DE LA CASA #141: ANTES DE MEDUSA / DMEV.

Pocos saben la historia de Medusa antes de que se convirtiera en Medusa, y es que como ya les había contado, cuando yo era chica me obsesioné un poco con este personaje e investigué todo lo que pude acerca de ella, realmente nunca entendí su historia sino hasta hoy que tuve la oportunidad de entrar a registrar las pintas (a las cuales de ahora en adelante llamaré “intervenciones”) que se hicieron durante la mega marcha feminista, en el Monumento a la Independencia (mejor conocido como “Ángel de la Independencia, el cual a partir de ahora llamaré por su verdadero nombre: “Victoria Alada”), en fin, pues ahí estaba yo, registrando cuando me topé con la imagen tallada de la cabeza de Medusa, ahora intervenida con los ojos llorando sangre, y entonces recordé su historia, y de pronto su historia cobró todo el sentido que de niña no pude ver.

Medusa Dinna

Y ahí estaba yo frente a Medusa, comprendiendo que en la marcha también alzó su voz, y como parte del monumento también contó su historia, la historia de Medusa también es la historia de las mujeres violentadas.

Medusa, antes de ser ese “monstruo” temido por todos fue una hermosa doncella que custodiaba el templo de Atenea diosa de la guerra; durante muchos años Medusa fue acosada por el dios del mar, Poseidón, y a pesar de que el dios era sumamente insistente, Medusa siempre lograba burlarlo y alejarse de él; Medusa sufría por esto e imploraba a Atenea su intervención pero Atenea no hacía caso, un día Medusa no pudo huir de Poseidón y éste la violó, Medusa no atinó más que gritar e implorar por ayuda, por lo que Atenea irritada por los gritos decidió castigarla convirtiendo su cabello en un nido de serpientes, a partir de ese momento Medusa se convirtió en un “monstruo” agresivo y cruel que convertía en piedra a todo aquel que la mirara a los ojos, Atenea quiso detenerla pero no pudo, fue hasta muchos años después que Perseo guiado y ayudado por la misma Atenea, logró cortarle la cabeza, no sin antes transformarla en piedra.

¿Ven?, la historia se repite una y otra vez. La víctima denuncia varias veces a su acosador, implora porque alguien haga algo, el violentador abusa de su poder y comete un crimen, la ley castiga y re-violenta a la víctima en vez de al violador; la víctima ahora no solamente sufre por la agresión inicial sino por la constante re victimización que sufre día tras día, tanto por la ley como por la sociedad, y el delincuente sigue libre y adorado por todos, una vez más se salió con la suya y no solo no hay justicia sino que peca de cinismo y burla, la víctima se ve sola y desamparada; ya no puede más y su corazón se vuelve piedra, y entonces ahora solo puede dar lo que es (en lo que la convirtieron), ahora entonces ella es el monstruo, ella es a quien se debe desaparecer, y callar, y se debe invisibilizar, e ignorar, ahora ella es la no “políticamente correcta” porque ya no nos importa su historia, ni su dolor, ni su causa, ni su circunstancia; lo que nos importa es que no esté fea y que no vaya gritando por las calles asustando a la gente y convirtiéndola en piedra, lo que nos importa es que no nos incomode; entonces aparece un “héroe”, un hombre que recibe absolutamente toda la ayuda posible departe de la ley, de los dioses, y entonces la decapita; corta su cabeza para que se calle, para que ya no tengamos que oírla, ni verla, ni recordar que nos pidió ayuda y no hicimos nada, para que ya no sintamos culpa de haberla castigado siendo ella la agraviada, para no acordarnos de que dejamos libre a su violador y para colmo, lo adoramos solo porque nos da peces; y entonces creemos que muerta Medusa su historia se olvidará como se olvidan todas las historias similares.

Pero Medusa es fuerte y trasciende el tiempo y cruza el puente de la mitología a la vida real, y entonces emerge y se une a los gritos de las miles de mexicanas que salieron a exigirle al pueblo y al Estado ¡que ya no nos violen!, ¡que ya no nos maten!, ¡que ya estamos hartas de tanta impunidad!, y entonces Medusa se cuela por más de cien años en uno de los monumentos más importantes de nuestro país, y permanece ahí, tallada en piedra, pacientemente espera callada y pasando casi desapercibida en una esquina cerca del dintel de la entrada principal, espera por cien años el día de la marcha; porque Medusa sabía que nos íbamos a cansar de no ser escuchadas, de no ser atendidas, Medusa sabía que después de intentarlo todo sin éxito, entonces íbamos a levantar la voz, y entonces ella estaría ahí para unirse y alzar la suya, porque Medusa mejor que nadie sabe que las piedras son importantes, pero nunca más importantes que la vida y la integridad de las mujeres.

