DE LA CASA #122: LA BATERÍA DE ANTÓN LIZARDO COMO PARTE DEL SISTEMA DE DEFENSA DEL PUERTO DE VERACRUZ/ MHV.

Por Martha Judith Hernández Velasco

Panorama histórico

Con la llegada de los españoles a las costas de lo que actualmente conocemos como Golfo de México, se abrió paso a un sistema de intercambio material e ideológico entre lo que sería la Nueva España y Europa. De esta forma la Villa Rica de la Veracruz (desde su fundación y hasta su establecimiento en lugar definitivo frente a la Isla de la Gallega) se revistió de importancia al convertirse en punto estratégico, puerto al que arribaron navíos que pronto fueron codiciados por los corsarios que deseaban apropiarse de los productos que ellos transportaban.

La preocupación central de la Corona Española era asegurar el flujo de las riquezas hacia la Península Ibérica, esto requería la protección de los puertos y las rutas marítimas. Las naves españolas zarpaban de Sevilla y, tras cruzar el Atlántico, se dirigían a los principales puertos del Caribe y el Golfo de México: por Cartagena de Indias salían las riquezas de Sudamérica y se convertía en el mayor punto de comercio de esclavos traídos del continente africano; Portobelo fue puerto de salida del oro peruano; de Campeche salían las maderas preciosas y el palo de Campeche; y a través de Veracruz se mandaban los recursos minerales hallados bajo el suelo de la Nueva España (Rodríguez, 2013:4).

Para garantizar el flujo de las mercancías se adoptaron dos estrategias: una vinculada con las embarcaciones en altamar y como respuesta al incremento de la piratería, esta consistió en un sistema de convoyes denominados “la flota española del caribe” o “flota de indias”, embarcaciones que fueron utilizadas para el transporte de una gran variedad de artículos y personas; este sistema se mantuvo entre 1566 y 1790. Una segunda estrategia fue fortificar los principales puertos en las costas del golfo de México y el mar Caribe, sin embargo, la problemática exigía abordarla en tres niveles: continental, regional y local. Para ello, Felipe II creó el cuerpo de ingenieros militares que trabajó en la planeación y realización de las obras (Idem).

El sistema defensivo de Veracruz, para la ciudad consistió en un sistema amurallado, en la Isla de la Gallega se construyó la Fortaleza de San Juan de Ulúa, mientras que a lo largo de la costa  se construyeron, fuertes, baterías y fortines ubicados en lugares estratégicos para la vigilancia y protección de la ciudad. San Juan de Ulúa se ubica sobre el islote arrecifal de La Gallega, construida entre los siglos XVI al XVIII. Esta edificación formó parte de un conjunto de fortificaciones denominado Escudo Antillano emplazado en el golfo de México y mar Caribe, cuya función era esencialmente de control de entradas y salidas en el sistema comercial oceánico; además de estar localizadas como puntos estratégicos en las rutas marítimas ya que servían para proteger, controlar y administrar los envíos de oro, plata y otras mercancías con destino a España; así como una forma de dominar el territorio frente a los rivales europeos, Inglaterra, Francia y Holanda, principalmente. Este Escudo Antillano constituía un arco defensivo en el mar de las Antillas y golfo de México desde Florida (USA) hasta Cartagena de Indias (Colombia), con fortificaciones tanto en tierra firme como en las costas insulares (Montero, 2009).

Piratas

Se tiene el registro de dos ataques de piratas a Veracruz, el primero efectuado por el inglés John Hawkins en 1568 y el segundo en 1683 por parte del caballero de Granmont y Lorenzo de Graff “Lorencillo” con un grupo de 1200 hombres que desembarcaron muy cerca del puerto desatando destrucción y saqueo de la ciudad.

