DE LA CASA #84: LOS FUNERALES DE MAMÁ SHIBA.
 ETNOGRAFÍA DE UN FUNERAL EN UN PUEBLO DE LA SIERRA NORTE PERUANA/ WMC.

Por Wilmer Mejía Carrión

Dedicado a Sebastiana Lobato Vallejos, Mamá Shiba, mi abuela[1]

1. Introducción[2]

Desde épocas inmemoriales, la muerte ocupa un lugar especial en la vida de los habitantes de los pueblos andinos, se sabe que estos pueblos -en la época prehispánica- no consideraban la muerte como un final sino como una etapa más dentro de sus vida, las familias tenían las momias de sus muertos dentro de sus casas y cada cierto tiempo las sacaban a pasear, también se sabe que muchas veces estas momias tenían voz y voto en las decisiones familiares importantes, pues la familia le preguntaba –cual oráculo-  sobre ciertos asuntos a resolver. Todo esto acabó con la llegada y expansión de la religión católica en los Andes. Es así que durante la época colonial se imponen – gracias a los curas extirpadores de idolatrías en el siglo XVI – una serie de rituales importados de Europa. A través del tiempo los cultos católicos[3] prevalecieron en los pueblos andinos. Sin embargo es interesante constatar que ya desde hace varias décadas atrás los cultos católicos han estado en franco retroceso ante el avance de las sectas de origen protestante. Es por eso que el ritual católico es reconocido por muchos de los habitantes más jóvenes como antiguo. En este artículo se describirá el proceso funerario de la que en vida fue doña Sebastiana Lobato Vallejos, vecina del caserío de 7 de Junio dentro del distrito de La Libertad de Pallán[4], un pueblo ubicado en la sierra norte peruana,  en la provincia de Celendín en el departamento de Cajamarca. Nacida en 1931, hasta el momento de su muerte -en 2015- fue una de las personas más longevas del pueblo[5].

Más conocida como Doña Shiba por sus vecinos y conocidos- y por sus hermanos[6], hijos y nietos como Mamá Shiba-, a pesar de haber pertenecido – desde hace más de 30 años- a la Iglesia Adventista del día sábado[7], tuvo un funeral a la usanza católica tradicional del departamento de Cajamarca ya que sus 6 hermanos –organizadores del funeral- son católicos. Estos a su vez trajeron a su familia, hijos y sobrinos de diferentes lugares -como Chepén, Trujillo y Lima (en la costa) y Moyobamba (en la selva)- los cuales también pertenecen a la misma religión. Si no hubiera sido por eso, el funeral se hubiera llevado de otra manera, pues hubiera predominado la forma adventista[8].

Cabe mencionar que en el Perú el proceso de expansión del adventismo se remonta a 1898[9].Y en el caso específico de La Libertad de Pallán su proceso de expansión ya tiene entre tres o cuatro décadas y ha ido creciendo poco a poco a través del tiempo teniendo en la actualidad su propia iglesia dentro del caserío de 7 de Junio.

He dividido el ritual funerario en cuatro: velorio, entierro, velada de ropa y lavado de ropa. Realicé observación-participante pero no hice ninguna entrevista estructurada a los realizadores de este ritual ya que sentía que no era el momento adecuado para hacer una serie de preguntas que por las circunstancias probablemente hubieran generado cierta incomodidad[10].

2. Proceso del ritual funerario

En total fueron 6 los días -dentro de los cuales se dieron las cuatro etapas ya mencionadas- contados desde mismo el viernes 6 de noviembre (fecha de deceso) hasta el miércoles 11 de noviembre del 2015. El proceso culminó con el lavado y repartición de la ropa de la difunta entre familiares y amigos y con la promesa de volverse a ver para el próximo año para el Bota luto.

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Gráfico N° 1: Etapas del funeral. Elaboración propia

2.1. El velorio 

2.1.1. Primer día

Hubo una especie de acuerdo entre ambos grupos el primer día fueron los adventistas los que empezaron y luego los católicos quienes al día siguiente llegaron temprano a la casa de la difunta para “ganarles a los evangélicos” por el peligro que estos se apropien de la ceremonia.