#RestauradorasConGlitter ✨
#PrimeroLasMujeresLuegoLasParedes
#NiUnaMas

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Sobre la autora:

Dinna Maricela Esparza Vázquez (Ciudad de México / 1986). Egresada de la licenciatura en Arqueología de la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Desde 2005 se desarrolla como investigadora, y en 2010 comienza su labor docente. Ha participado en numerosos proyectos arqueológicos tanto en la Ciudad de México, en sitios como Tlatelolco, Chapultepec, y Centro Histórico (Proyecto Boturini), así como en el interior de la República, en donde estuvo a cargo de las zonas arqueológicas de Dainzú y Yagúl en Oaxaca, así como de las excavaciones del Monasterio de San Pedro y San Pablo en el centro de esa ciudad; en Hidalgo, a cargo de las excavaciones del Palacio Quemado en la zona arqueológica de Tula; también ha colaborado en el área de investigación en el Museo Casa Morelos de Ecatepec.

Fotografía: Dinna Maricela Esparza Vázquez

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DE LA CASA #140: EL OFICIO AGUAMIELERO EN LA CAPITAL DE ZACATECAS: DECADENCIA EN EL SIGLO XXI/ KB.

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Por Kaban Basurto

Resumen: La producción de aguamiel se ve muy favorecida para esta región que aunque semiárida, carece de una gran diversidad de flora, pero no de la presencia del maguey. El aguamiel es una bebida que existe en México desde tiempos inmemoriales. En Zacatecas el aguamiel está ligado, a distintos tipos de vida como la de las culturas mesoamericanas, las cazadoras recolectoras nativas de la región y a las sociedades coloniales. El oficio del aguamiel nace de una necesidad social de adquirir este producto para su consumo hasta transformarse en una tradición, que como podemos ver, aún persiste en la sociedad zacatecana. Dicha actividad ha estado en declive en los últimos años hasta llegar al punto de existir solo dos personas dedicadas a esto en la capital y sus zonas aledañas.

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El maguey y el aguamiel

En México existen aproximadamente 200 especies de maguey, (Fournier, 2007) las cuales las podemos encontrar en casi todos los estados de la república. Estos han tenido distintos usos en las distintas culturas mesoamericanas y cazadoras-recolectoras del norte de México desde 7000 a.C. a 1500 d.C. (ibídem). Sus usos van desde la elaboración de textiles, alimentos, bebidas y hasta se utiliza en la construcción. Entre los pueblos que explotaban el maguey en el siglo XVI, se encuentran culturas de los grupos náhuatl, tarascos, matlatzinca y chontal; en el norte de México, encontramos los grupos otomís, chichimeco y  cazcana, los cuales producían pulque, vinagre, cáñamo, comida, indumentaria, medicina y aguamiel. (Ibídem)

En este trabajo, nuestro objeto de estudio es el aguamiel o por su nombre en náhuatl “Neutli” (consultado en: página electrónica de CONABIO el 2 de junio del 2012) por lo que nos enfocaremos solo en este producto, aunque no siempre podemos separar la estrecha relación que existe de esta bebida con el pulque (octli), que es el resultado de la fermentación de la misma por el agente Diplococo viscoso y algunas levaduras. (Fournier, 2007) También el aguamiel contiene una considerable cantidad de carbohidratos. (Vargas, 2009)

Existen algunos mitos e historias sobre el descubrimiento del aguamiel, los cuales  en su mayoría se relacionan con   Mayahuey la deidad del pulque, considerada como la primera en extraer este néctar del maguey. (Breña, Luis,  Domínguez, González, Esquivel, Lucio, 2010)  También se tenía la idea, de que el descubrimiento del pulque y por lo tanto del aguamiel, fue en la época  Preclásica  dentro de la cultura tolteca. Alfredo chavero nos cuenta que según los campesinos,  el descubrimiento del aguamiel, se dio cuando un roedor entró dentro del corazón del maguey y lo empezó a raspar, esta acción trajo como consecuente el brote del aguamiel, después de observar lo que pasó, los indígenas empezaron a imitar esto. (Chavero citado en Breña, Luis,  Domínguez, González, Esquivel, Lucio, 2010)

El nombre con el que se le denomina a la persona  que se encarga de la recolección del aguamiel es: “tlachiquero”  proveniente del náhuatl, el cual tiene como traducción “Rasguño”. (Breña, Luis, Domínguez, González, Esquivel, Lucio, 2010) No utilizaremos la el nombre de tlachiquero, ya que éste concepto no existe en este lugar. La denominación en Zacatecas para el oficiante es “aguamielero” Y a diferencia de otros lugares ellos no solo extraen en aguamiel sino que también la comercializa directamente.

Durante la época colonial, es muy probable que junto con el mestizaje el consumo del aguamiel se generalizara hasta fundirse en la cotidianidad de la sociedad de aquel tiempo. Dicha costumbre aún podemos observar en pocos lugares de México. Uno de estos sitios, sino es que el último, es el Estado de Zacatecas, siendo más específicos, en el centro histórico de la ciudad, donde todas las mañanas en algunas esquinas vemos a un hombre con su característico burro vendiendo este refrescante néctar.

