DE LA CASA #138: TESTIFEROS Y AHUAQUES, GUARDIANES DEL AGUA EN LA SIERRA DE TEXCOCO/ IKG.

Por Ivan Kevin Gil Cruz

El territorio serrano de Texcoco está compuesto por las comunidades de San Jerónimo Amanalco, Santa María Tecuanulco, Santa Catarina del Monte y San Pablo Ixayoc. Además de los cerros Tlaloc, Tlamacas y Tezcutzingo, donde abundan los arroyos y manantiales que suministran de agua potable a los pobladores de Texcoco, Tepetlaoxtoc y San Miguel Tlaixpan.

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En la sierra existe un mundo extrasensorial, que algunas veces puede ser difícil de comprender, entender y aprender por la mayoría de los investigadores sociales, pero, hay personas que viven de forma cotidiana experiencias mágicas como atraer a las nubes, para otorgar lluvia en la tierra y de esta manera tener campos de cultivo abundantes y prósperos en la época de cosecha.

De acuerdo con las fuentes los Testiferos son humanos que nacieron con dones, para sanar o en algunos casos, para dañar. Son expertos ritualistas, que dedican parte de su vida a intermediar entre el mundo de los Ahuaques y el de los humanos, para aliviar enfermedades y propiciar una temporada de cultivo prospera. Resulta interesante como, a partir de un ritual de ofrendas con flores, semillas, licor, velas, humo de tabaco y oración estas personas tienen el poder de hacer llover e incluso de evitar cualquier tipo de tempestad en los cultivos, por ejemplo, que caigan heladas o granizadas.

Ahora bien, los seres llamados Ahuaques habitan en las fuentes de agua de la sierra y de acuerdo al trabajo etnográfico realizado por David Lorente (1996), pueden enfermar de locura hasta la muerte, a quienes no respetan los arroyos, manantiales y en general al medio ambiente son de aspecto pequeño, suelen tener género, jerarquía social e incluso religión. Bajo estas circunstancias los Testiferos tienen la cura, para sanar la locura que producen los guardianes de la sierra texcocana, mediante rituales de ofrenda en las fuentes de agua, (manantiales, arroyos, ojos de agua, etc.) recuperan la salud del convaleciente. Pero no todo sucede así de sencillo atrévanse a descubrir el mundo mágico de los Testiferos y Ahuaques en la sierra de Texcoco.

De acuerdo, con las narraciones (David Lorente, 1996) en San Jerónimo Amanalco los Ahuaques tienen una personalidad traviesa, burlona e inclusive ambiciosa ya que son capaces de apropiarse del alma de aquellos humanos irrespetuosos del medio ambiente. Estos seres, que para la mayoría de nosotros no son visibles tienen la función principal de proteger, resguardar, cuidar y preservar las fuentes de agua (manantiales, arroyos, ojos de agua, etc.), en los cerros y/o las montañas.

Sin embargo, la apropiación del alma también se puede dar por motivos egoístas de los Ahuaques, porque de acuerdo con las narraciones de Don Cruz había una mujer de aproximadamente 35 años, que solía lavar su cabello en el río de San Jerónimo Amanalco, varios meses después esta mujer comenzó a realizar actos inconscientes como desnudarse en público, deambular por el bosque de noche y sola, conversar o discutir con el aire, etc.

Don Cruz nos comenta, que los Ahuaques le robaron su alma, para convertirla en la reina de su territorio algo sumamente interesante, porque estamos en presencia de una sociedad que tiene una jerarquía social establecida. Lamentablemente la familia de la joven no pidió auxilio de un Testifero y la mujer falleció al año siguiente con un dictamen clínico que señalaba un derrame cerebral.

¿Quiénes son los Testiferos? Son hombres o mujeres que nacieron con los poderes de controlar el clima, pero, también se pueden comunicar con los Ahuaques, con el fin de reincorporar el alma, de esta manera la persona afectada solicita la ayuda del Testifero llevándole una ofrenda o pago, que puede ser dinero, algún animal (borrego, puerco, guajolote, gallina, gallo, cabra y/o caballo), costales de semillas, maíz, frijol, calabaza, alverjón, etc. o alguna cosa de valor. Así el especialista meteorológico se dirige, a la fuente de agua donde se cometió la ofensa, para recuperar el alma por medio de un ritual.

