágico para su municipio.

En Nuevo León, (ese bonito estado del noreste mexicano), contamos con tres Pueblos Mágicos: Villa de Santiago, Linares, y recientemente, Bustamante. Santiago, se encuentra a casi 34km al sur del centro de la ciudad de Monterrey, y es uno de los sitios turísticos por antonomasia desde mucho antes de la declaratoria, cuando uno suele “agarrar carretera” como decimos acá, Linares un poquito más lejos, se encuentra a 127km, el cual, junto con Bustamante al norte, a 111 km están aproximadamente a 1:45 horas del centro de la capital. En los tres municipios, el contexto natural es riquísimo, abunda el agua, las montañas e incluso los sembradíos, en su traza urbana, aún conservan grandes ejemplos de arquitectura norestense, ya sea de tierra, adobe, caliche o ladrillos cocidos, la variedad en su gastronomía es exquisita y están repletos de hechos que han conformado la historia de Nuevo León.

Hasta aquí, todo parece perfecto, ¿no?

Sin embargo, no todo es como parece.

El programa, desde un inicio, ha presentado fallas de las cuales se ha escrito, hablado y discutido muchísimo, en lo particular en la que me concentraré es en la unificación visual de las poblaciones, principalmente en su arquitectura de mediano o pequeño formato, y es que, si bien, no podemos unificar por sus dimensiones al Templo del Apóstol Santiago en el municipio del mismo nombre, con el Templo del Señor de La Misericordia en Linares, o el de San Miguel Arcángel, en donde se encuentra el veneradísimo Señor de Tlaxcala en Bustamante, las pequeñas o grandes casonas de los pueblos, son tratadas como si fuesen parte de una mera escenografía colorida, en donde se les trata de manera homogénea sin tener un plan de acción para su conservación, restauración y permanencia , ¿cómo es esto?

En el caso de Santiago y Linares, las casonas de tierra, en donde ya fuera que sus muros sean de adobe o de sillar de caliche (bloques labrados por sus cuatro caras de tierra compuesta por grava, limo, arcillas y sobre todo: caliza), fueron aplanadas con un mortero a base de cemento y arena, y, en algunos casos sobre malla de gallinero y pintadas con pintura vinílica, lo que impide que el muro de la construcción pueda transpirar correctamente, le provoca humedades, disgregación en la fábrica del muro, y por ende, deterioros. Está documentado cómo se perdieron detalles de esgrafiados o molduras para al final, solo recuperar las formas abstractas, perdiendo la decoración de las casonas norestenses.

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Santiago 1: Estado de conservación de una casona norestense, antes de “la mejora urbana” del Pueblo Mágico de Santiago, en donde podemos apreciar aún el detalle de los alto relieves en el acceso de medio punto y las ventanas, aplanados con cal y arena de río. también es posible ver enmarcado el inmueble con pintura a la cal.

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Santiago 2: La escenografía: aplanado de cemento y vinílica sobre el mismo inmueble.

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Santiago 3: ¿En dónde quedaron las molduras? ¿Cómo está por dentro?

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Santiago 4: Estado de conservación del interior de la casona norestense. Claramente se observa una “”mejora estética”” (las dobles comillas son adrede) del bien inmueble solo al exterior. Fachadismo puro.

En alguna ocasión, registrando las intervenciones en estos poblados, me tocó acercarme con uno de los maestros albañiles que estaba trabajando los inmuebles, “Maestro, ¿con qué está enjarrando? Le pregunté. “Con cemento y arena”, hasta la fecha, no sé qué cara habré hecho que, inmediatamente después me respondió: “yo sé que esto no se debe de hacer, pero son órdenes que me dan, yo mi casa la enjarro con cal y arena, esto nomás va a desgraciar la casita, pero eso me ordenó la constructora”.

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Linares 1: Bultos de cemento para el aplanado sobre muros de sillar de caliche.LINARES 2

Linares 2: Además del aplanado de cemento sobre la arquitectura de tierra, se utilizaron pinturas vinílicas, que, por ser plásticos, encapsulan a la fábrica del inmueble, en la imagen superior, aún es posible ver pintura a la cal en la moldura.