Existen en registro fotográfico algunas imágenes del “burro del aguamiel” cargando los recipientes llenos la bebida para aproximadamente los inicios y mediados del siglo XX en Zacatecas. (Foto 1) Para ese tiempo solo podemos imaginarnos como para tomar un poco de este producto, se tenía que seguir el grito del vendedor, confundido entre tantos pregoneros callejeros que ofrecían todo tipo de productos. (Burciaga: 2010)

Captura de Pantalla 2019-06-17 a la(s) 0.57.42Foto 1. Zacatecas tomada de Revista Artes de México AÑO XXII No. 194/195

En el 2007 se realizó un cortometraje-documental llamado “Burrito de agua-miel” dirigido por Edín Alaín, el cual nos da a conocer la rutina laboral de Juan Ortiz, un aguamielero proveniente de Hacienda Nueva, una comunidad de Morelos, quien vende su producto en el centro de Zacatecas, quien nos cuenta como es su oficio.

A partir de estos antecedentes el presente ensayo explica los factores que llevaron al declive del oficio y como esto influye en el ámbito sociocultural. De esta manera se pueden encontrar estrategias para su conservación, protección o difusión según convenga a los actores sociales involucrados. La pregunta de investigación parte de rastrear los orígenes histórico-contemporáneos de los aguamieleros que se dedican a la producción y comercio tradicional del aguamiel en la ciudad de Zacatecas ¿Qué factores afectan la preservación del oficio aguamielero y quiénes se relacionan con la producción y la comercialización del aguamiel en Zacatecas?

El oficio tradicional actual en Zacatecas

El comercio del aguamiel realizado en las calles del centro histórico y el característico “burrito” en el que se transporta y comercializa esta bebida son pieza fundamental de esta práctica en la cultura zacatecana.

Para llevar a cabo esta investigación etnográfica se delimitó nuestra área de estudio al centro histórico de la capital zacatecana, en la cual se localizaron los lugares en donde se comercializa el aguamiel, dentro de estos hay cuatro diferentes aguamieleros los cuales se ubican en los puntos geográficos que se describen a continuación.

Se le puede encontrar a un aguamielero de 72 años en la esquina de Tacuba frente a la fuente de los faroles, quien se  dedica a este oficio desde que tenía cinco años de edad. Luis Mireles Salazar otro aguamielero, está sobre la avenida Hidalgo enfrente del callejón de la bordadora. Él a sus 50 años de edad comenzó en actividad hace dos años y Pedro Salcedo e Isidro Carrillo quienes se pueden ver en contra esquina de la plaza Zamora sobre la calle Aldama. Ellos se alternan el  sitio de trabajo durante la semana aunque no son familiares. También se le puede ver a Isidro en la plazuela de Vivac en las ocasiones que Pedro se encuentra en su lugar habitual.

Los procesos de venta y compra del aguamiel

Al vendedor lo acompaña un burro. El aguamiel se vende en vasos de plástico desechable y  tiene un precio de diez pesos cada uno.

Se puede decir que la mayoría de los compradores han consumido del mismo vendedor varias veces, la relación que tienen estas dos personas es estrecha y fraterna, pues son gente que mantiene relaciones de amistad desde hace mucho tiempo. El comprador consume la mercancía en el mismo lugar, mientras puede verse que se establecen alrededor del burrito conversaciones agradables.

El comprador consume la mercancía en el mismo lugar, mientras puede verse que se establecen alrededor del burrito conversaciones agradables. Otro tipo de clientes frecuentes son los que compran por litros, estos llevan consigo aguamiel para consumirlo posteriormente. También existe el cliente irregular o poco frecuente, el cual al momento de ver al “burrito aguamielero” transitar por las calles, es invadido por un sentimiento de nostalgia que le hace recordar los años provinciales, por lo tanto se detiene a compra un poco y mientras bebe cuentan sus anécdotas relacionadas con este delicioso néctar (Foto 2). Por ultimo tenemos al turista, que es un consumidor eventual que asiste a los sitios donde el “burrito” se encuentra estacionado en alguna esquina del centro histórico.

Por lo general los consumidores locales son individuos adultos o en senectud, mientras los turistas son de todas las edades.

Los “aguamieleros” llegan después de transcurrir una hora y media o dos de camino desde la comunidad de Hacienda Nueva.  Están en su lugar de venta entre las 8:00 y 8:40 am y termina su día laboral aproximadamente a las 11:30 am, pero sus jornadas no son siempre continuas ya que se les puede ver algunos días y otros no.

Testimonios de aguamieleros, consumidores y transeúntes

Las entrevistas realizadas a los consumidores, transeúntes y al aguamielero fueron estructuradas y semi-estructuradas mediante la conversación informal y al igual que los compradores habituales, aproveché estos momentos mientras bebía un vaso de aguamiel.

