DE LA CASA #124: AMALUCAN, UN CERRO EN DISCORDIA/ MSEM.

Por Marcela Sonia Espinosa Martínez

Puebla cuenta con Áreas Naturales Protegidas (ANP) con la categoría de Reserva Ecológica Estatal, entre ellas el Parque Nacional Malintzi, Parque Nacional Izta-Popo, Cerro Zapotecas, Cerro Comalo, Parque Ecológico Lázaro Cárdenas conocido como “Flor del Bosque”, la Reservas Estatales de: “Sierra del Tentzo”, Cerro de Amalucan, Cerro Mendocinas, Cerro Tepeyac y Cerro Totolqueme, pulmones que  fueron protegidos por Decreto del Ejecutivo publicado el 8 de abril de 1994 en el Periódico Oficial del Estado de Puebla, en el cual se emitió la Declaratoria de Reservas, Destinos y Usos de Predios y Áreas Territoriales del Programa Regional de Ordenamiento Territorial de la Zona Centro – Poniente del Estado de Puebla.

Algunas de estas áreas han disminuido debido al crecimiento urbano y/o por la construcción de parques como “Flor del Bosque” o el Cerro de Loreto y Guadalupe este último en la Zona de Monumentos Históricos en la ciudad de Puebla.

Actualmente las áreas protegidas y reservas ecológicas se han convertido en la opción como detonadores de zonas turísticas e inmobiliarias. En el cerro Amalucan el Gobierno del Estado informó que construirá un parque urbano con el argumento… de que las familias de las colonias populares cercanas disfruten de un parque de primer nivel… y la existencia de robo de tepetate…, pero el problema va mucho más allá, debido a que dicho proyecto no resuelve la carencia de parques y jardines en las colonias, la falta de  seguridad, el déficit de agua, y planeación para el crecimiento en esta parte de la ciudad.

Amalucan está en riesgo de desaparecer por el proyecto de parque urbano el cual plantea que el parque sea el más grande de Puebla con una inversión de 300 millones de pesos del gobierno federal. Consiste en la sustitución de 400 árboles, enrejado del cerro, canchas deportivas, asadores, juegos infantiles, foro al aire libre, estacionamientos, pistas para bicicletas, lagos artificiales en la se pueda nadar, arena artificial, restaurantes así como un desarrollo habitacional.  Con ese proyecto se transgrede la legislación vigente relacionada con diversas áreas en los tres niveles de gobierno relativos a: equilibrio ecológico, protección al ambiente, zonas arqueológicas y al patrimonio cultural y natural así como los de derechos humanos.  En entrevista Dirk Peterson (Cambio, 2017) quien fue propietario del cerro de Amalucan, donó 74 hectáreas al gobierno municipal y estatal a cambio de que fueran liberados permisos de construcción para un fraccionamiento que será denominado “Bosque Amalucan” cuyo proyecto espero muchos años, hasta esta negociación que se da a partir en el 2015 y se finiquita a través de convenios en 2017.

Amalocan palabra náhuatl -lugar donde nace el agua- y nombre original, se ubica al este de la ciudad de Puebla, se encuentra a 2300 msnm. Tiene una superficie de 135.90 ha. Su trascendencia radica en los valores intrínsecos: natural, ambiental, arqueológico, histórico, arquitectónico, hidrológico, ecológico y antropológico; además de ser la última zona boscosa, y visible desde varios puntos y kilómetros de la ciudad. Es por ello, un referente dentro de la misma.

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Cuando el cerro se satura de agua ésta brota en diferentes sitios formando arroyuelos (Foto JJGE 2013)

El que conocemos como cerro, albergó uno de los asentamientos con mayor antigüedad y corresponde al Horizonte Preclásico Superior. En la década de 1970, la Fundación Alemana y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) con el proyecto Puebla-Tlaxcala verificó la existencia de varios sitios arqueológicos  de investigaciones anteriores, como: Huejotzingo, Cholula, Amalucan y Cuautinchan que se incluyeron en la base de datos del INAH, con la localización georeferenciada, descripción del sitio, cronología, tipo de material, y determinaron sus características culturales.

En él se encuentran identificados aproximadamente veinte montículos, en la cima del cerro se encuentra un montículo principal con tres montículos de menor tamaño y una plaza a su alrededor, también se descubrió evidencia de más de 100 terrazas o plataformas con un uso habitacional (Evans et al, 2010). Asimismo ésta área se caracteriza por contar un sistema de canales de distribución de agua fechados entre los años 500 a 200 a. de C (Enciclopedia; 1986). Una hipótesis es que estos canales ayudaron en la agricultura, y permitieron el crecimiento de la población, ya que a pesar de que la zona de Puebla tiene una temporada de lluvias abundantes, el sistema de canales permitía continuar sembrando durante el resto del año en un área de 70 hectáreas (Evans, et al, 2010) (Ancheyta; s/a: 3). El acueducto está formado simplemente de un caño con encortinados de ladrillos de 30 centímetros de alto y otro tanto de fondo: la mayor parte del tramo, que es de legua y media, está casi a flor de tierra, salvo el de uno que otro lugar, en que por el desnivel del suelo, la profundidad alcanza hasta dos metros; pero el agua puede venir por si sola al Colegio, porque la Hacienda de Amalucan está a una altura aproximada de 169 metros. Hace algunos años que el Colegio no utiliza el agua del acueducto, ni tampoco éste, porque la reconstrucción del mismo exige un gasto considerable (Carreto; 2001) Se desconoce hasta cuando fue usado el acueducto. El colegio al que se hace referencia es el del Espíritu Santo que se ubica a dos calles del zócalo de la ciudad de Puebla. La primera obra hidráulica de importancia fue realizada por los jesuitas y consistió en un acueducto que llevaba el agua desde un manantial en su hacienda de Amalucan hasta los patios del Colegio Carolino mediante un sistema ejemplar de ingeniería. Operaba un sistema de caños, en algunos casos provistos con alcantarillas y arcos, conocidos como “Arco grande” y “Arco chico”, que servían para atravesar el agua en dos bocacalles y más tarde fueron sustituidos por alcantarillas (SOAPAP, 2005). (Patrón de Asentamiento:  :6) (Ancheyta;s/a) Estos datos muestran que el agua fue un factor importante para ese asentamiento prehispánico, y actualmente para la ciudad de Puebla.

