ARKEOPATÍAS EN LA FIESTA DE LAS CULTURAS INDÍGENAS EN EL ZÓCALO.

El pasado viernes 1 de septiembre en la “Fiesta de las culturas indígenas, pueblos y barrios originarios” en el #Zócalo de la #CiudadDeMéxico, platicando lo que hacemos en #ARK y hablando de #PatrimonioInmaterial.// Aprovechamos para presentar nuestro más reciente proyecto editorial y consolidarnos de este modo como un espacio no sólo de reflexión y crítica sino también de producción académica.///////

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DE LA CASA #117: El ROMANTICISMO EN LA COSTA DEL GOLFO: EL PASO DE CARL NEBEL POR EL TOTONACAPAN/ AGA.

Por Anael González Álvarez

Durante el Romanticismo, existió una tendencia a mirar al pasado. No solo por curiosidad o por la necesidad de un saber más amplio. Aquellos hombres no buscaban en los vestigios arqueológicos sociedades primitivas,  sino civilizaciones en su Edad de Oro. Carl Nebel no se sustrajo a esta fascinación, y se acercó a las antigüedades mesoamericanas con la perspectiva de quien busca en ellas los rostros de culturas verdaderas.// Leonardo López Luján

Introducción

El presente artículo tiene como objetivo principal exponer el estudio del tránsito de Carl Nebel por la Costa del Golfo a través de dos de sus litografías del Voyage pittoresque et archéologique dans la partie la plus intéressante du Mexique[1].

Con el fin de conocer el área que comprende el Antiguo Totonacapan, a partir de las manifestaciones plásticas que pertenecen a este álbum, como lo son las litografías de principios del siglo XIX.

Generalidades

Desde la historia del arte es posible comprender el Romanticismo de finales del siglo XVIII, como una contraposición a las ideas de la Ilustración, periodo del razonamiento humano anterior a este. El Romanticismo Europeo del Siglo XVIII al XIX, buscaba como objetivos principales el egocentrismo, la libertad, la introspección, lo interior a través del arte, la literatura y la música, con una mirada hacia el periodo Gótico. Rodeado del impulso vibrante de Delacroix plasmado en Dante et Virgile aux enfers de 1822 o en La Libertad guiando al pueblo de 1830, inmerso en un movimiento musical el cual poseían artistas de la talla de Ludwing van Beethoven o Frédéric Chopin, alemán y polaco respectivamente.

En este amplio contexto, el viajero alemán Carl Nebel cruzaba el incipiente territorio de la Nueva España, cuya magnificencia es ejemplo del portento del Nuevo Mundo, ante la expectante mirada de uno de los dibujantes costumbristas más sensibles de la época.

El Antiguo Totonacapan en el Voyage pittoresque et archéologique dans la partie la plus intéressante du Mexique de Nebel

Conocido castellanamente como Carl Nebel, se trató de un hombre notable de origen alemán. Quien fuera arquitecto, dibujante costumbrista e ingeniero nació un 24 de marzo de 1802, en Hamburgo-Altona de Holstein, Reino de Dinamarca y Noruega. Posteriormente Nebel fue reconocido por sus retratos y paisajes en México, además de representar fielmente muchos de los escenarios de las batallas de la guerra de la intervención norteamericana.

Los estudios universitarios de Nebel los llevó a cabo en la ciudad-estado de Hamburgo, siendo de su interés la arquitectura y la ingeniería, lo que lo llevaría a plasmar con delicadeza rigurosa los diferentes edificios prehispánicos vistos por el costumbrista alemán.

Estuvo fuertemente influenciado por el Romanticismo del siglo XIX, como mencioné anteriormente, temática que podemos ver claramente en sus litografías. En el álbum de litografías Voyage pittoresque et archéologique dans la partie la plus intéressante du Mexique (Viaje pintoresco y arqueológico sobre la parte más importante de la República Mexicana); somos testigos silentes de un pasado memorable del antiguo esplendor de México, obra que marca un hito en la vida del artista. Dicha obra estuvo integrada por cincuenta litografías y varios dibujos sin colorear. La mayoría de estos posee una introducción que fue escrita por Alexander von Humbolt. Muchos años después, nuestro costumbrista y retratista, materializa e inmortaliza varias de las escenas más importantes y representativas de las batallas de la primera intervención estadounidense en México. Este álbum litográfico fue impreso por primera vez en París en 1836.