Captura de Pantalla 2019-06-17 a la(s) 0.58.32Foto 2. Tomada el 21 de junio del 2011

Los aguamieleros

Los cuatro son originarios de la comunidad de Hacienda Nueva, una comunidad aledaña a la capital. Ninguno de ellos se dedica o ha dedicado de tiempo completo al comercio del aguamiel, uno de ellos fue brasero y trabajador de la mina, mientras los otros tres trabajan de obreros en la construcción y como mineros. La cantidad de aguamieleros ha sido fluctuante a través del tiempo, al parecer – nos cuenta uno de ellos- cuarenta años atrás él conocía treinta aguamieleros, pero que ahora solo a cuatro, pero por otra parte otro se trasladó a un año atrás.

“Antes hace como un año nada más estábamos dos o tres hoy ya hay más. Unos se van a Fresnillo y otros a Calera” (Pedro Salcedo, 20 de Julio del 2011)

La producción

El proceso comienza en su propia parcela familiar en donde tienen de 10 a 30 magueyes,

“Tenía unos 12 pero me los roban para hacer birria y otros se los comen las vacas y tardan como 20 años en madurar” (Aguamielero de Tacuba, 22 de julio de 2011, Centro histórico de Zacatecas).

Los Magueyes se preparan para que se les pueda extraer el aguamiel del corazón. Pero para esto se tiene que pasar por varios pasos: el dejar madurar el maguey unos 15 años, descapotar, raspar diariamente (para algunos en la madrugada), esperar y recolectar.

Solo el aguamielero trabaja en este oficio porque regularmente a los hijos les avergüenza practicarlo o bien porque éstos muestran un desinterés. La producción diaria oscila entre dos y cinco litros por maguey según nos cuentas los cuatro aguamieleros.

El Burrito y los contenedores de cerámica

El burro, siempre utilizado como medio de transporte y como generador de fuerza bruta, una especie siempre al servicio del hombre, y que en este caso no es la excepción. El burro es quien transporta la preciada mercancía y a su compañero el aguamielero en todo el transcurso laboral. Terminada la jornada diaria es hora de alimentarlo, su dieta se basa en una ración de heno que al final de la semana se convierte en una paca entera, lo que equivale a cincuenta pesos de las ganancias por su trabajo. Sobre su lomo carga una estructura con cuatro compartimientos de madera y palos, que sirven para sostener cuatro jarrones de cerámica que contienen el aguamiel. Para conservarse fresca e impedir que se derrame el líquido, a los contenedores se les coloca un tapón hecho de pencas enroscadas de maguey. La mayoría de los comerciantes no sabe de donde son originalmente estas vasijas, solo pasaron de generación o se las vendieron, pero como comentó el de mayor experiencia, éste las consiguió en Tlaquepaque, Jalisco.

El oficio del aguamielero depende en gran medida del burro, el transportar y cargar no es lo más importante de su trabajo, algo que sostiene el consumo de muchos compradores es su presencia, su imagen y su peculiaridad, aparte de ya ser parte de una tradición.

“Pues sí me ven en camioneta o así nada más con unos botes, pues nadie me va a comprar” (Pedro Salcedo, 19 de julio de 2011, Centro histórico de Zacatecas)

La venta y el consumo

Tres de los aguamieleros llegan al centro histórico montados en el burro desde la comunidad de Hacienda Nueva después de una hora y media o dos transcurridas, y  haber pasado por caminos de terracería y brechas entre los cerros, cargando entre 18 y 20 litros de aguamiel cada uno. Un caso muy especial y sobresaliente es del aguamielero Isidro quien no lo adquirió por tradición familiar, pues él siendo de la misma comunidad que los demás no emplea al asno para llegar a su destino, él utiliza un automóvil llevando consigo el aguamiel en recipientes plásticos, para posteriormente ya estando en la ciudad, verter la bebida en los jarrones y colocarlos a cuestas del burro que está en una casa propia en las periferias del Centro histórico y de ahí se dirige a su punto de venta. También es el único que trabaja los domingos vendiendo en el tianguis de un municipio a un costado de la capital, pero esta vez sin burro.

Todos expenden el aguamiel en el mismo sitio, pero no periódicamente. Ellos creen que aun la gente consume aguamiel por sus cualidades nutricionales, cosa que saben, porque ellos y sus familias también lo toman.

Pérdida del oficio

Se consume menos aguamiel pero no han disminuido las ventas, al parecer hay temporadas donde tienen más ganancias. Estas temporadas coinciden con las vacaciones y la llegada de los turistas

Algunas personas sustituyeron por completo el consumo de este producto por la leche. Cuando empezó la industria lechera a tener un gran auge a partir de su embasamiento en cartón, afectó en gran medida la demanda de aguamiel, pues según el testimonio de un antiguo consumidor local, con lo que cuesta un litro de aguamiel actualmente pueden comprarse seis litros de leche. A su vez al disminuir la demanda los aguamieleros fueron buscando otras alternativas de trabajo, con ello el número de vendedores de esta bebida disminuyó hasta encontrarse al borde de la extinción.

