CONVOCATORIA: ARK_MAGAZINE // PERÚ: DIVERSIDAD

ARK PERU-01

CONVOCATORIA //
ESPECIAL ARK_MAGAZINE
PERÚ: DIVERSIDAD

En concordancia con la visión internacional que se ha forjado a través de los años en nuestro proyecto editorial, identificamos la necesidad de profundizar en el análisis de las problemáticas patrimoniales en cada uno de los países que componen la llamada Latinoamérica. Es así que, acompañados por el antropólogo peruano Wilmer Mejia Carrion, inauguramos con el Perú esta serie de convocatorias dedicadas (por ahora) al continente americano.

El patrimonio peruano es muy vasto, tanto en lo cultural como lo natural, ninguna de las tres regiones del Perú: Costa, Sierra y Selva deja de tener un inmenso acervo cultural material e inmaterial, sin embargo, generalmente al Perú se lo asocia con los Incas, a través de Machu Picchu y las montañas, pero el PERÚ es mucho más que eso. Es por ello que, en este número especial de la revista ARK_MAGAZINE queremos hacer conocer lo diverso del país en todos los sentidos. Dentro de esta heterogeneidad de emociones, de texturas y de colores, se hace necesario abordar al patrimonio desde la DIVERSIDAD, pues, a pesar de todo este rico panorama, la reflexión sobre qué es el patrimonio cultural y natural, su patrimonialización e importancia, así como los diversos puntos de vista respecto a los proyectos, programas y sus resultados, son pocos.

Parte este número con una visión reflexiva de las problemáticas actuales sobre el patrimonio peruano para generar planteamientos críticos desde todas las posturas y disciplinas, bajo el marco de la “Diversidad”, como eje y concepto de trabajo.

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Límite para el envío de sus contribuciones: 30 de diciembre de 2019. Los lineamientos editoriales para los textos e imágenes están en la página:

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Dudas y comentarios aquí o al correo: arkeopatias@gmail.com

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DE LA CASA #143: CALAVERITA RANCHERA / CDT.

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Por Cristina Desentis Torres

Qué mayor ironía
Por la que hemos pasado
Al laboratorio de arqueología
La Muerte Huesuda ha llegado

¡Ay canija Catrina!
Te nos has adelantado
Apenas íbamos al INAH
A entregarte lo acordado

Oscilando su guadaña
Se acercó la Santa Muerte
Pese a nuestra gran hazaña
Se acabó la buena suerte

Ollas, cazuelas y cajetes
Metates y lascas mudamos
Al cuchitril que esos ojetes
Construyeron sin reclamos

Guardaditos y ordenados
Están todos tus parientes,
Yo misma los he excavado
Desde los pies hasta los dientes

Ya vaciamos el museo,
También la bibliotequita
Y nos prohibieron el sondeo
En la cancha de aztequitas

Mas con la maña de su oficio
Nos armaron un gran pancho
Que pa’ hacer un edificio
Ahí adentro en el rancho

-¿Qué es lo que quiere esta gente
Calaquita Garbancera?
-Aunque se ven muy decentes,
Los quieren a todos afuera

¡Oye, oye! No seas pilla
¿Qué no ves que somos cuates?
Pues con brocha y cucharilla
Limpiamos tus tepalcates

Con cuidado, metro a metro
Excavamos tu morada,
Pero ahora con la retro
Se irá todo a la chingada

Por andar de panteoneros
Perpetrando mi descanso
Serán ustedes los primeros
Que me lleve, me canso ganso

Pero arqueólogos, escuchen
Que no fue mía tal decisión
Me mandó un señor de tacuche
A que les diera cortón

A la fosa glenoidea
Te voy a mandar calaca,
Porque no tengo ni idea
De esa orden que acatas

Primera, segunda y tercera
Falanges del dedo medio
Levantó la calavera
Para llenarnos de miedo