Aunque llegué el día sábado a las 11 de la noche, pude enterarme que los “hermanos de fe”- como ellos mismos se denominan – de la difunta habían iniciado la ceremonia desde el viernes, dando cánticos que estaban escritos en su himnario, un pequeño libro que contiene himnos y alabanzas que cantan durante sus ceremonias religiosas.

En contraposición, a la ceremonia católica- como se verá más adelante- el grupo que canta es mixto ya que está conformado por hombres y mujeres, además que estos- mientras realizan la ceremonia- no beben aguardiente- tampoco otro tipo de bebida- ni mastican hojas de coca. Lo que no variará- y lo que llamó poderosamente mi atención cuando ingresé por primera vez a la habitación- es que había un grupo de mujeres acostadas en el suelo con sus pequeños hijos al lado del ataúd el cual estaba sobre una mesa y rodeada de velas. Ellas acompañan a la difunta toda la noche, en ocasiones llorando fuerte y desconsoladamente. Una sobre un colchón mientras que las demás habían puesto sábanas y ponchos sobre el suelo y así poder echarse sin sentir el frío suelo de la tierra apisonada (Fotos 1 y 2). Cabe destacar que el pueblo está a aproximadamente a 3000 metros de altura sobre el nivel del mar. El orden dentro de la habitación se muestra en el siguiente gráfico:

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Gráfico N° 2: Disposición de las personas cuando la ceremonia la realizan los adventistas. Elaboración propia

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Foto No. 1

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Foto No. 2

2.1.2. Segundo y tercer día

Como se manifestó líneas arriba los católicos llegaron temprano a la casa de la difunta Mama Shiba, rápidamente se instalaron. A diferencia de los adventistas el grupo que cantaba estaba compuesto exclusivamente de varones entre los cuales pasaba de mano en mano el aguardiente y las hojas de coca las cuales se chacchan (mastican) ayudados por la cal depositado de un recipiente especial para este elemento denominado calero.

En el resto de las cosas era similar al día anterior, mujeres echadas en el suelo con sus niños y niñas, aunque en este caso había aumentado el número y por eso también las había hacia la parte de trasera de la habitación. Una de las hijas de la difunta que vino de Lima fue instalada en una silla bastante cerca al ataúd, parece ser que por ser mujer, ese era el lugar que le correspondía pues no podía sentarse en las bancas con los demás varones y por estar en Lima más de 30 años no compartía la misma costumbre de echarse en el suelo. Allí pasó toda la noche. Gracias a las colchas que le proporcionaron se abrigó y pudo conciliar el sueño – de esa manera acompañó a la difunta los dos días cada vez que la ceremonia se iniciaba-.

Observando estas actividades pude notar que la posición dentro de la habitación, está guiada principalmente por cuestiones de género, los hombres y mujeres forman grupos compactos diferenciados con actividades distintas. No vi a ningún varón (adolescente o adulto) echado con las mujeres en el suelo ni a ninguna mujer (niña, adolescente o adulta) sentada con los varones. La excepción se daba en los infantes varones, éstos podían echarse al costado de sus madres, quedándose a dormir, sin ningún problema. Así en líneas generales podría decirse que las mujeres echadas en el suelo lloraban y los hombres sentados en bancas se lamentaban cantando.

El “entierro cantado” en el cual los asistentes varones cantan a modo de contrapunto, es decir, que los asistentes se dividen en dos grupos, en un cuadernillo viejo están escritas las canciones señalando algunas estrofas en A y otras en B.  Por lo que pude notar la mayoría se sabía las canciones de memoria.