Posterior al ataque de Lorencillo se reforzó la defensa de Veracruz, en 1692, con la realización de obras en la Fortaleza de San Juan de Ulúa a la que se añadieron dos baluartes, además se trabajó en las murallas de la ciudad. En el siglo XVIII se continuó perfeccionando el sistema de  defensa de Veracruz con la construcción de nuevas fortificaciones, las cuales se… 

“agruparían en dos objetivos defensivos acordes con la realidad belicista que predominaba. El primer proyecto fue elaborado sobre el fundamento de impedir un desembarco por algún lugar de la costa de Sotavento. Con ese propósito se iniciaron los esfuerzos por fortificar algunas desembocaduras de ríos como Alvarado y Coatzacoalcos y zonas de trascendencia táctica. Nos referimos a Mocambo y Antón Lisardo” (Pérez, 1999:16).

La materialización de dicho proyecto tuvo varias etapas que abarcó desde 1737 hasta finales del siglo, que es el periodo en que se construyó esta batería.

Antón Lizardo en las fuentes históricas

La batería de Antón Lizardo se localiza en la localidad del mismo nombre en el municipio de Alvarado, Veracruz; sobre la calle Azueta sin número, entre las calles 5 de mayo e Independencia en el centro de dicha localidad.  Esta construcción se encuentra registrada por la Coordinación Nacional de monumentos Históricos, en el Inventario de Monumentos Históricos Inmuebles de Propiedad Federal, con el número clave 3001100030001, y fechada para el siglo XVII.

La presencia del nombre de “Punta de Antón Lizardo” en fuentes históricas del siglo XVIII, es recurrente, sobre todo al referirse a zonas propicias para el desembarco de naves y protección del puerto de Veracruz. En un texto con fecha de 1746 y titulado Theatro Americano, encontramos una descripción general de los reinos y provincias de la Nueva España y sus jurisdicciones, escrito por Don Joseph Antonio de Villa Señor y Sánchez, sobre sitios de importancia en la costa, hace mención de la ubicación de Antón Lizardo:

“Ay de distancia de este parage tres y media leguas corriendo la costa por el noreste sureste a la punta que llaman de Lizardo, distante de Boca del Rio tres leguas y seis y media de la Ciudad (Veracruz) y a distancia de dos leguas de dicha Punta, se halla un caudaloso arroyo conocido con el nombre de río Salado” (Villa Señor y Sánchez, 1746:276).

Por otro lado, en el Archivo de Simancas se ubica un “Plano marítimo de Veracruz, su puerto y costa desde Punta  Gorda hasta la Punta de Antón Lizardo”, fechado en 1764, esta carta señala con precisión los islotes, bajos y arrecifes. En el texto señala:

“Descripción del Puerto de la Nueva Veracruz en el Reyno de Nueva España; Contiene desde Punta Gorda hasta la Punta de Antón Lizardo; Reconocido y sondeado vltimamente el fondeadero de la Ysla de Sacrificios, Voca del Río, Medellín y sus Ynterioridades (sic) como también la Ensenada que ay entre la Punta de Mocambo y la de Antón Lizardo la qual es Limpia, Capaz para Navíos y el fondo arena menuda” (AGS, Marina 391, tomado de Calderón, 1968:32).

En este texto se anota la idoneidad de Antón Lizardo para el fondeo de navíos.

En cuanto a su construcción, en 1771 Miguel del Corral proponen dos proyectos para fortificar la Punta de Antón Lizardo, al respecto del área para ubicarla menciona:

“en toda la costa de Veracruz a Alvarado no hay paraje más a propósito para practicar un desembarco que desde la Punta de Antón Lizardo hasta el rincón de Vajo que dista legua y media a sotavento de dicha Punta, se hallan en esta distancia las Isletas de la Herradura Salmedina el Criso La del Medio e Isla Blanca separadas de tierras tres quartos (sic) de legua una legua y media las que con sus Arrecifes forman un Puerto u abrigo para cualquier Escuadra por numerosa que sea tanto mas seguro que el Puerto de la Veracruz. […] Practicando el desembarco cualquier enemigo ya dueño de este importante Puesto queda cortada la comunicación con Alvarado que es el conducto por donde se provee la Veracruz con mas facilidad de maíces, frijol, carne, aves y mariscos y al enemigo no le será difícil proveerse de carne fresca hallándose en la corta distancia desde Veracruz a este paraje de las Haciendas”  (Foja 2, 3).