En Linares, por ejemplo, el mosaico antiguo, anti derrapante, de la Plaza Juárez fue cubierto en su totalidad por un piso de concreto rectangular, cuando en realidad, el mosaico bicolor, típico de una época en la región, se encontraba en perfecto estado de conservación. Cuando, quien les escribe por acá, fue a documentar el proceso de transformación del pueblo, al platicar con los boleros del jardín, me comentaban que no estaban de acuerdo con que se cambiara el piso, porque además de ser resbaloso, le quitaba “lo bonito, lo antiguo” a la plaza. Además, al igual que en Santiago, las fachadas de los inmuebles se recubrieron con cemento y sin pensarlo se recubrió, de nuevo, con pintura vinílica, incluso los inmuebles que pertenecen a la Universidad Autónoma de Nuevo León o al estado, como el Templo del Sagrado Corazón de Jesús.  Y sí. Lo que se busca con el programa, es la intervención rápida de los espacios, las apariencias, la escenografía perfecta para la selfie o en sí, para la foto. No importa que el inmueble esté, por así decir, con una enfermedad terminal, sÍ, por el exterior se ve recién pintadito de colores chillantes, si se ve pulcro, mágico.

linares 3Linares 3: Piso de la Plaza Juárez, losetas hidráulicas de mosaico anti derrapante en buen estado de conservación siendo cubierto completamente.

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Linares 4: Inmueble de sillar de caliche de la UANL, detalle de los aplanados con cemento.

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Linares 5: Inmueble de sillar e caliche de la UANL, acabado final pintado con vinílicas.

La denominación llega sin consultar a los habitantes, se impone como una visión vertical en donde se les dice que el turismo llegará a borbotones, la derrama económica será en abundancia y además ¿cómo es que te vas a negar que tu propiedad se vea como nueva? Claro, en el entendido que, tengas la suerte de que no hayan llegado ya a comprarte tu inmueble a un precio baratísimo para que, al final, el dueño de todo el centro sea solo uno o unas cuantas personas. Porque, no neguemos el hecho, de que, en la mayoría de los Pueblos Mágicos, los propietarios de los inmuebles ubicados en la poligonal beneficiada son siempre tan solo unos cuantos, los que al final del día, administran la “riqueza” generada. Aunado a ello, en muchas ocasiones las poblaciones se ven gentrificadas (claro, no sólo se gentrifica a las colonias de las grandes ciudades), la comunidad que ha habitado por muchísimo tiempo ve encarecido su estilo de vida, y es expulsada hacia otros sitios. La gordita de maíz o el dulce de leche se hace “gourmet”, aumenta su valor y se hace inaccesible para quienes ahí habitaban.

Los escritos, estudios e investigaciones sobre los Pueblos Mágicos y sus consecuencias negativas en los entornos son amplísimas, por muchos años se ha pedido la reconsideración del programa, hasta que un buen día de diciembre de 2018, se dio la noticia: el presupuesto designado para los Pueblos Mágicos en el 2019 sería de 0 pesos, e incluso, se consideraba la eliminación de la marca[1].

Pero es que, entonces, ¿nuestros ruegos y súplicas fueron escuchadas?

Y la respuesta es: no, no nos engañemos. El programa desaparece ante la nueva política de austeridad encabezada por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. No tiene que ver con una política cultural real en cuanto a la protección y conservación del patrimonio cultural de los pueblos, sino más bien, a la reducción del presupuesto. El turismo en estos sitios no desaparecerá, el apoyo económico, sí.

El momento es el ideal para ahora sí, buscar la protección y el disfrute real del patrimonio cultural, es el momento perfecto para que los municipios volteen a ver a sus artesanos, a sus maestros albañiles, a sus cocineras tradicionales, y se rescaten los oficios, se rescaten no solo las antiguas recetas de cocina, sino también, los antiguos sistemas constructivos de las regiones, que se creen talleres de conservación en las poblaciones, que se haga comunidad.

Estamos en un punto clave: la búsqueda real de la permanencia de nuestro patrimonio cultural por sí solo, y no por medio de una marca mágica. Dejemos de pintar el deterioro, mejor, busquemos la solución, y sobre todo, aprendamos a conocer nuestras diferencias y a partir de ahí, la riqueza que tenemos.   Digamos adiós a la magia y trabajemos para recuperar la realidad y lo tradicional de nuestros pueblos.

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Sobre la autora: (Monterrey, Nuevo León – 1982) Maestra en restauración de sitios y monumentos por la Universidad de Guanajuato y arquiterca por la Universidad Autónoma de Nuevo León, ama a la arquitectura norestense y a su tierra. Es fundadora de Restáurika, empresa que se dedica a la arquitectura contemporánea y a la restauración de bienes muebles e inmuebles. No le gusta quedarse callada cuando ve que le tiran el patrimonio de su ciudad./

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Notas: [1] https://www.eluniversal.com.mx/nacion/sociedad/dejan-sin-recursos-121-pueblos-magicos-de-mexico

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DE LA CASA #128: FOTOGRAMETRÍA 2.0: SUS POSIBILIDADES DE ESTUDIO IN SITU EN UNA EXCAVACIÓN ARQUEOLÓGICA CON LA APP LIBRE FYUSE©/ DPV.

Por Dario Pérez Vidal

Las nuevas técnicas de documentación aplicadas al patrimonio evolucionan a pasos agigantados y de una manera frenética. De hecho, hace unos años atrás era impensable recrear modelados e impresiones 3D de objetos arqueológicos y disponerlos con realidad virtual para experimentarlos.