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Mapa del Atlas del México Prehispánico. Periodo mesoamericano, Preclásico Medio (1200-400 A.C). Clasifica a Amalucan como un sitio arqueológico de importancia regional con infraestructura hidráulica.  (Revista Arqueología)

En octubre de 2011, el Oficio no. 401.A-311-(724.7).11-3615 el Centro INAH Puebla conforme a la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos reconoce al cerro de Amalucan como zona arqueológica y hace mención de un plano de delimitación de la misma con la finalidad de conservarla, protegerla y evitar que en ella se construyan elementos arquitectónicos y/o acciones que la dañen, sin embargo, hasta ahora el INAH ha hecho caso omiso ante el crecimiento urbano dentro del polígono que la misma institución determinó para su protección.

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Cima del cerro y montículos. (Foto JJGE 2013)

Ya que cualquier edificación que se construya permeará el suelo y evitará la filtración de agua. Hay que recordar que las vertientes que bajan de la Malinche convertidas en escorrentías nutren los ríos superficiales y subterráneos, veneros así como manantiales de agua dulce, todos ellos conforman un importante sistema hídrico o hidrológico :… casi todos estos veneros aparecen en la zona Norte de la ciudad, detenida la corriente subterránea que los alimenta y la cual procede de las infiltraciones de la Malinche, por el dique basáltico de Amalucan, Loreto y Guadalupe […] (Palacios 1982:125 y 126)

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Plano del sistema de abasto hídrico de la ciudad de Puebla, siglos XVI-XVII. (Tomado del  artículo El Microanálisis Ambiental De Una Ciudad Novohispana. Puebla  de Los Ángeles, 1777-1835)

El Cerro de Amalucan también fue partícipe de la Batalla del 5 de mayo de 1862, cuando a las 5:00 horas las tropas francesas salieron de Amozoc hacia el área donde el general Zaragoza había determinado que sería el ataque, esto es, la entrada oriente de Puebla. A las 10:00 horas los franceses levantaron su campamento al pie del cerro de Amalucan, tomaron la hacienda de Los Álamos como nuevo centro de mando y operación (Flores, 2013: 29)

En el ámbito de la antropología social existe una estrecha relación con la comunidad no solo de las colonias cercanas. Desde hace varios años la organización Salvando el Cerro de Amalucan REAFCA (Rescate Ecológico, Arqueológico, Familiar del Cerro de Amalucan) se ha dedicado a acciones de reforestación. Un personaje singular es Don Benito Cruz quien decidió sembrar un árbol por cada uno que veía morir en el cerro, acción que ha realizado desde hace diez años sembrando cedro y pinos, ocupándose de su cuidado y de la poda del pasto. Con estas acciones, se ha creado una cultura ecológica, la comunidad de diversas edades pasean, salen con sus mascotas, corren por las veredas, hacen ciclismo de “montaña”, rodean la estructura arqueológica y exploran en un “espacio abierto sin rejas”. Actualmente se han conformado otras organizaciones sociales para la defensa jurídica del cerro quienes se han amparado para la suspensión de dicho proyecto.

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Arriba. Reforestando el cerro. Abajo. Don Benito. (Fotos J.J.G.E.)

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Actividades en el cerro de Amalucan (Fotos J.J.G.E.)

El cerro tiene la huella de miles de personas constructoras de una red de veredas que representan la movilidad y el libre desplazamiento de la comunidad, se unen entre arboles, pasto y flores silvestres. Con la “quema” de pastos se hacen más evidentes las veredas, se ignora, si ésta acción es intencional o de forma controlada, pero lo cierto es que se ha dañado la base de algunos árboles, se transforma el paisaje y se contamina el ambiente. Es común ver a personas y a padres con sus hijos que prefieren caminar por la vereda que va paralela a la avenida Xonacatepec para evitar transitar por banquetas de concreto. o quienes se internan en el bosque entre la frescura de los altos arboles y pinos. También cambia de color dependiendo de la estación del año, se torna verde en tiempo de lluvias, amarillo en sequía, en verano nos deja verlo rosado y amarillo por la flora silvestre, en otoño en tonos café, ocre y amarillo; en el transcurso del día se producen distintos efectos de luz y sombra que da la sensación de un lugar mágico o imaginario de donde han surgido leyendas. Por las mañanas, la neblina deja apenas entrever las cortezas de los arboles y en ocasiones esa bruma permanece en el transcurso del día. Otro factor es su microclima, en temporada de lluvias se desprende un exquisito olor a bosque y a tierra mojada. Por las noches, cuando se transita cerca del cerro se siente un viento fresco con un descenso de temperatura, es evidente que existen variaciones térmicas al interior y exterior del bosque y a lo largo del año.  El cerro de Amalucan nos trasmite a través de un colorido lenguaje visual un grato efecto de sensaciones, emociones y sentimientos.

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Arriba. Las “quemas” del cerro algunas son eliminar el pasto, pero otras son intencionales. Abajo. Pinos sembrados por REAFCA (Fotos J.J.G.E.)

Según el diagnostico e inventario (Domínguez; 2016) realizado bajo un muestreo con un número de arboles determinados, diámetro, altura, área basal, volumen, entre otras características, en él se concluyó que existen especies como el eucalipto, cedro blanco, sabino o ahuehuete, cazahuate, y palo dulce, cuya altura mayor es de 36.00m. Básicamente el deterioro del ANP ha sido por el crecimiento urbano que se tiene en su alrededor y de la falta de interés por parte de las instituciones correspondientes para elaborar un plan técnico de manejo a corto, mediado y largo plazo, así como también por la falta de apoyo económico para su conservación y protección de manera sostenible, en comparación con otras ANP.

Actualmente se están señalando algunos árboles que las autoridades mencionan se encuentran en mal estado, argumento que se esta utilizando para la tala. Es evidente que con la remoción de arboles y superficies de pasto, excavaciones para la construcción de infraestructura, nivelación de suelo, modificará la geomorfología y se destruirá el suelo arqueologico.

En lo que se refiere a la fauna existen aves de diversas especies, insectos, invertebrados, pero es evidente que en este sentido se requiere de investigación.

Flora silvestre (Fotos J.J.G.E.)