En el primer periodo de estancia en México de Carl Nebel que abarcó de 1829 a 1834, fueron los años en que conoció la costa del Golfo, la zona volcánica central y parte de la costa del Pacífico. Fue durante este periodo que cruzó las calurosas tierras del Antiguo Totonacapan detallando con ardua labor, parte de ese pasado glorioso.

¿Qué nos dicen sus litografías acerca del Totonacapan?

De gran ayuda y fortuna es contar con las piezas de arte que materializan las litografías de principios del siglo XIX. Estos documentos son fuente inagotable de numerosa y valiosa información de primera mano, detallándonos ciertos aspectos de la vida cotidiana y religiosa de los indios de estas nuevas y desconocidas tierras para los conquistadores españoles y posteriores coleccionistas y viajeros. Así pues, es posible reconocer en estas litografías, algunos aspectos de la conformación cultural totonaca en este amplio territorio de la Nueva España, como la indumentaria y algunos edificios mesoamericanos emblemáticos.

Por otra parte, acerca de la personalidad e intensidad creativa y el interés vertido hacia la arqueología mesoamericana identificada en la obra del Viaje pintoresco…, Leonardo López Luján sostiene lo siguiente:  

“Para entonces, Nebel era ya un declarado amante de la arqueología mesoamericana. Durante sus primeros años de estancia en México, el pasado prehispánico había incidido vigorosamente en su espíritu creativo, y lo había motivado a plasmar en papel cuanto vestigio de la antigüedad se atravesaba frente a sus ojos”[2]

El autor propone que el primer acercamiento hacia la cultura mesoamericana de Nebel sucedió “[…] en la Plaza de Armas de la capital. Lugar donde habían sido exhumadas la Piedra del Sol y la Coatlicue en el no muy lejano año de 1790”[3]. Sin duda ponerse de frente ante cualquiera de ambos monumentos, incluso hoy día, imponen respeto y la sensación de rodearse de dichas magnas piezas en el antiguo Zócalo de México, debió de ser un suceso francamente increíble.

La Pirámide de Papantla: La Pirámide de Los Nichos de El Tajín

De acuerdo con López Luján el costumbrista alemán no tuvo éxito en conseguir recursos para llegar a Palenque. Debido a ello “[…] al joven arquitecto no le quedó más remedio que anunciar a la Societé de Géographie el 30 de diciembre de 1831, nuevamente por vía de Cochelet, que se retiraba en definitiva de la liza”[4]

Sin embargo, con cierta reticencia ante tal decisión, “[…] Nebel realizó una expedición a los densos bosques tropicales del Totonacapan veracruzano”[5]. A Carl Nebel le costó, en palabras de López Luján, 1200 pesos y una terrible enfermedad, no especificada. Sin lugar a duda, una decisión que lo puso de frente a lo que denominó como: La Pirámide de Papantla o como la conocemos hoy día: La Pirámide de los Nichos de El Tajín.

En la Costa del Golfo Carl Nebel logró visitar los sitios arqueológicos de Malpica, El Tajín y Tuzapan así también como el Puerto de Veracruz, el cual tenemos como la primera de las litografías de su álbum. El cual destaca por la posición en que se encuentra representado, desde el hotel actualmente conocido como el Gran Hotel Diligencias de Veracruz. Desde aquí se posee una panorámica del Zócalo de Veracruz en la que se visualizan a los Portales, el Ayuntamiento y la Catedral en primer plano, y algunas personas paseando por el lugar (Figura 1). Aun hoy día es posible ver una misma panorámica con ciertas modernidades. Por otro lado recorrió gran parte de la serranía de Papantla y lo correspondiente con la sierra de Puebla.

Veracruz Nebel.2(1)Figura 1. Veracruz. C. Nebel del. | Imprimé par Benard | Arnout lith. Full color lithograph with gum arabic. 20 x 34 cm. Beautifully lit view of Veracruz Plaza with carts, riders, and figures, background with ocean and ships. Fuente.

