¿Por qué hacemos de todo, menos la tesis?

Por Agnese Sampietro

En esta entrada quiero reflexionar sobre un comportamiento que es bastante frecuente en el gremio de los doctorandos, es decir el hecho de trabajar dirigiendo nuestros esfuerzos a muchas y distintas tareas, pero sin avanzar con la tesis. En mi opinión, se trata de una sutil forma de procrastinación, que intentaré analizar en esta entrada, haciendo referencia a mi experiencia personal.

En las últimas semanas he ido a trabajar como siempre, llegando como de costumbre la primera al despacho, estando mis horas delante del ordenador, concentrada, trabajando, más o menos productiva según el día, el cansancio, las ganas, la motivación… Estuve descargando artículos muy interesantes, empecé a esbozar un artículo y a investigar un poco para otro, tuve mis pequeñas peleas con el gestor bibliográfico, estuve organizando unas jornadas y llevando su comunicación, busqué congresos y convocatorias, me dediqué a un par de investigaciones (o futuras investigaciones) en las que estoy implicada, etc. Sin embargo, notaba que, aún tachando cosas de mi lista de tareas, muchas de las actividades que estaban relacionadas con la tesis se iban desplazando de un día para otro, sin llegar a ser nunca completadas. No me sentía culpable, pues había trabajado, aunque en otras cosas, hasta que, reflexionando, me di cuenta de que se trataba de una forma de procrastinación.

tesistas

Procrastinar es evitar o posponer hacer algo que tenemos que hacer. La procrastinación no se concreta sólo en navegar por las redes sociales, leer el periódico por Internet o mandar mensajes a los amigos. En el momento en el que estamos jugando con los datos para otra investigación y no escribiendo la tesis, por mucho que estemos trabajando, estamos procrastinando. Es una forma muy sutil de procrastinación (que en otro artículo denominé “procrastinación activa”), puesto que no estamos derrochando el tiempo, y puede que no surja el sentimiento de culpa por no trabajar, y podría pasar desapercibida.

Ahora bien, ¿por qué hacemos esto? ¿Por qué decidimos trabajar, pero dirigimos nuestros esfuerzos a otras cosas? Reflexionando un poco sobre mi propio comportamiento, he identificado los siguientes factores que pueden motivar el recurso a la procrastinación activa:

  1. FALTA DE ESTRUCTURA. Escribir la tesis, sobre todo en sus fases iniciales, es un trabajo poco estructurado, y trabajamos mejor cuando tenemos una estructura.
  2. PERFECCIONISMO. Las personas perfeccionistas sufren cuando trabajan en algo que no pueden controlar completamente o que temen que no harán lo mejor que pueden, o que incluso depende únicamente de ellos.
  3. DESILUSIÓN. Las posibilidades de seguir en la universidad al acabar la tesis son muy pocas, por lo que es fácil venirse abajo y no esforzarse en la tesis.
  4. BÚSQUEDA DE GRATIFICACIÓN. Ante este panorama desolador, buscamos gratificación inmediata. En la procrastinación pasiva (por ejemplo, navegar por Internet) esta gratificación la buscamos en actividades placenteras externas. En la forma enmascarada de este comportamiento, intentamos buscar estas gratificaciones en nuestro propio trabajo. Escribir un artículo, por mucho que sea complicado, es un trabajo que requiere menos tiempo que una tesis doctoral, tiene una estructura bastante definida y un alcance menor, así que nos permite ver antes la luz al final del túnel que la tesis doctoral.

No tengo grandes soluciones para estos problemas, pero puedo compartir con mis escasos lectores qué estoy haciendo yo para intentar paliar el problema:

  1. PLANIFICAR DETALLADAMENTE. Si el problema es que falta estructura a mi día a día, voy a dársela. En las semanas de procrastinación tenía en mi lista de tareas: “dar otra vuelta al apartado 2 del marco teórico”. No tengo ni idea de cómo reescribirlo o plantearlo, así que era normal que lo evitara. Una solución podría ser subdividir en varias tareas esta gran actividad, como: “vuelve a leer el artículo tal, redacta el párrafo x integrando la referencia tal, haz un esquema del apartado y”… algo mucho más alcanzable.
  2. ELIMINAR EL PERFECCIONISMO. Es nuestro gran enemigo. Como ya he dicho en otras ocasiones, mi mantra es Mejor una tesis acabada que una perfecta. Simplemente hay que trabajar, por mucho que nos parezca mediocre lo que hacemos. El perfeccionismo nos bloquea. Mi tesis no me gustará, no estoy satisfecha con ella, pero peor sería no acabarla. Me dejo guiar por ese pensamiento
  3. NO PENSAR EN EL FUTURO. El futuro está por llegar. Nuestro trabajo ahora es acabar la tesis, posiblemente a tiempo, así que no hay que preocuparse por las posibilidades futuras. He dejado más o menos de agobiarme por el futuro, pensando otra vez al reto que tengo ahora entre las manos, que no es poco.
  4. TRABAJAR. Me da mucha gratificación tachar de mi lista de tareas actividades relacionadas con la tesis, así que intento hacerlo, por mucho que a veces resulte tan difícil y desalentador. ¿Y cómo? Por ejemplo, al llegar al despacho por la mañana lo primerísimo que hago es ponerme a trabajar en la tesis, así de simple. En las próximas entradas explicaré más concretamente cómo lo hago.

Espero que estas reflexiones hayan resultado útiles a alguien. Así que, ¡a por ello!

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Fuente: Mi doctorado al día. https://midoctoradoaldia.wordpress.com/2014/10/13/por-que-hacemos-de-todo-menos-la-tesis/

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