Apenas con la aparición de la fotografía digital, fueron evolucionando nuevos programas y aplicaciones auxiliares que permitían complementar esta técnica buscando nuevos objetivos, y con ello, utilizando nuevos conceptos.

Con esto llegamos a presentar la fotogrametría digital, pero, ¿qué es la fotogrametría digital? A grandes rasgos, es un conjunto de técnicas que, mediante una cámara fotográfica, permiten deducir una proyección cónica de la imagen, sus dimensiones y la ubicación de una zona.

Ésta tiene su origen en el mundo de la fotografía aérea en donde se utilizaba para representar la geografía de una forma estereoscópica. Con la aparición de la fotografía digital la información pudo ser obtenida de forma masiva y gracias a la potencia de los ordenadores actuales fue posible, mediante algoritmos fotogramétricos, obtener modelos 3D muy fiables tanto de elementos muebles como inmuebles. En la actualidad es una herramienta básica en el patrimonio para su documentación, en Arqueología para la obtención de modelos digitales del terreno (MDT) o levantamientos 3D.

A este respecto, venimos a presentar la aplicación (app) Fyuse[1]. Esta es la carta de presentación propia de la aplicación: “Fyuse es una aplicación de fotografía espacial que permite capturar el espacio, no el tiempo, en imágenes 3D interactivas. Solo tienes que inclinar tu teléfono o deslizar las imágenes para crear “fyuses” y ver tus momentos desde distintos ángulos […]”.

El caso es que dicha aplicación, y en relación con lo que decíamos anteriormente, utiliza un mecanismo muy similar al de la fotogrametrías digital que se aplica en el patrimonio, aunque muchísimo más simplificado. Genera y lanza nubes de puntos (Figura 1), cuyos algoritmos matemáticos dibujan y sitúan la pieza fotografiada en un espacio 3D simulado. Una vez hecho esto, el modelado se queda guardado en tu móvil, y permite el visionado 3D con el simple giro de muñeca, haciendo una simulación del giro orbital natural que se haría para contemplarlo.

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Figura 1.- Proceso del renderizado de las nubes de puntos para la creación del modelo 3D en Fyuse.

Haciendo un ejercicio de abstracción entenderemos esta secuencia (Figura 2) como una fotografía 3D tomada con Fyuse. Con voltear o ladear ligeramente el móvil se activa la tercera dimensión y la imagen cobra vida por si sola. Después del renderizado de la malla tridimensional o nube de puntos puedes observar plenamente el objeto desde todas las perspectivas que hayas tomado (aunque esta vez hemos tomado un recorrido de solo 180° por estar restringidos materialmente).

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Figura 2.- Simulación del visionado final del modelo 3D generado por la aplicación Fyuse.

¿Qué nos puede aportar una aplicación así? De entre las posibilidades que nos facilita ponemos en relieve el entendimiento rápido e in situ del objeto, con la facilidad y velocidad de exportación casi al momento de su extracción en campo. Esta mejor inteligibilidad proporciona un conocimiento más completo a priori del objeto o estructura fotografiada, sin la necesidad de hacer un proceso fotogramétrico completo. Además la posibilidad de recreación de estas aplicaciones proporciona un visionado en 3D consultable en cualquier momento mediante la vista en tu teléfono móvil personal, con todas las posibilidades difusivas que entraña, fuera de tener que encontrarse frente a frente con la pieza.

La resolución y detalle son bastante decentes, se puede revisar la fotografía desde todos los puntos de vista observando su totalidad volumétrica, aunque claro está que al tratarse de una técnica aparentemente auxiliar y de inmediata ejecución en el entorno de excavación, dista mucho de acercarse a los grandes resultados de la técnica fotogramétrica completa.

Cerramos abogando que la difusión del patrimonio a través de las nuevas tecnologías proporciona un recurso de valor añadido, sobre todo en lo referente a modelos 3D, tanto a los profesionales, docentes, estudiantes y visitantes. Por una parte porque, a través de modelos 3D, se pueden observar detalles espaciales que no se alcanzan a ver en fotografías y, por otro, ya que pueden servir de base a reconstrucciones de los mismos. Así, el patrimonio, si bien inicialmente fue promocionado en Internet usando fotografía e información textual, cada vez más es complementado por elementos virtuales basados en reconstrucciones 3D. Además, los avances en lo referente a la potencia gráfica en ordenadores, móviles y tabletas ha hecho realidad la implementación de herramientas y aplicaciones 3D en dispositivos a los que gran cantidad de usuarios tienen acceso. A estudiantes, científicos e incluso turistas o excursionistas se les puede ofrecer de una forma más comprensible y abierta la interpretación de los restos arqueológicos.