Para llegar a las cercanías de la ciudad prehispánica de El Tajín, Nebel tuvo que cruzar el río Tecolutla, venía directamente del noroeste, del sitio arqueológico de Malpica. A la llegada de Nebel a las inmediaciones de El Tajín “de inmediato ordenó cortar los árboles que crecían en torno a la Pirámide de los Nichos para elaborar la litografía más espectacular de su álbum”[6] (Figura 2). Carl Nebel hace de La Pirámide de Papantla, una de las litografías no nada más extraordinariamente bella, sino precisa y meticulosa, según López Lujan:

“Pintó una reconstrucción geométrica de la fachada oriental (sin desplomes ni faltantes, aunque con una escalinata), con el fin de que el interesado pudiera obtener medidas exactas de cualquier elemento arquitectónico a partir de la litografía”[7]

De tal exactitud y prudencia era dicha litografía que los nichos de esta pirámide, elemento arquitectónico que le da su nombre por lo que es la más relevante, “[…] emergen esplendorosamente de entre una exuberante vegetación, y se superponen con elegancia hasta casi alcanzar los 25 metros de altura”[8].

TajinNebel(1)Figura 2. La Pirámide de Papantla. | (Llamado el Tajin.). C. Nebel del | Lith. de Lemercier | F. Mialhe lith. Full color lithograph with gum arabic. 25.2 x 36 cm. Archaeological site with two seated figures in foreground. Fuente.

Indios de la sierra de Guauchinango: Los Voladores y el Árbol Florido.

En el Segundo Congreso Internacional de Investigaciones sobre el Mundo Totonaco participé con una ponencia intitulada “Reminiscencias del Totonacapan: la indumentaria en la época prehispánica, en las fuentes documentales, en la litografías y los textiles artesanales de Papantla de Olarte, Veracruz”[9]. Esta misma actualmente se encuentra en dictamen para la presentación de un compendio on line por parte del Comité Organizador de este magno evento en Lipuntahuaca, Huehuetla, Puebla. De la cual me permito comentar algunas referencias acerca de la litografía (Figura 3) que a continuación enunciare sucintamente. 

Debido a lo detallado en las litografías de principios del siglo XIX podemos reconocer las formas así como el uso de algunos colores o pigmentos naturales entre los indígenas de esta gran zona cultural. Como consecuencia de lo anterior es de inconmensurable valor tanto arqueológico como etnográfico, la fina obra litográfica de Carl Nebel.

No obstante la materia de estudio de Carl Nebel es la piedra, la arquitectura, la escultura. Sin embargo se ocupó de dejar testimonio de los indígenas de la primera mitad del Siglo XIX en la Costa del Golfo.

Aquí es posible identificar dos elementos, uno en primer plano y otro en segundo plano. En primer plano nos llama la atención a cuatro indígenas portando indumentaria tradicional y en el segundo plano el rito de Los Voladores. Es de nuestro interés centrarnos en ambos.

En el primer plano en esta pequeña porción de tierra se ubica un infante, dos mujeres adultas y un personaje masculino. Menciono a ambas mujeres, una se encuentra de pie y portando quexquemitl y falda en tono blanco con rojo. La otra mujer se encuentra sentada y su vestimenta es integrada por las mismas prendas, pero en colores azul y blanco, en el primer caso se trataba de los colores rojo y blanco. El adulto y el pequeño visten prendas semejantes, un sombrero pequeño y de forma semiesférica de color amarillo, camisas de tono azul, pantalones cortos de color blanco. Por otra parte el adulto sujeta un bastón mientras yace en la tierra descansando y visualizando nuestro festivo segundo plano. De este primer plano quisiera destacar el elemento iconográfico de “Árbol Florido”. Este elemento iconográfico se encuentra localizado en la parte inferior de la falda de la primera mujer indígena aquí representada, que se identifica como personaje principal, la cual se encuentra de pie. Este elemento es identificado por primera vez en estas tierras por medio de esta litografía[10].