En este mismo texto se presenta un presupuesto sobre los gastos para la construcción en forma Hexagonal, con el subtítulo de Cálculo prudencial del semiexagono (sic) propuesto, que asciende a un millón doscientos cincuenta y un mil cuatrocientos noventa y cinco pesos (1,2510495 pesos).

El segundo proyecto se reduce a una Torre de 60 varas de diámetro con su foso camino cubierto y explanada capas de 20 cañones de cualquier calibre […], alojamiento para 200 hombres con almacenes de polvora y víveres para dos meses” (Ibid, foja 5). Cálculo prudencial de la torre: trescientos dos mil seiscientos sesenta y cinco pesos.

A finales de 1792, Miguel del corral escribe una relación de la situación de las fortificaciones de Veracruz y sus costas, en la hoja 10 se menciona: “A 4 leguas de la misma Punta de Mocambo está la de Antón Lizardo y a distancia de esta de a 1500* 1800* y 2000* varas al frente hai Callos Islotes Bajos y Arrecifes que conforman una gran Bahia, con abrigo de mar y poco o ninguno de los Vientos en particular para Baxeles grandes” (AGN-AHH)

En el año de 1860 figura Antón Lizardo, por ser parte en un posible ataque al Puerto de Veracruz, al respecto Leonardo Pasquel menciona:

El incidente naval de Antón Lizardo –hermosa bahía frente al litoral veracruzano, donde ahora se encuentra la Heroica Escuela Naval Militar- fue uno de los episodios más significativos y comentados a lo largo de la guerra de Reforma, tanto por el peligro que para el puerto de Veracruz suponía el ataque por mar intentando por el marino don Tomás Marín, ya que tal ciudad servía de asiento al gobierno de Benito Juárez, como por la pretendida participación de navíos norteamericanos en esta función de armas (Pasquel, 1967:IX).

De las investigaciones

En las últimas décadas se han realizado esfuerzos encaminados a la conservación de sitios históricos como son las fortificaciones militares, algunos investigadores como Francisco Muñoz y Tamara Blanes mencionan la ubicación de este sitio, al respecto Blanes describe que se localiza:

…a una distancia de 5 leguas de Veracruz, aquí es levantada una batería para resguardar una excelente ensenada utilizada como puerto seguro y punto posible para desembarcos enemigos. […]Es construida sobre una superficie de 521,80 metros cuadrados. Su planta es irregular, sus dos cuerpos principales están reforzados con contrafuertes; bóveda de medio cañón, arco de medio punto, escaleras, sótano y aljibe son elementos que componen esta edificación (Blanes, 2001:188.189).

En este párrafo la autora resalta la utilidad de la ensenada como puerto seguro, es frecuente que se mencione a Antón Lizardo como parte del sistema de defensa de la plaza de Veracruz, sin embargo también eran necesarios otras instalaciones que surtieran de suministros y materiales para la construcción como piedra y cal; al respecto Israel Cano Anzures (2015) afirma que existen registros de los hornos de cal en Antón Lizardo. Sobre la construcción militar propone que tipológicamente se trata de una batería de fajina, que se implementó en diferentes emplazamientos, como Mocambo, Antón Lizardo, Alvarado y Coatzacoalcos, de los cuales realizó la descripción de los elementos compositivos recurrentes en ellas, apuntando los siguientes: batería de tierra, repuestillo o almacén de pólvora, puesto de guardia, cocina, caballeriza, instalaciones complementarias, estacada, torre de vigía o garita y horno de cal.

El autor propone una reconstrucción hipotética del emplazamiento de Antón Lizardo basándose en el análisis de documentos y los restos materiales que se conservan de la construcción

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Reconstrucción hipotética del emplazamiento militar de Antón Lizardo. Tomado de Cano, 2015, página 219.

En esta imagen se pueden reconocer algunos de los elementos que anota Israel Cano en su reconstrucción hipotética. En la parte central de la imagen los elementos A, C, E, F y D; mientras que en la parte lateral izquierda de la imagen se encuentra el que probablemente sea el elemento G o puesto de Guardia con patio cerrado.

