DE LA CASA #155: “PALETAS”, INSTRUMENTOS RITUALES DE LOS CAZADORES Y RECOLECTORES ARCAICOS DE PRESA LA MULA, EN EL NORESTE MEXICANO / EGP.

Por Enrique Gómez Pérez

El propósito de este ensayo consiste en esclarecer el significado y función social de la “paleta”, figura que forma parte de la iconografía que los cazadores y recolectores prehispánicos del noreste de México plasmaron en diversas rocas, particularmente en las crestas rocosas del sitio arqueológico conocido como Presa la Mula, ubicado en el municipio de Mina Nuevo León, México.

Artefacto que representan las “paletas”

Dentro de la serie de siluetas grabadas en las rocas de  Presa la Mula, la “paleta” llama la atención por su recurrencia, pues en una visita realizada durante  el año de 2012 se contabilizaron 38 figuras que presentan esa forma,  de un total de 350 motivos observados en 46 rocas expuestas a la intemperie. Esta cantidad de dibujos formados por un círculo y una línea vertical en su base da cuenta de la importancia que los antiguos grupos de cazadores y recolectores de la región debieron de darle a estos motivos.

La forma de las “paletas” da pie a varios puntos de vista en función de la imaginación de quien interpreta; para un observador actual  su silueta recuerda paletas de dulce o raquetas de ping pong; obviamente estas son imágenes u objetos provenientes de nuestro actual contexto cultural por lo que deben ser descartadas tales interpretaciones.  De esta manera es mucho más razonable plantear que los objetos representados por estas figuras deben corresponder a un contexto cultural pretérito perteneciente a tiempos anteriores a la colonia española.

Gracias a la recuperación de artefactos arqueológicos durante recorridos de superficie sabemos que el contexto de estas figuras gira alrededor de instrumentos de caza de factura similar, como lo son puntas de proyectil, hondas y lanzadardos, por lo que se  podría argüir que se trata de algún tipo de arma. Sin embargo el registro arqueológico, preponderantemente de lítica, no muestra algo semejante, por eso es razonable la propuesta de que estos artefactos fueron fabricados empleando materiales perecederos, tales como madera, vegetales o pieles.

Fig.1  Mano alcanzando paleta. Presa la Mula, Mina N.L.

Otro procedimiento metodológico que permite esclarecer el artefacto que representan estos dibujos consiste en su asociación con otras viñetas encontradas en el mismo soporte rocoso. En Presa la Mula se puede observar a una mano alcanzando una “paleta” (Fig. 1) que demuestra que se trataba de un  utensilio, pero se descarta que sea un objeto lítico por las razones expuestas; aunque cabe la posibilidad, por la presencia cercana de representaciones de punta de flecha  y lanzadardos (atlatl), de que haya sido una arma de factura perecedera y un tanto inefectiva, tal vez con función votiva o ritual.

Descartando que pueda ser una especie de arma, es posible que la figura conocida como “paleta” se trate del artefacto musical conocido como sonaja. En muchas culturas americanas  la sonaja se ha empleado dentro de los rituales, pues la música que brota de este instrumento ayuda sonoramente a la teatralidad de las ceremonias. Por ejemplo en un rito conclusivo de bendición de la etnia hopi  de Nuevo México, Estados Unidos se explica que:

“los pies eran cubiertos de pieles de conejo y una sonaja de conchas de tortuga está atada a la pierna derecha debajo de la rodilla. Todos estos elementos del traje constituyen símbolos del reino animal. La mano izquierda sostiene un palo alrededor del cual se  tuerce la piel de  un conejo, la mano derecha, la acostumbrada sonaja” (Waters, 1963: 180)

Fig. 2. Forma semejante a concha de tortuga. Presa la Mula, Mina N.L.

La sonaja en la etnia hopi también funciona como un elemento simbólico  donde el circulo representa al sol y al el eje norte-sur y se proporciona a los niños antes de su iniciación en las sociedades secretas.

Dicho evento se efectuaba después de las ceremonias del solsticio de invierno. Posteriormente a la iniciación se les daba otra sonaja más sencilla, similar a la que usan en sus danzas los kachinas que eran los intermediarios o elementos espirituales entre los hombres y los dioses (Waters, 1963: 182-185).