Hacia el segundo plano es posible identificar el ritual del Palo Volador. Aquí es posible ver a un conjunto de hombres los cuales se encuentran sujetos de sus cinturas mediante una cuerda tensa a un círculo. Portan tocados, que al parecer se trata de penachos de plumas rojas. En su mayoría llevan una pluma de color verde o una rama de árbol en sus manos izquierdas, un par de ellos lo llevan en su mano derecha. Como indumentaria llevan solamente un maxtlatl o taparrabo de color blanco. En la parte superior se localiza un sujeto de pie y con un brazo alzado y el otro abierto. Este individuo esta sobre su pie izquierdo y su brazo izquierdo es el que está hacia arriba, siendo el derecho el que esta sobre su costado. Este individuo posee un tocado de plumas azules, mientras lleva un tipo de enredo masculino faldellín de plumas rojas. No porta accesorios u objetos musicales. Es posible visualizarlo en una actitud de franca danza.

NebelVoladores(1)Figura 3. Indios de la Cierra de Guachinango. C. Nebel del | Imp. Lith. de Lemercier, A Paris | Lehnert Lith. Full color lithograph with gum arabic. 30.7 x 39.8 cm. Native costume group with four barefoot figures lounging in foreground (two women, a child, and a man), middle ground shows six Voladores in mid-flight and spectators, city in far distance. Fuente.

Conclusiones

¿Cómo acercarnos a un pasado cuya transición de Mesoamérica a Nueva España es un tanto difuso? ¿Qué objetos podría darnos cuenta de la sociedad o de las gloriosas ciudades mesoamericanas ya abandonadas? En un territorio convulso por la conquista española, transitaron personajes cuya relevancia trasciende precisamente por diferenciarse de los aspectos bélicos o religiosos de esta ardua época.

Cuenta de ello tenemos la obra litográfica de Carl Nebel Habes. Alemán costumbrista, arquitecto y viajero, que retrató bellos paisajes mexicanos así como edificios enigmáticos de algunas ciudades prehispánicas envueltas en la espesa jungla o selva. Finalmente también materializó parte de la intervención estadounidense.

Sin duda la arqueología mexicana se encuentra en franca deuda con la figura de Carl Nebel, opinión encontrada con la de López Luján. Su detalle meticuloso y la estructura que presenta tanto para el caso de Tajín o Xochicalco, por ejemplo, son obras de arte legadas a muchas generaciones que podrían no llegar a conocer dichos recintos antiguos mesoamericanos, los cuales se encuentran amenazados por el turismo excesivo, el descuido de autoridades, por la escasez o recorte de recursos.

Las obras litográficas de Nebel nos acercan al Antiguo Totonacapan de principios del siglo XIX, cuestión que es relevante para comprender aspectos sociales y culturales de los indígenas de las “tierras calientes”. A través de una esplendorosa visión de Los Voladores y de la Pirámide de Papantla.

Si bien es cierto existen más litografías donde Carl Nebel retrata esta amplia zona costera, como aquella que pertenece a Tusapan o aquella que muestra una pequeña panorámica de Jalapa, la actual Atenas Veracruzana, por ejemplo, son objeto de una posterior entrega.

Bibliografía

González Álvarez, Anael Joanna. Reminiscencias del Totonacapan: la indumentaria en la época prehispánica, en las fuentes documentales, en la litografías y los textiles artesanales de Papantla de Olarte, Veracruz. Ponencia presentada en el Segundo Congreso Internacional de Investigaciones sobre el Mundo Totonaco, en Lipuntahuaca, Huehuetla, Puebla. Noviembre, 2016. En dictamen.

Sin nombre. Karl Nebel. El gran ilustrado del México Antiguo. Página web: https://www.mexicodesconocido.com.mx/karl-nebel-el-gran-ilustrador-del-mexico-antiguo.html Consultado: 15/01/2017.

López Luján, Leonardo, “Carl Nebel y la arqueología mesoamericana”, Carl Nebel: Pintor viajero del siglo XIX, Artes de México, n. 80, 2006, pp. 20-33. VISIT: http://www.mesoweb.com/about/articles/Arqueologia-mexicana-de-Nebel.pdf Consultado el: 17/01/2017.

Videos

Carl Nebel, litografía siglo XIX Historia de México. Portal Académico CCH. Consultado: 13/01/2017. https://www.youtube.com/watch?v=fWyWrdhVEqA

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Notas:

[1] México Desconocido. “Karl Nebel. El gran ilustrado del México Antiguo”. https://www.mexicodesconocido.com.mx/karl-nebel-el-gran-ilustrador-del-mexico-antiguo.html (consultado el 15de enero de 2017).