Mientras se cantaba se escuchaba el incesante golpeteo que hacían los hombres del calero para sacar la cal que mezclan con las hojas de coca chacchadas en sus bocas. El calero es un recipiente que consta de dos partes, la tapa tiene una especie de tubo delgado que sirve para sacar la cal que uno luego pondrá en la boca. (Foto 3)

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Foto No. 3

La coca y el aguardiente son fundamentales para los asistentes varones, aquí es donde nuevamente hay una división tajante en cuanto a los géneros, las mujeres no toman aguardiente ni chacchan coca, solamente toman en caso de algún malestar físico como dolor de garganta o de estómago. Más allá de eso, no hay mayor consumo de alcohol entre las mujeres durante la ceremonia[11].

Al finalizar a eso de las 5 de la mañana, todos se levantaron sin dejar de cantar reuniéndose alrededor del ataúd, cada uno tiene una vela prendida. En ese momento una de las hijas de la difunta se puso muy mal teniendo que ser atendida por otras personas, tuve que dejar mi observación para poder ayudar en su atención. Al final ella quedó fuera de peligro[12].

El orden de la habitación se muestra en el siguiente gráfico:

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Gráfico N° 3: Disposición de las personas cuando la ceremonia la realizan los católicos. Elaboración propia.

2.2. El entierro 

2.2.1 Cuarto día

En la casa de la difunta se congregaron los familiares y conocidos, aproximadamente a las 9 a.m. Se da de comer a los asistentes[13]. Luego se procede a sacar el ataúd de la habitación (Foto 4). El ataúd se pondrá sobre dos bancas largas, se procede a amarrar dos troncos a los extremos más delgados del féretro y luego  después de un rezo se carga, el camino hasta el cementerio de Pallán es largo, hubieron varias paradas al menos 3 fueron rituales, en estas los cargadores flexionaron sus rodillas 3 veces en son de despedida del lugar donde pasó la difunta momentos de su vida, luego se ponía el ataúd en el suelo y se ponían a rezar uno de los lugares fue al frente de la iglesia que ella frecuentaba, otro fue al frente de la casa de uno sus hijos.  Dos descansos más se dieron para que los cargadores pudieran retomar fuerzas, aunque cabe mencionar que también hubo paradas cortas para que haya cambio de cargadores todos ellos familiares o amigos de la difunta.

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Foto No. 4

En cierto punto del camino un grupo de estudiantes – junto con algunos profesores-  de la escuela primaria del caserío dieron alcance al cortejo fúnebre y se sumaron a éste (Foto 5). Uno de los niños tenía una corona de flores en el cual había una tarjeta donde estaba escrito – con algunos errores ortográficos- que los alumnos y docentes del colegio se “aúnen” en sentimiento a los familiares y amigos de la difunta. El niño pasó a estar adelante llevando esta corona, hubo momentos en los cuales se exigía que los cargadores no vayan muy rápido pues los ancianos de la familia se estaban quedando atrás.

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Foto No. 5

Dos de las hijas, tuvieron problemas, la primera (la de mayor edad entre sus hermanos) en cama en casa de la difunta[14] y la otra se desmayó en pleno camino rumbo al cementerio, según algunas personas, en otras ocasiones se han contado casos de muerte de uno de los deudos durante el proceso del funeral.

Esta última se recuperó gracias a los esfuerzos de una profesora que llevó a la persona en cuestión hasta la casa que la familia tiene en el pueblo y sobre todo a la hermana que mediante una serie de actividades médicas caseras logró despertarla.

La última parada- y la más larga – se dio dentro de la casa que se encuentra dentro del mismo pueblo de Pallán donde se encontraban ya los “hermanos de fe” de la difunta, los cuales ocuparon todas las bancas (Foto 6). Algunos católicos manifestaron entre ellos que los “hermanos” solo servían para criticar. Esta reacción se dio ya que al parecer los adventistas se adelantaron, en lugar de seguir el cortejo fúnebre ya estaban instalados en la casa del pueblo que también pertenecía a la difunta.