El enorme abanico de posibilidades que nos disponen las nuevas tecnologías, ya se ponen a nuestro alcance de una manera más directa y personal, gracias a las aplicaciones descargables y gratuitas que encontramos en las plataformas de Google Play o App Store. Todo un surtido de app’s, con una infinidad de características que en este caso concreto, nos permiten una digitalización más que útil de nuestros propósitos de documentar el patrimonio de una manera sencilla y casi inmediata. Parece que los tiempos de trabajo póstumo en laboratorios y despachos se alejan cada vez más de este ámbito, por lo que entre otras cosas, la excusa típica de “no sé dibujar” cada vez pierde más sentido. La tecnología evoluciona, existe, y está a nuestro alcance sin coste; hay que tener voluntad de experimentar con las nuevas herramientas de las que disponemos.

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Sobre el autor: (Valencia, España – 1996). Egresado en el Grado de Historia por la Universitat de València (España). Actualmente estudiante del Grado de Historia del Arte en la misma universidad. Se encuentra cursando estudios en la Universidad Autónoma del Estado de México mediante la beca Programa Internacional en la Licenciatura de Arqueología. Su principal línea de investigación es la arqueológica y patrimonial, en especial de las sociedades prerromanas de la Península Ibérica. En la Comunidad Valenciana (España) ha formado parte de varios equipos de excavación en distintos sitios arqueológicos de los que destacamos La Pobla d’Ifach (Calpe), El Tossal de la Malladeta (Vilajoyosa) y El Pico de los Ajos (Yátova).// Contacto: dario_yyy@hotmail.com

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Notas: [1] Para más información consultar la web del program: https://fyu.se

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DE LA CASA #126: AMORES PREHISPÁNICOS Y RESISTENCIA SOCIAL: RESIGNIFICACIÓN DE LA ZONA ARQUEOLÓGICA DE TEPETZINGO Y HUAUTEPEC, ATENCO/ ESS.

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Por: Ernesto Sánchez Sánchez

Los pequeños cerros de Tepetzinco y Huautepec (a veces llamado Coatepec), ubicados en el municipio de Atenco, han sido revalorizados tras las circunstancias relacionadas a la construcción de un aeropuerto en la zona (2001) y en el lecho del lago de Texcoco (2014). El conflicto por la construcción de un nuevo aeropuerto para la Ciudad de México ha necesitado la creación de símbolos de cohesión entre quienes defienden su cancelación, lo que explica el renacido interés local en conservar los vestigios arqueológicos que contienen.

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Las elevaciones tienen una altura de entre 9 y 13 metros, son de origen volcánico y se encuentran dentro de lo que fuera la planicie lacustre de Texcoco. Están en terrenos pertenecientes a los ejidos de San Cristóbal Nexquipayac y San Salvador Atenco. El conjunto está formado por los dos cerros y un montículo menor ubicado al sur de Huautepec, todos se comunican por calzadas (Fournier, 2006), diques (Cruces, 2014) o acueductos/diques (Manzanilla y Pacheco, 1997). Miden 2.50 metros de ancho y de 1.50 a 2 de profundidad, hechos de tierra y tezontle recubiertos por gruesas capas de estuco, similares a las estructuras que se pueden apreciar en los sistemas hidráulicos prehispánicos de la montaña de Texcoco. El lugar se conecta con el poblado de Nexquipayac mediante una calzada que se extiende, al menos, hasta el poblado de Santa Isabel Ixtapan (Coronel, 2016).

En Tepetzinco y Huautepec, además de los restos de una estructura cuadrangular en sus cimas, se encuentran petrograbados antropomorfos y geométricos, que quizá estén ligados a la observación astronómica y el culto al agua. En Huautepec existe además una talla que el imaginario popular ha denominado “Trono de Nezahualcóyotl”, sin embargo, más que el asiento del señor de Texcoco podría ser un punto de control del tráfico de navegación (Manzanilla et al., 2016).

Recorridos de superficie han encontrado cerámica del epiclásico y el posclásico (Parsons, 2008) aunque existe la posibilidad de ocupaciones más antiguas, esto basado en petrograbados (Manzanilla et al., 2016). Pasada la conquista del centro de México, el sitio se siguió utilizando, fundándose el poblado de San Francisco Tepetzinco, cuya existencia fue breve. Según testimonios del siglo XX, los terrenos adyacentes fueron de labor y recreación para la población local.