El cerro se destaca por su elevación que se aprecia desde varios sitios. La ciudad ha tenido una pérdida de paisajes naturales por el crecimiento urbano como el Cerro de La Paz, el de Loreto y Guadalupe y hoy se pretende acabar con el de Amalucan. El voraz crecimiento de la ciudad ha estrangulado al cerro ya que se encuentra rodeado de fraccionamientos y viviendas de interés social con equipamiento y servicios que no satisfacen la totalidad de las necesidades, carentes de parques y jardines, problemática que se percibe en muchas colonias de la ciudad como producto de la falta de planeación urbana y de las políticas de privatización.

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Arriba. Vista desde el puente Xonacatepec. Abajo. Desde la parta alta del cerro (Fotos J.J.G.E.)

Varias son las colonias que están alrededor del Cerro de Amalucan, al oriente  fraccionamientos que se han edificado en los últimos años; al sur se ubica la Unidad habitacional militar diseñada con espacios de estacionamiento, recreación y áreas verdes. Allí se observa una tajante diferencia con las colonias colindantes carentes de esos servicios (y otros). El jardín de niños federal al igual que el tanque de agua fueron edificados dentro del ANP. Cabe destacar los monumentos históricos como la hacienda de San Juan Bautista integrada por la casa, capilla, trojes, patios y jardines están limitadas por una barda perimetral de mampostería. Al exterior se localiza la calpanería, el jagüey y la era. Hacia el norponiente un pequeño puente y el resto de una mampostería, con la probable la existencia de otros elementos históricos.

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Google Earth 2000

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Google Earth 2017

Crecimiento urbano en derredor al Cerro de Amalucan. La Hacienda de San Juan Bautista construida en el siglo XVII, Jardín de niños federal Kokonetl, tanque de agua (2009), Unidad habitacional Militar.

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Puente. (Fotos J.J.G.E.)

Ante este panorama, se esta generando un conflicto social, ya que con este proyecto las autoridades han puesto en disyuntiva a la población de quienes apoyan la propuesta de parque sin considerar las consecuencias y perjuicio del medio ambiente, y quienes lo desaprueban bajo la premisa de mantener el bosque y mejorarlo ya que el sitio tiene un alto potencial para su recuperación con acciones encaminadas a protección, conservación, restauración y manejo. Este proyecto de parque no debe someterse a anhelos políticos, ni a votación de vecinos que viven cerca del cerro, se debe reflexionar sobre los efectos negativos que conllevaría a la población en general.

Se requiere que las autoridades abran un espacio de reflexión, diálogo y discusión para plantearles la problemática que generaría dicho proyecto a la comunidad poblana. Y de los beneficios que se tendrían con un proyecto de recuperación atreves de la valoración de la situación actual del cerro, en el que se puedan crear programas de empleo permanente para el deshierbe, vigilancia y prevención de incendios; planes y proyectos de investigación científica relativos al estudio de la flora, la fauna silvestre y microclima; proyectos de investigación científica, educación ambiental, turismo recreativo de bajo impacto, protección de los monumentos arqueológicos e históricos. En el entorno: realizar el análisis y diagnóstico del entorno al cerro; proyectos para el mejoramiento de imagen urbana, así como de banquetas, calles, señalización, pasos peatonales (conocidos como pasos de cebra), alumbrado; mejoramiento y modernización de mercados y escuelas; mantenimiento de camellones y arbolados; ordenamiento de comercio ambulante. Para ello se requiere de un Proyecto Integral, interdisciplinario e interinstitucional.

El cerro de Amalucan es un referente natural, cultural e identitario de la ciudad de Puebla, que está en riesgo por el cambio de uso de suelo forestal para que sea urbanizado para uso “recreativo”  y habitacional, el cual tendrá un fuerte impacto ambiental. De llevarse a cabo dicho proyecto el daño será de carácter irreversible, no solo se destruiría el Área Natural Protegida, sino también el suelo arqueológico; se negará la posibilidad a la comunidad estudiantil y a la sociedad en general de fortalecer la identidad regional, el respeto al pasado y al patrimonio; así como el aprecio a la diversidad cultural y natural de su entorno.

Es preciso que las dependencias correspondientes SEMARNAT, INAH entre otras y el Gobierno del Estado y Municipal garanticen el respeto de la legislación vigente sobre la protección del Patrimonio Cultural y Natural.

Consulta

Ancheyta, Arturo, Ruíz Lara Karen Sofía, Domínguez Zubieta, Gabriela, Cerro de Amalucan,  Tesis s/f

https://es.scribd.com/document/346330735/Cerro-de-Amalucan

Carreto, José María. Gaceta Historia de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Tiempo Universitario, Rectificaciones Históricas, Año 4, núm. 9, 2001.

http://www.archivohistorico.buap.mx/tiempo/2001/num9.htm

Domínguez Hernández Francisco, José Antonio Acocal López, Joaquín Esteban Medina, Jesús Mao Estanislao Aguilar Luna, Verónica Torres. Diagnóstico del arbolado de la reserva ecológica “Cerro de Amalucan” ciudad de Puebla, México, Fores Revista Cubana de Ciencias Forestales , Año 2016, Volumen 4, numero 2. Valencia. file:///C:/Users/ASPIRE/Downloads/165-2410-2-PB.pdf

Enciclopedia de México,  Puebla, Secretaria de Educación Publica, 1986, T.11, p.6637

Estrategia para la conservación y uso sustentable de la biodiversidad del Estado de Puebla  (ECUSBEP),  Gobierno del Estado de Puebla, Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, CONABIO, 2013

Flores Solís, Victor Hugo, El Triunfo del 5 de mayo. Generales y decisiones., CONACULTA-INAH,  2013)        

Freeman, Allyse.  Investigating Sociopolitical Complexity Through the Presentation of Food: an Analysis of Middle to Late Formative Ceramics from Amalucan, Puebla, Mexico, 2014. Theses and Dissertations. Paper 355.

 http://dc.uwm.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1360&context=etd

Galicia Hernández, Esther.  Acercamiento histórico a las condiciones “originales” de funcionamiento del sistema hídrico subterráneo y su respuesta superficial en la microcuenca de la ciudad de Puebla,  2014.