El oficio ha vuelto a mantenerse un poco estable gracias al turismo, pero solo es cuestión de tiempo, ya que por ser un trabajo tan duro que requiere de tiempo, esfuerzo y paciencia, por falta de interés en los descendientes de los aguamieleros y por los procesos globales está muy próximo a desaparecer.

Algunos puntos sobresalientes de las entrevistas a consumidores y transeúntes:

a) Los individuos jóvenes no conocen el aguamiel y no lo han probado.

b) Los adultos consumen este producto para la salud y el tratamiento de enfermedades como la diabetes y padecimientos renales.

Se debe hacer mención que en Zacatecas el consumo de pulque no es tan común, no existe ninguna pulquería, siendo el aguamiel la materia prima de este.

c) Algunos consumidores entrevistados comentaron que prefieren el aguamiel por tener un sabor dulce. Al parecer relacionan al pulque principalmente con la embriagues, pero para éste caso les agrada más la cerveza.  Por su parte los aguamieleros no saben hacerlo y saben que no lo venderían porque ni siquiera ellos lo consumirían.

d) Una de las causas por que algunas personas dejaron de consumir fue por el aumento de su valor monetario.

Algunas consideraciones finales

Efectivamente el característico “burrito” da el toque llamativo y tradicional a este oficio, es una pieza fundamental de atracción turística que ha convertido a esta actividad en parte de la cultura zacatecana y la ha rescatado un poco de la extinción.

Después del análisis realizado, se determinaron los factores que intervienen en el declive del oficio aguamielero en Zacatecas:

Al haber menos magueyes, como consecuencia hay menos producción. Teniendo en cuenta que el tiempo aproximado  para la maduración en donde se puede extraer el néctar del maguey es de aproximadamente 15 años y que una vez quebrado y retirado todo el aguamiel de la planta esta morirá.

Al no plantarse más magueyes este oficio no es sustentable

La falta de interés o el desconocimiento de esta bebida por parte del sector joven de la sociedad también tienen gran peso.

La falta de interés por continuar en el oficio aguamielero por parte de los descendientes o de las nuevas generaciones.

La introducción de la leche y otros productos envasados han desplazado al consumo del aguamiel, los cuales son más baratos.

Existe una falta de interés por parte de las autoridades.

Los tiempos actuales exigen nuevas estrategias para el comercio de este tipo de bebidas tradicionales  Como en el caso del aguamielero Isidro quien busco nuevas alternativas para el ahorro de tiempo dejando al burro y su equipo cerca de la ciudad, mientras el hace el mismo recorrido que el de sus colegas, pero él en camioneta y transportando el aguamiel en botes plásticos. Aun así esto no salva a la tradición, ya que la forma de transportar el aguamiel le influye en el sabor, al contenerlo en plástico y no en cerámica, también los tiempos en los que raspa el maguey son distintos que los tradicionales por lo que el producto que él vende es de mala calidad.

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Bibliografía:

ARTES de México. 1960 Año XXII No. 194 / 195, Pág. 109

BARFIELD, Thomas, 2000. Diccionario de antropología, Siglo XXI.

BREÑA, Luis, Domínguez, González, Esquivel, Lucio. 2010 “Estrategia de exportación del pulque enlatado”, Tesina para obtener el titulo de ingeniero industrial y licenciado en administración industrial, Unidad Profesional Multidisciplinaria de ingeniería y Ciencias sociales y Administrativas, IPN, México D.F, archivo electrónico visto el 1 de junio del 2010 en

http://itzamna.bnct.ipn.mx:8080/dspace/bitstream/123456789/6431/1/I7.1891.pdf

CONABIO, 2010

http://www.biodiversidad.gob.mx/usos/pdf/Mezcales/mHistoria.pdf visto el día 24 de Mayo del 2012.

FOURNIER, patricia 2007 “Los Hñӓhñü del valle del mezquital: Maguey, pulque y alfarería”, INAH, México.

VARGAS, Carla, 2009 “Obtención de insumos de interés industrial a partir de las fructanas del agave mezcalero potosino (Agave salmiana)”, Jiquilpan, Michoacán, IPN.

EDÍN Alaín 2007 “Burrito de Aguamiel”, Documental.

BURCIAGA, José 2010 Zacatecas: Memoria sobre el Arte Popular, IDEAZ, Zacatecas, México, Pp. 59.

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WORKSHOP: URBANISMO Y ARQUEOLOGÍA / 2º PARTE

Ya tenemos sede y fechas para la segunda parte del WORKSHOP/ Urbanismo y Arqueología. Nos veremos los días 9, 16 y 23 de marzo en el Centro Cultural Xavier Villaurrutia en la Ciudad de México. Aún están a tiempo de inscribirse y participar con nosotros, envíen un correo a: arkeopatias@gmail.com para platicarles los detalles.//

Versión 2

DE LA CASA #129: SI HAY MAGIA… HAY TRUCO/ SV.

DE LA CASA #129: SI HAY MAGIA… HAY TRUCO/ SV.