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Foto No. 6

Después de unos cuantos cánticos se sirvieron los respectivos “cafés”[15]  y panes a los asistentes, después de casi una hora se retomó la marcha hacia el cementerio, en el último tramo un grupo de familiares tomó un manta negra extendiéndola y cada uno de ellos (siete, seis mujeres y un varón)[16] la sostenían de los extremos mientras caminaban junto al ataúd. (Foto 7)

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Foto No. 7

Ya en el cementerio, hubo un conato de bronca entre dos de las personas asistentes que estuvieron en el lugar, parece que el aguardiente había hecho efecto, lo interesante para mí fue observar que nadie del pueblo intervenía- tal vez porque se considera normal este tipo de comportamiento-. Tuvo que intervenir uno de los nietos de la occisa –que vino de Lima- para detener la posible pelea.

Fueron tres personas quienes echaron tierra, todos ellos familiares. La tumba quedo sepultada por varios metros de tierra ahora descansando junto a su esposo quien falleció 10 años antes. (Foto 8)

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Foto No. 8

2.3. Velada de ropa

2.3.1. Quinto día

Se vela la ropa y las cosas personales de la persona fallecida, así en esta ocasión se velaron el bastón, el sombrero y la ropa. Se rellena una manta grande de color oscuro que me dio la impresión de asemejarse a una oruga echada en un colchón sobre la mesa en reemplazo del féretro. En esta ocasión ya no hay bancas y la habitación está vacía pues ya no hay gente como en los días anteriores.

2.4. Lavado de ropa

2.4.1. Sexto día

Al día siguiente se encuentran los familiares y conocidos que desean ayudar en el lavado de ropa, para esto se escoge entre toda la ropa que tenía la difunta (Foto 10) se va a un pequeño pozo de agua que se encuentra a unos cien metros de la casa. El pozo es un hueco en el cual llega agua gracias a un tubo de plástico que viene de una zona más alta trayendo el agua. (Foto 11)

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Foto No. 11

Cada uno de los diferentes familiares que asistieron se encarga de llevar y luego lavar la parte que se le dio en la casa. Lo que se considera inservible se quema, esto último no tanto porque sea tradición sino que es la mejor manera que consideran de deshacerse de la ropa.

No faltan los aprovechados (fueron dos, varones en este caso) quienes solamente llevaron la ropa y no la lavaron. Sólo la dejaron allí. No necesariamente la ropa que se lava será la que se lleve, la selección se hará después una vez que esté seca la ropa, en casa y con los hermanos presentes.

Una vez lavado todo las ropas se tienden sobre el pasto, por fortuna ese día no llovió, así que sólo se esperó unas horas (Foto 12)

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Foto No. 12

La ropa ya secada se recoge y se lleva nuevamente a la casa la mismas personas proceden a escoger que ropa que les gustaría llevarse hubo algunas quejas de dos de las hijas de que la difunta en vida no se ponía la ropa que estos le regalaban pero también me enteré por otra de ellas que algunas de las ropas no eran las adecuadas para ella y –al menos en parte- por eso no se las ponía, aunque de todos modos todo indica que la difunta prefería no ponerse la ropa que le mandaban y si usar y re-usar la ropa que ya tenía.

Una vez realizado todo este los hijos y familiares – sobre todo los hijos- están listos para iniciar una nueva etapa, satisfechos con todo el proceso, proceden a realizar una reunión entre ellos para ver las cuestiones de herencia además de quedar con los familiares a regresar para realizar, después de un año, el bota luto.

Ahora Mama Shiba descansa en paz.

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Sobre el autor: (Lima, Perú-1981) Antropólogo egresado de la Universidad Federico Villarreal. Miembro del área de investigación del Instituto Cultural Ruricancho, el cual se dedica a la investigación y la difusión de la historia local y el patrimonio cultural y natural de San Juan de Lurigancho, distrito de la ciudad de Lima. Apasionando por la historia local y la literatura, escribe diversos artículos enfocados en el tema del patrimonio cultural para la Revista Virtual ArKeopatías. Tiene su propia pagina: yoamolaantropologia.es.tl donde trata de temas de antropología general.