¡Ah, qué pelada me saliste!
No te pases de cu…neiforme
Ya mi contrato rompiste
Y quedó incompleto tu informe

Como él solo se anuncia,
Muy catrín el abogado
A que firme mi renuncia
Cordialmente me ha invitado

Y con cara de castigo
Con la más fea bailamos
No huesuda, no fue contigo
Fue la de recursos humanos

Herramientas, picos, palas
Informes, libros y cuadernos,
Parece que les salieron alas
Toditito se fue al averno

Parejo agarró la pelona
Con todos los integrantes,
Esta flaca no perdona
Seas SNI III o seas pasante

Me habías dado tu palabra
De no tocar a los perritos
Pero eres muerte macabra
Y te llevaste al Lobito

Como dice el cancionero
“Que te ruegue quien te quiera”
Nomás denme mi dinero
Y se acabó su panteonera

Así del rancho nos fuimos
Nos escoltó la patrulla
Sobres uni, ahí nos vidrios
Me saludas a la tuya

RIP.

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Sobre la autora: (Oaxaca de Juárez, Oaxaca, 1985). Arqueóloga por la Universidad de las Américas Puebla (2011) y Maestra en Humanidades, Línea Formación Docente por la Universidad Autónoma de Zacatecas (2019). Ha participado en diversos proyectos, salvamentos y rescates arqueológicos en los estados de Oaxaca y Puebla. Laboró en la Coordinación de Apoyo Arqueológico de la Universidad de las Américas Puebla desde 2007 hasta su cierre en 2019. Líneas de interés: gestión del patrimonio cultural, la relación entre la producción científica de la arqueología y la historia, la memoria social y la política.

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ArKeopatías opera bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento – NoComercial – Compartir Igual 4.0 Internacional License, por lo que agradecemos citar la fuente de este artículo como: Proyecto ArKeopatías./ “Textos de la casa #143″. México 2019. https://arkeopatias.wordpress.com/ en línea (fecha de consulta).

Foto: Juan Tonchez

ARK_EDITORIAL // ¡YA SALIÓ DE LA CAJA! //

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Finalmente estamos listos para contarles la primera gran sorpresa que les teníamos guardada para este año, pues resulta que nos ha llegado de la imprenta el primer lote de libros que desarrollamos como firma editorial. Con el título que a continuación les presentamos se abre una nueva etapa de nuestro proyecto, pionero en su tipo desde hace varios años y que a partir de esta fecha se caracterizará además por la investigación y edición de materiales originales en papel dedicados a los temas derivados de las reflexiones e inquietudes que durante años hemos venido trabajando, constituyéndonos así como un sello editorial independiente: ARK_EDITORIAL, especializado en el Patrimonio Cultural en México y el mundo. Comenzamos este andar con el libro:

“CORRE Y SE VA… LOTERÍA HUAMUXTECA” De JUAN REYNOL BIBIANO TONCHEZ, JORGE CERVANTES MARTÍNEZ y ANTONIO HERMOSILLO WORLEY;

Un estudio etno[gráfico] que sus autores realizaron en la localidad de Huamuxtitlán en la región de la montaña de Guerrero en México. En este lugar, hasta hace no mucho, se jugaba desde principios del siglo XX una variante muy particular de la tradicional “Lotería mexicana”. Las implicaciones culturales y sociales de este juego son abordadas por los autores en este documento que privilegia el registro gráfico de un patrimonio que desapareció, tristemente, poco antes de terminar la impresión de este libro, el cuál se ha llevado un largo camino de preparación pero quedamos muy satisfechos con el resultado. En acompañamiento de la valiosa labor de investigación contenida en sus páginas, conseguimos obtener un producto editorial muy bien cuidado, con una profusión de fotografías a color, en un formato horizontal excelente para la portabilidad, encuadernado Hot Melt y cubiertas en papel opalina de alto gramaje. Incluimos, además, enlaces multimedia que enriquecerán la experiencia de lectura.

