Patrimonio bajo el agua…

Iglesia de Quechula,1564. Templo Dominico

Ahí habitaba un pueblo zoque que quedo bajo el agua cuando se construyó la Presa Malpaso, cuando las aguas bajan se puede ver la iglesia como se muestra en la foto, regularmente de marzo a junio, el pueblo que la habitaba emigro y fundo Nueva Quechula, lo que hoy conocemos como Tecpatán.

De planta corrida, orientada al oeste, se desconoce la delimitación del espacio sagrado, pero la cruz atrial estaba a 18 m de la puerta, de aquella se conserva un basamento rematado en doble moldura, sobre el que descansa la media esfera que soportaba la cruz.

De la fachada se mantienen 15.50 m de pie, construida totalmente de tabiques cocidos, incluyendo el caracol. Se divide en dos cuerpos más la espadaña.

Al centro del segundo cuerpo irrumpe el arco de la entrada; sencillo en forma de alfiz. El acceso al templo se hace a través de un arco de medio punto, que repite la sencillez del primero, resaltado por molduras y un pequeño nicho rectangular encima. La parte superior del segundo cuerpo remata en una fila de almenas de las que se conservan los arranques.

La gran espadaña tiene dos arcos y lateralmente dos pequeños cuerpos; el primero liso, especie de zócalo sobre el que los elementos del segundo se quiebran en bandas verticales y pequeñas pilastras; dos de ellas molduras. Tres almenas coronaban los costados. Los arcos están separados por una media columna adornada en medio con un elemento parecido a un tamborcillo; remata en un cubo calado y a la vez sostiene la peana del nicho superior. Los arcos están formados por dobles columnillas, continuadas en las molduras del arco. El izquierdo aún conserva la viga de la campana.

La espadaña remata en un frontón flanqueado por dos almenas grandes y una moldura raptante hasta la base de la cruz. El nicho central se ve calado pero hay evidencias del cerramiento posterior.

Gracias a que la espadaña emergió del agua un año después, durante la temporada de estío, cuando la presa baja al máximo, se pudo conocer un fragmento de las pinturas que la decoraban. Los extremos de la fachada son redondeados, combinándose el derecho con la planta igualmente circular del caracol, juego armónico en el que las molduras superiores acentúan lo curvo del conjunto.

La torre-caracol es una de las más complejas de la arquitectura chiapaneca. El acceso se remarca con dos delgadas pilastras, un arco y dos pináculos resaltados en argamasa.

La alumbran seis ventanas en arquivuelta. Seis contrafuertes exteriores -en algunos se alcanza a ver la separación del muro,

En los ángulos de la fachada y los muros interiores, hay dos bajos y pesados contrafuertes que ayudaban a soportar el coro de madera, de 2.50 m de ancho, según las huellas de las vigas conservadas en los muros. Del lado izquierdo únicamente hay un espacio, el correspondiente al confesionario. Su altura dio 1.60 cm. En los dos lados los accesos estuvieron enmarcados por molduras en forma de pilastras sencillas con pináculos triangulares o esféricos.

El techo, a juzgar por restos de las ménsulas que cargaron vigas y tijeras, pudo haber sido artesonado. En la parte posterior de la espadaña quedan señales del principio de la techumbre de dos aguas, en la última época cubierta de tejas. La puerta de comunicación con la sacristía es remetida del lado interior, totalmente lisa, en cambio en la cara opuesta corren dos molduras a manera de falso capitel. Conduce a un espacio abovedado, entre dos pilastrones y el muro de la sacristía, especie de portería abierta. El techo se adorna con nervaduras

Igual decoración tiene el techo de la sacristía, aunque varía en el diseño. Ambas son bóvedas bajas, indicativo del carácter no estructural de las nervaduras.El pórtico tuvo dibujos semejantes pero de carácter geométrico. Bello debió ser el interior del templo igualmente decorado, en este caso con el escudo de la orden dominica alternada con secciones lisas separadas por medio de cenefas florales.

No encontramos paralelo en la arquitectura chiapaneca de la importancia que en la fachada de Quechula jugó la gran espadaña, prácticamente convertida en un tercer cuerpo, con una altura que casi iguala a los tramos anteriores. Si el alarife de Tecpatan fue el que levantó Quechula, en las diferencias que introdujo en las espadañas y en la integración armónica dio prueba de imaginación, buen gusto y conocimiento de la arquitectura de su tiempo, derivaba del modo mudéjar de construir, transplantado a México y especialmente a Centroamérica, chapado con influencias todavía góticas, platerescas y finalmente barrocas y neoclásicas.

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Fuente: Página en Facebook del Taller Max Cetto, Facultad de Arquitectura, UNAM. http://www.facebook.com/photo.php?fbid=410347342360982&set=a.398216393574077.95184.286691128059938&type=1&theater

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