Lazcano Arce; Jesús Carlos y Sallum Marianne. Patrón de Asentamiento de los Grupos que Habitaron el Valle Puebla-Tlaxcala, México durante el Periódo Epiclasico (650-950AD). 2015

López Zamora, Rafael de Jesus Gestión Del Agua Urbana E Industrialización En La Ciudad De Puebla Centro de Estudios Económicos Sociales (CEDES), Facultad de Economía Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México.

Periódico Oficial del Estado de Puebla, 1994..

Revista Mexicana De Ciencias Geológicas 20.3 (2003): 235-44. Web.- 

Rescate preliminar. Informe de la delimitación y entorno de la zona arqueológica de Amalucan, Puebla; 21 págs., 30 fotos orig., 18 fotocopias, 2 planos. Sergio Suárez Cruz Silvia Martínez Ma. del Carmen Solanes 20-53 p.5 . 

http://consejoarqueologia.inah.gob.mx/wp-content/uploads/puebla.pdf

Solanes Carraro María del Carmen, Vela Ramírez Enrique, Atlas del México Prehispánico, mapas de periodos, regiones y culturas. Revista Arqueología Mexicana, CONACULTA, SEP, INAH, 2000, p. 24, 25

SOAPAP (2005): “Soapap 1999-2005; modelo de servicio sustentable”. Memoria. Sistema Operador de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de

Puebla, Gobierno del Estado de Puebla. Puebla http://satori.geociencias.unam.mx/20-3/(6)Heine.pdf

El microanálisis ambiental de una ciudad novohispana. Puebla de los ángeles, 1777-1835. Historia Mexicana, vol. LVII, núm. 3, enero-marzo, 2008, pp. 721-774.El Colegio de México, A.C. Distrito Federal, México

Diario digital

http://ladobe.com.mx/2017/08/cerro-amalucan-una-reserva-ecologica-riesgo/

https://issuu.com/lajornadadeoriente/docs/5622-puebla

https://issuu.com/lajornadadeoriente/docs/5622-puebla

http://www.diariocambio.com.mx/2017/zoon-politikon/item/15968-dono-74-ha-del-cerro-de-amalucan-y-a-cambio-obtuvo-permisos-para-un-fraccionamiento,

Notas:

1. Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Históricos y Artísticos y su Reglamento; Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente; Ley General de Vida Silvestre; Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable, Código Reglamentario para el Municipio de Puebla. Acuerdos y convenios internacionales: Convención para la protección de la Flora, de la Fauna y de las Bellezas Escénicas Naturales de los países de América, Protocolo de Kyoto, entre otros.

2. Dicho oficio fue suscrito por el Antrop. Víctor Hugo Valencia Valera, delegado del Centro INAH Puebla, y hace mención del plano de delimitación de la zona arqueológica elaborado por Sergio Suárez Cruz, Silvia Martínez y Maria del Carmen Solanes,  cuyo informe de delimitación y entorno de la zona arqueológica de Amalucan, consta de 21 páginas, 30 fotos originales, 18 fotocopias y 2 planos.

http://consejoarqueologia.inah.gob.mx/wp-content/uploads/puebla.pdf

3. En el año de 1584 un grupo de Jesuitas decide construir en las faldas del cerro de Amalucan una hacienda, destinada a la creación de un emporio agrícola. En el año de 1726 es terminada la construcción de la hacienda. Tales fueron las ganancias de las cosechas, que a base de éstas se construyo el Colegio Jesuita, hoy edificio Carolino que pertenece a la BUAP. Tiempo después vino la independencia, Juárez, las Leyes de Reforma, la expulsión de los Jesuitas.

Durante la Intervención Francesa fue ocupada por los batallones franceses días antes y después de la famosa batalla del cinco de mayo, siendo testigo de la historia vibrante de Puebla y México. Después de treinta diferentes dueños y varios años, en Enero de 1910 Friedrich Petersen adquiere la propiedad, la cual tenía fama de ser un lugar salado, pues le llamaban “Quita Calzones” ya que todos sus propietarios quebraban y la perdían o vendían para poder salir de sus deudas. Para el Dr. Friedrich esta situación no fue diferente, sino hasta que su hijo Hugo Petersen Colombres, tomó las riendas de la finca, y con nuevas técnicas sanó el negocio en la historia; que hasta después de los Jesuitas volvió a dar frutos.

En el año de 1972 fueron invadidas las tierras y desde entonces la Hacienda de Amalucan empezó a decaer debido a todas las invasiones ocurridas al igual que todas las haciendas de la época. Actualmente se ha seguido la tarea de rescatar la hacienda, ya que con el paso de los años y temblores se han ido creando grietas peligrosas en sus muros de más de metro y medio de ancho. Ésta ha sido una labor titánica y muy costosa que hasta hoy en día se ha mantenido viva. http://www.amalucan.net/historia

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Sobre la autora(México, D.F. – 1954) Maestra en Arquitectura, con especialidad en Restauración de Monumentos por la UNAM (2008), con la Tesis: Arquitectura agropecuaria, el patrimonio cultural edificado en el municipio de Puebla hasta mediados del siglo XX. Estudio de caso, Rancho El Batan. Ha trabajado en el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), de Septiembre 1975 – enero 2016 en la Dirección de Estudio de Zonas y Registro Público de Monumentos Históricos, ExConvento de Culhuacán. 1975 – 1978. Dirección de Monumentos Históricos, Exconvento de Churubusco 1978 – 1993, Centro INAH Puebla 1993-2016. Publicaciones en colaboración: Decretos en el Diario Oficial de la Federación de las zonas de monumentos; Catálogo de Monumentos Históricos del Estado de Nuevo León, Ciudad de México, Tlalpan, Atlixco, Tlaxcala, Puebla, etc. Miembro del Comité Mexicano para la Conservación del Patrimonio Industrial (CMCPI A.C.) de 1995 a 2014. Presidenta del Comité Mexicano para la Conservación y Protección del Patrimonio Industrial A.C. (CMCPI), de 2012 a 2014. Miembro del Comité Editorial “Dualidad”, publicación de información y difusión del Centro INAH Puebla (2015). Miembro del Colegio de Arquitectos del Valle de Puebla, de marzo de 2012 -a junio de 2013. Premio “Puebla, Patrimonio de la Humanidad, a la Defensa y Conservación del Patrimonio Edificado” (2013), otorgado por el Colegio de Arquitectos de Puebla A.C. (CAPAC).