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Si desean obtener un ejemplar pueden comunicarse por mensaje directo o escribir a arkeopatias@gmail.com con el asunto: QUIERO MI LIBRO. Tenemos un tiraje de colección, así que no dejen pasar mucho tiempo.// IMPORTANTE: Con su compra nos ayudan a solventar los gastos que conlleva la donación y entrega de ejemplares en las bibliotecas y comunidades de la montaña guerrerense.// Será un placer para nosotros que sean los primeros en tener consigo uno de nuestros libros.

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DE LA CASA #133: UNOS OJOS ABIERTOS/ JJGG.

Por Juan José Guerrero García

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El hambre le dio tres toques en la panza para decir despierta, despierta.

Abrió los ojos, estaba oscuro, escucho como todos dentro de un pequeño jacal movían herramientas, Sus padres calentaban agua, sus madres envolvían la comida, lo jalaron del brazo, tiernamente lo sacaron del hogar.

El frío y los moscos son más recios cuando caminas cerca del lago y despiertas antes que el sol, tras mucho caminar al fin llegaron al terreno, el sol daba pequeños guiños, mientras él se quitaba las lagañas una de sus madres le llevó a arrancar hierba y juntar insectos para la comida, le explico que era importante tener todo limpio para aprovechar las crecidas del agua para la siembra, él recoge unos tallos secos de amaranto mientras los mayores perforan la tierra con varas puntiagudas, poniendo una semilla en cada oquedad.

Él no se aguanta  suelta la hierba y toma un poco de lodo para lanzárselo a una de sus hermanitas que también trabajaba, ésta se quejó primero, después le regresa el puño de lodo pero él lo esquiva, la niña toma otro poco para realizar la venganza, sin darse cuenta todo se volvió divertido, solo corren y se ríen, los padres y madres lejos de regañarlos disfrutan viéndolos jugar, se ríen con ellos, se recuerdan a si mismos, se extrañan.

Unos ojos abiertos al extremo, un sonido ensordecedor y la sensación de que la rapidez del corazón hacía mas lento todo a su alrededor, lo hizo voltear al norponiente donde se encontraba el gran volcán, ese cerro que al que cada veintena de los días le hacían una ofrenda de frutos, rezos, danzas y sangre, ese volcán que representaba al anciano portador del fuego eterno y que estaba al centro de los cuatro rumbos de tierra. Ese volcán que con un tronido expulsó de sí fuego y cenizas.

De pronto y sin darse cuenta todos estaban juntos como si una soga hecha de miedo los hubiera jalado de un tirón, los padres y las madres tenían los ojos fijos se miraban unos a otros buscando respuestas, ninguno las tenía.

Él temblaba se mantenía callado porque sabía que si bien de vez en cuando llorar hacía que los mayores lo atendieran y lo calmaran, ahora no tenía que llamar su atención , ahora tenía que dejarlos tomar una decisión rápida, ahora lo que tenía que hacer era no estorbar, quedarse quieto y colaborar con todo.

Uno de sus padres lo jaló hacia su pecho, lo abrazó fuertemente besó su cabeza y caminaron todos juntos de vuelta al jacal, rápidamente fueron en busca del anciano quien miraba pensativo al cielo, notó como el sol se arrepentía de salir pues las cenizas cubrían toda la bóveda, manteniéndola gris con algunos destellos rojos. De pronto el aire cambió de olor, algo raro había en el ambiente, quizá por eso las aves salían despavoridas los animales corrían hacia el lado opuesto, quizá por eso él quería correr también, convertirse en coyote y correr lo mas lejos posible hasta encontrar al sol y traerlo de vuelta quitando todas las cenizas.

