Colección de huacas limeñas – Parte I: Huallamarca

Por Lunarcita

Después de pensar en qué podía hacer una serie de entregas semanales, decidí que hacer un repaso por la serie de huacas limeñas era una magnífica idea, y esto a raíz de que a pesar de llevar ya un buen tiempo en Perú (específicamente en Lima) conozco pocas de ellas, pero como son figuras emblemáticas y mimetizadas entre los ciudadanos comunes, incluso adoptadas como parte del paisaje urbano, iremos juntos  en el recorrido por cada una de ellas; viendo detalles que la historia del  Perú no incluye con las guías turísticas que se empeñan en hincarme  el recorrido por diez soles o más, espero que el trote por Lima y alrededores sea tan placentero  para ustedes como para su servidora, quien tratará por todos los medios de retratar la dura realidad a la que se enfrentan estas edificaciones  sagradas para el poblador antiguo, referentes para el habitante moderno.

Si bien Lima se conforma por  diversos complejos arquitectónicos que devoran a la ciudad de a pocos, enclavadas en diferentes puntos en otredad estratégicos, están las huacas sobrevivientes a la destrucción  que conquista tras conquista, después de los conflictos sociales y la ocupación urbana se yerguen  imponentes entre casonas, calles y urbanizaciones.  Casi todas elaboradas con el noble material del adobe, resisten a la intensa humedad de la costa limeña, además de los fenómenos del Niño que esta vez me ha tocado presenciar, como es el caso de las lluvias que rara vez se presentan en la capital  amenazando constantemente  monumentos históricos, sitios arqueológicos e incluso viviendas comunes.

Por ello, a manera de retrato urbano, presento la colección Huacas de Lima, rindiendo un pequeño tributo a  cada una de estas edificaciones que, señoriales, resisten junto con  sus habitantes, el paso del tiempo y la modernidad. Son cada una, vivo ejemplo de la tenacidad en el trabajo arqueológico por recuperar y poner en valor el patrimonio histórico que pertenece no sólo al peruano, sino al acervo cultural de la humanidad.

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HUALLAMARCA: El pan de azúcar de San Isidro

Huallamarca se halla enclavada en el corazón del  ficho distrito de San Isidro, rodeado de una serie de casitas y edificios empresariales que le han protegido desde que se iniciaron los trabajos arqueológicos hacia 1960 por parte del Dr. Arturo Jiménez Borja.  Tal vez  esto haya sido clave para su conservación, que a diferencia de su contraparte con Huaca Pucllana (no muy lejos de ella) no hubiese permitido asentamientos irregulares ni basural de desmonte, facilitando los trabajos de excavación y restauración que posteriormente se realizarían ahí.

Perteneciente  al desarrollo cultural homónimo, Huallamarca que en quechua significa “Comarca/residencia de los Huallas” se constituyó  gracias a la ocupación sectorial de la cultura Lima  en el  Valle de Lurín, para después convertirse en cementerio Ichma (900d.C.-1200 d.C.), que posterior a la conquista, pasaría a formar parte del señorío de Pachacamac.

Al llegar se percibe un ambiente de tranquilidad, por ello no es coincidencia que los vecinos de San Isidro se sientan identificados con ella, otorgándole el sobrenombre de “Pan de Azúcar”, por la similar forma que tiene la pirámide de tres plataformas con el citado dulce. Me recibe (y en cualquier sitio lo hará) un perrito calato [i] llamado “Urpi”, que por disposición oficial debe habitar como fauna endémica  dentro de los sitios arqueológicos y  que  paciente se deja fotografiar por unos turistas.

El paso primero era recorrer el museo de sitio al pie de la pirámide, donde se encuentra albergada como muestra de las investigaciones, la “Dama de los cabellos largos” que confieso, me provocó un susto mayúsculo por su conservación casi perfecta: uñas, piel, dientes e incluso sus globos oculares, vaya, sus ojos semiabiertos, secos y hundidos, pero reflejando la sutilidad del sueño eterno, aunque nada más impresionante que su cabellera de casi 2 metros de largo, con  extensiones que fueron colocadas en vida de la señora.  Envidiando el interminable cabello castaño de esta momia, me detuve a revisar la cédula que proporcionaba sus datos como  si fuera su hoja de vida: Mujer perteneciente a la cultura Ichma (900 d.C.), que  por las patologías presentadas en sus rodillas  la hacen acreedora del título de tejedora, además de las ofrendas que se le hicieron junto al fardo en el que se le envolvió, que incluían vasijas cerámicas de estilo Huaura, platos de mate, bolsas de junco, pushkas[ii] y tensadores de telar. Parte de su parafernalia era un tatuaje impreso aún en su brazo izquierdo en forma de ave marina, demostrando la fuerte filiación de su comarca al culto marítimo y que a sus treinta años calculados por la constitución ósea, fueron envueltos en un fino fardo donde se prendó una bolsita , además de cuentas circulares  de spondylus alrededor de su cuello. No podía faltar una falsa cabeza de madera, exhibida individualmente en otra vitrina, con una nariz de madera y ojos tallados en concha, característicos de la cultura Ichma (900 d.C.-1200 d.C.)