Los hechos relacionados a Nezahualcóyotl, señor de Texcoco, durante la época prehispánica fueron los que construyeron la importancia del sitio a través del tiempo. Las crónicas de Fernando de Alva Ixtlilxóchitl hacen mención del lugar en tres ocasiones: para incluirlo en la lista de los palacios, recreaciones o jardines de Nezahualcóyotl; para mencionar que ahí fue donde Hernando Ixtlilxóchitl decide entregar a su hermano Cacamatzin a los españoles tras saber sus intenciones de liberar a Moctezuma Xocoyotzin; y para mencionar los amores de Nezahualcóyotl, que es el episodio al que más detalles dedica. Nos dice que tras una visita al señor de Tepexpan y ver a su esposa (Azcalxochitl), el señor de Texcoco quedó perdidamente enamorado de ella, pero no podía consumar su amor por ser la mujer de un buen amigo (según las fuentes históricas, Cuacuahtzin, el señor de Tepexpan, tenía gustos similares a los de Nezahualcóyotl), esta situación lo ofuscó al grado de urdir un plan donde mandaría a su amigo a una batalla de la que no regresaría, dejando viuda a su mujer. Sin ese obstáculo, decidió cortejar a Azcalxochitl y le indicó que siguiera, por una calzada, la peregrinación que acompañaba el traslado hacia Tepetzinco de una gran piedra que se encontraba en el cerro de Chiconautla, así nadie sospecharía que Nezahualcóyotl la estaría esperando.

En este relato se aprecia un paralelismo con la historia bíblica del rey David (Velazco, 1999), lo que hace pensar que fue una de las licencias poéticas de Fernando de Alva Ixtlilxóchitl para agradar a oídos españoles, sin embargo, el corpus de las descripciones concuerda en general con los datos arqueológicos y aporta información sobre su contexto.

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El otro episodio que ha marcado el lugar es reciente y por lo tanto se desconoce sus alcances en la memoria colectiva, pero hasta el momento se mantiene vigente. Los conflictos por la construcción de un nuevo aeropuerto para la Ciudad de México han modificado el sentido y uso de la zona, Tepetzinco y Huautepec sirven a las personas opositoras del aeropuerto como punto de observación y vigilancia para proteger su territorio, resguardo ante los enfrentamientos físicos y centro de divulgación (Romanetti, 2016). Para esto último se realiza desde el año 2013 una ceremonia en el marco del movimiento solar hacía el cénit, donde una mezcla de grupos de mexicanidad, de oposición al aeropuerto y turistas, conviven tejiendo el puente entre su significado simbólico como parte de las antiguas posesiones de un gobernante justo y su búsqueda de justicia en la actualidad.

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Bibliografía

Alva Ixtlilxóchitl, Fernando de. Obras Históricas. Instituto de Investigaciones Históricas UNAM. México, 1997.

Coronel Sánchez, Gustavo. “Historia y arqueología en las narraciones de Alva Ixtlilxóchiltl” en Historias Asombrosas del Acolhuacan, número 4, 2016.

Cruces Carbajal, Ramón. Tepetzinco, jardín prehispánico de Nezahualcóyotl. Libros Artesanales-Historia de México. México, 2014.

Fournier, Patricia. “Arqueología de los caminos prehispánicos y coloniales”, en Arqueología Mexicana, número 81, volumen XIV, 2006.

Manzanilla López, Rubén et al. “Aplicación de SIG en el análisis del arte rupestre. El caso de los cerros Huatepec y Tepetzingo en Atenco, México”, en XIII Conferencia internacional Antropología 2016, Instituto Cubano de Antropología, La Habana, Cuba, edición en CD-ROM.

Manzanilla López, Rubén y Adán Pacheco Benítez. Informe técnico de campo del Programa de prospección y rescate arqueológico durante la introducción de Fibra Óptica en la ruta carretera Pachuca. Puebla ICA-AVANTEL, INAH/Dirección de Salvamento Arqueológico, México, 1997.

Parsons, Jeffrey. Patrones de asentamientos prehispánicos en la región de Texcoco, México. Universidad Autónoma Chapingo. 2008

Ramonetti Liceaga, Ariadna. “(Re)inventar la tradición: Actos políticos de resistencia y significaciones rituales en la región de Atenco, estado de México” en Revista Textual, número 68, 2016.

Velazco Salvador. “Historiografía y etnicidad en el México Colonial: Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, Diego Muñoz Camargo y Hernando Alvarado Tezozomoc”, en revista Mesoamérica, número 38, 1999.

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Sobre el autor: (Ciudad de México – 1985). Estudió Economía en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Dirige el Proyecto Texcoco en el Tiempo y la revista de leyendas e historia local Historias Asombrosas del Acolhuacan.

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Fotografías cortesía de Carlos Alberto Padilla

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DE LA CASA #125: ENTRE MEMORIA Y OLVIDO: EL PATRIMONIO CULTURAL ESCRITO/ JCAR.