[2] López Luján, Leonardo, “Carl Nebel y la arqueología mesoamericana”, Carl Nebel: Pintor viajero del siglo XIX, Artes de México, (n. 80, 2006): 20-33: http://www.mesoweb.com/about/articles/Arqueologia-mexicana-de-Nebel.pdf (consultado el 17 de enero de 2017).

[3] Ibíd., 24.

[4] Ibídem., 28.

[5] Ibíd.

[6] Ibídem., 30

[7] Ibíd.

[8] Ibíd.

[9] González Álvarez, Anael Joanna. “Reminiscencias del Totonacapan: la indumentaria en la época prehispánica, en las fuentes documentales, en la litografías y los textiles artesanales de Papantla de Olarte, Veracruz”. Ponencia presentada en el Segundo Congreso Internacional de Investigaciones sobre el Mundo Totonaco, en Lipuntahuaca, Huehuetla, Puebla. (Noviembre, 2016). En dictamen. 

[10] González Álvarez, Anael Joanna. Óp. Cit., 3-23.

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Sobre la autora: (Veracruz, México – 1985) Arqueóloga por la Universidad Veracruzana con la tesis “El simbolismo en la indumentaria de la pintura mural prehispánica de Las Higueras” y maestrante de Historia del Arte por la Universidad Nacional Autónoma de México, con el proyecto de investigación “Los sacerdotes de labios azules y tezcacuitlapilli de la pintura mural de Las Higueras, Veracruz. Una imagen a través del tiempo en Mesoamérica y el culto a Quetzalcóatl”. Sus cuestionamientos tienden hacia la comprensión más profunda del arte prehispánico, para converger en el discurso locativo de las capacidades artísticas de la Costa del Golfo y su inclusión e implicaciones a nivel Mesoamérica.

Ha participado como Asistente y Ponente en diferentes Congresos Institucionales a nivel Nacional sobre la Filosofía de la Ciencia y la Filosofía Antropológica, la Teoría en Arqueología, la Arqueoastronomía y temas referentes a la Montaña Sagrada en Mesoamérica y de Estudios mesoamericanos en general, en instituciones como la UV, la UNAM, la ENAH, el CIESAS-D.F., el CIDHEM, entre otras. Ha asistido a distintos cursos sobre Mitos mesoamericanos, Arte prehispánico y Arte Novohispano, en la UNAM, en el Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México y en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, respectivamente.

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#LasPrestadas: ¡El precio de perder una joya! Propuesta de un cambio.

Por Lucía Ganoza

San Sebastián, iglesia ubicada en Cusco se quemó y con ella se perdieron las obras más valiosas que esta tenía. Las obras artísticas que albergaba aportaban un flujo turístico, siendo joya del barroco latinoamericano. Desapareciendo en las cenizas, se desvaneció un activo económico de todos los peruanos, para siempre.Los turistas no sé si vuelvan por una copia!, tal vez los feligreses si, así pues el posible input para nuestra economía no existe más.

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Pero, ¿por qué continuamos perdiendo nuestros bienes patrimoniales?

Se necesita innovar políticas nacionales y sectoriales en materia de cultura de la Nación, centrándolas en el cómo preservar con prevención.

NUEVAS PROPUESTAS

Para salvar un bien, primero se debería centrar en: escoger qué salvar como bienes de la Nación, segundo en qué se necesita para poder hacerlo y finalmente: otorgar a este bien el título que lo reconoce como patrimonio nacional. Actualmente esto funciona al revés.

Más allá de los discursos sobre proyectos de Ley para recuperar lo irrecuperable -Diego Quispe Tito no volverá a pintar (pues es ya fallecido)-, o propuestas de como reconstruir las obras de cuyo autor es imposible igualar.

Centrémonos en evitar circunstancias similares, por ello, aquí radica la importancia de que el proyecto de restauración: se oriente a conservar el bien físico y de escoger que conservar.

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Imagen 3, fuente: Correo

En Estados Unidos son pragmáticos, eligen qué bienes conservar; ciertamente no protegen el todo. En Italia, en cambio, tutelan todo y no acaban de cubrir el 100% de sus bienes, y eso que a diferencia de nosotros tienen a Fendi, Tod’s y Bulgari de auspiciadores patrimoniales.