Por Selene Velázquez

Si hay magia, hay truco” me dijo en alguna ocasión un buen amigo en Guanajuato capital, mientras hablábamos de los llamados Pueblos Mágicos…

Pero, querido lector, querida lectora, si usted nunca antes había escuchado hablar sobre los Pueblos Trágicos Mágicos, deje le cuento un poquito de ellos.

En el año 2001 se creó un programa para beneficiar a municipios que tuviesen atractivos únicos y diferentes, dignos de ser visitados para incrementar el turismo en la localidad y que la derrama económica llegara a todos, cito directamente de la guía para la incorporación y permanencia de los Pueblos Mágicos, desde la página de SECTUR:

Los Pueblos Mágicos, son localidades que requieren orientarse para fortalecer y optimizar el aprovechamiento racional de recursos y atractivos naturales y culturales, fortalecer su infraestructura, la calidad de los servicios, la innovación y desarrollo de sus productos turísticos, el marketing y la tecnificación, en suma, acciones que contribuirán a detonar el crecimiento del mercado turístico.

Entonces, si ustedes viven en un municipio cuyas características los hacen especiales, digamos, que conserve en buenas o medianas condiciones su arquitectura, alguna fiesta tradicional excepcional o un lago de aguas cristalinas (ya ven que casi no abundan) o todas las anteriores juntas, arma un proyecto de mínimo 4 cuartillas para contar porqué debería estar en el programa de Pueblos Mágicos, además de conformar un patronato para la declaratoria, se compromete a que el estado y el municipio, junto con la IP invierta en la infraestructura turística, lo inscribe para su consideración anual, la valoran y, listo, si ven viable la declaratoria se la dan y a partir de ahí, le entregan un documento de inscripción al programa, tipo diploma, comienzan las asesorías, los recursos para la mejora de la imagen urbana e infraestructura, y puede utilizar el logotipo y en sí, la marca de Pueblo Mágico para su municipio.

En Nuevo León, (ese bonito estado del noreste mexicano), contamos con tres Pueblos Mágicos: Villa de Santiago, Linares, y recientemente, Bustamante. Santiago, se encuentra a casi 34km al sur del centro de la ciudad de Monterrey, y es uno de los sitios turísticos por antonomasia desde mucho antes de la declaratoria, cuando uno suele “agarrar carretera” como decimos acá, Linares un poquito más lejos, se encuentra a 127km, el cual, junto con Bustamante al norte, a 111 km están aproximadamente a 1:45 horas del centro de la capital. En los tres municipios, el contexto natural es riquísimo, abunda el agua, las montañas e incluso los sembradíos, en su traza urbana, aún conservan grandes ejemplos de arquitectura norestense, ya sea de tierra, adobe, caliche o ladrillos cocidos, la variedad en su gastronomía es exquisita y están repletos de hechos que han conformado la historia de Nuevo León.

Hasta aquí, todo parece perfecto, ¿no?

Sin embargo, no todo es como parece.

El programa, desde un inicio, ha presentado fallas de las cuales se ha escrito, hablado y discutido muchísimo, en lo particular en la que me concentraré es en la unificación visual de las poblaciones, principalmente en su arquitectura de mediano o pequeño formato, y es que, si bien, no podemos unificar por sus dimensiones al Templo del Apóstol Santiago en el municipio del mismo nombre, con el Templo del Señor de La Misericordia en Linares, o el de San Miguel Arcángel, en donde se encuentra el veneradísimo Señor de Tlaxcala en Bustamante, las pequeñas o grandes casonas de los pueblos, son tratadas como si fuesen parte de una mera escenografía colorida, en donde se les trata de manera homogénea sin tener un plan de acción para su conservación, restauración y permanencia , ¿cómo es esto?

En el caso de Santiago y Linares, las casonas de tierra, en donde ya fuera que sus muros sean de adobe o de sillar de caliche (bloques labrados por sus cuatro caras de tierra compuesta por grava, limo, arcillas y sobre todo: caliza), fueron aplanadas con un mortero a base de cemento y arena, y, en algunos casos sobre malla de gallinero y pintadas con pintura vinílica, lo que impide que el muro de la construcción pueda transpirar correctamente, le provoca humedades, disgregación en la fábrica del muro, y por ende, deterioros. Está documentado cómo se perdieron detalles de esgrafiados o molduras para al final, solo recuperar las formas abstractas, perdiendo la decoración de las casonas norestenses.

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Santiago 1: Estado de conservación de una casona norestense, antes de “la mejora urbana” del Pueblo Mágico de Santiago, en donde podemos apreciar aún el detalle de los alto relieves en el acceso de medio punto y las ventanas, aplanados con cal y arena de río. también es posible ver enmarcado el inmueble con pintura a la cal.

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Santiago 2: La escenografía: aplanado de cemento y vinílica sobre el mismo inmueble.

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Santiago 3: ¿En dónde quedaron las molduras? ¿Cómo está por dentro?

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Santiago 4: Estado de conservación del interior de la casona norestense. Claramente se observa una “”mejora estética”” (las dobles comillas son adrede) del bien inmueble solo al exterior. Fachadismo puro.