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19243756_10213374406464325_536536647_o.jpgLa construcción en la parte central de la foto podría corresponder al puesto de guardia que menciona Cano en su reconstrucción hipotética.

Panorama actual

La batería de Antón Lizardo, es un monumento del que se observan algunos paredones y contrafuertes, el estado de conservación es bueno pero en constante deterioro por las condiciones ambientales y por la falta de vigilancia en el lugar. De acuerdo con los comentarios de la población el lugar casi siempre se encuentra limpio sin embargo por las noches es peligroso transitar por ahí ya que se esconden algunas personas entre los muros.

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La construcción responde a las características de una batería militar, el área que ocupa actualmente el sitio puede delimitarse en un polígono semi rectangular de 50 metros en dirección este-oeste, por 35 a 39 metros en dirección norte-sur; se localiza sobre la calle principal de la localidad, al sur colinda con construcciones contemporáneas, entre ellas se encuentra una Iglesia católica que está en proceso de construcción. De los planos históricos sobre las propuestas para la construcción de la Batería de Antón Lizardo, lo que está aún en pie corresponde a un porcentaje mínimo, se conservan algunos paredones y en la parte posterior se pueden ver alineamientos y bases de cimientos.

A unos cuantos metros se localiza la Heroica Escuela Naval Militar, por lo que algunas personas relacionan las “ruinas” con la Escuela Naval, pues son los estudiantes de esta institución quienes a menudo se encargan de hacer la limpieza en el lugar.

Uno de los problemas sobre este sitio es que no cuenta con información, no hay alguna placa que describa los hechos históricos o que haga referencia al nombre y función de este edificio. Otro aspecto es que  al tener acceso libre es más propenso a dañarse o a que lo utilicen como estacionamiento (ver imagen).

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Al realizar el análisis de encuestas y entrevistas que se aplicaron a la población de la localidad y visitantes, se observa que la población tiene una relación tan cotidiana con el inmueble que suelen minimizar la importancia histórica del edificio. Cuando se preguntó acerca de la historia, la mayoría de la población mencionó la existencia de piratas y la ocupación española. En cuanto a si consideran el lugar como patrimonio, respondieron que si al asociarlo con recuerdos familiares y de infancia, aunque por supuesto hubo quienes dijeron que no sirve de nada y que sería mejor tirarlo para hacer algo nuevo que sirva a la comunidad.

La población que habita en Antón Lizardo se dedica a la pesca y a servicios turísticos, sin embargo mucha gente tiene que trasladarse a la ciudad de Boca del Río o al Puerto de Veracruz para buscar trabajo y continuar con los estudios. La población que se encuestó hizo referencia a que los turistas llegan a comer y a pasar un día de descanso en la playa y cuando preguntan qué lugares hay para visitar los llevan a las ruinas “pero no hay información y nosotros no sabemos que decirles y se van”. Ellos creen que si este sitio se “rescata” podría atraer a más gente interesada por la historia de México.

¿Usted que opina?.

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Notas

[1] El presente texto es parte de la investigación titulada La percepción social sobre Boquilla de Piedras, Antón Lizardo y Santa Teresa como sitios patrimoniales, que realicé como proyecto para obtener el grado en la Maestría en Antropología de la Universidad Veracruzana, en diciembre de 2016.

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Bibliografía:

Blanes Martín, Tamara (2001) Fortificaciones del Caribe.  Editorial Letras Cubanas.

Calderón Quijano, José Antonio (1968) “Nueva Cartografía de los puertos de Acapulco, Campeche y Veracruz”. En Anuario de estudios americanos, XXV, Sevilla, pp. 515-563.

Cano Anzures, Israel (2015) “Emplazamiento militar de Antón Lizardo Veracruz”. En: Memorias del 1er Congreso Internacional Arquitectura Militar y Gestión de Recintos Fortificados. Veracruz México.