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DE LA CASA #120: LA LEYENDA DEL CERRO DE ZAPOTECAS, SAN PEDRO CHOLULA, PUEBLA/ RCLL.

Por Rocío del Carmen López Lemus

Los mitos y leyendas son el claro ejemplo de la herencia cultural de una región, su preservación oral ha influido en la identidad del lugar, su misticismo y cargado imaginario vuelven a estas narrativas una joya histórica. Hace algún tiempo, realicé un viaje a Cholula, Puebla, lugar al que ya tenía el gusto de conocer por parte de un viaje escolar de la experiencia educativa de Mesoamérica,  experiencia que curse en el primer semestre de mi licenciatura en Antropología Histórica.

En esta ocasión las circunstancias fueron diferentes; había llegado a aquel lugar en función de acompañante y copiloto de un buen amigo que reside en Cholula, de nombre Paco. Me invitó a pasar unos días en aquel hermoso lugar y decidida a redescubrir la zona, fue que emprendí el viaje. Después de casi dos horas y media en carretera, desde Xalapa hasta allá, llegamos algo cansados por eso de la manejada. Nos dispusimos a descansar, con la promesa de al día siguiente  aventurarnos a los alrededores del lugar, entre la broma de visitar las “365 iglesias” que alberga la zona.

El día estaba despejado, dispuesto a acompañarnos, con su particular frío matutino,  fue que salimos de casa a recorrer aquella zona que antes había sido  gran territorio para los toltecas, luego de su expulsión de Tula en el año 1000 d.n.e. Entre los típicos tamales canarios de la plaza de la concordia y las calles empedradas, dimos con un servicio turístico propio del lugar, decidimos abordarlo y emprender dicho recorrido; en este caso contaba con un guía de audio que narra todas las estaciones que propiamente va haciendo el autobús.

Entre  las tantas narraciones, una llamó en especial mi atención, ya que hablaba sobre las mayordomías, actos que aún se  llevan a cabo en Cholula, pero cada vez con menor fervor. Contaba la leyenda de un hombre que entregó la vida de su mejor amigo, a cambio de dinero para poder costear la mayordomía anual, historia que adelante les contaré.

Leyenda del cerro de Zapotecas

Cuenta la leyenda que un hombre andaba muy preocupado porque tenía que hacer una mayordomía en su pueblo y solo faltaba un mes, y no tenía dinero suficiente para llevar a cabo su compromiso, así que decidió solicitar un préstamo entre sus conocidos y compadres, pero como la temporada de siembra había sido mala, todos le negaron la ayuda, hasta su compadre le dijo que también necesitaba dinero y que lo había pensado muy bien, en ir al cerro Zapotecas para salir de pobre.

CerroZapotecas

Triste y preocupado pensaba en los gastos que tenía que hacer para salir de sus apuros; comprar las flores, contratar a la banda de música, los cohetes, los toritos, la bebida y el mole. La única alternativa era ir a pedir dinero al cerro de zapotecas, llego la noche, agarro su chamara y salió sin dar explicaciones a su familia. Caminó por las calles y provocó el ladrido de los perros que se oían a lo lejos, el viento soplaba siendo más frío el sudor que brotaba de su cara, comenzó a veredear y a subir el cerro.

Cuando estaba a punto de llegar a la cima pensó en regresar, pero meditó:- “Ya estoy más pa’ca  que pa’ ya” – y justo cuando iba a seguir caminando oyó una voz que le dijo: – “Me dijo tu compadre que me andas buscando , no es necesario que me lo expliques, ya sé cuál es tu problema y te voy a ayudar, solamente tienes que pensar de quién es el alma de tu familia que me vas a dar, te voy a dar  unos segundos para que lo pienses, ahorita regreso para firmar el pacto con sangre”-.

La sombra oscura de lo que parecía ser un caporal con su gabán y su sombrero, desapareció por entre los árboles y ahí quedo nuestro amigo sólo, no con un problema, sino con dos. Y antes de que pudiera pensar en la respuesta, comenzó a escuchar unos quejidos, muy lastimosos, pensó –“¿Quién podría ser, alguna persona que necesita ayuda?”-  al buscar entre los árboles, descubrió una enorme casa, más bien dicho una hacienda y se encamino a donde se escuchaban los quejidos, entro por el portón.

Grande fue su sorpresa, al ver muchos hombres, colgados de las manos y amarrados de los pies, a los que se veía, los habían azotado cruelmente. Algunos de ellos ya no se movían, pero entre todos ellos, reconocido a su compadre y corrió hacia él. Y antes de que pudiera hablarle, su compadre le dijo con voz cansada y quejumbrosa: –“Compadrito, ¿Qué haces aquí?, ¡Lárgate! , ¡Vete, antes de que regrese aquel, ¡Sálvate!,  ¡Sal de aquí y no voltees la cara!,  ¡Anda , qué esperas, no lo pienses más! ¡Que a mí ya me llevo la…! – y sin pensarlo, salió corriendo de la imaginaria hacienda.

Llegó a su pueblo, se dio la una de la mañana y así fue como regreso a su casa y se metió a su cama, al amanecer, lo que había vivido la noche anterior, lo tenía absorto en sus cavilaciones y de vez en cuando se acordaba del problema de la mayordomía, hasta que la solución le vino de inmediato. –“Voy a vender dos vacas y con eso voy a hacer una fiesta sencilla, lo importante es cumplir con el santo patrón”- aún no había de pensar en su solución, cuando oyó un grito que decía: -“¡Burros, vacas, becerros que vendan!”- milagrosamente le llegaba la solución a su problema.

Salió corriendo y le chiflo a los de la camioneta, al momento oyó en la iglesia, que estaban dando doble, arregló la venta de sus animales, le pagaron buen precio y se encamino a la iglesia, para comenzar con los preparativos de la fiesta. Cuando vio un grupo de gente, que se remolinaba junto a una carreta y le dijeron: -“Ya vites, trajeron a tu compadre, lo encontraron muerto, arriba del cerro de zapotecas”- . Cuando se abrió el paso por la gente, pudo ver a su compadre amarrado de pies y manos sangrando. Pero lo más curioso, es que llevaba puesta la chamarra de nuestro amigo.