Deberíamos a través de los hechos entender nuestros límites como país y, ciertamente, priorizar la seguridad ciudadana, agua y saneamiento; pero a la vez enfocarnos objetivamente en qué podemos salvaguardar y conservar de nuestro patrimonio en cantidades de bienes, y hacerlo realmente bien.

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Imagen 4, fuente: La República

Ante los hechos, hemos perdido todos los peruanos, quien es feligrés, quien ama el arte, o quien tiene su negocio cerca a la iglesia en mención; pues al final hemos perdido un bien que es un activo económico nacional y ese valor hoy, literalmente, se hizo humo.

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Fuente: LGArquitectura.

 

#CharlasdeCafé en La Fondark: Entrevista a Diego Martínez Celis

Diego Martínez Celis

#CharlasdeCafé.// Estamos muy contentos de compartirles esta entrevista a Diego Martínez Celis, fundador de Rupestre Web y gran entusiasta de la participación comunitaria para el entendimiento del patrimonio arqueológico.//

De este modo, continuamos con las charlas de café y cerveza en la #LaFondark, una propuesta que desea mostrar la visión de diversos actores sociales y académicos sobre el patrimonio cultural en el mundo.// En esta ocasión platicamos con Diego sobre su trabajo en Colombia, la publicación de artículos por internet, el recelo de las comunidades científicas a otras visiones y formas de apropiación del conocimiento, los roces entre las instituciones y los pueblos indígenas, etc.//

By ArKeopatías.// #Mentideros #Colombia #comunidad #patrimonio #apropiación #arqueología #videos #entrevistas #ArKeopatías.//

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ArKeopatías opera bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento – NoComercial – Compartir Igual 4.0 Internacional License, por lo que agradecemos citar la fuente de este artículo como: La Fondark. Con sabor a patrimonio: “Charlas de Café″. Proyecto ArKeopatías. México 2016. https://arkeopatias.wordpress.com/ en línea (fecha de consulta).

#LasPrestadas: Luces y sombras sobre el espacio escultórico.

Por José Guerra

En el mundo del arte se tiende demasiado a querer clasificar y poner en aparador todas aquellas obras producidas por culturas o artistas del pasado. Sin embargo, existen ejemplos de arte más allá de esos espacios de conservación, estudio o exposición que llamamos museos. El Espacio Escultórico en la Ciudad Universitaria de México es una de las mejores muestras a nivel mundial de lo que se conoce como “land art” ya que involucra un trabajo colectivo entre las artes plásticas, la intervención paisajística y la construcción arquitectónica. Se trata de un espacio único, irrepetible e imposible de meter en una vitrina porque su valor artístico no se limita a lo tangible sino que es un lugar rodeado por el excepcional paisaje del Pedregal de San Ángel que es apreciable únicamente mediante la experiencia de visitarlo.

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Un recuento de tragedias y acontecimientos: breve historia del Pedregal de San Ángel.