Otros elementos iconográficos que se incluyen en el rito hopi y que también están presentes en los petroglifos de Presa la Mula son los símbolos del reino animal tales como las cornamentas, los serpentiformes y las huellas de venado;  así como los bastones o palos, interpretados como instrumentos subjetivos y simbólicos de “poder”.

Respecto a las sonajas de concha de tortuga en los paneles de Presa la Mula están presentes motivos que podrían representarlas (Fig. 2), además de decoraciones semejantes a pectorales o collares (Fig. 3), que bien pudieron funcionar como sonajillas.

Fig. 3. Pectoral o sonajero. Presa la mula, Mina N.L.

Presencia de las paletas en otras regiones de México

En Baja California es posible encontrar rocas grabadas con motivos semejantes a los de Nuevo León, esto refuerza la hipótesis de que el grupo lingüístico hokano  (Herman, 1979: 34), al cual pertenecían las etnias coahuiltecas, habitaron en el pasado una extensión territorial mayor.  Los seris representan una de las etnias que sobrevive de ese grupo lingüístico y étnico, entre ellos podemos ver que usan la sonaja en sus rituales para destacar un hecho social de interés para la comunidad. 

Al respecto  en una visita en la que se tuvo oportunidad de apreciar las pinturas rupestres de Baja California Sur (2012) fue posible observar algunos motivos de las “paletas “(Fig. 4) con factura semejante a las de Nuevo León  en un conjunto de rocas a pocos kilómetros del poblado de San Francisco, el cual se encuentra ubicado en la sierra del mimo nombre, en el municipio de Mulegé. Cabe aclarar que las pinturas son de factura, técnica y estilo  muy diferentes a estos petroglifos que claramente muestran afinidad respecto a  los encontrados en Nuevo León.

En realidad la costumbre de usar sonajas no es exclusiva de los hokanos ya que se aprecia en diversas etnias del noroeste mexicano y es muy posible que en  época prehispánica su uso  ritual fuese muy común, junto con el empleo de tocados a manera de cornamentas y “pectorales “que pudieron ser parte de los accesorios para realizar las ceremonias, semejantes a la danza del venado que se practica en Sonora.

También  en el sur de Texas. En las representaciones rupestres de la región del rio Pecos, se puede observar el motivo de las paletas, aunque en otro estilo iconográfico. En estas pinturas rupestres se  aprecia claramente  el uso ritual de las paletas  pues acompañan a figuras antropomorfas en actitud de plegaria.

Fig. 4. Paletas, Sierra de San Francisco, Baja California Sur

Función social del ritual

Es evidente la relevancia del ritual tanto en las sociedades actuales como del pasado, por lo que es necesario definir conceptualmente este fenómeno social y cultural. La función del ritual consiste en presentar ante la comunidad la evidencia de un procedimiento que justifica el paso de un estado social a otro diferente. Esta evidencia debe ser teatralizada o dramatizada para que no quede duda, ante el grupo social, del hecho acontecido.

Esta dramatización debe ser atractiva y llamar la atención por lo que hace uso de artefactos rituales  como se puede apreciar en la siguiente referencia:

“El rito no consiste solo en palabras proferidas…consiste también en gestos realizados y objetos manipulados (paletas en este caso),  lo que bien podría llamarse una dramaturgia” (Cuisinier, 1989: 26)

Por otra parte, en diversas culturas la función de los ritos consiste en hace una separación entre lo considerado como sagrado y lo profano. Desde el punto de vista sociológico el rito marca el acceso de los individuos a niveles sagrados o superiores:

“Hay todo un conjunto de ritos que tiene por objeto llevar a cabo este estado de separación (sagrado y profano)…Y como tiene por función prevenir mezclas y acercamientos indebidos, impedir que uno de los ámbitos invada al otro” (Durheim, 2012: 340)

Una de las características de los rituales consiste en su reiteración o repetición (Cuisinier, 1989: 596) que funciona para educar a la comunidad sobre los procedimientos pertinentes del  rito particular.  En el caso de la presa la Mula las paletas se muestran reiteradamente en varias rocas, lo que refuerza el argumento de su empleo ritual.

La ritualidad era socialmente importante para los pueblos antiguos de América ya que representaba una manera de que la comunidad asegurara un equilibrio en su concepción del universo. Por ejemplo la danza del búfalo blanco, entre los hopi, servía para favorecer la nieve que así vez favorecía la caza también servía para pedir permiso al animal de ser sacrificado (Waters, 1963: 186).