En alguna ocasión, registrando las intervenciones en estos poblados, me tocó acercarme con uno de los maestros albañiles que estaba trabajando los inmuebles, “Maestro, ¿con qué está enjarrando? Le pregunté. “Con cemento y arena”, hasta la fecha, no sé qué cara habré hecho que, inmediatamente después me respondió: “yo sé que esto no se debe de hacer, pero son órdenes que me dan, yo mi casa la enjarro con cal y arena, esto nomás va a desgraciar la casita, pero eso me ordenó la constructora”.

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Linares 1: Bultos de cemento para el aplanado sobre muros de sillar de caliche.LINARES 2

Linares 2: Además del aplanado de cemento sobre la arquitectura de tierra, se utilizaron pinturas vinílicas, que, por ser plásticos, encapsulan a la fábrica del inmueble, en la imagen superior, aún es posible ver pintura a la cal en la moldura.

En Linares, por ejemplo, el mosaico antiguo, anti derrapante, de la Plaza Juárez fue cubierto en su totalidad por un piso de concreto rectangular, cuando en realidad, el mosaico bicolor, típico de una época en la región, se encontraba en perfecto estado de conservación. Cuando, quien les escribe por acá, fue a documentar el proceso de transformación del pueblo, al platicar con los boleros del jardín, me comentaban que no estaban de acuerdo con que se cambiara el piso, porque además de ser resbaloso, le quitaba “lo bonito, lo antiguo” a la plaza. Además, al igual que en Santiago, las fachadas de los inmuebles se recubrieron con cemento y sin pensarlo se recubrió, de nuevo, con pintura vinílica, incluso los inmuebles que pertenecen a la Universidad Autónoma de Nuevo León o al estado, como el Templo del Sagrado Corazón de Jesús.  Y sí. Lo que se busca con el programa, es la intervención rápida de los espacios, las apariencias, la escenografía perfecta para la selfie o en sí, para la foto. No importa que el inmueble esté, por así decir, con una enfermedad terminal, sÍ, por el exterior se ve recién pintadito de colores chillantes, si se ve pulcro, mágico.

linares 3Linares 3: Piso de la Plaza Juárez, losetas hidráulicas de mosaico anti derrapante en buen estado de conservación siendo cubierto completamente.

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Linares 4: Inmueble de sillar de caliche de la UANL, detalle de los aplanados con cemento.

linares 4a

Linares 5: Inmueble de sillar e caliche de la UANL, acabado final pintado con vinílicas.

La denominación llega sin consultar a los habitantes, se impone como una visión vertical en donde se les dice que el turismo llegará a borbotones, la derrama económica será en abundancia y además ¿cómo es que te vas a negar que tu propiedad se vea como nueva? Claro, en el entendido que, tengas la suerte de que no hayan llegado ya a comprarte tu inmueble a un precio baratísimo para que, al final, el dueño de todo el centro sea solo uno o unas cuantas personas. Porque, no neguemos el hecho, de que, en la mayoría de los Pueblos Mágicos, los propietarios de los inmuebles ubicados en la poligonal beneficiada son siempre tan solo unos cuantos, los que al final del día, administran la “riqueza” generada. Aunado a ello, en muchas ocasiones las poblaciones se ven gentrificadas (claro, no sólo se gentrifica a las colonias de las grandes ciudades), la comunidad que ha habitado por muchísimo tiempo ve encarecido su estilo de vida, y es expulsada hacia otros sitios. La gordita de maíz o el dulce de leche se hace “gourmet”, aumenta su valor y se hace inaccesible para quienes ahí habitaban.

Los escritos, estudios e investigaciones sobre los Pueblos Mágicos y sus consecuencias negativas en los entornos son amplísimas, por muchos años se ha pedido la reconsideración del programa, hasta que un buen día de diciembre de 2018, se dio la noticia: el presupuesto designado para los Pueblos Mágicos en el 2019 sería de 0 pesos, e incluso, se consideraba la eliminación de la marca[1].

Pero es que, entonces, ¿nuestros ruegos y súplicas fueron escuchadas?

Y la respuesta es: no, no nos engañemos. El programa desaparece ante la nueva política de austeridad encabezada por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. No tiene que ver con una política cultural real en cuanto a la protección y conservación del patrimonio cultural de los pueblos, sino más bien, a la reducción del presupuesto. El turismo en estos sitios no desaparecerá, el apoyo económico, sí.

El momento es el ideal para ahora sí, buscar la protección y el disfrute real del patrimonio cultural, es el momento perfecto para que los municipios volteen a ver a sus artesanos, a sus maestros albañiles, a sus cocineras tradicionales, y se rescaten los oficios, se rescaten no solo las antiguas recetas de cocina, sino también, los antiguos sistemas constructivos de las regiones, que se creen talleres de conservación en las poblaciones, que se haga comunidad.

