Patrimonio tangible e intangible

Por Atl

Al leer varias de las colaboraciones dentro de este espacio podemos resaltar dos aspectos fundamentales: por un lado, el interés en el tema del patrimonio y por el otro, el interés en el conflicto latente entre su uso y su protección. Desde su contexto más temprano (definido por el derecho romano) hasta el presente, este término, en su sentido más extenso se refiere a un bien (ahora incluso inmaterial) que es heredado. En términos generales, todo patrimonio (cultural o capital) tendría que ser algo provisto de valor, apreciado y protegido, pero tal parece que el cultural, tiene más dimensiones que dificultan su entendimiento como patrimonio  (en el sentido extenso del término).  Su deterioro o destrucción ya sea por el uso masivo o por la necesidad de viviendas y servicios (o incluso por actos que podríamos llamar vandálicos) es una realidad cotidiana no solo del país, sino del mundo entero.

Lo que llamamos patrimonio cultural (tangible) está inmerso dentro de nuestra sociedad moderna, forma parte de nuestra cotidianeidad, por lo que considero es importante para su conceptualización, explicación y entendimiento cabal, tomar en cuenta las formas que tiene la sociedad viva de entenderlo y convivir con él, para que al momento de abrirse el diálogo entre el ámbito académico y la sociedad en general, este no sea un concepto impuesto y desligado de la realidad social. En pocas palabras, tenemos que ligar esa parte del patrimonio intangible que hace ser al patrimonio tangible, es decir, aquello que como grupo social nos hace mirar hacia los vestigios de sociedades que nos antecedieron en el territorio (propio o ajeno). Mucho de lo que la legislación refiere como zonas de monumentos y/o monumentos arqueológicos (dejemos por un momento de lado los históricos y artísticos) en su contexto social inmediato tienen un significado social específico: este significado se relaciona con las historias sobre la aparición de alguna entidad mítico-mágica (por ejemplo, existe la historia de un anciano que salía de una cueva al interior de la pirámide de la luna con verduras frescas fuera de temporada, narración con claras raíces en la mitología prehispánica), con la ocurrencia de algún hecho pretérito (real, mítico o mezcla de ambos), o con una mención en el imaginario colectivo (son comunes las referencias a ciertos sitios arqueológicos como el “pueblo viejo” o el lugar de los abuelos, por ejemplo, Gamio recoge una narración del Valle de Teotihuacán que habla de una especie de pueblo fantasma que es visible solo en cierta hora. En las cercanías de este valle, en Otumba, se escucha la historia de uno de estos “pueblos viejos” que supongo se refiere a un asentamiento azteca desaparecido durante las congregaciones). En cada localidad podemos encontrar ejemplos del significado, simbolismo o resignificación que los grupos locales le dan a lo que llamamos patrimonio, lo cual sería difícilmente enumerable en este espacio.

Lo anteriormente citado es una muestra de la relación entre patrimonio tangible e intangible pero en lo que podemos llamar el ámbito local. A nivel mas general, el proceso histórico de la consolidación de México como nación, implicó la definición de un nacionalismo con referentes en el pasado prehispánico, lo cual define el común denominador de aquella parte de nuestro patrimonio intangible que fundamenta el tangible. Sin embargo, en este contexto, el pasado prehispánico es un ente nebuloso, poco claro, sin relaciones reales con lo moderno y perdido en el tiempo, sus referentes materiales (monumentos arqueológicos) son bits aislados de información, descontextualizados y desprovisto de todo significado más allá del que tienen como piezas de museo (recuerdos de algún pasado glorioso). Esta forma de entender el patrimonio permea los libros de texto, fuente mas importante de difusión del patrimonio. Una buena parte del visitante nacional que llega a las zonas arqueológicas y museos, conoce del pasado prehispánico por lo que aprendió en la escuela, conocimiento que es mínimo e insuficiente para que el patrimonio sea entendido y tratado como creemos que debe ser (por lo que no nos deben sorprender actos como los ocurridos en Perú ya que no se puede respetar o proteger algo que ni siquiera se entiende, algo ajeno y que se desconoce).

Sobre puesto pero ligado al significado local y nacional que tiene el patrimonio, está el sentido que le dan ciertos grupos que ven en el pasado una alternativa al “sin sentido” de nuestra modernidad. Estos son grupos heterogéneos que buscan el contacto con “lo natural”, con “la sabiduría del pasado” y con lo místico, a partir de una filosofía ecléctica que amalgama el cristianismo, el budismo y el hinduismo con el pensamiento prehispánico (estos grupos no son privativos de nuestro país ya que los podemos encontrar en Sudamérica, los Estados Unidos y Europa, siendo un fenómeno global).

Estos tres grandes campos son los que respaldan el patrimonio cultural tangible y como es obvio, no coinciden con la visión que en el ámbito académico y jurídico impera. La visión oficial trata de entender el patrimonio de forma museística, como objetos de contemplación desligados de toda interacción social a excepción de la puramente económica (lo importante es que la gente consuma no tanto que entienda el patrimonio en su contexto). Por ello, en los eventos masivos que atraen a la gente a las zonas y museos lo que se consume es el evento en sí (artísticos, culturales o la “energía” en equinoccios y solsticios), por que de entrada se desconoce que se tiene que conocer algo de las zonas y museos (se va a ellas con una noción mínima y con preguntas básicas debido a nuestro sistema educativo, en muchos casos única fuente), pero además, los factores que se tienen que aprovechar y que forman parte de nuestro patrimonio intangible (local y nacional) no se incluyen dentro de la visión museística del patrimonio. Esto se manifiesta en la ausencia de una “cultura nacional de la protección” pero igual de grave, provoca que el patrimonio sea una arena de pugnas políticas y económicas que incluso pueden volverse focos rojos de inestabilidad.

9 pensamientos en “Patrimonio tangible e intangible”

  1. I actually blog likewise and I’m publishing a thing related to this specific article, “Patrimonio tangible e intangible ArKeopatías”.
    Will you care in case I actuallyapply a bit of of your tips?
    I appreciate it -Liliana

    1. Gracias por leernos, en breve estaremos publicando algunos artículos al respecto y subiremos a nuestra biblioteca virtual [http://es.scribd.com/ArKeopatias] otros textos obtenidos durante este tiempo.

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