Cuando el caporal le pregunto a nuestro amigo, de quien era el alma que le deseaba entregar, a cambio de recibir ayuda, quizá nuestro amigo sin querer queriendo, en ese momento pensó en su compadre y fue el alma que le entro a este caporal. Es una historia, que según cuentan los habitantes, sucedió en el cerro Zapotecas.

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Fotografía y video: México DJI Puebla.

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Sobre la autora: 1998 / Xalapa, Veracruz. Estudiante de segundo semestre de la carrera de Antropología Histórica en la Universidad Veracruzana. Fotógrafa y participante en el panel sobre patrimonio biocultural, sustentabilidad y etno-ecologia, en el marco del V Coloquio Multidisciplinario “Patrimonio, turismo y sustentabilidad ambiental”. Llevado a cabo en las instalaciones del CETis 134 Manuel Mier y Terán y en la Facultad de Antropología de la Universidad Veracruzana en Xalapa.

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#LasPrestadas: Tláloc no quiere a los arqueólogos.

Por: Pablo Ferri

Roberto Junco recuerda aquella vez en que la comisión de pueblos indígenas del Estado de México acusó a su equipo de “romper el orden cósmico”. Era el año 2009. La subdivisión de arqueología subacuática del Instituto Nacional de Antropología e Historia, el INAH, buscaba restos de rituales prehispánicos en una de las lagunas del Nevado de Toluca. Roberto y sus buzos rastrearon las aguas y encontraron, entre otras piezas, un cetro de madera. Se lo llevaron. Más tarde sabrían que databa del año 1200 o 1300. “Era un cosa rarísima, muy valiosa”, dice Junco. Los arqueólogos lo catalogaron y meses más tarde se enteraron de la afrenta: no habían pedido permiso a la montaña.

“La comisión indígena nos convocó a una reunión con mis jefes para solucionar el asunto”, cuenta Junco. Fueron, claro. El Nevado de Toluca, un volcán inactivo a dos horas de la Ciudad de México, es un lugar sagrado para los pueblos que lo rodean. Las lagunas que hay dentro del cráter también lo son. Desde entonces los científicos suelen rendir pleitesía a los dioses antes de empezar cualquier trabajo.

Hace unos días, Junco y un grupo de arqueólogos viajaron a otro volcán, el Iztaccíhuatl, para recuperar restos de ofrendas de hace más de mil años. A las 5 de la mañana del jueves 3 de noviembre, Iris Hernández, encargada de la expedición, coordinaba los últimos preparativos antes de salir. Los bultos en las camionetas, los puntos de encuentro, claros.

El equipo iniciaba así la primera gira en 30 años a un enclave especial, los llanos y la laguna de Nahualac, desde donde se ve con todo detalle la cima del Iztaccíhuatl cubierta de nieve y también, algo más lejos, entre los árboles, el cráter de su amante, el Popocatépetl.

Iris Hernández explica que el interés de la expedición es “entender el significado ritual de ambos sitios –los llanos y la laguna–, la temporalidad –en qué momento se usó–, por quiénes y con qué fin”. De entrada, añade, “hay mucha diferencia entre el llano y la laguna”. El llano es un espacio abierto, de cara al volcán. Antiguamente desde ahí se veían los dos volcanes. Por eso asumen que era un lugar idóneo para las ofrendas. Los árboles que han crecido desde entonces dificultan la visión del Popo.

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El caso de la laguna parece más complejo y a la vez, excitante. Nahualac, vocablo náhuatl, significa “el arroyo de los nahuales”. O manantial. Stanislaw Iwanizsewski, veterano arqueólogo polaco, explica que los nahuales son “entidades anímicas”, como duendes traviesos que campan a su antojo por el volcán. Dentro de la laguna quedan los restos de una estructura prehispánica, como las paredes derruidas de un cuarto de diez metros de lado. Alrededor de la estructura, los investigadores ya conocían la existencia de nueve montículos de piedra. Pero, ¿qué tipo de estructura fue? ¿Para qué servía?

Iwanizsewski piensa que era el templo que un chamán había consagrado a la montaña, a una de las entidades “anímicas” que la habitan, una importante. El polaco se decanta por Tláloc, una de las deidades con mayor presencia en la cosmovisión de los pueblos mesoamericanos, el dios de la lluvia. De hecho, dice el experto, “si alargamos el templo de Nahualac hacia el poniente muestra la puesta de sol el 3 de mayo sobre el volcán”. La fecha es representativa pues simboliza el inicio de la temporada de lluvias. Iwanizsewski dice incluso que los antiguos pudieron pensar que la laguna era la puerta de entrada al mítico Tlalocán, el país de Tlaloc. “Hay un códice”, cuenta, “que menciona que Tlalocán está ubicado en el mismo cielo que Metztli, La luna. Y todo se refleja muy bonito en el estanque cuando sale La Luna”.

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La mitología de los pueblos mesoamericanos comprendía la existencia de 13 cielos y nueve infiernos. La Tierra separa unos de otros. En el supramundo, cada cielo es la casa de una entidad: La Luna, el Sol, las estrellas. Es en el primero donde coinciden Tláloc y el astro terrestre.

Los montículos representarían elementos del paisaje –otras montañas– o, quizá, entidades anímicas menores: nahuales. Imaginar rituales chamánicos de hace mil años es una cuestión de fé. ¿En qué pensaban los presentes? ¿En grandes dioses y duendes traviesos, en la luna saltando como un conejo por el cielo? Sin duda esos rituales debieron ser en parte terribles. En su Historia de la Indias de Nueva España, fray Diego Durán escribió que en las fiestas que dedicaban a la señora Iztaccíhuatl, vestían elegantemente a dos niños y dos niñas y luego, en la montaña, los sacrificaban.

En todo caso, los vestigios del estanque son únicos. No hay otra igual sobre un espejo de agua en México. ¿Estaremos a las puertas de descubrir la entrada a uno de los míticos cielos mexicas, el cielo de La Luna? ¿El soportal de Tlalocán?

La expedición paró en Amecameca, un pueblo cercano al volcán en el Estado de México. Iris quería pedir apoyo a la policía estatal. Por lo que cuenta la gente de la zona, la montaña se ha vuelto tan insegura como las calles del pueblo. Ha habido asaltos, violaciones y robos de todo tipo. Entre 20 y 30 arqueólogos acamparían a 4.000 metros durante diez días. Policías armados de fusiles asegurarían su estancia.