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Notas:

[1] Este artículo es en son de homenaje a la que en vida fue mi abuela. Aunque por la distancia, no pudimos convivir en la vida diaria como si lo hicieron algunos de mis primos, ella dejó una huella imborrable en mí por su cariño e incrementar mi conocimiento de las raíces familiares en los ocho meses que vivió en la casa de mis padres, en Lima durante este año.

[2] La salida al lugar a etnografiar fue intempestiva en menos de dos horas de preparativos tuvimos que partir desde Lima hasta Pallán, en un viaje – por tierra- de casi 24 horas. Al no estar planificado no hice la pesquisa necesaria sobre otros trabajos similares, es por eso que esta etnografía es sobre todo una descripción sencilla de lo ocurrido sin teoría de por medio.

[3] En muchos casos los rituales católicos se entremezclaron con elementos andinos lo cual dio a nuevas formas de culto. Esto fue tolerado por los curas extirpadores de idolatrías mientras veían que no iba en contra de la doctrina nuclear de la iglesia.

[4] Durante la época de régimen hacendatario (Desde mediados del siglo XVI hasta 1968), el catolicismo era la religión predominante y los más viejos aún recuerdan lo fastuoso de las celebraciones católicas lideradas por los hacendados, quienes usaban la religión como parte del control social sobre los campesinos.

[5] Ella era originaria de La Llica un lugar en el distrito de Bambamarca en la provincia de Hualgayoc. Llegó a La Libertad de Pallán cuando tenía aproximadamente 15 años.

[6] Al ser la mayor de los hermanos, ella fue la encargada de cuidarlos. Sus hermanos recuerdan con cariño como ella prácticamente los crió –junto con su madre-. Así lo mencionó uno de sus hermanos que termino diciendo: “ se ha ido una de las buenas”.

[7] Esto gracias a que tuvo una sanación milagrosa de una enfermedad que  hasta ese momento pareció incurable.

[8] Por su conversión en edad adulta, la mayoría de sus hijos no pertenecen a la iglesia adventista solamente dos (ambas mujeres), el esposo de una de ellas y los hijo(a)s de estos. El resto dice ser católico.

[9] “Fue precisamente en 1898 que se inicia la obra de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en el Perú, con la partida del puerto de Valparaíso, Chile, de dos grupos rumbo a Perú”. Fuente: http://centrowhite.upeu.edu.pe

[10] A pesar de ya haber ido otras veces era la primera vez que conocía a mis tíos abuelos, organizadores del funeral. Entre otras cosas porque la mayoría de ellos no vive en el pueblo.

[11] He preguntado sobre el uso de estos elementos en lo cotidiano entre las mujeres fuera de este tipo de ceremonias y me dijeron que no es usual que una mujer chacche coca y tome aguardiente en contraposición a los varones (no evangélicos) que lo hacen continuamente.

[12] Hay que acotar que el Centro de Salud más cercano está entre 45 a una hora de camino a pie. No hay transporte público regular.

[13] Durante los días de funeral, una de las obligaciones de la familia de la difunta ha sido la preparación de la comida para los asistentes, para esto se mató una vaca propiedad de la difunta.

[14] Hubo inclusive quien ya mencionaban que habría doble funeral.

[15] Fue interesante constatar que “café” era una generalización para bebidas calientes como la yerbabuena. Nunca en la semana y media que estuve tomé una taza de verdadero café.

[16] Cuatro, eran hijas, una era una hija adoptada desde pequeña, otra era la nuera y el varón era uno de los hermanos.

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Versión para imprimir y descargar aquí//

ArKeopatías opera bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento – NoComercial – Compartir Igual 4.0 Internacional License, por lo que agradecemos citar la fuente de este artículo como: Proyecto ArKeopatías./ “Textos de la casa #84″. México 2015. https://arkeopatias.wordpress.com/ en línea (fecha de consulta).

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