Por Julio Cesar Alfonso Ruiz

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Hablar del patrimonio cultural, hace referencia a un universo de significaciones según el punto de vista académico desde el cual se aborda, considerando la aparición de este término durante la segunda guerra mundial como preocupación a la desaparición de los testigos físicos durante este conflicto bélico y el cual se encuentra compuesto por  dos significaciones la primera refieren a lo heredado (patrimonio) y la segunda por todo lo realizado por la civilización humana (cultura), formulando acciones por países contratantes de tratados creados por la UNESCO con la finalidad de salvaguardar esta herencia. Lo anterior parte de la conservación de la historia de la humanidad por diversos medios, como la edificación, artística, la tradición oral y los escritos con  varios contenidos, por ser una representación tangible de la memoria de las sociedades conformantes de la humanidad. Las cuales a lo largo de los años han buscado registrar los momentos importantes para su historia o bien han marcado un parteaguas en el desarrollo evolutivo en una fecha determinada y con personajes y factores explícitos, así como eventos reflejantes de errores o desastres naturales que deben ser recordados.

El sismo del pasado 19 de septiembre que afecto al centro del país, puso en tela de juicio las actividades de las instituciones encargadas de la salvaguarda de los bienes patrimoniales de la nación, así como las acciones emprendidas por los gobiernos municipales y estatales a través de sus secretarias, considerando los daños a los bienes edificados de carácter histórico dan muestra del interés prestado en su  salvaguarda y restauración en años anteriores al del fenómeno natural anteriormente mencionado.

La puesta en evidencia de la falta de monitoreo del estado de conservación de los bienes históricos por parte del Instituto nacional de Antropología e Historia es uno de los factores en los daños sufridos por estos inmuebles de relevancia histórica para la nación, considerando las acciones de restauración que pudieron haberse llevado a cabo en años pretéritos al sismo ocurrido en semanas anteriores y de esta manera el impacto del fenómeno telúrico hubiesen sido menores al sufrido.

Lo cual ha llevado al INAH a realizar un extenuante censo para emprender las labores en el mejor de los casos de restauración e incluso de reconstrucción en los monumentos con una fuerte afectación en su  estructura, para de esta manera procurar la perpetuidad de este legado para generaciones venideras, las cuales solo verán el sismo como un fenómeno anecdótico para no repetir los errores cometidos por las generaciones que les tocó sufrir este embate de la naturaleza. El daño sufrido por los inmuebles históricos de manera indirecta afectaron a un tipo de patrimonio pocas veces percibido pero de suma importancia en la preservación de la memoria histórica de los municipios, estados y por ende del estado mexicano, el cual es el patrimonio escrito. Este tipo de patrimonio suele ser el menos considerado por las instituciones culturales de gran parte de las diversas localidades conformantes de la República Mexicana por no ser un factor generador de divisas.

Si bien uno de los primeros referentes al abordar el tema del legado escrito hace venir a la mente el archivo general de la nación el cual a través de los años se ha dado a la ardua pero noble labro de salvaguardar, restaurar y difundir el patrimonio escrito resguardado en sus instalaciones, y el cual ha sido un logro apoyado por académicos, instituciones universitarias, y vínculos con gobiernos estatales los cuales también suelen ser auxiliares en la labor de salvaguardar la memoria de México.

Si bien los estados han creado instituciones como sus archivos generales e históricos, los cuales resguardan documentos que son prueban fidedigna de acontecimientos de relevancia en la historia de los mimos. Pero lamentablemente el impacto en sus municipios no ha sido como hubiese de suponerse, a pesar de la existencia de marcos legislativos federales y estatales que tienen como objetivo crear acciones para el rescate de la memoria escrita de las naciones para su conservación y estudio por las diversas generaciones respecto a hechos relevantes para cambiar el destino de su contexto social. Las iniciativas por preservar la herencia escrita de México inicio hace ya más de 22 décadas cuando en 1792 se iniciaron los trabajos para crear lo que hoy es conocido como el archivo general de la nación y de esta  forma se da inicio a una, ardua labor de almacenar, inventariar, organizar y restaurar la memoria de la nación, creando con el devenir de los años marcos legales para regir esta ardua encomienda.

Entre las normas que actualmente se encuentra vigente para la conservación de la memoria escrita son las siguientes:

Memoria del mundo de la organización de las naciones unidas para la ciencia y la cultura dicho programa del cual México es un país contratante desde su creación en el año de 1992, este programa surgió a raíz de considerar el lamentable estado de conservación del patrimonio documental considera que un:

“Documento es “aquello que consigna algo con un propósito intelectual deliberado”. Se considera que un documento consta de dos componentes: el contenido informativo y el soporte en el que se consigna. Ambos elementos pueden presentar una gran variedad de formas y ser igualmente importantes como parte de la memoria. Producidos en el marco de la actividad humana, los documentos pueden tener características relevantes y ser símbolos de la memoria colectiva de un pueblo, nación, región o sociedad. A través de su soporte y contenido, los documentos reflejan la diversidad de los pueblos, las culturas y los idiomas, pasando a ser parte del patrimonio de la humanidad. (UNESCO)”.