Pasquel, Leonardo (1967) “Prólogo”. En Nuevo aspecto del incidente de Antón Lizardo, Renato Gutiérrez Zamora (1895 primera edición). Editorial Citlaltepetl. Veracruz, México.

Pérez Guzmán, Francisco (1999) “Veracruz y La Habana en la concepción estratégica del Imperio español en América”. En Sotavento Revista de Historia Sociedad y Cultura, Número 6, Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales, Universidad Veracruzana, Xalapa, Veracruz, México. pp 9-17.

Rodríguez Viqueira, Manuel (2013) “Arquitectura militar y guerra de mercados durante los siglos XVII y XVIII en el golfo de México y el Caribe. Las Fortificaciones de la Isla de Tris y de las riberas de la Laguna de Bacalar y del Río Hondo”. En: Arquitectura y urbanismo militar en Iberoamérica. Jorge González Aragón, Everardo Carballo Cruz, coordinadores. UAM, México, pp. 1-47.

Villa Señor y Sánchez, Joseph Antonio (1746)  Theatro Americano, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/teatro-americano-descripcion-general-de-los-reinos-y-provincias-de-la-nueva-espana-y-sus-jurisdicciones-su-author-d-joseph-antonio-de-villasenor-y-sanchez–0/html/00bcd0d4-82b2-11df-acc7-002185ce6064_295.html

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Sobre la autora: Xalapa, Veracruz / 1983. Maestra en Antropología y licenciada en arqueología, ambos estudios en la Universidad Veracruzana, ha participado en proyectos de protección técnica y legal del patrimonio arqueológico en los estados de Oaxaca, Guanajuato y Veracruz; así como en proyectos de investigación arqueológica en los estados de Hidalgo, Tabasco, Oaxaca y Veracruz. Fue responsable del proyecto Registro de colecciones arqueológicas en el estado de Veracruz en las temporadas 2009-2010. Se interesa principalmente por los estudios de identidad a través del Patrimonio Histórico, así como la divulgación del mismo.

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#LasPrestadas: Dejar mi trabajo arqueológico como una acción política.

Por Marjolijn Kok

Introducción: En 2010 el gerente interino de la empresa arqueológica (parte de la universidad) en la que trabajé me dijo que el conocimiento no es importante. Para mí este fue el punto de no retorno y dejé mi trabajo. Por supuesto que podría haber buscado un nuevo trabajo en arqueología, pero la forma en que la arqueología contractual está organizada y politizada me hizo elegir un camino diferente. En este artículo explicaré cómo la forma en que se organiza la arqueología es política. En un momento dado tenemos que preguntarnos si quiero este tipo de organización, ¿puedo cambiarlo o necesito tomar una acción diferente? ¿Hasta dónde quieres ir para que puedas ganarte la vida en la profesión que amas?

Voy a dar una perspectiva holandesa, pero los temas tienen relevancia fuera de la arqueología holandesa. La idea de que la teoría no tiene cabida en la formulación de políticas es persistente, especialmente en contextos neoliberales. Esto ha conducido a un enfoque en el que la gestión se ha convertido en una comprobación poco profunda de parámetros fácilmente mensurables, integrados en las políticas de arqueología contractual. La arqueología se utiliza como lubricante en el proceso de reurbanización. Pero en mi opinión la arqueología no es un lubricante; La arqueología debe ser una herramienta crítica para mirar a los demás ya nosotros mismos. Mi participación en la arqueología contemporánea y el arte ha abierto nuevos caminos para abrazar lo político en la arqueología.

Ponencia completa:

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Fuente: “Quitting my archaeological job as a political deed”. Marjolijn Kok, Bureau Archeologie en Toekomst, Netherlands. Recording Archaeology

DE LA CASA #116: CRECIMIENTO URBANO EN TEOTIHUACÁN/ ARK.