La segunda y última parada antes de llegar a Nahualac fue el pueblo de San Rafael, hogar de graniceros y tiemperos. Los chamanes más prestigiosos de la región tienen ahí su casa. Para evitar problemas con el orden cósmico, la expedición prepararía una ofrenda gigantesca a la orilla de la laguna antes de empezar a trabajar.

No deja de ser curioso que un grupo de los científicos, académicos y estudiosos más preparados de México inicien sus trabajos pidiendo permiso a Dios y a los volcanes. Ricardo Cabrera, antropólogo físico, opina que los científicos en México son así, “abonados al pensamiento científico y al mágico”. Roberto Junco añade que “siempre tienes que pedir algo, que no haya accidentes”. Salvador Estrada, de la Subdirección Arqueología Subacuática del INAH, decía que es “por respeto a la gente” e Iris parece de acuerdo: “este lugar tiene ánima, la gente venía por algún motivo y estamos sacando algo que la gente quería que se quedara acá”. Iwanizsewski concluye que “estos rituales les sirven a los pobladores para mostrar cariño y respeto por estos lugares”.

La camioneta de los graniceros se incorporó a la expedición del INAH camino a la montaña. Les acompañaba Margarita Loera, veterana historiadora del instituto de antropología. Loera es experta en este tipo de rituales. Gran conocedora de la vida y la obra de Sor Juan Inés De la Cruz, la historiadora explica el proceso por el que los graniceros deciden el contenido de la ofrenda. “Ellos tienen sueños y depende de lo que sueñen, deciden. Esta vez el maestro pidió miel. Es normal por esta época, después de las lluvias. La miel es el agua de estos días”.

La caravana de vehículos tardó dos horas en subir la falda del volcán. Además del material de la expedición, las camionetas cargaban ahora con el contenido de la ofrenda: decenas de litros de miel, kilos de cempasúchil naranja y amarillo, terciopelos morados, mole con pollo, frutas, mezcal, pulque… Todo un homenaje gastronómico que acabaría bajo tierra días después.

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Para iniciarte como granicero tiene que caerte un rayo encima. O si no, llevarlo en la sangre, “tener linaje”, como dice Margarita Loera. Al maestro Gerardo le cayeron dos rayos. No encima, justo al lado. Además, tenía linaje. Gerardo fue el encargado de dirigir la ofrenda en Nahualac.

El ritual empezó a las cuatro de la tarde. Gerardo intercedió por los investigadores ante Dios, la virgen, la señora Iztaccíhuatl y el señor Popocatépetl. Todos rezaron un padre nuestro. Gerardo, sus ayudantes y los arqueólogos instalaron la ofrenda junto a la laguna. Luego la bendijeron con un cáliz lleno de copal ardiendo. Los arqueólogos la dejarían junto a la laguna hasta que concluyeran sus trabajos. Luego la enterrarían.

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A eso de las cinco bajaron todos, los trabajos empezarían al día siguiente. Luego empezó a llover y lo hizo durante horas. Parecía que la ofrenda no había generado los efectos deseados: Tláloc mandó un diluvió que obligó a Gerardo a hacer otra ofrenda cuando él y los suyos volvieron a San Rafael.

El día siguiente amaneció soleado. Los arqueólogos delimitaron una zanja para empezar a cavar y trabajaron hasta la hora de comer. La lluvia amenazaba de nuevo. Esa semana llovió y granizó casi todos los días, algo raro en el inicio de la temporada seca. Además, sufrieron heladas. “Las condiciones fueron muy duras”, contaba Iris Hernández este miércoles, ya desde casa.

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Los arqueólogos resistieron hasta el 13 de noviembre. El maestro granicero hubo de interceder una tercera vez ante Dios, la virgen y los volcanes. Iris decía el miércoles que aún no ha hablado con él, pero que tiene ganas de hacerlo. Han pasado cosas muy raras en la montaña. “Hubo temas con la ofrenda”, dice, “porque cuando las velas estaban apagadas, llovía y cuando las encendíamos, dejaba de llover”.

En cuanto a la laguna, el misterio continúa. Ha caído tanta agua este año que en noviembre continúa anegada. El próximo abril, antes de que empiecen de nuevo las lluvias, los arqueólogos volverán con un georradar, como el sonar de un barco. Tecnología punta en busca del mítico Tlalocán.

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Fuente: Periódico El País [Consultado el 11 de noviembre del 2016].

DE LA CASA #26: El sitio arqueológico más alto en Mesoamérica/ GAD.

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Por Gustavo

La investigación de alta montaña, siempre ha sido una de las más fascinantes y complicadas de realizar dentro de todos los campos de estudio y ramas en las que se divide la arqueología propiamente.

La región de Texcoco en el Estado de México, ha sido desde hace mucho tiempo: un área de estudio de esta disciplina debido a la abundancia de aspectos de carácter prehispánico, su posición geográfica y el tipo de clima que maneja; elementos que han servido no sólo para el asentamiento de las primeras culturas mesoamericanas, sino para la aparición de los primeros pobladores del continente americano hace más de diez mil años.

La arqueología de alta montaña en Texcoco, está encabezada por el arqueólogo del INAH: Víctor Hugo Arribalzaga, el cual, en diferentes temporadas de campo: ha dado constancia material de rituales efectuados en estos sitios por grupos de individuos antes de la llegada de los españoles, elementos que se asocian a un tipo de arquitectura única, un modelo de petro-grabado sobre roca bastante descriptivo y una gran cantidad de ofrendas, campamentos y artesanía que evoca el pensamiento religioso de aquellos tiempos.

En nuestro país, hay un dilema enorme al momento de definir: arqueología de baja, mediana o alta montaña, la definición más común para referirse a la alta montaña tiene que ver con aquella que se realiza a más de 3,900 metros sobre el nivel del mar (msnm), donde los grupos humanos realizaron un tipo de asentamiento o intervinieron en actos que tienen que ver con algún contexto social o enfoque ritual.

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Representación del cerro punta Tláloc. Códice Borbónico, lámina 35.