Por ello el programa es ambicioso al contemplar documentos móviles, imágenes como fotografías, mapas, dibujos y acuarelas de relevancia para una comunidad, al mismo tiempo busca conservar un legado reproducible haciendo referencia a filmes históricos. Con el único objetivo de facilitar el acceso a este legado partiendo de la conservación mediante las técnicas tecnológicas más avanzadas en el mundo, y de esta manera crear una concientización de la sociedad de la necesidad de preservar esta parte de la memoria humana.

Entre las definiciones del programa abordado la UNESCO señala:

“1.1.1 La Memoria del Mundo es la memoria colectiva y documentada de los pueblos del mundo -su patrimonio documental- que, a su vez, representa buena parte del patrimonio cultural mundial. Traza la evolución del pensamiento, de los descubrimientos y de los logros de la sociedad humana. Es el legado del pasado a la comunidad mundial presente y futura.

1.1.2 La Memoria del Mundo se encuentra en gran medida en las bibliotecas, los archivos, los museos y los lugares de custodia existentes en todo el planeta y un elevado porcentaje de ella corre peligro en la actualidad. El patrimonio documental de numerosos pueblos se ha dispersado debido al desplazamiento accidental o deliberado de fondos y colecciones, a los botines de guerra o a otras circunstancias históricas. Algunas veces, hay obstáculos prácticos o políticos que obstaculizan el acceso a él, y en otros casos pesa sobre él la amenaza de deterioro o destrucción. Las solicitudes de repatriación del patrimonio han de tomar en consideración las circunstancias además de la justicia… (UNESCO, 2002:1)”.

Entre algunos de los señalamientos de las directrices del programa se encuentran los factores endógenos y exógenos, que ponen en peligro la estabilidad del patrimonio documental y en este caso el escrito al encontrarse plasmado en un material de fácil deterioro, por ello sugieren la necesidad de crear instalaciones adecuadas para su preservación y la reproducción de los mismos mediante métodos tecnológicos, para asegurar su perpetuidad en caso de la desaparición del documento.

Aunado a este tratado internacional el estado mexicano se ha dado a la tarea de crear marcos jurídicos propios para asegurar el resguardo de la memoria escrita de la nación formulando la Ley federal de archivos la cual se respalda en el articulo 108 de la constitución de los estados unidos mexicanos de 1917, esta norma federal considera en su: “Artículo 1. El objeto de esta Ley es establecer las disposiciones que permitan la organización y conservación de los archivos en posesión de los Poderes de la Unión, los organismos constitucionales autónomos y los organismos con autonomía legal, así como establecer los mecanismos de coordinación y de concertación entre la Federación, las entidades federativas, el Distrito Federal y los municipios para la conservación del patrimonio documental de la Nación, así como para fomentar el resguardo, difusión y acceso de archivos privados de relevancia histórica, social, técnica, científica o cultural. (Ley Federal de Archivos, 2012:1)”.

En suma  la cita anterior la Ley Federal de Archivos otorga la responsabilidad al Archivo General de la Nación de realizar, inventarios, catálogos y administración de los documentos mediante una administración archivística, basada en un marco operativo creado por la propia institución  con la finalidad de ofrecer un fácil acceso a la información a investigadores y académicos interesados en el acontecer del estado mexicano a través de su historia escrita.

Por ello define en el  Artículo 4:

“XXXI. Patrimonio documental de la Nación: Documentos de archivo u originales y libros que por su naturaleza no sean fácilmente sustituibles y que dan cuenta de la evolución del Estado y de las personas e instituciones que han contribuido en su desarrollo, o cuyo valor testimonial, de evidencia o informativo les confiere interés público, les asigna la condición de bienes culturales y les da pertenencia en la memoria colectiva del país; (LFA, 2012:5)”.

En otros aspectos considerados por LFA de 2012 es dar las pautas para el manejo, de la memoria escrita por parte de los encargados de los archivos de la patria mexicana, mediante una capacitación constante mediante cursos organizados por el archivo general de la nación. Además de incentivar al envió de los textos de índole histórico al repertorio resguardado por el AGN a los municipios y estados del país.

Además de tener una lista de archivos con documentos históricos fuera de la capital mexicana para de esta forma tener un control del inventario depositado en estos inmuebles, y de esta manera lograr su preservación y difusión de contenido a la comunidad donde se encuentra. De esta manera se logra un inventario, actualizado y una referencia geográfica de  ubicación de los documentos considerados como patrimonio escrito mediante los señalamientos estipulados en la mencionada ley.

“Artículo 31. No podrán salir del país documentos que hayan pertenecido o pertenezcan a los archivos de los órganos federales, entidades federativas, municipios y casas curiales, así como documentos originales relacionados con la historia de México y libros que por su naturaleza no sean fácilmente sustituibles, sin la autorización previa del Archivo General de la Nación.