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Hace uno días estuvimos probando Timelapse, el nuevo servicio de Google que permite hacer animaciones (similares a un gif) secuenciando las capturas anuales (desde 1984) de cualquier zona del planeta. Aunque la resolución no es la mejor y hay ciertas partes del mundo que cambian poco a lo largo del tiempo, es una buena herramienta para tener un panorama general y rápido del crecimiento en las ciudades. Como pueden imaginarse, una de las primeras pruebas que hicimos fue sobre el tema del crecimiento urbano en el Valle de Teotihuacán y la correspondiente afectación al patrimonio arqueológico de esta ciudad prehispánica patrimonio de la humanidad. El resultado lo pueden checar aquí.

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TACO’S / TALLER(ES) DE ACONTECIMIENTOS // SESIÓN UNO: FOTOGALERÍA

Versión 2

#ArKeopatías en la #calle.// 1ra. Sesión de los #TACOS.// Comenzamos con mucha energía las sesiones de taller en #ArKeopatías. El pasado domingo estuvimos con las amigas que se integraron a este proyecto, caminamos y observamos el entorno inmediato bajo la premisa de que el cuerpo es nuestro primer mapa.// Muchas gracias a Pamela y Cris Desentis, nuestras primeras invitadas a la mesa de #LaFondark.// ¡Nos vemos en la próxima sesión!

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#Ciudad #Talleres #Acontecimientos #patrimoniobarrial #LaFondark #TACOS #unaordencontodo #delaquepica #calles #metro #CU #CiudadUniversitaria #SantoDomingo.//  Fotos: Juan Tonchez / Proyecto ArKeopatías (cc)

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SALVADOR DÍAZ BERRIO FERNÁNDEZ [Semblanza]

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Raúl Martínez Vázquez

La conservación y restauración del patrimonio cultural en México no puede entenderse sin la figura del doctor Salvador Díaz Berrio, quien hace unos días falleció, dejando un gran aporte tanto por sus obras escritas como en enseñanzas a varias generaciones de estudiantes. Arquitecto de origen y con estudios de posgrado en restauración de monumentos en las universidades de Madrid y Roma, el Dr. Díaz Berrio también se destacó como pionero en la formalización de posgrados tendientes a la restauración del patrimonio cultural, tanto en la UNAM, la Universidad de Guanajuato, la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca y por supuesto en la ENCRYM-INAH, donde fue uno de los fundadores de la maestría en restauración de monumentos y por dos periodos fungió como coordinador. Asesor de instancias internacionales como la UNESCO, ICCROM o la OEA en temas relacionados con el patrimonio cultural, uno de sus grandes aportes fue coordinar la elaboración de expedientes de declaratoria de patrimonio de la humanidad para nuestro país.

Tuve la fortuna ser su alumno en la maestría de la ENCRYM, donde llevaba muchos años impartiendo la materia de Teoría de la Restauración; siempre utilizando el sarcasmo y el humor negro, combinaba las clases con sus experiencias de trabajo tanto en México como en el extranjero, recuerdo bien sus fotos de lugares donde fue como asesor internacional, por ejemplo las de Chipre, donde estuvo en medio de una guerra civil u otras de Dubái, cuyos edificios antiguos difieren de la imagen que hoy se maneja de esta ciudad de los Emiratos Árabes Unidos; algo que siempre lo indignó fue el caso del Templo Mayor, pues para él fue injustificado destruir casonas virreinales para sacar a la luz los restos prehispánicos. Nos queda su legado en sus obras impresas, entre las cuales podemos mencionar sus Comentarios a la Carta Internacional de Venecia (ediciones de 1968 y 2005), Conservación de monumentos y zonas monumentales (1976), Conservación del patrimonio cultural en México (1990) entre otros libros e infinidad de artículos en diferentes medios escritos. DESCANSE EN PAZ.

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Imágenes: “…son dos fotos que tomé (Raúl) en una exposición de carteles sobre el trabajo del arquitecto benedictino Fray Gabriel Chávez de la Mora, esto fue en Bellas Artes; me llamó la atención en las laminas del reacondicionamiento litúrgico de la capilla del Pocito de la Villa de Guadalupe, ver que los dibujos y fotos eran de Salvador Díaz Berrio, quien para esos años no era la luminaria que llegó a ser después…”