La civilización de Cuicuilco habitó la región del actual Pedregal de San Ángel pero sus asentamientos urbanos quedaron para siempre enterrados bajo una gruesa capa de lava petrificada que brotó de la única erupción del Volcán Xitle hace aproximadamente 2,000 años, tras este fenómeno la zona se volvió inhabitable tanto para la civilización mexica como para la sociedad de la época colonial; su condición inhóspita permitió que con el transcurso de los siglos surgiera un ecosistema de características únicas a nivel mundial porque es una reserva natural rodeada por una enorme urbe. Fue hasta el siglo XX que el auge económico nacional permitió expandir la ciudad y habitar el extenso e inhóspito Pedregal dándole diversos usos. En la década de los 50 se trasladó a la población estudiantil universitaria hacia la magna obra arquitectónica del “Milagro Mexicano”, es decir, el Campus principal de la UNAM (con el consecuente deterioro del Centro Histórico de la ciudad que perdió a la educación como una de sus funciones principales y se orientó más hacia el comercio formal e informal). En esa misma década otro sector del Pedregal sirvió para desarrollar viviendas de lujo (la actual colonia Jardines del Pedregal) en la que varios arquitectos  del “star system” de la época consolidaron el Movimiento Moderno en México desarrollando casas bajo este estilo y apoyados con la gran holgura de terreno y presupuesto que les proporcionaron sus clientes (muy pocas de estas casas se conservan hasta la actualidad pero son reconocidas por el Instituto Nacional de Bellas Artes que las cataloga por su valor histórico y artístico). En 1968 se hizo pasar por la zona el “Anillo Periférico” como parte de la infraestructura de los Juegos Olímpicos destinada a competiciones ciclistas así como para establecer un “límite” para la ciudad que fracasó ya que en lugar de frenar el crecimiento de la mancha urbana propició la invasión de zonas como el Pedregal de San Nicolás. El proyecto artístico más destacable de ésta época fue sin duda el corredor artístico “Ruta de la Amistad” en la que el gobierno mexicano invitó a artistas plásticos de diversas nacionalidades a construir una serie de esculturas abstractas monumentales; hasta 2010 dicho corredor se podía apreciar viajando en automóvil por el Periférico pero actualmente la mayoría de las obras se concentran en el cruce de este anillo con Insurgentes Sur. A principios de los 70 sucedió la mayor devastación ecológica a causa de la más extensa invasión urbana en América Latina, es decir, el conjunto de las actuales colonias Pedregal de Sto. Domingo, Ajusco y Sta. Úrsula que son ejemplo de un urbanismo voraz y descontrolado porque gran parte de su suelo se destina únicamente a vivienda aunado a una carencia de servicios, fuentes de trabajo así como de áreas verdes y de esparcimiento. Finalmente, entre 1976 y 1980 se construyó el complejo al que pertenece el Espacio Escultórico: el Centro Cultural Universitario, concebido como un espacio en donde confluyen la mayoría de expresiones artísticas. En el CCU podemos encontrar una gran oferta  cultural como la Sala de Conciertos Nezahualcóyotl, la Biblioteca Nacional, salas de teatro, danza y cine, un museo, librerías, restaurantes además de la mejor estación de metrobús en la ciudad de acuerdo al gremio de arquitectura. Parte importante del conjunto es también el Recorrido Escultórico: un muro de piedra que serpentea por la reserva Ecológica del Pedregal y que a su paso va presentando obras individuales de distintos artistas plásticos como Helen Escobedo, Manuel Felguérez, Mathias Goeritz, Hersúa, Sebastián, Roberto Acuña y Federico Silva; estos mismos artistas culminaron el Paseo de las Esculturas con una obra colectiva (el Espacio Escultórico) que hoy ve dañado su valor paisajístico por la irrupción del Edificio H de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales aledaña al recinto. Justo al oriente del conjunto de prismas desde el cual se aprecia la silueta de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl se interpone ahora en primer plano la arquitectura común y típica de un edificio destinado a la academia.

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LUCES (Guía para el visitante propio y extraño)

La obra es conceptualmente un homenaje al paisaje virgen que debió dominar el entorno de las civilizaciones prehispánicas así como una conjunción de ecología y arte que revalora un ecosistema agreste e inhóspito pero que no por eso carece de cualidades estéticas: los contrastes de luz y sombra así como la ausencia de ruido citadino logran introducir al visitante en un ambiente pacífico. Para decidir la ubicación del Espacio Escultórico se trazó un eje en dirección norte desde la Pirámide circular de Cuicuilco hasta la Reserva Ecológica del Pedregal; en el centro de dicha reserva y con un diámetro idéntico a los vestigios de la estructura arqueológica principal (pirámide = montículo = lleno = positivo) se trazó el círculo sobre el que se encuentran la serie de prismas que conforman el conjunto (prismas = cráter = vacío = negativo) es así como el Espacio Escultórico pretende establecer una relación con el paisaje y la historia del sitio. A través de un sendero que se adentra en la irregularidad del pedregal se hace un recorrido que finaliza con un “happening” o acontecimiento dentro del paisaje, una especie de cráter que emerge del terreno; al aproximarse se descubre una enorme plataforma circular sobre la que se disponen varios prismas y que delimitan el espacio interrumpiendo la visibilidad hacia el exterior. Si se logra llegar al centro del conjunto se podrá apreciar la bóveda celeste (siempre cambiante y en continuo movimiento) y la roca volcánica (testigo de un movimiento en el pasado de las capas de lava, ahora petrificadas). El factor tiempo también está presente en la obra ya que a cada época del año y a determinada hora del día siempre corresponderá un juego de luz, sombra y color distinto. Se trata de un proyecto ecléctico porque combina la intervención en el paisaje con la composición arquitectónica basada en  elementos simples y escultóricos. Es una obra que nos revela la estrecha relación que puede existir entre diversas disciplinas y que nos conecta con las experiencias sensoriales por las que percibimos el lenguaje universal del arte. Es una intervención sutil en el entorno pero cargada de alusiones, relaciones y símbolos que debe ser experimentada para ser comprendida.