Estamos en un punto clave: la búsqueda real de la permanencia de nuestro patrimonio cultural por sí solo, y no por medio de una marca mágica. Dejemos de pintar el deterioro, mejor, busquemos la solución, y sobre todo, aprendamos a conocer nuestras diferencias y a partir de ahí, la riqueza que tenemos.   Digamos adiós a la magia y trabajemos para recuperar la realidad y lo tradicional de nuestros pueblos.

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Sobre la autora: (Monterrey, Nuevo León – 1982) Maestra en restauración de sitios y monumentos por la Universidad de Guanajuato y arquiterca por la Universidad Autónoma de Nuevo León, ama a la arquitectura norestense y a su tierra. Es fundadora de Restáurika, empresa que se dedica a la arquitectura contemporánea y a la restauración de bienes muebles e inmuebles. No le gusta quedarse callada cuando ve que le tiran el patrimonio de su ciudad./

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Notas: [1] https://www.eluniversal.com.mx/nacion/sociedad/dejan-sin-recursos-121-pueblos-magicos-de-mexico

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ArKeopatías opera bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento – NoComercial – Compartir Igual 4.0 Internacional License, por lo que agradecemos citar la fuente de este artículo como: Proyecto ArKeopatías./ “Textos de la casa #129″. México 2019. https://arkeopatias.wordpress.com/ en línea (fecha de consulta).

REVISTA #ARK21 // URBANISMO Y ARQUEOLOGÍA

La espera fue larga para muchos, pero ha valido la pena, se los aseguro, pues hoy podemos hacerles llegar con mucho orgullo, la primera entrega del Número 21 de ARK Magazine, dedicada como bien saben, a recopilar experiencias de investigación, reflexión y análisis sobre las complejas problemáticas que presentan las zonas arqueológicas ubicadas en contextos urbanos en México y Latinoamérica, siempre bajo una postura crítica, libre, independiente e “insumisa”, que esperamos disfruten y compartan al leernos. En esta ocasión, sumamos artículos de México, Chile, Bolivia y Perú, lo que nos consolida, gracias a ustedes, como un medio con una fuerte presencia en toda Latinoamérica. Sin más giros, sean ustedes bienvenidos a la mesa para otra dosis de los Textos ArKeopáticos, a través de su ARK21 // Urbanismo y Arqueología [Volumen 1]

#quieroleer: https://issuu.com/arkeopatias/docs/ark21

PORTADA ARK21

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Además, para esta edición implementamos el primer WORKSHOP dedicado al análisis de la relación entre Urbanismo y Arqueología, que se llevó a cabo los días 7 y 14 de octubre del 2018, en el marco de la presentación de la ARK21 y los Diálogos Insumisos que la acompañan.//

La intención fue construir un grupo de trabajo, discusión y análisis de las problemáticas urbano – patrimoniales de las zonas arqueológicas en contextos urbanos, en particular del entorno de la Zona Arqueológica de Cuicuilco en la Ciudad de México, por lo que invitamos a estudiantes y egresados de las carreras de Arqueología, Urbanismo, Arquitectura, Biología, Geografía, Diseño Industrial, Paisaje, Antropología, Museología, Restauración y demás disciplinas afines, a sumarse a este ejercicio de diseño participativo que tuvo como eje central el debate sobre la pregunta: ¿Hay una forma de construir una relación virtuosa entre estas dos realidades (la urbana y la arqueológica), que parecieran muchas veces antagónicas e irreconciliables?

La vocación multidisciplinaria del taller se desarrolló de una forma casi natural, cada uno de los participantes aportaron desde su experiencia y experticia al ejercicio de cartografía participativa propuesto en esta ocasión. Previamente los autores del número en cuestión, nos brindaron su particular perspectiva sobre este tema, abriendo una charla de la que todos nos quedamos con deseos de profundizar. En conclusión, coincidimos en la necesidad de continuar con este y otros ejercicios similares, por lo que les recomendamos seguir al tanto por nuestras redes del siguiente ejercicio.

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¡Tenemos video! 🎥 // Les presentamos las incidencias de nuestros Diálogos Insumos convertidos en Workshop, el primer taller dedicado a analizar y desarrollar propuestas a las problemáticas de las zonas arqueológicas en contextos urbanos // ¡Escuchen, compartan y comenten!

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Bonus Track: ¿Sabían también que tenemos en la revista una sección musical? Pues en esta ocasión curamos una selección especial para combatir el mal de campo y acompañar la lectura. Échenle un oido a esta muy citadina playlist y síganos también en Spotify.// ¡Súbele a la bocina! P.D. Estamos pensando hacerlas colaborativas, ¿cómo ven, le entran?

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ArKeopatías opera bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento – NoComercial – Compartir Igual 4.0 Internacional License, por lo que agradecemos citar la fuente de este artículo como: Proyecto ArKeopatías. REVISTA #ARK21 // URBANISMO Y ARQUEOLOGÍA. México 2018. https://arkeopatias.wordpress.com/ en línea (fecha de consulta).