Referido al sitio: aproximadamente en el año 900-950 d.C. Existió en el valle de México una gran sequía, los grupos toltecas que controlaban la mayor parte de la región subieron a estas montañas para construir adoratorios y dejar diversas ofrendas para pedir lluvia, las fuentes escritas narran que específicamente en el cerro conocido como “Poyahutla”, se realizaba un tipo de idolatría conocida como: “Huey Tozoztli o gran punzada”, (Llamada así porque el sacrificio consistía en sacarse sangre con puntas de maguey y sacrificar niños de manera solemne en honor a su Dios, culminando el rito en la parte baja hacia las orillas del lago de Texcoco con el sacrificio de otra niña justo en el remolino de Pantitlán).

Cuando los grupos chichimecas encabezados por “Xolotl” llegaron al valle de México, estos rituales que se hacían en la montaña “Poyahutla o punta Tlaloc”, se materializaron en Tlalocan y el espacio fue concebido como: “El lugar donde se fraguan las lluvias y las tormentas”, posteriormente se levantó un templo monumental para en la época Mexica, pero no desaparecieron los elementos teotihuacanos originales del lugar como los discos de mosaico que datan del periodo Tlamimilolpa (300-450 d.C.) Y que fueron encontrados en el sitio durante las primeras excavaciones arqueológicas formales hechas en el sitio para 1989 por los arqueólogos Richard Towsend y Alejandro Pastrana.

Gustavo 2Cima: Sitio arqueológico. Punta Tláloc, lado sur.

En 1957 los arqueólogos Charles Wicke y Fernando Horcasitas registraron en su informe la presencia de un fragmento de ídolo situado en el centro del complejo, pero hasta ahora: no se sabe nada sobre la existencia de ese posible monolito, dando cabida a la especulación sobre un posible robo que hasta ahora no ha dado respuesta respecto a su posible responsable.

El sitio al estar en lo más alto de una montaña, fue también concebido como un “Tetzacualco u observatorio astronómico”, esto según datos del investigador Stanislaw Iwaniszewski, el cual, en 1994 definió su estudio topográfico que empezó a realizar en la zona desde 1986, y pudo describir el fenómeno solar que sucede desde esa región sobre las cumbres del Pico de Orizaba y la Malinche entre los días siete y once de febrero que marcaba el arranque del año solar para los mexicas.

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Gustavo 4Fenómeno solar descrito por: Stanislaw Iwaniszewski

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Mapa de Stanislaw Iwaniszewski

En esta montaña sagrada, se han localizado más de 176 espacios que tienen que ver con algún aspecto prehispánico como: oquedades, pozas, pequeños basamentos y rocas excavadas, pero también se tienen registrados los vestigios de rituales contemporáneos hechos por las poblaciones rurales que habitan la zona conocidos como: “Graniceros”, los cuales, manifiestan su fe y adoración al Dios Tláloc cada tres de mayo mediante una ceremonia ritual que combina elementos ancestrales, con fundamentos propios del catolicismo y que aparecen mencionados como brujos en las notas de Fray Bernardino de Sahagún sobre la historia general de la Nueva España.

Es necesario referir este tema y reiterar el respeto que merecen estas tradiciones en nuestros sitios arqueológicos, pues resulta interesante analizar el aspecto antropológico de la gente para poder comprender el valor que tiene la figura del Dios Tláloc en el sincretismo de cada uno de los habitantes de la región y el mensaje de fervor que se está transmitiendo por sus pobladores de generación en generación.

Gustavo 6Grupo de Graniceros, ceremonia tres de mayo. Punta Tláloc.

El cerro conocido como: Punta Tláloc, es el templo ceremonial que está situado a mayor altura sobre el nivel del mar en Mesoamérica y probablemente del mundo, pues otras regiones como: Machu Pichu en Perú; situada a 3,400 msnm. No alcanza los 4,120 msnm que tiene de altura el cerro de Tláloc.

Actualmente, se están haciendo trabajos de restauración en los muros del templo y la calzada principal, se le ha dado mantenimiento al patio central del recinto y también se pudieron rescatar petro-grabados con forma de animales acuáticos o anfibios como: serpientes, tortugas, lagartos y ranas que seguramente fueron parte del arte escultórico que ataviaba la gran fortaleza que rodea este paisaje sagrado.

Gustavo 7Sitio arqueológico punta Tláloc: calzada principal

Se encontró también en la entrada, un croquis de la región que está grabado sobre un soporte de piedra que da una idea de cómo estaba dividido el lugar y algunos fragmentos de almenas que también sirvieron como decorado de la gran muralla que marcaba la frontera con los pueblos tlaxcaltecas.

Referido a este trabajo, la labor no ha sido fácil; el arqueólogo Arribalzaga se ha tenido que valer de un gran equipo de estudiosos, arqueólogos y trabajadores manuales para poder cuidar del sitio y crear caminos adecuados que conduzcan sin tanto problema a él, han establecido un campamento situado a 3,900 msnm y se han sobrepuesto a las diversas circunstancias institucionales y climatológicas para poder realizar una excavación arqueológica precisa en esa parte de la montaña.

Es por ello, que quiero por medio de este texto; felicitar al equipo que trabaja punta Tláloc por su enorme esfuerzo hecho hasta ahora en Texcoco, e invitarlos a que nos mantengan informados tanto a los periodistas como al público en general, sobre los resultados que generen las diversas temporadas de campo subsecuentes en esta región sagrada, pues resulta de mucha valía saber que tenemos este tipo de sitios en nuestro país y que en México sí se hace arqueología de alta montaña con una enorme pasión y calidad.

Gustavo 8Foto. Arqueólogo Víctor Arribalzaga.

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ArKeopatías opera bajo una licencia Creative Commons, Atribución-NoComercial 2.5 México, por lo que agradecemos citar la fuente de este artículo como: Proyecto ArKeopatías./ “Textos de la casa #26″. México 2014. https://arkeopatias.wordpress.com/ en línea (fecha de consulta).

ArKeopatías de viaje…/ Lima, Perú {Entrevista en RPP}

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ArKeopatías está de viaje…/ y nos complace mucho contarles que esta vez estaremos en una entrevista de radio en Perú, presentando nuestro proyecto en el programa de Milagros Valverde “De la noche a la mañana” por Radio RPP, una de las emisoras más importantes aquí en Lima. Les agradecería que difundan por los medios posibles nuestra participación…/ Pueden vernos por internet en: www.rpp.com.pe y por el 89.7 FM para todo el Perú.//