Artículo 32. En los casos de enajenación por venta de un acervo o documento declarado patrimonio documental de la Nación, y en general cuando se trate de documentos acordes con lo previsto en el artículo 36, fracciones I y II, de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, el Ejecutivo Federal, a través del Archivo General de la Nación, gozará del derecho del tanto en los términos que establezca el Reglamento respectivo; (LFA, 2012:13)”.

Del mismo modo sugiere a los estados la creación de marcos jurídicos propios que apoyen a la labor de la conservación, del legado escrito como forma de apoyo a las acciones emprendidas por la institución nacional encargada de su preservación, en el caso del estado de puebla su marco legislativo considera en su: “Artículo 5. Para los efectos de la presente Ley, se entenderá por:

I. Acervo documental: Conjunto de documentos, sea cual fuere su forma y soporte material, producidos o recibidos por una persona física o jurídica, o por un organismo público o privado en el ejercicio de sus funciones; (Ley de Archivos del Estado de Puebla 2013:7)

Artículo 6. Los sujetos obligados que refiere esta Ley, se regirán por los siguientes principios:

I. Conservación: Adoptar las medidas técnicas, administrativas y tecnológicas para la adecuada preservación de los archivos;

II. Procedencia: Conservar el orden original de cada fondo documental producido por los sujetos obligados en el desarrollo de su actividad institucional, para distinguirlo de otros fondos semejantes;

III. Integridad: Garantizar que los documentos de archivo sean completos y veraces para reflejar con exactitud la información contenida; y

IV. Disponibilidad: Adoptar medidas pertinentes para la organización y localización de los documentos de archivo. (LAEP, 2013: 10)”.

Lo anterior mediante un trabajo en el interior de la jurisdicción del estado, a través de las dependencias encargadas en cada municipio, el cual se encargara de designar en su personal un encargado de sus archivos históricos, con la finalidad de salvaguardar la memoria de sus localidades y por ende de Puebla, el responsable de salvaguardar el legado escrito deberá realizar, inventarios, clasificación y una guía de archivo con la cual sea más eficiente el orden y la consulta de los acervos. Mismo que deberá registrar el depositario a su resguardo y los cambios que este sufra cada mes de septiembre esto con la finalidad de tener una actualización constante de la memoria documental, si bien lo anterior es uno de los fundamentos con los cuales el estado busca preservar esta importante evidencia histórica.

Lamentablemente el marco jurídico es pocas veces conocido por los encargados de salvaguarda de estos bienes difícilmente reemplazables. Lo cual fue evidenciado por el sismo señalado en los párrafos iniciales del presente texto, al mostrar el tipo de inmuebles donde muchos de los archivos eran resguardados, los cuales en muchos casos eran utilizados como bodegas, tenían altos grados de humedad que ha llegado a la destrucción y degradamiento de estos materiales. Incluso a la extracción de documentos relevantes para ser llevados a colecciones privadas de pseudo historiadores allegados a los poderes municipales o bien por simple curiosidad.

A MANERA DE CONCLUSIÓN

El patrimonio cultural escrito, es uno de los legados en mayor peligro de desaparecer por factores endógenos y exógenos, a pesar de la ardua labor emprendida por el archivo general de la nación y auxiliado por los gobiernos estatales, mediante acuerdos, los cuales lamentablemente no han logrado llegar a la meta pretendida. Este alcance ha sido un factor importante en la perdida de documentos de relevancia histórica para los municipios, estado, nación y sus ciudadanos.

Lo anterior al considerar que el patrimonio es de índole social, por lo cual debe de ser preservado y difundido para goce de sus legítimos herederos los ciudadanos, debiendo ser considerado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia como una de las instituciones encargadas de importante labor y al mismo tiempo de universidades públicas con carreras a fines de la conservación del legado tangible e intangible. Y no como lo acontecido tras el terremoto del 19 de septiembre para realizar actividades como la emprendida por el gobierno de puebla a través del oficio circular No. SGG/SJ/DGAN/AGEP/006/2017 enviado el 5 de octubre de 2017 con la finalidad de realizar un censo de los archivos y su conservación.

Esta actividad pudo ser realizada mucho tiempo antes de lo acontecido, tomando en cuenta que por cada documento perdido, o sustraído se pierde parte de la memoria de nuestra sociedad./ <JA

BIBLIOGRAFÍA

Cámara de diputados del H. Congreso de la Unión (2012) “Ley Federal de Archivos” Pp. 1-20.

Orden Jurídico Poblano (2013) “Ley de Archivos del Estado de Puebla” Pp. 1-25

UNESCO (2002) “Memoria del mundo directrices para la salvaguardia del patrimonio documental” División de la Sociedad de la Información Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura Paris.

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