Pese a la pestilencia, todos estaban afuera del templo, rezaban cantaban mientras el anciano se pinchaba la lengua con una punta de maguey, el aire cada vez olía mas raro por eso todos se apuraron a quemar Copal para alejar los malos olores, por eso todos danzaron con mas fuerza, por eso no les importó el frío ni respirar cenizas, por eso no les importó el cansancio, por eso no les importó el hambre, por eso no les importó que el anciano cayera, por eso no les importo la sed, así estuvieron trece días intentando convencer al volcán de quedarse tranquilo, de dejarlos vivir ahí.

Después de la primera trecena el cielo volvió a ponerse azul, el aire había recuperado su pureza, al fin todos pararon de danzar, al fin se permitieron comer. Las secuelas eran grabes muchos no pararon de toser, él tampoco, muchos estaban flacos por el hambre, él también, muchos estaban cegados por la ceniza, él no podía abrir sus ojos, de pronto sintió como una mano temblorosa le acariciaba la cara, escuchó como un llanto lo nombraba, sintió como un unas manos flacas lo cargaban y lo apretaban con fuerza, sintió como avanzaban , escuchó como un llanto le explicaba que el volcán lo había elegido, se dio cuenta del cansancio de quien lo cargaba, se dio cuenta de las rocas y los acantilados por los cuales pasaban aunque no podía ver, aunque le costaba respirar.

Al fin llegaron a un lugar muy caliente escuchó música, escucho cantos, sintió como unas manos lo cargaban temblorosas, cómplices, escucho llantos, escucho gritos, unas manos se desprendieron, después sintió un inmenso calor, después no sintió nada.

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El hambre le dio tres toques en la panza para decir despierta, despierta.

Abrió los ojos estaba oscuro, escucho como todos dentro de un pequeño departamento movían herramientas, Su madre envolvía una torta. Lo jalaron del brazo, tiernamente le pusieron el uniforme.

El frío y lo seco del ambiente es mas fuerte cuando te levantas antes que el sol, la aridez del pedregal, de esta lava seca  sobre la cual está construida su casa, el smog tempranero hacen un hueco en el estomago. Caminaron por la calle de Anacahuita hasta llegar al paradero de micros donde su madre le compró un atole de nuez antes de abordar la combi. Llegaron al fin a la escuela, su madre se despidió rápidamente  y se fue directo al trabajo. Ya adentro  todos los niños estaban formados para la ceremonia del lunes, una niña de su salón decía de memoria las efemérides de la semana, junto a él había una jardinera se le hizo fácil tomar un poco de lodo y lanzárselo a su amiga, ella lo esquivó con agilidad, sin embargo él no se salvó del castigo, lo pusieron a barrer la azotea.

Unos ojos abiertos al extremo, un sonido ensordecedor y la sensación de que la rapidez del corazón hacía mas lento todo a su alrededor lo hizo voltear al surponiente donde se encontraba el gran volcán, el Ajusco, el Xitle, ese volcán que hace tantos años hizo erupción cubriendo pueblos y ciudades enteros, cuyos pobladores (los que sobrevivieron) aprendieron a vivir junto al lento fluir de la lava. Hoy solo habían cohetones que anunciaban la festividad de San Miguel Ajusco, él miro impresionado y alegre, vio el cielo sonrió pensó que sería divertido subir por aquel cerro brincar las rocas, los acantilados se imaginó la fiesta, deseó que sus padres tuvieran tiempo de llevarlo sonrió un buen rato y siguió barriendo.

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Sobre el autor: (Ciudad de México – 1985) Arqueólogo por la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) y Licenciado en Psicopedagogía. Colaboró con el Departamento de Protección Técnica y Legal de la Zona de Monumentos Arqueológicos de Teotihuacan. Trabajó en un proyecto de arqueología comunitaria en la misma zona arqueológica. Ha participado en diferentes eventos relacionados con el  patrimonio arqueológico en diferentes escuelas y foros. Sus principales intereses son el estudio de la ideología y el poder a partir de la arqueología, así como la participación comunitaria en la protección del patrimonio arqueológico.  Actualmente cursa la maestría en Museología en la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM).