Los habituales instrumentos de hilado que eran incluidos como parte del ajuar funerario están presentes y en perfecto estado con muestras de algodones naturales en color pardo, blanco y crema, además de  madejas de hilo muy fino depositados en elaborada cestería o en cajitas de madera pirograbada o tallada. Se incluían instrumentos musicales como antaras de cerámica, ocarinas con forma de animalitos marinos, flautas talladas en hueso y quenas de madera.

Impresionante es la habilidad textil  de estos antiguos pobladores, representada por un manto elaborado en técnica mixta de tapiz y kelim, abarcando toda una pared de casi 2 metros a lo largo y ancho con los repetidos motivos de aves guaneras y pececitos que se intercalan de manera geométrica en los bordes del manto repleto de colores. Una maestría que pocas veces tenemos oportunidad de contemplar en lares mesoamericanos y que es común en esta parte del hemisferio debido a la sequedad del ambiente, permitiendo la amable conservación de los paisajes dibujados en las telas costeñas como esta.

Pasando al recorrido de la pirámide, se pueden observar las etapas constructivas desde el ascenso que se hace por la rampa central ( y que de paso le quita el aliento a cualquier sedentario como yo) con casi 60° de inclinación, permitiendo apreciar los adobitos que semejan mazorcas de maíz apiladas y que conforman las dos plataformas laterales junto con la principal.   Al  este se  mantienen erguidos en la 2ª. Plataforma, algunos troncos  junto a paneles que conformaron la incipiente aldea Lima. En la 3ª plataforma que queda en la cima, queda un depósito cuadrangular con un pequeño acceso escalonado que sirvió para conservar los fardos y ahora está vacío; desde ese mismo ángulo hacia el oeste, se aprecia hasta abajo la primer plataforma, que por obvias razones supongo como recinto para la clase más baja, con depósitos muy pequeños y cuadrados que también fueron  parte de la plaza pública.

Una muestra  representativa de la ocupación Lima e Ichma culmina en  el patio cercado de este sitio, que invita siempre al propio y al extraño a seguir preguntando por los ocupantes del antiguo recinto. De los ocupantes actuales, sólo es cuestión de llegar a la cima de la pirámide para ver que esta  huaca es parte del concepto urbano que sigue en el imaginario actual, extensión de los pobladores que insisten en hacer edificios más altos, ahora sin adobe pero con la distribución de espacios  imitando a los ancestrales ichma: los de arriba y los de abajo.


[i] Pelón, desnudo;  esta especie es similar al perro xolotzcuintle mexicano, con variantes en la especie como lo son pelo en el rabo y las patas, asi como en la parte frontal de la cabeza y en las orejas. De color negro y piel  sin pelo, brillosa y semi rugosa.

[ii] Instrumento de tejido  donde se incluye en su parte más rústica, una aguja grande ensartada con un piruro (huso) que servía para hilar finos tramos de algodón para su posterior tejido en telar.

6 comentarios en “Colección de huacas limeñas – Parte I: Huallamarca

  1. La Huaca Huallamarca no tiene sus orígenes en la cultura Lima, sino anteriormente en la Tradición Blanco sobre Rojo, post Chavín, con el auge de la Huaca Pucllana, durante la cultura Lima, se convirtió en cementerio y así llegó hasta la época de los Incas.
    Sobre Pucllana, déjame decirte que es un ejemplo de puesta en valor de un sitio arqueológico, donde se ha aplicado criterios de gestión y marketing cultural, que no sólo la ha hecho cercana a sus vecinos sino de continua visita de turistas, lo que le asegura su conservación.

  2. Muchas gracias por llevarnos a estos lugares tan interesantes y diferentes a los que estamos acostumbrados a ver en México, aunque no dudo que haya una que otra similitud. Estaría increíble si de la mano de la crónica nos enseñas una que otra foto, que para algunas cosas si me costó trabajo imaginarme lo que describías. Saludos!

    1. Gracias a ti por leernos!! espero que las siguientes entradas sean de igual interès para todos; y por las fotos, tampoco te preocupes porque estan en proceso de subirse.
      un saludo!

  3. No entendí bien a que refieres con que las “…casitas y edificios empresariales…” la han protegido? y cual es la situación de la otra Huaca (Pucllana)? Excelente crónica pero me encantaría poder ver fotografías o videos. Saludos

    1. Hola Compañero!! en la primer pregunta que me haces , refiero que las viviendas cercanas, grandes, chicas, de todos tamaños y edificios ( por ser un àrea residencial desde el inicio de su trazo en Lima) han protegido a la huaca porque los vecinos no han permitido que funcione como basurero el sitio, ademàs que los residentes màs antiguos se expresan de la huaca con cariño, vaya, como parte de la historia de San Isidro ( una de las colonias màs fichas, o sea, exclusivas y elegantes) Esto porque darìa una pèsima imagen del lugar, por ende, ni la municipalidad ni los habitantes han permitido su deterioro. La referencia de Huaca Pucllana, ubicada en Miraflores ( colonia contigua) la darè en otro post, pero esta, como adelanto, puedo decirte que no ha corrido con la misma suerte de Huallamarca. Pondrè fotos lo màs pronto posible, una disculpa para los lectores, estamos en procesos de mejoras tècnicas. Pero todas las huacas tendràn sus fotos.

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