DE LA CASA #21: El último tramo del túnel/ GAD.

num21

Por Gustavo

En 2012, tuve la fortuna de conocer y platicar con el arqueólogo Sergio Gómez Chávez, director del proyecto Tlalocan del INAH: “Camino bajo la tierra”.

Aquella ocasión, el arqueólogo me comentaba sobre los trabajos que se estaban haciendo dentro del túnel en el templo de la serpiente emplumada y la importancia que da el estudio de esos pequeños datos para llegar a localizar los posibles hallazgos dentro de este gran sitio funerario.

Hoy, después de casi once años de investigación, el proyecto Tlalocan del INAH se ha convertido en punta de lanza a nivel nacional e internacional en el uso de la más sofisticada tecnología para fines arqueológicos.

El equipo interdisciplinario encabezado por Sergio Gómez; ya se encuentra estudiando la parte final del conducto y ha localizado la existencia de tres cámaras funerarias, dos laterales y una intermedia, ubicadas en el metro setenta y cuatro las cuales se observan selladas por muros de adobe.

Foto 1

Hace algunos días, en la cámara intermedia sur se registró una ofrenda atípica; pues se descubrieron al menos un centenar de lo que al parecer fueron esferas metálicas irregulares que debieron ser colocadas durante la última clausura del túnel hace casi 1,800 años aproximadamente, las esferas van de los cuatro a los doce centímetros de circunferencia y poseen un núcleo de arcilla con materia orgánica.

A propósito de este hallazgo, me comuniqué con el arqueólogo Jorge Zavala (colaborador de la investigación), y él me comentaba que: aún no puede en definitiva establecer la función que tuvieron dichas esferas porque se trata de un descubrimiento inédito. Lo que el arqueólogo supone: es que fueron hechas de un material “natural” llamado: pirita, la cual sufrió un proceso de oxidación “in situ” debido: al paso del tiempo, las condiciones medioambientales y la humedad del sitio que hizo que se transformara en jarosita, (es por ello que en estas esferas se observa un tono en color amarillo).

El arqueólogo señala que esta suposición debe de ser bastante mesurada, pues se necesita realizar un estudio detallado para poder establecer una respuesta más cercana a la hipótesis planteada.

Aunque cabe señalar, que esta conjetura tiene un alto grado de credibilidad, pues en otros espacios del túnel, se han encontrado objetos de pirita que por objetivos particulares han quedado expuestos y se observa en ellos justamente este mismo proceso de oxidación superficial, lo cual apoya de manera inmediata el planteamiento sobre la transformación de la pirita a jarosita.

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Todos estos hallazgos también son atribuidos al interés, la curiosidad y la innovación científica aplicada por los alumnos del Instituto Politécnico Nacional (IPN): Hugo Armando Guerra, Alberto Álvarez y Francisco Castañón: (Creadores del robot Tlaloc II), el cual, ya se encuentra estudiando el metro setenta y seis del túnel donde los arqueólogos suponen la existencia de una escalinata que debe descender tres o cuatro metros más, de modo que las excavaciones se llevarán a cabo a dieciocho metros de profundidad con respecto a la superficie, en una galería subterránea que alcanzaría los diez metros de ancho.

El proyecto Tlalocan es único en el mundo, pues nunca antes en la arqueología mexicana se había hecho una investigación con el uso de ingeniería robótica, la quinta temporada de campo seguirá derrochando muchos datos nuevos y verá respuestas más precisas respecto a estas tres cámaras funerarias a finales de año, cuando se terminen de hacer algunos estudios y se logre contextualizar de mejor forma el sentido humano-ritual de este grandísimo sitio.

Foto 3

Ante este panorama, me gustaría ser muy preciso en la insistencia del valor formativo del trabajo mismo, dejar de lado las especulaciones o las falsas teorías respecto a la conformación del reciento y enfocarnos a las respuestas concretas que aportan los arqueólogos que trabajan la zona, ya que muchos colegas del gremio periodístico y público en general, están esperando el gran “campanazo” noticioso respecto al templo de la serpiente emplumada para magnificar el suceso y están olvidando los pasos de la investigación que son desde mi punto de vista, lo más valioso dentro de un descubrimiento arqueológico.

Los primeros restos localizados en las excavaciones del túnel desde 2003, la localización de estas esferas metálicas, la piedra espolvoreada con pirita que asimila una habitación de oro, las ollas de barro con grabados, etc. También forman parte de un trabajo colectivo que culminará quizá con el gran hallazgo sacerdotal, es por ello, que tenemos como pueblo que aprender a dimensionar el estudio de una manera integral y no depender de un gran monolito o un enorme esqueleto para valorizar lo que se ha invertido en un proyecto de campo.

Foto 4

La postura que tengo, independientemente de lo que podría o no existir dentro de estas tres cámaras funerarias, es que el trabajo de excavación hecho por Gómez Chávez y su equipo, ya valió la pena para que sea reconocido por toda la sociedad mexicana y merece una mención honorífica dentro del plano de la investigación científica, pues está sirviendo como enlace visual y experimental para aquellos jóvenes universitarios que se preparan en el ramo de esta disciplina.

Quiero a razón de esto, reconocer el enorme trabajo hecho por el equipo del arqueólogo Sergio Gómez y su esposa Julie Gazzola, los cuales, se han valido del recurso económico insuficiente que proporciona el INAH para hacer grandes cosas en materia de investigación arqueológica y están dejando un gran aporte a la educación mexicana principalmente en el grado infantil, pues gracias a este proyecto; el complejo arquitectónico conocido como: Templo de Quetzalcóatl, será entendido en las generaciones del futuro desde otra perspectiva.

Foto 5

En virtud a esa gran pasión y al análisis detallado del área, es que el equipo ha logrado introducir un escáner laser, un georadar y dos robots mecánicos con cámaras para obtener una visión más exhaustiva del túnel, y se han arropado de un grupo muy valioso de científicos de todo el mundo que han venido a aportar su experiencia y estudio en el manejo de aparatos y técnicas de conservación dentro y fuera del sitio.

Ojalá que estas relaciones académicas se extiendan a otras zonas de estudio dentro de la república mexicana, y que nosotros como periodistas le demos el valor que merece el proyecto Tlalocan en México, para posicionarlo en el plano de los más grandes rescates históricos de patrimonio hechos en la actualidad en todo el mundo./

Fotos: Cortesía Proyecto Tlalocan “Camino bajo la tierra”, arqlgo. Sergio Gómez.

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ArKeopatías opera bajo una licencia Creative Commons, Atribución-NoComercial 2.5 México, por lo que agradecemos citar la fuente de este artículo como: Proyecto ArKeopatías./ “Textos de la casa #21″. México 2014. https://arkeopatias.wordpress.com/ en línea (fecha de consulta).

2 comentarios en “DE LA CASA #21: El último tramo del túnel/ GAD.

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