Contacto: ometuzco62@yahoo.com.mx

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Fotografías: Taller(es) de Acontecimientos (TACOS) / Sesión 3. Autor: Juan Tonchez

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ArKeopatías opera bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento – NoComercial – Compartir Igual 4.0 Internacional License, por lo que agradecemos citar la fuente de este artículo como: Proyecto ArKeopatías./ “Textos de la casa #133″. México 2018. https://arkeopatias.wordpress.com/ en línea (fecha de consulta).

DE LA CASA #120: LA LEYENDA DEL CERRO DE ZAPOTECAS, SAN PEDRO CHOLULA, PUEBLA/ RCLL.

Por Rocío del Carmen López Lemus

Los mitos y leyendas son el claro ejemplo de la herencia cultural de una región, su preservación oral ha influido en la identidad del lugar, su misticismo y cargado imaginario vuelven a estas narrativas una joya histórica. Hace algún tiempo, realicé un viaje a Cholula, Puebla, lugar al que ya tenía el gusto de conocer por parte de un viaje escolar de la experiencia educativa de Mesoamérica,  experiencia que curse en el primer semestre de mi licenciatura en Antropología Histórica.

En esta ocasión las circunstancias fueron diferentes; había llegado a aquel lugar en función de acompañante y copiloto de un buen amigo que reside en Cholula, de nombre Paco. Me invitó a pasar unos días en aquel hermoso lugar y decidida a redescubrir la zona, fue que emprendí el viaje. Después de casi dos horas y media en carretera, desde Xalapa hasta allá, llegamos algo cansados por eso de la manejada. Nos dispusimos a descansar, con la promesa de al día siguiente  aventurarnos a los alrededores del lugar, entre la broma de visitar las “365 iglesias” que alberga la zona.

El día estaba despejado, dispuesto a acompañarnos, con su particular frío matutino,  fue que salimos de casa a recorrer aquella zona que antes había sido  gran territorio para los toltecas, luego de su expulsión de Tula en el año 1000 d.n.e. Entre los típicos tamales canarios de la plaza de la concordia y las calles empedradas, dimos con un servicio turístico propio del lugar, decidimos abordarlo y emprender dicho recorrido; en este caso contaba con un guía de audio que narra todas las estaciones que propiamente va haciendo el autobús.

Entre  las tantas narraciones, una llamó en especial mi atención, ya que hablaba sobre las mayordomías, actos que aún se  llevan a cabo en Cholula, pero cada vez con menor fervor. Contaba la leyenda de un hombre que entregó la vida de su mejor amigo, a cambio de dinero para poder costear la mayordomía anual, historia que adelante les contaré.

Leyenda del cerro de Zapotecas

Cuenta la leyenda que un hombre andaba muy preocupado porque tenía que hacer una mayordomía en su pueblo y solo faltaba un mes, y no tenía dinero suficiente para llevar a cabo su compromiso, así que decidió solicitar un préstamo entre sus conocidos y compadres, pero como la temporada de siembra había sido mala, todos le negaron la ayuda, hasta su compadre le dijo que también necesitaba dinero y que lo había pensado muy bien, en ir al cerro Zapotecas para salir de pobre.

CerroZapotecas

Triste y preocupado pensaba en los gastos que tenía que hacer para salir de sus apuros; comprar las flores, contratar a la banda de música, los cohetes, los toritos, la bebida y el mole. La única alternativa era ir a pedir dinero al cerro de zapotecas, llego la noche, agarro su chamara y salió sin dar explicaciones a su familia. Caminó por las calles y provocó el ladrido de los perros que se oían a lo lejos, el viento soplaba siendo más frío el sudor que brotaba de su cara, comenzó a veredear y a subir el cerro.