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El Testifero y la persona sin alma se presentan ante los Ahuaques con ofrendas de flores (endémicas de la región), semillas (maíz, frijol, cacao, etc.), 3 velas o veladoras, humo de tabaco, la imagen del Ángel San Miguel, platos, vasos y ollas de juguete con dulces que pueden ser amaranto, cocadas, tamarindos, etc. se lleva licor (pulque o mezcal), ramas de pirul, huevos de gallina y al despojado de su alma arrepentido.

Todos los elementos se ofrendan por el Testifero entre rezos, oraciones y cantos en lengua náhuatl hacia los Ahuaques procurando seguir un orden que solo el sabio del tiempo conoce. La persona sin alma debe rogar el perdón a los Ahuaques cuando el Testifero se lo indique, de esta manera la negociación del alma implica varios elementos:

1) El sabio del tiempo o Testifero ofrenda: flores, semillas, fuego, licor, dulces y tabaco a los Ahuaques en los espacios sagrados donde habitan (de preferencia donde la persona perdió el alma).

2) La persona sin alma arrepentida y de corazón les ruega el perdón a estos duendes del bosque mientras el Testifero le realiza una limpia a su campo energético.

3) Cuando se termina el ritual de sanación se lleva a la persona ya con alma al hogar, para que allí retome fuerzas, para continuar con su vida.

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De esta manera, el Testifero recupera el alma de los afectados, sin embargo, los tiempos cambian y en pleno 2019 es muy difícil conocer personas que posean este tipo de habilidades. Estamos viviendo una época donde el pensamiento occidental arrasa con la cosmovisión de los guardianes de la sierra de Texcoco.

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Bibliografía:

Broda, Johana. Ritos mexicas en los cerros de la cuenca: los sacrificios de niños, en Joanna Broda y Arturo Montero (coords.). La montaña en el paisaje ritual. INAH-CONACULTA. México pp. 295-317, 2001.

Lorente y Fernández, David. La Razzia Cósmica una concepción nahua sobre el clima del agua y graniceros en la sierra de Texcoco, editorial Publicaciones de la Casa Chata, CIESAS y Universidad Iberoamericana. Impreso en México, 2011.

López Austin, Alfredo. Cuerpo humano e ideología. Las concepciones de los antiguos nahuas, UNAM/IIA, 2 vols. México, 1996.

Palerm, Ángel y Erick Wolf. Agricultura y civilización en Mesoamérica, SEP Setentas. México, 1972.

Vigliani, Silvina y Roberto Junco. Bajo el volcán. Vida ritual en torno el Nevado de Toluca. INAH. México, 2013.

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Sobre el autor: (Texcoco de Mora, Edo. Méx. – 1993) Arqueólogo por la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), con experiencia profesional en: Excavación en Teotihuacán, realizada por el arqueólogo Rubén Cabrera, en 2014. Reconocimiento de superficies en Copalita, Huatulco, Oaxaca por el arqueólogo Raúl Matadamas, en el año 2015. Excavación en Tezontepec, Hidalgo, por el arqueólogo Eduardo Ambrosio, en 2016. Excavación en el Templo Mayor, a cargo del doctor Leonardo López Luján, en el año 2017. Es asesor de viajes y guía turístico, en la Agencia: Ollin Machtia, desde el año 2018. Contacto: nahui.ollin2018@gmail.com

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Fotografías: Monte Tláloc. Autor: Ivan Kevin Gil Cruz

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ArKeopatías opera bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento – NoComercial – Compartir Igual 4.0 Internacional License, por lo que agradecemos citar la fuente de este artículo como: Proyecto ArKeopatías./ “Textos de la casa #138″. México 2019. https://arkeopatias.wordpress.com/ en línea (fecha de consulta).

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