Tipo de ritual

En el entendido de que el uso de” paletas” tuvo que ver con algún ritual, es necesario definir qué clase de ritual podría ser éste. En la  serie de ceremonias hopi  que buscan purificar el espacio para recibir el solsticio de invierno, se observa el uso de sonajas en la parte que corresponde  a la bendición de dicho espacio.

La bendición es un acto ritual positivo según las categorías propuestas por Durkheim, a diferencia del sacrificio o el auto sacrificio que lo concibe como un ritual negativo (Durkheim, 2012: 359).

En la iconografía de Presa la Mula no se observa algún motivo que muestre el sacrificio o el auto sacrificio, por ejemplo una figura semejante a una parte del cuerpo que esté sangrando o que sea incrustada con algún punzón, por lo que se descarta que sea un ritual de tipo negativo.  En cambio los motivos de paletas y cornamentas son semejantes las celebraciones de conmemoración o bendición de los hopis.

Otra interpretación del tipo de ritual que se dio en Presa la Mula puede relacionarse con las costumbres de los pueblos del noroeste mexicano, donde se observa la cacería ritual efectuada en el solsticio de verano (Amador y Medina, 2013: 853), festividad que era acompañada de instrumentos musicales como sonajas y raspadores de hueso.

Para los indígenas del noroeste de México  el ritual tenia la función de propiciar una buena cacería y la lluvia (Amador y Medina, 2013: 854), lo cual se lograría por medio de la imitación de atributos de esos fenómenos como son los tocados que hacen alusión al venado o pinturas corporales.

En Presa la Mula, la frecuencia de representaciones de cornamentas de la misma factura que las paletas, lleva a relacionar el uso de paletas a rituales de cacería, aunque es posible que se realizaran también rituales de celebración del solsticio de invierno ya que también hay representaciones que semejan el caparazón de tortuga.

Conclusión

La presencia de la silueta de sonajas junto a instrumentos de caza apoya la hipótesis de que sitios como Presa la Mula servía como sitios comunicativos donde se plasmaban las actividades rituales y de cacería que se efectuaban en las pequeñas planicies aledañas. Y que estas actividades rituales tenían que ver con las actividades económicas que giraban alrededor de las actividades de caza.

En pueblos sedentarios y semisedentarios la ritualidad es de suma importancia pues en ella se representa el ciclo de apropiación de los satisfactores económicos, con lo que se pretende asegurar de manera mágica el abastecimiento en el siguiente ciclo. Por otro lado, en los pueblos cazadores y recolectores la ritualidad igualmente funcionó para asegurar mágicamente los alimentos.

Ya que el uso de sonajas abarca tanto a pueblos sedentarios como nómadas, las prácticas y fabricación de esos instrumentos debió remontarse a mucho tiempo atrás, quizás a época arcaica. La factura perecedera estos instrumentos hace difícil recuperar alguno de estos en el registro arqueológico, aunque las semillas que contenían pueden dar pista sobre su presencia.

La factura de los petroglifos no era un rito por sí mismo pero se plasmó para dejar constancia, como representaciones esquemáticas y testigos, de la presencia  de los auténticos ritos que bien pudieron suceder en el sitio o un tanto alejado de éste.

Bibliografía

Amador Bech, Julio y Adriana Medina “Espacios rituales, simbolismo del paisaje y arte rupestre en los cerros de trincheras del noroeste de Sonora. Estudio de caso. El cerro de San José”. En American Indian Rock Art, vol. 40. IFRAO, Albuquerque, Nuevo México USA 2013.

Cuisinier, Jean. “Le rite: piège a pensee, ou piège pour la pensée”. Revista Anales de la Fundación Joaquín Costa, No. 6, España 1989, p.p. 23-40.

Durheim, Èmile.  Las forma elementales de la vida religiosa. Fondo de Cultura Económica.  México 2012.

Smith, Herman A.  “Análisis preliminar de algunas pictografías del noroeste de Nuevo León y noreste de Coahuila”. En Breen Murray William. Arte rupestre del Noreste.  Fondo editorial de Nuevo León. Monterrey 2007.

Waters, Frank. El libro de los hopis. Fondo de Cultura Económica. México 1996.

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