Cuando estaba a punto de llegar a la cima pensó en regresar, pero meditó:- “Ya estoy más pa’ca  que pa’ ya” – y justo cuando iba a seguir caminando oyó una voz que le dijo: – “Me dijo tu compadre que me andas buscando , no es necesario que me lo expliques, ya sé cuál es tu problema y te voy a ayudar, solamente tienes que pensar de quién es el alma de tu familia que me vas a dar, te voy a dar  unos segundos para que lo pienses, ahorita regreso para firmar el pacto con sangre”-.

La sombra oscura de lo que parecía ser un caporal con su gabán y su sombrero, desapareció por entre los árboles y ahí quedo nuestro amigo sólo, no con un problema, sino con dos. Y antes de que pudiera pensar en la respuesta, comenzó a escuchar unos quejidos, muy lastimosos, pensó –“¿Quién podría ser, alguna persona que necesita ayuda?”-  al buscar entre los árboles, descubrió una enorme casa, más bien dicho una hacienda y se encamino a donde se escuchaban los quejidos, entro por el portón.

Grande fue su sorpresa, al ver muchos hombres, colgados de las manos y amarrados de los pies, a los que se veía, los habían azotado cruelmente. Algunos de ellos ya no se movían, pero entre todos ellos, reconocido a su compadre y corrió hacia él. Y antes de que pudiera hablarle, su compadre le dijo con voz cansada y quejumbrosa: –“Compadrito, ¿Qué haces aquí?, ¡Lárgate! , ¡Vete, antes de que regrese aquel, ¡Sálvate!,  ¡Sal de aquí y no voltees la cara!,  ¡Anda , qué esperas, no lo pienses más! ¡Que a mí ya me llevo la…! – y sin pensarlo, salió corriendo de la imaginaria hacienda.

Llegó a su pueblo, se dio la una de la mañana y así fue como regreso a su casa y se metió a su cama, al amanecer, lo que había vivido la noche anterior, lo tenía absorto en sus cavilaciones y de vez en cuando se acordaba del problema de la mayordomía, hasta que la solución le vino de inmediato. –“Voy a vender dos vacas y con eso voy a hacer una fiesta sencilla, lo importante es cumplir con el santo patrón”- aún no había de pensar en su solución, cuando oyó un grito que decía: -“¡Burros, vacas, becerros que vendan!”- milagrosamente le llegaba la solución a su problema.

Salió corriendo y le chiflo a los de la camioneta, al momento oyó en la iglesia, que estaban dando doble, arregló la venta de sus animales, le pagaron buen precio y se encamino a la iglesia, para comenzar con los preparativos de la fiesta. Cuando vio un grupo de gente, que se remolinaba junto a una carreta y le dijeron: -“Ya vites, trajeron a tu compadre, lo encontraron muerto, arriba del cerro de zapotecas”- . Cuando se abrió el paso por la gente, pudo ver a su compadre amarrado de pies y manos sangrando. Pero lo más curioso, es que llevaba puesta la chamarra de nuestro amigo.

Cuando el caporal le pregunto a nuestro amigo, de quien era el alma que le deseaba entregar, a cambio de recibir ayuda, quizá nuestro amigo sin querer queriendo, en ese momento pensó en su compadre y fue el alma que le entro a este caporal. Es una historia, que según cuentan los habitantes, sucedió en el cerro Zapotecas.

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Fotografía y video: México DJI Puebla.

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Sobre la autora: 1998 / Xalapa, Veracruz. Estudiante de segundo semestre de la carrera de Antropología Histórica en la Universidad Veracruzana. Fotógrafa y participante en el panel sobre patrimonio biocultural, sustentabilidad y etno-ecologia, en el marco del V Coloquio Multidisciplinario “Patrimonio, turismo y sustentabilidad ambiental”. Llevado a cabo en las instalaciones del CETis 134 Manuel Mier y Terán y en la Facultad de Antropología de la Universidad Veracruzana en Xalapa.

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