VIDEO reseña del Mtro. Arq. Carlos Mijares Bracho para el proyecto Recorridos Arquitectónicos de México

SOMBRAS (Tome sus precauciones)

Cabe recordar al visitante que dadas las condiciones del sitio se puede encontrar toda clase de flora y fauna en su estado natural por lo que conviene tomar ciertas precauciones ante la presencia de cactáceas y arbustos así como arácnidos, insectos, culebras, víboras y otros pequeños reptiles y mamíferos que se desplazan a zonas como el Espacio Escultórico cuando ocurren incendios forestales dentro de la Reserva; además la zona se ha convertido en uno de los puntos favoritos en la ciudad para abandonar fauna doméstica como perros y gatos que al adaptarse a vivir en el Pedregal se agrupan en pequeñas jaurías o manadas. La zona es también hogar de vagabundos o “homeless” que habitan las pequeñas cavernas y oquedades típicas del entorno. Por otra parte, medios periodísticos como VICE México han dado a conocer la popularidad de la Reserva Ecológica en foros, páginas y aplicaciones de internet destinadas a personas que practican el “cruising” o sexo al aire libre, en público o grupal. Finalmente, el Espacio Escultórico y sus zonas aledañas son generalmente inaccesibles al personal de vigilancia por lo que se ha convertido en un sitio de consumo de alcohol, drogas o estupefacientes tanto por parte de miembros de la comunidad universitaria como de personas ajenas. Lo anterior se confirma porque se pueden hallar vestigios de todo lo descrito cuando se visita la zona.

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Lo que nos queda: vestigios de historia, arte y paisaje. ¿Patrimonio o educación?

En cuanto al Pedregal como paisaje y ecosistema nos queda cada vez menos; actualmente se puede apreciar el grosor de la capa de lava y el suelo original que pisaron los cuicuilcas en la llamada “Cantera Puma” cerca del Metro Universidad. Este enorme agujero es el resultado de la explotación de roca para usarla como materia prima del asfalto que cubre calles y avenidas en la Ciudad de México. La Cantera pertenece hoy al club de futbol PUMAS y a la red de Institutos de investigación científica de la UNAM que ha generado un lago artificial recreando así el paisaje del antiguo Valle de Anáhuac.

Sobre la controversia del Espacio Escultórico y el Edificio H ya se ha creado un comité especializado encabezado por el Dr. Arquitecto Xavier Cortés Rocha (rector interino de la UNAM en 1999) y otros expertos en arquitectura de paisaje y arte que determinarán las acciones a emprender para rescatar el paisaje que rodea a la obra. Es poco probable que se ordene la demolición total del Edificio H y más aún que la administración de José Narro asuma responsabilidades por el daño causado al paisaje. Entre las acciones viables para el rescate de esta obra se pueden esperar ajustes en la fachada, la altura o la cromática del Edificio H.

En conclusión; la historia del Pedregal de San Ángel y el Espacio Escultórico da cuenta de la constante devastación de aquello que dota de identidad a un lugar y lo hace único: el paisaje. Si la dinámica de expansión tanto de la Ciudad de México como de la Ciudad Universitaria continúa con esa pérdida de sensibilidad ante este patrimonio intangible, pronto no quedarán más que vestigios o recreaciones históricas. El reconocimiento y la defensa del patrimonio son muestras del nivel de educación que tiene una sociedad; cuando el nivel educativo es bajo, incluso los vestigios de patrimonio terminan por desaparecer.

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Fuente y fotos: Metrópoli Digital.